Riscos del Fraile, canal Sur

La cara sur del Fraile presenta un laberinto de rocas y nieve entre la que se abre paso esta zigzagueante  línea. Tiene una entrada complicada y expuesta que da acceso a una preciosa canal con una zona alta empinada, y una parte baja en la que se acumulan todas las avalanchas que caen por esta ladera. Esquí de montaña de auténtico descubrimiento en esta salvaje vertiente sur de la sierra de Gredos.

Ficha Técnica                                           Mapa de Situación

                    

Desde que comenzamos con nuestro “Proyecto Gredos”, la panorámica de la vertiente sur de esta cordillera nos atraía e impresionaba a la vez. Accesos largos y complicados que llegan a canales empinadas y avalanchosas que se abren paso entre agujas y gendarmes de roca. Entre todos los riscos, el de El Fraile destaca por su perfil “cerviniano” que emerge entre las nubes, y por frente sur sin una línea clara de bajada, con canales cortadas por barreras rocosas. Y este año en el que a finales de temporada ha llegado la nieve en abundancia, decidimos intentarlo.

Con una importante carga de nieve recién caída, hicimos un primer intento accediendo por la cara norte. Foqueando desde la Plataforma hasta el Cerro de la Cagarruta y Navasomera, nos asomamos a la vertiente sur y contemplamos la arista que lleva hasta la cima de Los Riscos del Fraile. La nieve sin asentar y las bolas que van cayendo ladera abajo haciéndose cada vez más grandes, nos alertan del peligro de aludes y valoramos si comenzar el descenso o no. Decidimos catar la pendiente que por aquí no es tan empinada como en la canal, y tras los primeros giros enseguida pudimos comprobar que, a pesar de que las condiciones de innivación son fabulosas, el riesgo era inasumible.

Con mucho cuidado remontamos la pendiente directamente hasta la cima del Fraile, por el camino más corto y seguro, aunque no el más fácil. La arista no es difícil pero con la cantidad de nieve poco fiable que hay, debemos tener prudencia en la progresión. En la arista se alternan pasitos de roca y afiladas crestas de nieve que, sumado a las nubes que nos rodean, proporcionan un ambiento alpino que nos encantó. Esta vez no pudo ser, pero pudimos disfrutar de la alta montaña gredense.

Después de dejar unos días para que se purgaran las laderas y la nieve se asentase, volvimos a por ello. En la cima de Navasomera nos calzamos nuevamente los esquís y comenzamos el descenso por la ladera este, bordeando las barreras de roca, para dirigirnos hasta la arista este que baja desde El Fraile, en donde se adivinaban unas pequeñas portillas que intuíamos serían el acceso a la cara sur. Nos asomamos a la portilla más alta y pudimos contemplar los paredones de la vertiente sur y otro pequeño collado desde el que creíamos empezaría la canal elegida.

Para llegar a ese collado teníamos que descender un tramo rocoso con un paso de nevado muy estrecho sobre una empinada pala que escupe a uno de los cortados de la cara sur. Álvaro y yo decidimos destrepar este punto andando, pero Alberto nos dio una lección de esquí “peñalaskiano” y abrió el paso sin quitarse las tablas con su depurada técnica de talones: “chapeau, maestro…”.

Debajo del paso estrecho volvimos a calzarnos esquís para bajar por esa expuesta pala y atravesarla hasta el collado que parecía la puerta de la canal. Aquí encontramos la inclinación mayor, que puede alcanzar los 50º al pie del paso estrecho, y con la pendiente que te llevaba al cortado rocoso. Fue un momento de máxima concentración en el que no había espacio para el error, y lo resolvimos giro a giro y de uno en uno. Por fin atravesamos al collado, respiramos profundamente y descubrimos la canal buscada.

Desde este collado, la canal parecía tener continuidad hasta abajo y no se vían más pasos “raros”. La pendiente era considerable, unos 45º máximo, pero la amplitud y el estado de la nieve hacían que pudiéramos disfrutar más tranquilamente la bajada. Continuamos el descenso hasta un par de agujas preciosas en donde la canal gira a izquierdas y pierde inclinación.

El resto de la canal era más amplia y con menos pendiente, pero a medida que bajábamos nos íbamos encontrando con más y más depósitos de aludes: toboganes y bolas de nieve cada vez más grandes. A unos 1650 m de altitud nos quitamos las tablas y aprovechamos ese recóndito rincón para reponer fuerzas y dar buena cuenta del bocata.

Tras calzarnos los crampones y echar las tablas a la espalda, comenzamos el cansado regreso por la canal que habíamos bajado. Según ascendíamos, íbamos contemplando esos rincones que al bajar no habíamos podido saborear. Agujas y gendarmes verticales se alzan por toda esta pared sur de los Riscos del Fraile.

