Integral del Espigüete

Una divertida ruta circular que tras bordear la cara norte del Espigüete por su base, remonta esta bella montaña palentina de oeste a este por su aérea cresta. Una carrera de auténtica montaña que lo tiene todo: buenas sendas para correr, aristas de roca caliza para trepar, pedreras empinadas por donde bajar a grandes zancadas y bosques de hayas para sumergirte entre sus hojas y espesuras.

Ficha Técnica                                        Mapa de Situación

                    

Aprovechando nuestra visita a Velilla para disfrutar del “VI Encuentro Esgallero de Esquí Escombreril” y después de una jornada de risas y tortazos esquiando por el carbón, junto a Pablo Abad nos pegamos una carrerita de montaña de las buenas. Alberto y yo teníamos la intriga del tramo que nos quedó por recorrer en verano al hacer la Integral de Fuentes Carrionas. Tras trepar a una de las agujas del espolón noroeste del Espigüete, nos dimos la vuelta al quedar poca luz y no conocer el tramo final para alcanzar la cima. Así le propusimos a Pablo que nos llevara allí.

Después de pasar la noche en Pino Llano, salimos del aparcamiento por la pista forestal que lleva a las cascadas de Mazobre. Es un tramo cómodo para entrar en calor mientras rodeamos al pie de la imponente cara norte del Espigüete. Llegando a la primera cascada de Mazobre, por cierto con muy poquito agua, nos desviamos por una senda estrecha hacia la izquierda que va remontando entre las peladas pedreras y farallones calizos de la montaña, y la opuesta ladera de piorno y negro conglomerado. Por esa vaguada vamos ascendiendo hasta la asombrosa boca de la Sima del Anillo: un peligroso embudo natural que conduce al vertical pozo de entrada por donde las chovas se lanzan en picado a su interior. Asusta asomarse…

Siguiendo la vaguada, en donde pudimos rellenar de agua las cantimploras en el hilillo que aún corre por ella, vamos ganando metros de altura hasta llegar al Collado de Arra, limitando ya con León. Allí comienza la cresta noroeste de roca caliza y empezamos a tener que echar las manos a la piedra: empieza lo divertido. El camino viene marcado con hitos por lo que, si prestamos atención, no tiene pérdida. Las nubes procedentes de los valles leoneses ascienden en jirones por la cresta, creando un mágico ambiente de alta montaña en el que el paisaje desaparece y reaparece según te envuelve la niebla.

La ruta asciende primero hacia un gendarme por una ladera empinada y de roca suelta, fácil pero algo expuesta ya que lo hace por encima de un cortado. Mientras ascendemos nos vamos asomando a la impresionante pared norte de la cima principal. Al llegar a lo alto del gendarme se abre una brecha que lo separa de la cresta principal por lo que debemos descender unos metros para atravesar la canal norte que asciende a dicha brecha. Una trepada en travesía hacia la derecha, marcada con algún hito, nos devuelve a la cresta principal que vuelca al oeste. A partir de aquí ascendemos por unas adherentes lanchas empinadas y acanaladas de roca caliza desde donde ya, sin mucha dificultad, se alcanza la cima principal del Espigüete, de 2451 m de altitud.

El Espigüete quiso premiarnos el esfuerzo con un bello Espectro de Broken proyectado hacia las nubes que se arrastraban por los farallones de la cara norte, a nuestros pies. Un rato para tomar un bocadito y reponer líquidos mientras admiramos este fotometeoro, llamado también “gloria” por sus connotaciones místicas. La verdad es que en esos momentos nos invade una paz especial, una comunión trascendente con la montaña que anhelamos cada vez que bajamos a los valles. No tenemos prisa, el cronometro no nos importa y tranquilamente saboreamos estos intensos momentos.

Si la subida por la cresta ha sido más que entretenida, el tramo de arista, primero hacia la cima Este del Espigüete y luego hacia la Torre Díaz-Caneja, es además aérea. El paisaje se abre a toda la montaña palentina, las montañas de León y los Picos de Europa. La mayor parte de la arista es “corrible”, con precaución ya que tenemos buenos paredones que caen a plomo a ambos lados. También nos encontramos en la misma arista algunos agujeros profundos en esta montaña llena de cuevas.

