Naturaleza de Yucatán: centro

La Riviera Maya es una de las zonas más turísticas del planeta y aun así, tiene en su entorno una naturaleza salvaje que nos sorprenderá en cuanto nos perdamos un poco. Esta zona central de la península de Yucatán, además de playas paradisíacas, está ocupada por una jungla verde llena de ruinas mayas, cenotes cristalinos y una fauna por descubrir.

Mapa de Situación

                   

Aunque en el año 2017 los huracanes no han afectado gravemente a la península del Yucatán, no siempre ha sido así y en numerosas ocasiones han impactado estas tierras asolando el paisaje y dejando un rastro de devastación. La civilización Maya ha sufrido continuos embates de estas tormentas aunque, curiosamente, se asocia el final de su existencia en el siglo X a un periodo de sequía insólito que acabó con sus existencias de agua dulce del subsuelo. La plataforma caliza que constituye esta península hace que la lluvia se filtre y no corra en ríos, acumulándose en las cavidades y grutas de la roca que va disolviéndose poco a poco. El interior de la roca se encuentra enteramente recorrido por una inmensa red de cuevas que a veces se derrumban y forman piscinas naturales, los cenotes, de donde se consigue el agua dulce.

Existen miles de cenotes en Yucatán, algunos muy turísticos y visitados, pero otros perdidos en medio de la selva y que poca gente visita. Os recomendamos que preguntéis a los lugareños para que os informen de donde están los menos conocidos. En algunos cobran la entrada ya que tienen instalaciones en donde cambiarse y ducharse, con toallas y otros servicios. Pero sin duda merece la pena perderse un poco por los caminos rodeados de selva para encontrar estos rincones paradisíacos.

Camino hacia el sur, entre Leona-Vicario y Puerto Morelos, encontramos unos cenotes preciosos junto al más conocido Cenote Zapote, en el que pudimos bañarnos solos, sin aglomeraciones y rodeados por la jungla. Los caminos que conducen a ellos son perfectos para la observación de aves, mariposas, lagartos y mamíferos como ardillas, coatís, agutís, mapaches, monos y, con un poco de suerte, algún felino.

Ardilla yucateca

Coatí

Agutí o Sereque

Algo más al sur y también en el interior, podemos visitar las ruinas de Cobá, que aunque no son tan famosas como las de Chichén Itza, son igualmente interesantes. Entre estas ruinas podemos contemplar campos de juego de pelota, observatorio astronómico, construcciones enteramente cubiertas de selva y una de las pocas pirámides a las que todavía dejan subir, o escalar mejor dicho: la pirámide de Nohoch Mul. Desde su cima podemos contemplar la inmensa y llana selva esmeralda que ocupa todo lo que alcanza nuestra vista, sólo interrumpido por alguna que otra loma verde que probablemente sea otra construcción comida por la jungla.

El recorrido para llegar hasta las ruinas está rodeado de selva y podemos alquilar una bicicleta para realizarlo más rápidamente, pero os aconsejamos que vayáis a pie para disfrutar de toda la naturaleza salvaje de este lugar. En cuanto nos separemos del gentío que recorre las distintas construcciones, nos encontraremos sumergidos en un paraíso verde.

Basilisco o Teterete

Tucán arcoiris

Chachalaca vétula

En la zona de costa se encuentran los grandes y lujosos complejos turísticos, esos de todo incluido en los que te puedes pasar el día y la noche comiendo y bebiendo. Pero existen algunos más tranquilos y retirados que pueden ser un buen punto de partida para otras excursiones. Nosotros dimos con uno lejos de las aglomeraciones y rodeado de selva, el Grand Sirenis. En sus alrededores tenía senderos con información de la fauna y flora que ibas encontrando, pequeños cenotes en medio del bosque, una playita alejada de las instalaciones con las señales de nidos de tortuga y un tramo costero rocoso perfecto para el snorkeling con su zona de arrecife coralino y todo.

De entre todas las aves que nos encontramos por los senderos de los alrededores del hotel, os dejamos unas cuantas fotillos de ellas.

Paloma aliblanca

Luis grande

Bolsero de Altamira o Yuyum

Chipé de garganta amarilla

Chara yucateca joven

Chara yucateca

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.


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Categorías: Excursiones, MONTAÑA

Naturaleza de Yucatán: norte

La península de Yucatán fue el hogar de una de las civilizaciones más desarrolladas que han existido: los Mayas. Una cultura inteligente y enigmática asentada en una plataforma de roca caliza totalmente recorrida por una enorme red de cuevas, y recubierta de una exuberante jungla. Nosotros empezamos nuestra visita por el norte en donde la selva se encuentra con el mar formando lagunas saladas y manglares.

Mapa de Situación

                   

El año 2017 ha sido uno de los más cálidos a nivel global y esto probablemente tuvo mucho que ver con la frecuencia y violencia de los huracanes que sacudieron esta zona del planeta. Nunca antes se habían observado tres huracanes simultáneos en el Atlántico y, uno de ellos, el Irma, alcanzó categoría 5 impactando en Cuba y Florida. Posteriormente llegó el huracán María, también de categoría 5, afectando a la República Dominicana y Puerto Rico. Nosotros comenzamos nuestro viaje en esas fechas por el norte de la península del Yucatán, entre el Golfo de México y el Mar Caribe, pero tuvimos la suerte de vernos afectados sólo por las tormentas periféricas de estos devastadores ciclones.