Desde el collado de la canal, hicimos la expuesta travesía hasta el paso estrecho, remontándolo y llegando hasta la portilla. Desde ahí, ascendimos directamente hasta la cumbre del Fraile, ya que nos gustó tanto la arista cimera que hicimos días atrás, que quisimos repetirla. Además, es una ruta más segura que la travesía hasta Navasomera. La cresta, a pesar de no tener tanta nieve como la vez anterior, volvió a ser una travesía de disfrutar.

Para nosotros resultó ser una línea de auténtico descubrimiento: entretenida, con tramos empinados, otros estrechos, y algunos expuestos, que se adentran en una de las caras más atractivas de la vertiente sur de la Sierra de Gredos. Ya hemos conseguido tachar ésta línea de la lista, pero ahora hemos descubierto muchas más en esta agreste vertiente. Nos queda proyecto para rato…

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.


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Categorías: ESQUÍ, Esquí de Montaña

El Durazno, canal Este

En el murallón sur de los Riscos del Francés encontramos un laberinto de paredes rocosas y canales nevadas que se elevan verticales sobre la Garganta Blanca. A su dificultad hay que sumarle su lejanía y complicado acceso que ambientan cualquier actividad que se realice allí. En esta primera incursión con esquís por este paredón hemos podido bajar la canal Este del Durazno. Descenso con entrada delicada y pendiente mantenida pero cuyo peligro principal son las avalanchas que recoge.

Ficha Técnica                                         Mapa de Situación

                  

Continuando con nuestro “Proyecto Gredos” y después de las copiosas nevadas de este final de temporada, decidimos aventurarnos por la vertiente sur de la Sierra de Gredos. Cualquier acceso desde aquí a las canales nevadas resulta, cuando menos, largo y difícil. Las profundas gargantas se adentran en las montañas por desfiladeros rocosos, los “boquerones”, que en ocasiones nos pueden impedir el paso con las mochilas y los esquís en la espalda. Las impenetrables laderas de piorno y matorral también nos pueden amargar la ruta, así que hay que planificar bien el acceso si queremos llegar a la base de las canales.

Salimos desde el Refugio de La Albarea a 930 m de altitud, cargados con todos los trastos de esquiar y los de escalar por si acaso. Remontamos el cordal entre la Garganta de la Albarea y de la Casquera por donde vemos terreno más despejado. Desde la cota 1300 aproximadamente, atravesamos hacia el noroeste hasta el fondo de esta última garganta. Justo enfrente de nosotros se eleva el impresionante murallón sur de los Riscos del Francés. Un laberinto de verticales paredes rocosas entre las que se han labrado canales y diedros empotrados en la montaña, y en las que las sucesivas avalanchas han acumulado ingentes cantidades de nieve en su base.

Intentamos seguir la garganta para acceder a la base de la canal, pero los boquerones nos cierran el paso y tenemos que desviarnos ladera arriba, por nuestra izquierda, hasta meternos de lleno en el piornal. La progresión se vuelve más difícil entre tanta vegetación pero cerca de la cota 1600 m pudimos ya calzarnos los esquís.

Desde este cordal hacia la Portilla del Escobarón, ya con los esquís puestos, conseguimos avanzar más deprisa remontando hacia nuestra derecha para entrar en la propia Canal Este del Durazno. Al asomarnos a la parte baja de la canal, podemos ver que se encuentra repleta de depósitos de enormes aludes por lo que decidimos continuar ascendiendo por la cresta nevada hasta la zona media, libre de bloques.

Metidos ya en la canal la pendiente se empina y tenemos que echar los esquís a la espalda. La inclinación media son unos 40º, mantenidos, con nieve muy blanda que no nos ofrece confianza. Intentamos salirnos del eje de la canal al lateral izquierdo menos peligroso si cae alguna avalancha. De hecho, todo el murallón de la derecha que viene de la parte alta de los Riscos del Francés, está purgándose espontáneamente, arrojando a la canal bloques y coladas de nieve continuamente. Sólo en la salida de la canal atravesamos a la derecha para salvar la cornisa que cierra el paso.

Alcanzamos la cima pegada al Risco del Durazno y un poco más arriba atisbamos la cumbre de la Lancha de la Bóveda. Desde aquí observamos nuevos rincones con infinidad de canales, palas y paredones que nos invitan a soñar con nuevos proyectos. Esto es inmenso. Nos sentimos preocupados con el estado de la nieve que nos vamos a encontrar ya que empieza a darle la sombra a la canal y la blanda nieve puede empezar a encostrarse y volverse peligrosa. Nos calzamos los esquís y para abajo.