En el Collado Cervunal decidimos abandonar la cresta para descender por unas buenas pedreras hacia el sur. Pedreras que se dejan bajar a grandes zancadas y que te llevan rápidamente al pie de la montaña. Llegamos así a la Majada Valdopila en donde cambiamos de dirección hacia el este, encontrándonos un pequeño pero precioso bosque de hayas que ocupa parte de las faldas de la vertiente del Espigúete que cae a la carretera entre los Cardaños.

El hayedo es bastante cerrado y la senda no se ve clara, pero debemos ir descendiendo en travesía hacia la izquierda hasta llegar a una canal entre espolones rocosos, que descenderemos con algún fácil destrepe entre hayas y rocas hasta salir del bosque, cerca de la carretera y a poca distancia del aparcamiento. Ya sólo queda el sprint final hasta Pino Llano.

En resumen, una ruta circular muy entretenida, con un gran ambiente de montaña y que recorre una preciosa cresta en una de las montañas más atractivas de la Cordillera Cantábrica, el altivo Espigüete.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: MONTAÑA, Trail

Esquí Escombreril

Hemos estado en el “VI Encuentro Esgallero de Esquí Escombreril” que nuestros amigos de Palencia han celebrado en Velilla del Río Carrión. Esquiar sobre las negras escorias del carbón de las minas abandonadas ha sido toda una experiencia. Y sobre todo, nos lo hemos pasado en grande a pesar de los tortazos que nos pegamos: una jornada de risas y lágrimas.

Ficha                                            Mapa de Situación

                     

Muchas de las minas abandonadas de estas montañas tienen grandes escombreras de carbón, que contrastan con el paisaje calizo de los alrededores, salpicado de robles, hayas y sabinas. Son los vestigios de la época en la que esta industria florecía en la comarca y daba de comer a sus habitantes. Con el abaratamiento del carbón procedente de las explotaciones de otros países en los que los mineros tienen unas condiciones indignas de trabajo y las limitaciones a la emisión de gases de efecto invernadero, aquí esta industria está en sus horas más bajas y muchas minas han dejado de ser explotadas.
Empezamos por el sector sur en donde las escombreras están formadas por piedras pequeñas y los esquíes deslizan bien. Aunque en los primeros descensos bajábamos todos con precaución, poco a poco la confianza se apoderó de nosotros y conseguimos deslizar bastante parecido a como lo hacemos en la nieve. El giro por salto dio paso al deslizado, con cambio de cantos y angulación, y la posición bien centrada.
A pesar de que nos íbamos haciendo a este terreno, todos besamos el suelo alguna que otra vez y esto no es tan blando como la nieve. Con el “calentón” del momento ni notábamos los golpes y torceduras, que ya pasarían factura en los días posteriores.
El caso era deslizar rápido, cada vez con más confianza, para subir lo más deprisa posible la pedrera y volver a bajar: ansia viva… Aunque la ladera era corta, el cansancio se iba acumulando ya que era como hacer series.
Después nos fuimos al sector norte comenzando por las laderas cortas más “esquiables” de la zona baja, en donde la escombrera era de canto más fino y deslizaba mejor. Incluso se podía derrapar y levantar una nube de polvo, o mejor dicho de piedras.
Por fin nos decidimos a intentar el “Pico el Tordo” que es cómo bautizó Vidal a la escombrera más alta y empinada de todas. Ya subiendo nos dimos cuenta de que las piedras aquí eran más grandes y estaban bien clavadas en el suelo. Pero como a cabezones no nos gana nadie, acabamos bajando la pendiente, cada uno como pudo, con poco deslizamiento y mucho salto. Aquí las caídas fueron más duras, si cabe, que las anteriores. Pero lo bajamos.
¡Venga, la penúltima! Volvimos al sector sur en donde tanto habíamos disfrutado y allí se nos hizo de noche. No importó mucho ya que aunque era luna nueva, todos llevábamos frontales y el ánimo estaba por las nubes. Unas cuantas bajadas más nos dejaron sin fuelle, así que terminamos por celebrar el “Oktober Fest” en Velilla con una buena jarra de cerveza.
Queremos dar las gracias a nuestros amigos del norte que han hecho posible comenzar la temporada de esquí de esta manera tan divertida. La próxima visita esperamos que sea por lo blanco…
Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: ESQUÍ, Eventos, Freeride

Integral de Fuentes Carrionas

Una auténtica ruta de mountain-trail: con 35 km de distancia casi sin bajar de los 2000 m, 3500 m de desnivel positivo, tramos para correr sin perder de vista los hitos y lo mejor, zonas de trepada fácil pero en donde es posible enriscarse y hay que andar con ojo. Un recorrido que une muchas de las montañas emblemáticas de la Cordillera Cantábrica.

