Lyngen: Goalborri, cara este

Koppangen es un pequeño pueblo de pescadores al final de la carretera que va por la costa este de la península de Lyngen. Un lugar con mucho encanto y que es el punto de partida para unas cuantas ascensiones en esta vertiente de la cordillera, más fría y aislada que el resto. Nosotros encontramos más nieve pero también mayor peligro de aludes.

Ficha Técnica                                       Mapa de Situación                                             Vídeo

En nuestra visita a Lyngen, además de contemplar las auroras boreales, pudimos realizar las siguientes actividades: Russelvfjellet (canal SW); Stetinden (canal SW); Rundfellnasen (cara NE); Storgalten (canal W); Trollvastinden (cara W); y la cara Este del Pico Goalborri de 950 m de altitud:

Los Alpes de Lyngen son una agreste cordillera orientada de sur a norte que recoge la precipitación procedente de los fríos y húmedos vientos del Océano Glaciar Ártico. El hecho de estar orientada así, provoca que las condiciones en la costa oeste sean muy diferentes a la de la costa este. La primera recibe las masas de aire más húmedas pero también menos frías, por lo que la nieve suele estar en peor estado. La costa este, sin embargo, se encuentra protegida por las montañas de esas situaciones de temperaturas suaves y la nieve suele ser más abundante y fría.

Para acceder a Koppangen hay que dirigirse a Lyngseidet, capital de la región, y tomar la carretera que va hacia el norte hasta el final. Nos sorprendió ver mucha más cantidad de nieve por aquí, probablemente debido a que las temperaturas más frías conservan mejor lo caído. También el paisaje cambia algo al alternarse los bosques de abedul con los de píceas, dando al paisaje esas pinceladas verdes de sus hojas. Las lomas suaves se topan repentinamente con las paredes que caen a pico de las montañas más altas de este macizo, y allí la carretera termina.

En la ensenada justo antes de las paredes se encuentra Koppangen, un pequeño pueblo de pescadores en donde podemos ver los secaderos de arenques y bacalao en su puerto. Por el valle que se adentra entre el Golabarri y el Koppangfjellet, se accede a una de las zonas glaciares más grandes de esta parte de la cordillera. En esta ocasión, la encajonada ruta de acceso nos pareció demasiado peligrosa por los aludes.

El cielo cubierto y la cantidad de nieve polvo hacían presagiar que sería difícil alcanzar alguna de las cimas que rodean el pueblo. Empezamos a foquear desde el puerto con un espesor de más de un palmo de nieve polvo, algo compactada por el viento. Estas condiciones nos hacían pensar que debían existir placas de viento en muchas laderas por lo que elegimos una ruta a través del bosque que llegaba hasta el pie de una cresta. Esa cresta conducía hasta el Goalborri de 950 m de altitud y tenía unas palas no muy inclinadas en las que la nieve podría estar en buenas condiciones.

Al salir del bosque, el espesor de la nieve reciente ya era mayor de medio metro y ascender se iba haciendo cada vez más penoso. Al llegar al pie de la cresta, nos encontramos en medio de una gran placa de viento que se extendía por toda la ladera que pretendíamos esquiar. Rodeándola todo lo que pudimos llegamos hasta la cresta pero tuvimos que renunciar a esa bajada. Lo más sensato era descender por las mismas huellas de ascenso y tomando todas las medidas de precaución, incluyendo dejar muy a mano el asa del ABS.

La primera parte de nieve polvo compactada por el viento la descendimos con suavidad, hasta donde comenzaban las palas que llevaban al bosque. A partir de ahí, con una nieve que nos ofrecía más confianza, pudimos pegar unos cuanto sbuenos giros en la nieve polvo.

Al final, la bajada no fue lo que esperábamos, con las palas de nieve polvo más interesantes bastante compactadas por el viento y muy enganchonas. Pero la zona de bosque, con la nieve más suelta, fue una gozada. No nos arrepentimos de renunciar teniendo en cuenta las condiciones de inestabilidad y que los servicios de rescate por aquí pueden tardar unas cuantas horas en llegar. Siempre es preferible un punto de precaución mayor en estas condiciones inciertas. Aún quedaban muchas jornadas de esquí…

Y para rematar el día pudimos observar algunas auroras entre las nubes, ya desde nuestra cabaña.

Guía práctica:
Avión: Norwegian Airlines. Madrid-Oslo y Oslo-Tromso
Alojamiento: Svensby Tursenter, 9064 Svensby, telf. +4477210850 post@svensbytursenter.no
Aludes: Varsom
Auroras: aurora-service ; gi.alaska/europe
Otra información: Visitnorway ; Muntania
Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Lyngen: Russelvfjellet, canal SW

Las auroras polares son uno de los espectáculos naturales más sobrecogedores que podemos contemplar, y para nosotros, esquiar bajo ellas era un sueño. Con ese propósito, pero conscientes de que necesitaríamos mucha suerte para que justo en esos días se dieran las condiciones necesarias, pusimos rumbo al norte, concretamente a los Alpes de Lyngen en Noruega, más allá del Círculo Polar Ártico.