La cornisa nos cierra el paso dejando un estrecho y vertical acceso en un trozo de placa cortada y volando sobre la canal. Nos parece demasiado arriesgado entrar por ahí y romper ese trozo de placa que nos arrastre, así que a Alberto se le ocurre entrar por las rocas un poco más a la izquierda. Es un paso delicado, aéreo y expuesto, pero más fiable que la cornisa, así que se decide a abrirlo y lo ejecuta sin problemas. Nuevamente su imaginación nos ha llevado a progresar por la zona más segura.

La pendiente aquí ronda los 45º o poco más, pero la dificultad está en el estado de la nieve, que se desliza en placas y está enganchosa, por lo que extremamos las precauciones en esta zona alta. Ya bajo la cornisa vamos enlazando giros para salir cuanto antes de la trayectoria de su posible caída. Aunque la nieve sigue estando enganchosa y no es muy fiable, la pendiente cede algo y la anchura de la canal nos permite estar más seguros.

Seguimos bajando intentando seguir los canalones más limpios de nieves blandas que han dejado las avalanchas, aunque los toboganes formados no son muy cómodos. Ya en la parte baja llegamos a la zona de depósito de los aludes que confluyen aquí, no solo de esta canal, sino también de las paredes y couloires que bajan de los Riscos del Francés.

Los depósitos son ya tan grandes en esta zona baja, que decidimos salir de la canal principal a otra secundaria a nuestra derecha y que, además de estar limpia de bloques, nos lleva más abajo hasta la zona de piornal en donde acaba la nieve.

Los últimos giros coinciden con las últimas luces, así que sin perder más tiempo comenzamos el largo descenso, volviéndonos de vez en cuando para contemplar este alpino rincón en el que hemos descubierto nuevos objetivos que esperamos poder afrontar pronto. Gredos es inmenso…

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: ESQUÍ, Esquí de Montaña

Vídeo de La Mira

La Mira, canal SW. Continuando con nuestro Proyecto Gredos os enseñamos el vídeo del que seguramente sea primer descenso de la Canal SW de La Mira. Condiciones muy escasas de nieve, pero suficientes para realizar esta actividad …

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: ESQUÍ, Esquí de Montaña, Freeride

La Galana: canal de La Muesca

El afilado perfil de La Galana guarda en su vertiente sureste una corta canal, que remata una larga excursión por el corazón del Circo de la Laguna Grande o del Gargantón de Gredos. La canal de La Muesca se eleva entre los contrafuertes rocosos de su cumbre hasta una brecha entre ellos que le proporciona ese nombre. Su estrechez y fuerte pendiente atraen las miradas de todos los que quieren esquiar esta montaña.

Ficha Técnica                                        Mapa de Situación

                     

Vista desde la lejanía de los valles, el pico de La Galana parece tan alto como el mismo Almanzor. Apenas 30 m de altura le faltan para desbancarlo del título de cima más alta del Sistema Central. Su afilado perfil destaca entre las grandes cornisas de nieve que muchas veces se forman en el collado del Venteadero y en el risco del Gutre. Desde su cima, la arista norte lleva por el canchal de La Galana hasta la portilla del Rey, separando los circos del Gargantón y de las Cinco Lagunas.

La canal Sureste o de La Muesca desciende desde la brecha que separa la antecima de la Portilla del Venteadero, de la cumbre principal de La Galana. Tiene unos 200 m de desnivel y una pendiente que en algún punto puede alcanzar los 50º, dependiendo de las condiciones de innivación del año: cuanta menos nieve haya, más empinada puede llegar a ser en las zonas de escalones rocosos. Es justo en esos estrechamiento en donde nos podemos encontrar las mayores dificultades y la mayor exposición por los afloramientos rocosos. Su orientación hace que la nieve se transforme en ella rápidamente, aunque su parte superior queda protegida del sol por los contrafuertes de roca.

Con ganas de continuar con nuestro “Proyecto Gredos” de apertura de nuevas líneas, volvimos al circo con la idea de explorar unas rutas, pero este año, la innivación no había acumulado nieve en ellas por lo que tuvimos que buscar otros objetivos. La norte de La Galana, conocido como el Canchal, tenía buena pinta, con mucha nieve y bien orientada con las condiciones que teníamos. Decidimos ir para allá intentando antes una nueva línea en el Morezón que tuvimos que descartar por la nieve helada que encontramos. Al final hicimos una rápida bajada por la Pala Amezúa.

Tras rellenar cantimploras, y ya con el calor apretando, nos dirigimos a la canal de Isabel II y a la portilla del Venteadero. Ya llegando al collado vimos que la nieve en esta vertiente Este empezaba a humedecerse demasiado, y cargando levemente las pequeñas cornisas formadas, éstas caían originando coladas de fusión que llegaban al plató del Ameal. En lo alto de la portilla cargamos los esquís en la mochila para trepar a la cima de La Galana.