Ficha Técnica                                        Mapa de Situación

                    

Hace un par de años, corriendo al Peña Prieta desde Cardaño de Arriba, se nos ocurrió la idea de unir tres de las montañas más altas de Palencia: el Curavacas, Peña Prieta y el Espigüete. Hablando con nuestro amigo Vidal Rioja, experto conocedor de estas montañas y autor de varios libros que os recomendamos, nos dijo que eso era una ruta ya conocida que llaman la Integral de Fuentes Carrionas. Quedamos en hacerla con él así que este año estamos decididos a ello. Aprovechando unos días de calor de agosto fuimos a probar la ruta, aunque ni Álvaro ni Vidal pudieron acompañarnos. Comenzamos en Vidrieros a las 10,40 h sin un objetivo claro de hasta donde llegaríamos en este reconocimiento.

Rellenamos agua en el arroyo antes de la pedrera que sube por el Callejo Grande al Curavacas ya que era probable no poder coger agua en todo el camino. Esta inmensa mole de conglomerado se sube con facilidad hasta La Llana en el espolón este, por donde continuamos hasta la cumbre. Desde la cima del Curavacas a 2524 m ya se podía ver nuestro objetivo, el Espigüete.

Desde la cumbre bajamos al collado y subimos al Pico Medio para volver a bajar al collado de la canal Oeste. Desde ahí, por unas repisas y terrazas, rodeamos la Cima Oeste (2500 m) por su pared suroeste.

Después ascendimos, medio trepando, medio corriendo, a la Curruquilla (2420 m) y a la Hoya Contina (2394 m), hasta el cordal que separa el río de Las Lomas del río Carrión. El calor y la sed nos obligó a descender hacia el este en el Collado del Ves hasta un manantial en donde rellenamos de agua.

El tramo siguiente hasta el Tres Provincias es mucho más “corrible” remontando los Altos del Ves (2199 m), del Calderón (2275 m), del Tío Celestino (2258 m), de La Panda (2397 m) y del Concejo (2439 m).

Desde el Mojón Tres Provincias (2498 m) seguimos la cresta a la Peña del Infierno (2525 m) y al Peña Prieta (2540 m), el punto más alto del recorrido. Estos picos forman hacia el sur el circo en el que reposa la laguna de Fuentes Carrionas, como si fuera un cono volcánico.

Estamos a la mitad del recorrido y decidimos continuar corriendo hasta donde dé el día. Rodeamos el Tres Provincias por el norte y vamos a las Agujas de Cardaño (2393 m) que sorteamos por la vertiente de Bobias. Aquí el conglomerado ha dejado paso al granito. Desde allí volvemos a ascender hacia los picos Las Lomas (2438 m), Las Cuartas (2451 m) y Cebolleda (2244 m), con las lagunas del Hoyo de Vargas al fondo.

La roca vuelve a cambiar al negro y verde del conglomerado, formando una preciosa pirámide, las Peñas Malas (2282 m). Sus canales, brechas y pendientes nos hacen imaginarla con nieve y nos proponemos visitarla el próximo invierno.

El Espigüete está al alcance de la mano. Subimos al Pico Murcia (2355 m) y parece que otro tramo de carrerita nos llevará fácilmente hasta sus paredes de blanca caliza. Pero en la Peña El Águila perdemos el camino y nos toca hacer un delicado destrepe que nos hace perder un tiempo muy valioso.

Apenas tenemos agua y bajamos en busca de ella hacia el este en el collado de Arra. Esta vez no ha habido suerte así que afrontamos la subida del Espigüete resecos. Subimos por la cresta noroeste pero a 150 m por debajo de la cima se nos va el sol. Asomados a este vertical circo norte y sin tener claro por donde sube la ruta, decidimos regresar por el conocido Valle de Mazobre hasta la carretera a Cardaño.