Ficha Técnica                                          Mapa de Situación                                               Vídeo

En nuestra visita a Lyngen, además de contemplar las auroras boreales, pudimos realizar las siguientes actividades: Goalborri (cara E); Stetinden (canal SW); Rundfellnasen (cara NE); Storgalten (canal W); Trollvastinden (cara W); y la canal Suroeste del Pico Russelvfjellet de 794 m de altitud:

Mientras sobrevolábamos todo el nevado paisaje de Noruega, íbamos contemplando toda la cordillera que vertebra este país. Una infinita sucesión de montañas y llanuras nevadas, glaciares inmensos que vuelcan su hielo hasta el mar, y profundos y angostos fiordos. Al pasar el Círculo Polar Ártico las nubes ocultaban el paisaje hasta que el avión comenzó la aproximación y el descenso. Según nos aproximábamos al aeropuerto de Tromso, las nubes nos fueron engullendo y nos vimos envueltos en una intensa tormenta de nieve. Aterrizamos bajo una copiosa nevada que auguraba buenas esquiadas.

Alquilamos un coche con ruedas de nieve para llegar hasta nuestro alojamiento en la península de Lyngen y para poder acceder a las diversas zonas de esquí que queríamos visitar. Ya de noche y tras una hora de coche y un corto ferry, llegamos a Svevnsby, en donde se encontraba la cabaña que habíamos alquilado, en la costa oeste de esta península. Nerviosos por ver el paisaje con luz de día, preparamos los archiperres de esquí y a dormir.

Para darnos la bienvenida, el primer día Lyngen nos recibió con sol y nieve polvo. Para reconocer el lugar, fuimos en coche hacia la zona más al norte de la península, al pueblecito de Russelvneset. En seguida nos llamó la atención la montaña que dominaba la punta de la península, el Russelvfjellet de 794 m de altitud. Aquí la altitud es también el desnivel ya que partes del nivel del mar en la costa, por donde van las carreteras accesibles en invierno.

Desde la carretera, la ruta normal a esta montaña se dirige hacia el este rodeándola por su ladera sur. En la zona baja suelen encontrarse pequeños bosquetes de abedules raquíticos, a veces muy tupidos y difíciles de atravesar. Íbamos abriendo huella por una nieve polvo de gran calidad, seca y fría, mientras ascendíamos al collado por el que se desciende hasta la costa este. En este collado, la ruta normal gira al norte para remontar la montaña por su vertiente este. La nieve a este otro lado estaba más venteada y se distinguían algunas placas de viento que tuvimos que rodear.

Después de esa zona en donde la pendiente es algo mayor, en torno a los 35º, se llega a la antecima. Continuando hacia el noroeste se alcanza fácilmente la cumbre principal. Es un itinerario muy sencillo y no muy largo que proporciona una vista de la Península de Lyngen rodeada de mar como si de la proa de un gigantesco barco se tratara. Las opciones para bajar son muchas y muy variadas, la más habitual y sencilla es por donde se sube: una amplia pala de pendiente suave que va rodeando la montaña por el sur. También existen unas golosas palas en la vertiente suroeste, pero la acumulación de nieve y la hora tardía que era, desaconsejaban su descenso.

Nosotros elegimos una de las múltiples canales que surgen de la cima sur, de unos 45º de pendiente y con un par de estrechamientos que pudimos ir estudiando mientras subíamos. La canal serpentea entre las rocas de la zona superior y poco a poco va encauzándose entre contrafuertes rocosos en donde se encontraban los estrechamientos. Las buenas condiciones de la nieve y del tiempo, sumadas al acierto de elegir esta divertida y continuada canal de más de 600 metros de desnivel con el sol bailando sobre el horizonte marino, conformaron uno de esos recuerdos que nunca se olvidan. Una línea perfecta para comenzar el viaje.

En la parte baja de la canal nos juntamos con Paloma y Luis que habían descendido por la vertiente este. Desde allí, con las últimas luces esquiamos hasta el mismo coche.

Creíamos que la primera jornada había llegado a su fin, pero estas tierras tenían una sorpresa guardada para darnos la bienvenida… Llegamos al coche prácticamente de noche y al echar un último vistazo hacia la montaña esquiada empezaron a aparecer unos resplandores verdosos justo detrás de su cima. Del cielo empezaron a descolgarse cortinas de luces moviéndose lentamente y brillando cada vez con más fuerza. En cuestión de unos minutos las luces de la aurora boreal nos envolvieron y dieron vida al paisaje nocturno.

Un espectáculo difícil de describir, que no es posible apreciar viéndolo en ninguna foto o vídeo; sin duda, digno de conocer al menos una vez en la vida. Fue uno de los espectáculos más bellos y sobrecogedores que hemos vivido en montaña. Nuestros sueños se habían hecho realidad el primer día de estar en Lyngen. Y aún quedaba una semana.