Un corto destrepe lleva a la portilla de La Muesca y desde allí, con la incomodidad de escalar con las botas de esquí, ascendimos a la cumbre con la intención de seguir por la arista norte hasta el comienzo de la nieve en el Canchal. Desde la cima pudimos contemplar el murallón noroeste que forman El Ameal, Rsico Moreno y el Cerro de los Huertos, haciendo que nuestros cerebros imaginen futuros proyectos de líneas.

Empezamos a destrepar por la arista norte pero un delicado y expuesto paso, sin la cuerda ni el material necesario, hacen que nos demos la vuelta y dejemos esa bajada para otra ocasión. La canal Sureste que hemos podido ver al subir, nos ha gustado a los tres, así que regresamos a La Muesca y nos calzamos por fin los esquís. Aunque vimos que estaba interrumpida en la zona baja, pensamos que ya resolveríamos el paso cuando llegáramos allí.

El comienzo es estrecho, algo empinado y con la nieve cambiante por la sombra parcial que dan los espolones rocosos. Encontramos la nieve blanda al sol y dura a la sombra por lo que giramos con cuidado y de uno en uno. La pendiente mantiene unos 40º ó 45º, alcanzando quizás los 50º en algún corto tramo. Pasado este comienzo, la canal se abre algo y el sol le pega de lleno.

La zona intermedia mantiene esa pendiente moderada, con tramos cortos más inclinados como hemos dicho, pero es más amplia y franca. No obstante, una caída aquí puede llevare contra las rocas del paso cortado, por lo que hay que seguir atento a no engancharse o dejarse arrastrar por las coladas que uno mismo va desprendiendo al bajar.

El paso de roca pudimos hacerlo sin quitarnos los esquís con un poco de “cuidadín” para no estropear las tablas. Una vez en la nieve nuevamente, bajamos otro tramo inclinado con una rimaya pequeña que hay que saltar justo por encima de unas rocas. Pasada la grieta las dificultades se acaban al girar la canal a izquierdas y hacerse más amplia y menos empinada. Estas últimas palas fáciles conducen a los llanos del Ameal de Pablo.

Pero esto fue sólo el comienzo de la bajada: después quedaba el descenso hasta el refugio de la Laguna Grande por la canal de subida, o mejor si se hace por el Gargantón. El final con refrigerio en el refugio es obligatorio se baje por donde se baje.

A veces los planes no salen como uno tenía previsto y hay que renunciar a conseguir el objetivo, pero en otras ocasiones puede que ello te lleve a descubrir algo mejor, como nos ha ocurrido a nosotros con esta interesante canal. De todas formas, lo único importante es saber disfrutar del momento y de la compañía.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Canal de los Reyes Magos

Es una de las líneas más esbeltas del Circo de Gredos por ser rectilínea, estrecha y mantener una pendiente moderada pero continua. La canal de los Reyes Magos se eleva hacia la cumbre del Cerro de los Huertos, muy cerca del Refugio de la Laguna Grande, con una orientación al sureste bien protegida del frío del norte.

Ficha Técnica                                          Mapa de Situación

                  

El Cerro de los Huertos y el cordal del Risco Moreno y del Ameal de Pablo, conforman una cresta afilada y agreste que separa el Circo de la Laguna Grande y el del Gargantón. La vertiente noroeste es sombría, empinada y fría, mientras que la sureste resulta mucho más amable y soleada. La canal de los Reyes Magos se alza rectilínea hasta una pequeña portilla casi en la cima del Cerro de los Huertos, a donde llega otra empinada canal desde el Gargantón.

En marzo de 1986, acompañado de Paco Mora y Miki Dorda, pudimos bajar esta canal de los Reyes Magos con nieve polvo y mucha más cantidad. Este año, aunque las nevadas no han cargado demasiado esta ladera, en abril todavía tenía continuidad. Su orientación sureste, hace que enseguida la caliente el sol por lo que el rehielo nocturno deja de ser un problema a partir del mediodía. Teniendo en cuenta que las laderas umbrías estarían duras como el mármol hasta la tarde, esta canal iba a ser el objetivo del día.

A pesar de la escasez generalizada de nieve de esta temporada, en la Sierra de Gredos las condiciones han sido más que aceptables, con buenas acumulaciones en las vertientes norte y oeste. Las vertientes sur sin embargo, no han acumulado lo suficiente como para que continuáramos con nuestro “Proyecto Gredos”. Con los esquís puestos desde el viejo remonte del Prado de las Pozas, ascendimos hasta el Morezón para entrar al Circo por la Directa Oeste. La nieve aún dura como una piedra hizo que la bajada tuviéramos que hacerla con precaución y mucho “cuidadín”.