Nos han faltado los últimos 150 m de la ruta, pero ¿qué mejor excusa para volver a completarla con Álvaro y Vidal?

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Excursiones, MONTAÑA, Trail

Pico Murcia: cara Este directa

La cara Este del Pico Murcia nos ofrece una zona alta amplia y algo empinada, y una parte final con varias canales estrechas que nos llevan hasta el fondo del valle. Una preciosa excursión en el corazón de la montaña palentina, con vistas a los imponentes Espigüete, Peña Prieta y Curavacas.

Ficha Técnica                                           Mapa de Situación

                    

Aprovechando nuestra visita a la XVII Semana de Montaña de Guardo a la que nos invitó nuestro amigo Vidal, y aunque por allí el invierno no ha sido demasiado bueno de nieve (por no decir que ha sido malo), las vertientes más umbrías conservaban unas condiciones aceptables. El anticiclón instalado en la península nos dejaba días calurosos y noches frescas por lo que la nieve permanecía dura hasta mitad de la mañana, aunque en las umbrías no llegaba a transformarse del todo. Por esa razón descartamos intentar bajar cualquier cara norte empinada y buscamos objetivos más soleados. La cara Este del Pico Murcia era perfecta.

Desde Cardaño de Arriba salimos el grupo formado por Rubén Marcos, Vidal Rioja, Luna Redondo y los Pantoja (Álvaro, Alberto y Luis). Según Vidal nos esperaba un corto pateo de media hora porteando los esquís en la mochila por el arroyo de Valcabe rodeando el Cerro del Sillar, que al final sería algo más ya que no encontramos nieve hasta que llegamos a los pies del Pico Murcia. Un pico con forma de pirámide que se alzaba sobre nosotros mostrando su interesante cara este y que nos pedía que la esquiásemos.

Ya con las tablas en los pies la cómoda subida va ganando altitud a medida que rodea el pico por su vertiente sur, presentando un circo recogido y con un gran ambiente alpino. Es una zona en la que, en caso de inestabilidad del manto, puede resultar algo expuesta a los aludes ya que está coronado por una buena cornisa y las laderas son amplias y con la pendiente propicia al deslizamiento.

Según nos íbamos introduciendo en el circo, nos fuimos arrimando a la vertiente sur del Pico Murcia, bastante pelada de nieve, para remontar hasta el collado de su espolón sur. Esta cresta que separa la montaña palentina de la leonesa, tiene unas vistas excepcionales de la inmensa cara norte del Espigüete, que fotografiamos para estudiarla en casa. Después, seguimos foqueando por la cresta hasta que la nieve se acabó.

Con las tablas en la mochila trepamos la cómoda y corta arista que lleva hasta la cumbre, mientras se abren a nuestro alrededor nuevos paisajes que no conocíamos y que nos hacen maquinar futuros proyectos, siempre con los esquís a cuestas. En poco tiempo alcanzamos la cima del Pico Murcia de 2341 m de altitud, en el centro de este macizo montañoso que tanto nos gusta.

Unas pocas fotos en la cima, un trago de agua y nos calzamos los esquís para gozar el descenso. Desde arriba se ve una bajada franca, con pendiente mantenida pero no demasiado inclinada, entre 30º y 35º con algún resalte más pronunciado. El primero en lanzarse es Álvaro que le da con potencia y velocidad, del tirón hasta el falso llano que conduce a la zona baja. Ha hecho un auténtico bajadón: muy, muy rápido y sin parar.

Es el turno de Luna, que también lo hace con decisión y seguridad. Después vamos bajando los demás pero con algunas paraditas para las fotos y alguna toma de vídeo. La nieve crema está en unas condiciones perfectas para deslizar rápido: ni demasiado dura para que sea peligrosos correr, ni demasiado blanda como para que se enganchen las tablas.

La zona intermedia tiene escasa pendiente y nos lleva rápidamente a la entrada a los tubos de abajo. No debemos equivocarnos de entrada ya que alguno de ellos está cortado y no tiene salida.

El tubo final estaba a la sombra todavía por lo que encontramos la nieve más dura, así que lo bajamos de uno en uno tranquilamente. Embocamos la entrada al tubo y enseguida, una travesía hacia nuestra izquierda, nos llevaba a la zona estrecha. En esta zona, la más empinada de la bajada (unos 40º), encontramos la nieve algo dura y con rocas aflorando por lo que había que descender con un poco de cuidado.