La parte norte de la península de Yucatán está mucho menos invadida de turistas que la famosa “Riviera Maya” pero igualmente tiene una desbordante naturaleza. Es una inmensa planicie verde en la que la selva es dueña de todo el paisaje. Alquilamos un coche para viajar hasta la población de El Cuyo, en la costa norte del Yucatán, y a pesar de esa fama de país peligroso, sus gentes son amables y amigables. Sí conviene tener un cuidado especial con el estado de algunas carreteras secundarias en donde nos podemos encontrar, no baches si no, auténticos cenotes en el asfalto, como en el que reventamos una rueda el primer día, obligándonos a buscar una “llantera” para cambiarla.

En el pequeño pueblo pesquero de El Cuyo nos quedamos en unas de las muchas cabañas junto a la playa que se extienden a lo largo de ésta, y que por cierto, son bastante baratitas. El pueblo se encuentra en un brazo de arena que separa las lagunas interiores y el océano. Todas son construcciones pequeñas y bien integradas en la naturaleza y son visitadas por aficionados al kite y al windsurf. Es un pueblito muy tranquilo y altamente recomendable.

Por los alrededores del pueblo podemos visitar las lagunas o disfrutar de una larga e impresionante playa de arena blanca en donde podemos observar lagartos e iguanas, e innumerables especies de aves marinas. Es el lugar perfecto para descansar y relajarte sin tener que preocuparte de nada más que de disfrutar de la vida.

Fragata magnífica

Chorlito níveo

Si desde El Cuyo fuéramos caminando por la playa hacia el oeste llegaríamos hasta el Parque Natural del Río Lagartos. Pero los casi 40 km que nos separan nos obliga a hacer un largo rodeo por las carreteras interiores para llegar hasta allí, aunque durante el trayecto podremos observar cantidad de aves tropicales en la jungla que las rodea.

Calandria cuculada

Mosquero cardenal

Caracará crestada

Aguililla caminera

En el pueblo de Río Lagartos podemos coger una excursión en lancha recorriendo el manglar. La barca nos llevará por las lagunas interiores hasta algunos de los canales que se introducen en el mismo manglar, para después llegar hasta las aguas del Golfo de México. Una estupenda manera de conocer este valioso y delicado ecosistema, y la importancia que tiene el conservarlo.

Pelícano pardo y blanco

Tirano tropical

Cormorán bicrestado

Al este de Río Lagartos se encuentra el pueblo de Cancunito y Las Coloradas, y que es imprescindible visitar. Allí se encuentran unas inmensas salinas rosadas, junto a las lagunas interiores, y que están separadas del mar por una barra arenosa que se prolonga por decenas de kilómetros hacia el este, hasta El Cuyo y más allá, casi hasta Holbox. Los rosados tonos de las salinas muestran un paisaje casi irreal en el que podemos tomar baños de barro o contemplar grandes bandadas de flamencos a juego con los colores de las aguas.

Podemos contratar los servicios de los guías locales para visitar las salinas y que nos lleven a los lugares más populares, o podemos circular por una pista que recorre el brazo de arena a caballo entre la playa y las lagunas saladas. Por esta pista podremos parar cuando queramos para observar la fauna salvaje que nos vamos encontrando, o para darnos un bañito en las aguas turquesas de esta inmensa playa solitaria. En algunos puntos podemos ver en la arena los rastros que dejan las tortugas al desovar, o las estacas que señalan sus nidos, colocadas para no afectarlas.

Con pena dejamos esta zona para dirigirnos hacia el interior, al sur, hasta la ciudad de Valladolid con su interesante centro colonial. Cerca de allí fuimos a visitar uno de los más famosos cenotes, el Ik Kil. La península del Yucatán es una inmensa planicie de roca caliza en la que las abundantes lluvias horadan grutas y cavernas haciendo que el agua se filtre al interior. En algunos lugares, los techos de esas grutas se derrumban y forman los cenotes, profundos agujeros en la selva a modo de gigantescas piscinas. Aunque éste que visitamos es impresionante, nos decepcionó ver cómo se ha preparado para recibir hordas de turistas como si fuera un parque de atracciones.

Cerca de Valladolid se encuentra la impresionante y enigmática capital del Imperio Maya: Chichén Itzá. A pesar de lo turístico del lugar, estas construcciones son de visita obligada y nos dejaron verdaderamente impresionados. Aconsejamos contratar una visita guiada que nos explicará con detalle todo el significado y valor de las construcciones, y nos hará entender lo avanzado de esta civilización que se desarrolló desde el año 2000 a.c. hasta el siglo X. Sus conocimientos matemáticos, astronómicos y arquitectónicos, así como su arte y escritura jeroglífica, fueron los más avanzados de esa época.

Templo de Kukulkan

Campo y cesta de los juegos de pelota

Cabezas trofeo

Una de las aportaciones de la cultura maya ha sido su calendario, o mejor dicho sus calendarios o maneras de contar el tiempo. Existe el calendario sagrado de 260 días, el del ciclo solar de 365 días, la rueda calendaria de 52 años, la cuenta de 18 meses lunares, la cuenta venusiana de 584 días y la cuenta larga de 5200 años. Según esta última cuenta que empezó en el año 3114 a.c., el último día fue el solsticio de invierno del año 2012. Fecha que ha dado pie a numerosas profecías acerca del fin del mundo que evidentemente no han acertado. Aun así, acabamos de empezar un nuevo ciclo según la cuenta larga, que veremos qué nos depara.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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