En la Laguna Grande nos ponemos las pieles y marchamos para arriba. Enseguida aparece nuestro objetivo del día y nos detenemos para estudiar sus condiciones. Aunque tiene dos estrechamientos en los que parece que no entrarán los esquís, la línea tiene continuidad. También nos preocupan las piedras que afloran y que hacen que una caída sea peligrosa, y más teniendo en cuenta que el calor empieza a apretar por lo que la nieve estará húmeda o incluso empapada, con el peligro de enganchones que ello supone. Y por último, debemos tener presente el peligro de que nos arrastre alguna colada de fusión, que aunque sea pequeña podría llevarnos contra las piedras.

En cuanto afrontamos estas laderas de solana ya con los esquís en la mochila, la nieve cambia de calidad y se vuelve blanda y húmeda. Si nos damos prisa todavía podríamos encontrarla en ese punto de fusión que se vuelve crema: nuestro querido “papapowder”. Avanzamos rápido, sudando como pollos, intentando llegar arriba cuanto antes para que la nieve no esté profunda y pegajosa. A veces resulta más rápido y seguro avanzar por la roca que por la nieve húmeda y hueca, que puede romperse con tu peso y hacer que te hundas hasta el fondo.

Por fin estamos arriba, en la portilla, con unas vistas espectaculares hacia el Gargantón y la muralla que va desde La Galana al Cervunal. Aparte de unas fotos, no perdemos más el tiempo y nos calzamos los esquís. Si la nieve se vuelve más blanda, más peligro habrá de hundir algún puente de nieve en los estrechamientos. La primera parte tiene muchas piedras asomando y tenemos que pisar alguna que otra. Aunque la pendiente al principio no es mucha, enseguida se empina a unos 45º que se mantendrán durante casi toda la canal.

Un poco más abajo comienzan los estrechamientos. El primero no supone mucha complicación: despacito para afinar en los giros y no chocar con las espátulas en las paredes. Después viene una zona algo más ancha y cómoda que acaba en el segundo estrechamiento. Éste es más angosto y los extremos de las tablas rozan las piedras, pero la mayor dificultad es pasar las profundas fisuras de reptación que existen justo aquí. Con un par de saltitos laterales pudimos superar las grietas y llegar a la zona baja en donde la canal se ensancha y empieza a perder inclinación.

Terminamos la canal con la nieve empezando a pegarse en las suelas, pero ya sólo queda llegar al refugio y tomarnos un refrigerio con nuestros amigos los guardas. ¡Qué rica sabe aquí la cervecita!

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Almanzor: canal Oscura Derecha

Las Canal Oscura Derecha del Almanzor se precipita vertiginosamente hacia la cara sur de Gredos. Esta línea que comienza muy cerca de la Portilla del Crampón tiene una primera parte amplia y fácil que lleva directamente a una rectilínea canal con la pendiente mantenida en toda su longitud. En su zona final va a encontrarse con las otras dos canales oscuras principales en uno de los más salvajes rincones de esta vertiente.

Ficha Técnica                            Mapa de Situación

                     

Nos quedaba pendiente. Desde que hicimos las primeras incursiones en la vertiente sur del Circo del Almanzor, esta canal se convirtió en uno de los objetivos del “Proyecto Gredos”. Las posibilidades de esta vertiente del Almanzor son inmensas, con tres canales principales (izquierda, central y derecha) y muchos ramales secundarios estrechos y empinados. Existe otra posibilidad de descenso algo más sencillo, más a la izquierda de las canales citadas y que nosotros aprovechamos como ruta de ascenso para volver al circo. Aun así, con nieves duras o avalanchosas, cualquiera de estas posibilidades resultan muy expuestas por lo mantenido de la pendiente y las numerosas barreras rocosas que existen.

Aprovechando las tardías pero abundantes nevadas que este comienzo de primavera ha traído a Gredos, decidimos probar suerte y acercarnos para ver si la canal derecha de las Oscuras al Almanzor estaba formada. Realizamos el acercamiento al circo por la Pala Amezúa del Morezón para ahorrar algo de tiempo. Dado que el refugio Elola entre semana estaba cerrado, pensamos que podríamos intentar hacer la actividad en el día ahora que la noche tarda en llegar. Nos sorprendió encontrarnos muchos restos de grandes aludes en la mayoría de las laderas empinadas del Morezón, sobre todo en la cara oeste. Con la preocupación en la cabeza de cómo estarían las condiciones en la cara sur del circo, remontamos la Portilla Bermeja y ascendimos por el lado sur hasta una pequeña puerta en donde comenzaba la canal, muy cerca ya de la Portilla del Crampón.