Las rampas finales entre los arbustos nos llevaban hasta el arroyo donde por fin nos tomamos el bocata. Al final resultó ser una actividad en la que disfrutamos mucho, pero no ya en sí por el descenso, sino por lo bien que lo pasamos junto a nuestros amigos del norte. ¡¡¡Gracias a esgalla!!!

Texto: equipo RECmountain; imágenes: Rubén Marcos, Vidal Rioja y RECmountain

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Categorías: ESQUÍ, Esquí de Montaña, Freeride

Torre de la “V”, canal Nordeste

A la sombra del Espigüete se encuentra la Torre de la “V”, con una canal con forma de banana en su cara nordeste: algo estrecha y empinada, pero sobre todo con gran exposición en su parte alta. Escalar su fina arista cimera y descender la canal con los esquís ha sido una de las mejores actividades que hemos hecho este año, y se lo debemos a nuestro amigo Vidal.

Ficha Técnica                                               Mapa de Situación

                    

La XVII Semana de Montaña de Guardo que se celebró desde el 13 al 18 de marzo, nos ofreció la oportunidad de contar unas cuantas de nuestras correrías por la nieve, y para allá nos fuimos con nuestro amigo Vidal. Además de pasarlo genial y conocer a gente estupenda como Rubén Marcos que presentó sus aventuras en bici, pudimos escaparnos a hacer un par de esquiadas. Y Vidal nos lio para ir a la Torre de la “V”. Una preciosa montaña eclipsada por su hermano mayor, el Espigüete, justo en uno de sus contrafuertes hacia el norte, pero separado de él por una profunda portilla con forma de V.

La aproximación a la Torre de la “V” de 2201 m de altitud, fue algo más larga de la “media hora” que siempre nos dice Vidal que queda para llegar a la nieve. De todas formas fue un paseo precioso al pie de la vertiginosa cara nordeste del Espigüete que en esta ocasión no veíamos claro que estuviera en condiciones para esquiarse. Desde el refugio remontamos entre brezos y piornos, el cordal que nos separa de las palas que llevan a la canal de subida.

Por fin nos calzamos los esquís y nos adentramos en este solitario vallecillo entre los contrafuertes del Espigüete y la Torre de la “V”. Mientras remontamos camino de la canal vamos estudiando las dificultades para bajarla y el tipo de nieve que nos podemos encontrar en la zona expuesta de la parte superior, en donde gira a la izquierda y que te escupe a los cortados. Afortunadamente, los altocúmulos que nos acompañaron durante la ascensión, mitigaron algo el inédito calor de esos días.

Ya con los esquís a la espalda nos introducimos en la canal en forma de banana que va estrechándose y empinándose progresivamente, mientras se arrima a los paredones calizos de la torre. En la zona media hay un bloque empotrado que divide la canal en dos ramas y que se empina hasta los 45º. De todas formas, las dos ramificaciones tienen anchura suficiente. Por encima, la canal se abre y vuelca a la izquierda, elevándose justo por encima de los cortados y, aunque la pendiente disminuye algo, la exposición aquí no permite un error.

La canal acaba en un cómodo hombro en la arista cimera, que fue donde tuvimos que dejar los esquís. La cima se alcanza unos metros más allá por una arista fácil pero fina y aérea, con enormes paredones que caen hacia el este y hacia el oeste. Pasamos con cuidado y mucha precaución hasta la cumbre en donde por fin pudimos fijarnos en el paisaje: hacia arriba podemos ver las cordadas de la cara nordeste llegando a la cima del Espigüete; y hacia abajo vemos otros montañeros remontando hacia la cara norte bajo el paredón que cae a nuestros pies.

Y después de la contemplación llegó la hora de la concentración. En silencio para no distraernos (excepto Vidal que no se distrae ni hablando) nos bloqueamos los esquís y comprobamos que el resto del material y ajustes estén “ok”. Iniciamos los fáciles primeros giros hasta donde empieza la canal. El primer tramo es empinado pero no demasiado, aunque es esta zona la más expuesta ya que cae a las paredes. Vamos descendiendo esta parte de uno en uno, y con giros de precisión cirujana hasta que, justo antes de los cortados, debemos pasar una “aristilla” para llegar a la canal.