Al asomarnos a la canal nos encontramos con una primera pala amplia y no muy inclinada, de unos 40º, que conducía a un estrechamiento en la cabecera de la canal propiamente dicha y en donde la pendiente aumentaba y se perdía de vista. A pesar de lo fácil que puede parecer esta parte, aquí una caída te lleva directamente 500 m más abajo. Las buenas condiciones de la nieve nos permitieron disfrutar de esta zona en donde la calidad de la nieve era perfecta para este tipo de descenso: algo reblandecida pero no demasiado.

Desde el fondo de la canal empezaban a llegar jirones de nubes cada vez más densos haciendo que por momentos perdiéramos las referencias del relieve. No era el mejor lugar para encontrarnos mala visibilidad ya que todavía no conseguíamos ver la continuidad de la canal y la nieve que hasta aquí era muy cómoda de esquiar, empezaba a volverse más irregular. Los restos de coladas empezaban a formar “goulottes” cada vez más profundas que iban convergiendo en una grande en el eje de la canal. A los lados de ellas encontrábamos nieve muy blanda pero en los toboganes de los restos de coladas aparecía la nieve antigua bastante dura.

Nos acercamos al primer estrechamiento en donde la canal puede alcanzar puntualmente casi 50º y la visibilidad empeoraba por momentos. Repentinamente la niebla lo invadió todo y no nos quedó más remedio que detenernos para esperar que pasara, ya que en esas condiciones éramos incapaces de distinguir el relieve, y en esta sección más empinada y con los toboganes de nieve dura, distinguir las irregularidades resulta imprescindible. Sentados en la pendiente esperábamos que por lo menos no se desarrollara ninguna tormenta.

Al cabo de un rato empezó a ceder la niebla y decidimos ir bajando tranquilamente, no fuera que ya no levantara en toda la tarde. Llegamos así al estrechamiento de la zona baja, en donde la pendiente vuelve a inclinarse, y giro a giro y de uno en uno, seguimos con el descenso. Una vez pasada esta sección, la canal gira a derechas y empieza a perder inclinación. Por fin parecía que habíamos dejado atrás la zona difícil y expuesta y a medida que descendíamos comenzaba a haber mejor visibilidad y dejamos las nubes más arriba. El valle apareció y la cabecera de la Garganta de Chilla brillaba algo más abajo con las luces del sol y el cielo menos cubierto. Seguimos por el fondo del valle, por los restos de aludes antiguos, hasta donde la nieve se corta, a unos 2050 m de altitud.

La Canal Oscura Derecha ha hecho honor a su nombre y hemos descendido en unas condiciones algo fantasmagóricas, proporcionando un ambiente de auténtica alta montaña y añadiendo un plus de dificultad. Llegamos a la zona ya conocida justo por encima del Charco Zarco, en donde hemos terminado los descensos en las otras dos ocasiones en las que hemos esquiado las Oscuras. Es un rincón en donde coinciden todos los restos de aludes de las canales superiores, acumulando depósitos de varios metros de espesor posibilitando esquiar unos metros más abajo.

Tras el bocata y reponer líquidos comenzamos con la agotadora subida ya conocida, que asciende hacia nuestra izquierda hasta alcanzar una cresta cómoda de seguir, justo entre la Garganta de Tejea y las Oscuras. Según remontamos vamos descubriendo más y más canales secundarias, a cada cual más empinada y estrecha, y que vamos asumiendo como futuros proyectos. Alcanzamos el Cuchillar de Ballesteros y nos metemos una buena bajada por todo el Zócalo del Almanzor, con una nieve crema perfecta. Después la remontada del Morezón y vuelta a la Plataforma tras 11 horas de auténtico palizón.

Cada visita que hacemos a este sector nos muestra nuevas posibilidades, la mayoría de ellas técnicas y exigentes, por lo que seguimos manteniendo abierto nuestro “Proyecto Gredos”.
Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Alpinismo, Esquí de Montaña

El Casquerazo: canal Sureste

Volvemos a la salvaje vertiente sur de Gredos. Esta vez hemos bajado una de las canales que descienden por la vertiente sureste del Casquerazo. Una canal que en su parte alta se abre paso entre dos aguas rocosas para desembocar en las amplias palas que van llevándonos al fondo del valle, en la cabecera de la Garganta Blanca.

Ficha Técnica                                              Mapa de Situación

                         

Continuando con nuestro “Proyecto Gredos” hemos encontrado, casi por casualidad, esta canal que no conocíamos. Nuestro objetivo eran otras canales en el Risco del Francés, pero buscando el acceso más cómodo a ellas, nos topamos con esta otra. Entrando desde la Plataforma, ascendimos al Morezón con la intención de ver la opción más rápida de llegar al Risco del Francés. La vertiente sur de la cresta de Las Hoyuelas a los Tres Hermanitos no parecía el camino más rápido ni fácil así que decidimos ir a lo seguro y entrar por el norte, por la Portilla de Los Machos.

El descenso de la Oeste Directa del Morezón a esta primera hora de la mañana, nos la encontramos dura como el mármol, por lo que bajamos con toda la precaución ya que una caída por aquí puede ser muy, muy mala. Sin embargo, el recalentamiento del sol en el fondo del circo ya había transformado todas las laderas más “sures” en una papa húmeda y blanda. Remontamos la canal norte de la Portilla de Los Machos con la esperanza de encontrar un paso rápido al Risco del Francés rodeando El Casquerazo por su lado suroeste.

La escasez de nieve en la vertiente suroeste del Casquerazo hacía largo y complicado el alcanzar el Risco del Francés. Pero al asomarnos a la vertiente sureste, más abrupta que la suroeste y en principio más complicada de atravesar, encontramos una canal que parecía colarse entre dos agujas rocosas hacia la cabecera de la Garganta Blanca. La parte inicial no presentaba grandes dificultades: algo empinada, en torno a los 45º, y con alguna roca aflorando pero sin impedir el paso. Poco más abajo la canal gira a derechas para colarse por una estrecha hendidura entre las agujas rocosas y perderse de vista.

Llagados al comienzo del estrechamiento enseguida podemos ver que es factible esquiar el paso sin más dificultad que estar atento a las diferentes calidades de la nieve de la zona soleada a la sombría. El paso mantiene esos 45º de inclinación hasta que superamos el portalón rocoso que forman las agujas a ambos lados de la canal. Esta magnífica puerta nos abre el paso al salón: el amplio y luminoso circo entre El Casquerazo y el Risco del Francés por su lado sureste.

Esta zona intermedia, ya fuera de la canal propiamente dicha, es fácil y pierde pendiente enseguida, aunque manteniendo unos 35º de media. La bajada se ve interrumpida por algunos farallones rocosos que se evitan fácilmente por los lados, con algún corto paso más empinado y estrecho pero perfectamente accesible. Estamos por debajo ya de la portilla entre el Risco del Francés y El Casquerazo, por lo que decidimos disfrutar de esta bajada hasta el final y dejar para otra visita las canales del Francés.

La zona baja está llena de depósitos de bolas de los aludes de fusión de días anteriores y aunque en esta zona la nieve todavía aguanta en buen estado, según vamos descendiendo va reblandeciéndose y ganando en humedad. Por la zona de vaguada en donde se acumulan los depósitos de avalanchas, conseguimos bajar hasta casi la blanca pedrera del río que da nombre a esta garganta, a unos 1950 m. En total, 500 m de desnivel esquiable que en un año de mayor acumulación de nieve se pueden alargar mucho más.

Apurando los manchurrones de nieve paramos junto al río para reponer fuerzas y disfrutar de este entorno salvaje y solitario. Pero no podemos entretenernos demasiado ya que aún no sabemos por donde vamos a hacer el regreso hasta la Plataforma. Sobre nosotros se alza la canal que asciende directamente a la portilla entre los Tres Hermanitos y El Perro que Fuma, desde donde podríamos esquiar hasta el refugio Elola y vuelta por El Morezón. Pero decidimos recorrer la vertiente sur de la cresta del Risco de La Ventana y de Las Hoyuelas para estudiar otras posibilidades de acceso a esta remota zona.

Ascendemos en oblicuo hacia nuestra derecha para ir progresando hacia El Morezón, por palas poco inclinadas y alguna pequeña trepada. Llegamos hasta un cordal que baja desde la cresta a la altura del Risco de La Ventana, y que separa las dos gargantas más a la izquierda de las tres principales que conforman la cabecera de la Garganta Blanca: la que va al collado entre El Francés y El Casquerazo; la que va al collado entre El Enano y Las Hoyuelas; y la que va al collado entre El Morezón y El Fraile. Desde este punto del cordal evitamos los farallones rocosos calzandonos los esquís para descender otra bonita pero corta canal hasta el fondo de esta segunda garganta. Desde ahí vuelta a remontar, esta vez foqueando hasta El Morezón.

Llegamos a la cima del Morezón y echamos un último vistazo a la vertiente sureste del Casquerazo, con sus agujas ocultando esas canales que no conocíamos y que seguro que volvemos a visitar.
Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.


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Categorías: Alpinismo, Esquí de Montaña

La Mira: canal Oeste

Continuando con nuestro “Proyecto Gredos” hemos sacado esta línea a la que habíamos echado el ojo hace tiempo. Con una entrada no muy fácil de encontrar, una pendiente fuerte en su zona alta y con exposición en todo su recorrido, este itinerario resulta exigente pero no extremo.