El leve cambio de orientación de la pala que acabamos de bajar, a la canal propiamente dicha, hace que las condiciones de la nieve sean distintas: más enganchosa y peligrosa. Además es en donde la pendiente es mayor, unos 45º o algo más, y donde se estrecha progresivamente al acercarse al bloque empotrado. En este sector, la suavidad en los giros era necesaria para no clavar una espátula más de la cuenta.

En el estrechamiento de la canal, en donde se encuentra el bloque empotrado, lo pasamos unos por un lado y otros por otro. Su escasa anchura dificulta el giro en esa zona, pero una vez pasada, la canal se hace más franca y aunque mantiene la inclinación, la exposición ya es considerablemente menor. Aquí nos relajamos y enlazamos los giros hasta la salida de la canal.

Los palones de regreso hasta casi el refugio son para gozar y darle cera. Ya de regreso vamos descubriendo otras nuevas líneas por esquiar y que ojalá sea con ese pedazo de esquiador y mejor persona: nuestro amigo Vidal

Texto: equipo RECmountain; Imágenes: Vidal Rioja y RECmountain

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Categorías: Alpinismo, ESQUÍ, Esquí de Montaña, MONTAÑA

Peña Prieta mountain-trail

A la sombra de los Picos de Europa, el macizo de Fuentes Carrionas es una de las zonas más alpinas de toda la Cordillera Cantábrica. El Peña Prieta, con 2540 m de altitud, destaca sólo unos metros por encima del Curavacas y del Espigüete, y conforman con los demás picos cercanos un territorio de verdadera alta montaña, perfecto para correr.

Ficha Técnica                                Mapa de Situación
                    

Estas montañas nos gustan especialmente, ya sea para andar, correr, escalar, volar y sobre todo esquiar. Cualquiera de los valles que rodean el Peña Prieta son una joya en sí mismos: amplios, solitarios, alpinos, diferentes unos de otros. Esta vez, la carrerita fue por el valle de Las Lomas desde Cardaño de Arriba, aunque al Peña Prieta también podemos ascender desde Llánaves de la Reina en León, desde Cucayo en Cantabria o desde Vidrieros en Palencia.

Podéis saber más de esta zona visitando el blog de nuestro amigo Vidal (A Esgalla), experto conocedor de los valores de esta comarca.

Desde Llánaves de la Reina:

Este pueblo leonés a 1400 m de altitud es el punto de partida de una pista que asciende por el valle del Naranco hasta el refugio Mariñas. Desde allí podemos ascender al Alto del Naranco y crestear hasta el Mojón de Tres Provincias y más allá hasta el Peña Prieta. En el 2009, Alberto y yo subimos desde el Puerto de San Glorio al portillo de las Yeguas y La Tiona, desde donde podemos crestear también al Tres Provincias. Aquella vez nos quedamos enamorados de la vertiginosa vertiente norte del Peña Prieta, sin poder adivinar por donde la había esquiado Oscar Agostí unos días antes.

Después de la carrerita de bajada, picados por ver quién llegaba antes al coche. Ganó la experiencia, jejeje.

Desde Cucayo:

A pesar de ser uno de los pueblos más altos de esa comarca de Cantabria, Cucayo está a sólo 950 m de altitud, en un rincón espectacular del valle de Río Frío. Para llegar al Peña Prieta tenemos que dirigirnos a las invernales de Ranés y seguir el río Frío arriba por un sombrío hayedo hasta los Puertos de Río Frío, un amplio collado al pie del pico, en donde confluyen también las pistas que vienen del valle de Pineda y de la Vallejona. A esta última pista se puede acceder desde los pueblos de Dobres, Barrio y Ledantes, o incluso desde el mismo Cucayo por otra senda que asciende por el Llanu Casanzu.

Las tres cimas del Curavacas, Pico Medio y cumbre Oeste.

La vertiginosa cara norte del Peña Prieta.

Desde Vidrieros:

Este pueblo de Palencia a 1350 m de altitud es la entrada al valle de Pineda, un largo valle glaciar que rodea desde el sur y hasta su cara norte, toda la inmensa mole del macizo del Curavacas por su vertiente este. Una cómoda pista arrimada al río Carrión rodea el Alto de las Lagunillas hasta que aparecen las verticales paredes de la cara nordeste del Curavacas cuyos espolones angostan el valle. Pasada esta zona, se amplia nuevamente el valle y podemos subir a los Puertos de Río Frío al pie de la norte del Peña Prieta o ascender a la Laguna de Fuentes Carrionas y trepar por su vertiente sur.

La vertical pared nordeste del Curavacas.

La Aguja del Pastel y la Cumbre Oeste.

La norte del Curavacas.

Desde Cardaño de Arriba:

En este pueblo palentino, a 1440 m de altitud, se encuentra el punto de partida de la carrera por el valle de Las Lomas hasta el Peña Prieta. Son 1500 m de desnivel hasta la cima y algo más si cresteamos desde el Alto La Panda y volvemos rodeando las Agujas de Cardaño por su vertiente norte.

Aquí las noches son oscuras y podemos ver la Vía Láctea en toda su plenitud.

El perfil del Espigüete antes de llegar a Cardaño.

Partimos por la senda del Pozo de Las Lomas desde el aparcamiento Cardaño de Arriba.

Restos de la gran avalancha de este invierno que por poco se lleva la iglesia del pueblo.

Y los cimientos del refugio afectado por ese alud. Restos de otras avalanchas podemos encontrar en todo el camino.

Rodeando el Mojón del Navarro, con la cara norte del Espigüete apareciendo al fondo.

Tras ascender por la Lomba hasta el desagüe del Pozo de Las Lomas, nos desviamos al este hacia el Alto La Panda.

El camino zigzaguea por el pedregal hasta la cima del Alto, dejando la laguna a la izquierda.

Cresteando hacia el Alto del Concejo.

Vista hacia el sur del camino recorrido.

Hacia el norte la cresta al Tres Provincias, muy cómoda de correr.

Vistas espectaculares hacia la laguna de Fuentes Carrionas y el Curavacas.

En la cima del Tres Provincias y el Peña Prieta al alcance de la mano.

Último tramo de cresta muy fácil y cómoda para correr.

Y la cumbre del Peña Prieta dos horas después de partir de Cardaño.

Uno de los Pozos de Peña Prieta al pie de la cara noroeste.

Vista de la caída hacia la cara norte con los puertos de Pineda y Río Frío abajo.

Vuelta hasta el Tres Provincias por el mismo camino, dejando atrás al Peña Prieta.

Desde este punto bajada hacia Bobias rodeando las Agujas de Cardaño por su vertiente norte.

Tras cruzar el collado de Bobias, a la izquierda en la foto, bajada al Pozo de Las Lomas.

Aquí paradita para reponer fuerzas y tomar el bocata…

… y refrescarnos antes de la carrerita de bajada.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Excursiones, Trail

Escapadita a Alto Campóo

La última nevadita del año iba a dejar 20 cm en la Cordillera Cantábrica según las predicciones y no quisimos perder la oportunidad de dar los últimos giros del año en nieve polvo. Unos minutos para hacer la maleta, unas llamadas a un par de amigos y nos pusimos en marcha con rumbo hacia el norte. En la autopista, cerca de Aguilar de Campóo, ya nevaba con fuerza. Había rachas de viento moderadas y las previsiones anunciaban calma a partir de las 3 de la madrugada. Quizás, con suerte, tendríamos sol y buena nieve al día siguiente.

Ficha Técnica                                        Mapa de Situación                                             Vídeo

Finalmente la nevada no fue tan importante como se esperaba, pero arregló bastante las escasas condiciones de días anteriores. La mañana del 29 de diciembre fue soleada, no muy calurosa y ventosa.
La primera aventurilla del día fue conseguir salir del absurdo atasco de coches que se formó en la carretera que da acceso al aparcamiento de la estación de esquí de Alto Campoo: una manada de conductores ineptos se apresuró a cambiar las cadenas en mitad de ambos carriles formando un atasco bastante surrealista. Queda mucho para que los conductores españoles nos parezcamos un poco más a los canadienses, pero eso ya es otro tema…

Aprovechando que la ventisca no permitía la apertura de la mayor parte de los remontes mecánicos de la estación, hicimos uso de nuestros remontes cárnicos y pielesdefoquiles autopropulsados. Lo mejor de esta escapada de fin de año fue la agradable compañía que tuvimos: Marcos Lopez, rider local y del Pirineo con el que ya habíamos coincidido en alguna competición de freeride, y Vidal (A ESGALLA!!), uno de los pocos representantes del paradigma freeriderviejunostyler, que al igual que el Patriarca ha conseguido alcanzar este estadio superior del esquí de montaña clásico reciclado en la tendencia actual de los esquís anchos, los giros largos, los saltos y los derrapes en el powder. A estos dos conocedores del terreno y amigos os agradecemos que nos hayáis acompañado.