Ficha Técnica                    Vídeo                    Mapa de Situación

Ésta no ha sido la mejor temporada en la Sierra de Gredos, de hecho ha sido una de las peores que se recuerdan para hacer esquí de montaña. La nieve no cayó hasta finales de febrero, pero mientras que en otras cordilleras lo hizo de forma abundante, aquí apenas rellenó algunos altos canchales. Incluso su vecina Guadarrama tuvo más suerte. Pero a finales de abril se produjeron nevadas copiosas en esta zona del Sistema Central debido a una húmeda entrada de vientos de suroeste. Con la esperanza de encontrar bien formada esta línea en La Mira, nos fuimos para allá.

Camino del Puerto de Candeleda, en las primeras rampas de Los Campanarios, pudimos por fin ponernos las tablas. Con inquietud subimos hasta el cordal cimero para asomarnos a la vertiente suroeste de La Mira y comprobar cómo estaba de nieve. Pero la decepción se apoderó de nosotros al contemplarla casi seca. Después de muchas deliberaciones sobre si darnos la vuelta o cambiar de objetivo, decidimos acercarnos a estudiar la línea para una futura ocasión.

Y menos mal que decidimos acercarnos, porque según íbamos aproximándonos fuimos dándonos cuenta de que un reguero de nieve parecía tener continuidad hasta bien abajo. Según ascendíamos pudimos ir comprobando que quizás podría ser posible descender la canal, aunque no fuera en las mejores condiciones. Con otro ánimo remontamos las últimas palas hasta la torreta de la cumbre de La Mira.

Tras reponer algo de fuerzas y calzarnos los esquís, nos dirigimos a la vertiente sur para descender por ella hasta la portilla en la que comienza la canal, unos 50 m más abajo en la arista que separa ambas vertientes. Aquí la nieve no daba mucha confianza por lo blanda y “paposa” que estaba, pero enseguida alcanzamos la puerta que se abre a la vertiente suroeste.

Nos asomamos hacia la canal con intriga y nervios. Desde arriba solamente se puede ver el comienzo de la línea hasta la boca de un tubo estrecho entre dos espolones rocosos, en donde la pendiente se acentúa y se deja de ver. Las rocas que afloran por toda la canal nos inquietan bastante: aquí no te puedes caer. Comenzamos esta parte alta de uno en uno y giro a giro para no errar. Además tenemos que ir sorteando pasos entre rocas y zonas de nieve dura en las partes en sombra. Vamos concentrados al ciento por ciento, y trazando cada giro con precisión milimétrica.

Por fin nos asomamos a la segunda parte de la línea: un tubo sombrío entre dos agujas de roca. La pendiente quizás supera algo los 45º, pero lo que nos preocupa es que todavía está a la sombra por lo que permanecerá dura por el rehielo nocturno. Efectivamente encontramos el tubo con una nieve muy dura y zonas con toboganes en las que sólo apoyan las colas y las espátulas. Con mucha delicadeza vamos bajando este tramo en sombra hasta que llegamos a la nieve soleada y que comienza a estar algo más blandita. A partir de aquí podemos respirar más tranquilos, aunque la escasez de nieve no permite bajar la guardia todavía.

Después del tubo en sombra, llegamos a una zona más amplia y soleada por lo que podemos enlazar ya los giros pero sin perder de vista las irregularidades del terreno ya que la cantidad de rocas que afloran podrían hacernos mucha pupa en caso de caída.

Empeñados en aprovechar la bajada, enlazamos los regueros de nieve que descienden a nuestra izquierda en donde parece que se ha acumulado algo más de espesor. Y así conseguimos bajar casi 400 m de desnivel por esta cara suroeste de La mira, hasta unos 1950 m de altitud. En otras circunstancias más invernales, este descenso se puede alargar mucho más, hasta el fondo del barranco en la cabecera de la Garganta Lóbrega.

Pero esto todavía no ha acabado, y es que cualquier descenso en esta vertiente sur de Gredos tiene la guinda final de remontarla hasta arriba para volver a la Plataforma. Con los esquís en la mochila recorremos parte del itinerario de bajada hasta donde comienzan las rampas empinadas. Desde ahí decidimos subir hacia nuestra izquierda por unas palas más tendidas y fáciles que llevan al collado justo anterior a la cima.

Echamos un último vistazo a la canal y nos calzamos los esquís para atravesar hasta Los Campanarios desde donde nos dejamos caer en un rápido descenso hacia el Prado de Las Pozas. Llegamos satisfechos por haber podido bajar esta canal de La Mira que esta misma mañana parecía imposible de esquiar.


Texto e imágenes: equipo RECmountain

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