El viento fue remitiendo poco a poco a lo largo del día sin llegar a calmarse del todo. En las primeras subidas no paramos de ver grandes remolinos en los cordales.

Al fondo podemos ver los Picos de Europa, no tan cargados de nieve como nos habría gustado ver. A la izquierda, la sombra de las caras norte, muy heladas, sin casi acumulaciones de nieve nueva y con cencellada hacia abajo. Mejor ni asomarse…

A nuestro tranquilo paso se incorporó Rafa, esquiador local de Reinosa, que nos dio el nombre exacto de cada ladera, cada pequeña cima y cada ventisquero.

Primera bajada hacia el refugio Solvay. Nieve compacta pero muy suave y viento en contra. Llegamos abajo con la barba blanca.

Vidal saltando hacia la última pala de esta bonita canal.

El Cueto de la Horcada tiene unas líneas muy estéticas que estuvimos mirando antes de hacer la primera bajada. Por desgracia, la nieve allí era algo cambiante.

Después de los primeros giros por la nieve nueva, nos encontramos placas de nieve antigua mucho más dura que apenas se apreciaban a simple vista.

Eso sí, estos giros no tienen ni punto de comparación con los que podemos hacer ahora mismo en Madrid.

Espectacular tumbada de Vidal…

…con final apoteósico. Esperamos que no te importe que pongamos esta foto también, je je je.

Turno de Alberto.

Aun no hay nieve en la salida de muchas de las rocas y no es fácil encontrar una entrada para saltarlas.

Una gozada de día. Al fondo, el Solvay.

Queda pendiente para otro día bajar por la sombra de la roca con cara de perro.

En vista de la mejora del tiempo, fuimos al Pico Tres Mares a probar con Vidal sus nuevos tanques de 118 de patín, al estilo americano por el “Alto Campoo Corbet’s Couloir”.

El día 30 amaneció con temperaturas algo más altas y la atmósfera mucho más calmada.

Marcos nos llevó a Alberto y a mí a los mejores lugares de la estación dadas las condiciones. ¡Acertó de pleno!

Pudimos aprovechar para dar los primeros saltitos de la temporada.

En todos lados había ventisqueros, olas y sastruguis. Dado el escaso espesor y la no tan mala cohesión con la base, el riesgo de aludes no era muy elevado, aunque en laderas SW encontramos alguna placa de viento que decidimos evitar.

Marcos y Alberto estrenando una pala en Los Asnos.

Bajando por la terraza de la zona inferior del cortado del Tres Mares.

Marcos sacando partido a los ventisqueros.

Condiciones perfectas para saltar.

¡Cuidado! De vez en cuando asoma alguna plancha de hielo.

Giros con velocidad en las pistas sin pisar.


Algunos derrapes nos dejaban envueltos en una nube de polvo. ¡Bendita sensación!

Recepcionando.

Tan rápido como fuimos, nos volvimos. Esperamos que la próxima ocasión todo esté a reventar de nieve… sino, siempre nos quedarán el Curavacas y el Espigüete.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Vídeo de la canal Suroeste del Pico Medio

Este es el vídeo del descenso con esquís de la Canal Suroeste del Pico Medio del Curavacas que realizamos en mayo del 2013. Una canal no demasiado difícil, con algo de exposición y en un lugar espectacular y solitario de esta montaña de Palencia. En un par de días publicaremos el reportaje completo con toda la información, fotos y la ficha técnica. Imágenes y edición: equipo RECmountain

Tenemos noticias de que este descenso ya se realizó hace unos años. Indagaremos para daros más datos de sus aperturistas en el próximo reportaje completo de la actividad.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: Esquí de Montaña, Freeride