Guía práctica:

Avión: Norwegian Airlines. Madrid-Oslo y Oslo-Tromso
Alojamiento: Svensby Tursenter, 9064 Svensby, telf. +4477210850 post@svensbytursenter.no
Aludes: Varsom
Auroras: aurora-service ; gi.alaska/europe
Otra información: Visitnorway ; Muntania
Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Islas Lofoten: pico Smatindan con esquís

Ascender con lluvia y nieve al pico Smatindan no es agradable. Pero si en la bajada el sol se cuela entre las nubes e ilumina el verde de los lagos y el azul del mar, se te olvidan todas las penas.

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Svolvaerd es una pequeña ciudad marinera dedicada a la pesca. Su pescado es exquisito y os recomendamos que visitéis alguna de sus típicas tabernas marineras y probéis el bacalao fresco, o el arenque cuyos secaderos salpican el puerto. Si queréis daros un homenaje, id a cenar a “A Rorbuer & Brygga Restaurant Svinoya” típica taberna de pescadores con una cocina tradicional y en especial el bacalao fresco, ya sea guisado y con paté o con jamón serrano frito (www.svinoya.no). Además ofrecen una gran variedad de productos del mar, incluida la carne de ballena.

Puerto pesquero de Svolvard.

Secaderos de arenques.

Clásica tienda de pescadores.

El turismo es otro de los sectores fundamentales de estas islas. En invierno gracias al esquí, pero no al de pista ya que sólo tiene un pequeño remonte (único en Lofoten), si no al esquí de montaña. Durante los días más oscuros del invierno, muchas agencias nos ofrecen excursiones  para la observación de las Auroras polares. Además, durante todo el año podemos realizar actividades como el kayak de mar, la bici de montaña, la escalada o el treking. Algunas direcciones de interés:

- Guía de montaña Mike Bromberg: www.mikebromberg.com
– Guías de montaña: www.alpinguides.no
– Sea Kayaking: www.lofoten-aktiv.no
– Actividades outdoor: www.njords.no
– Auroras Boreales: www.polarlightcenter.com

Podemos acceder en barco a los fiordos más recónditos.

Desde las mismas calles de Svolvaerd podemos salir con los esquís puestos hacia el pico Blatinden de 621 m. Esta excursión es muy frecuentada por los habitantes locales que cuando terminan su jornada laboral, se lanzan monte arriba. Esta naturaleza dura y salvaje ha  modelado a sus habitantes y los ha hecho fuertes y austeros. Gentes poco derrochadoras, muy apegadas a la naturaleza y muy respetuosas con el medio. No tienen remontes de esquí y no los quieren. Prefieren ese esquí auténtico en el que un buen descenso pone la guinda a una ascensión esforzada.

Desde el Blatinden podemos ver la costa de la península escandinava.

La cordillera de las Islas Lofoten es lo primero que se encuentran los vientos y las borrascas que proceden del Atlántico norte. Estas montañas son azotadas con violencia por los fuertes vientos cargados de humedad del océano, y trasforman muy rápidamente las condiciones de la nieve. Cuando visitas estas islas debes tener presente que es normal quedarte encerrado en el hotel durante estos días de mal tiempo. Nosotros, cumpliendo con las estadísticas, capeamos el temporal leyendo y visitando los bares del pueblo y menos mal que el festival que acompañaba al “Lofoten Freeride” daba gran ambiente al lugar.

Catedral de las Lofoten entre la bruma.

Aunque con peor nieve, la última jornada nos concedió unos paisajes espectaculares gracias a las cambiantes luces de un tiempo en el que a ratos llovía, a ratos nevaba y a ratos salía es sol. Saliendo hacia el oeste de Kavelbag, remontamos junto a unos lagos espectaculares hasta el pico Smatindan de 662 m. La nieve húmeda dio paso cerca de la cima a unas placas de nieve dura que nos obligó a descalzarnos los esquís en mi caso, y la splitboard en el caso de Javi, para poder alcanzar la cima.

Javi dejando atrás los lagos helados cerca de Kavelbag.

El tiempo cambia muy rápidamente tan cerca del mar. Foto: Javi González.

A ratos llovía, como nevaba, como salía el sol.

 Nieve muy dura cerca de la cima del Smatindan.

Con el azul de los fiordos a nuestros pies, tanto por una vertiente como por la otra, comenzamos este último descenso tratando de impregnarnos con todos los elementos de este paisaje de nieve y mar, que a nuestros cerebros desarrollados en la Meseta Castellana tanto nos han impresionado. El descenso discurre por una suave ladera  paralela a unos cortados que caen abruptamente hasta el mar. La ladera acaba junto a esos azules lagos helados desde donde nos resta un paseo por un bosque de raquíticos abedules hasta la carretera pegada a la costa.

Preparando la splitboard para el descenso.

Mike en acción.

Primeros giros metiendo bien el canto en la nieve dura.

Primeros virajes de Mike.

Y el mar a nuestros pies.

Luis hacia los lagos de Kavelbag. Foto: Javi González.

Al día siguiente vuelta a Madrid, pero con la intención de volver algún día. Y es que, esta combinación de montañas, nieve y mar hace de las Lofoten uno de esos lugares inolvidables para los amantes del esquí y la naturaleza.

Sencillamente espectacular.

Información general de Lofoten: www.lofoten.info
Información general de Noruega: www.visitnorway.com

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Islas Lofoten: pico Savinden con esquís

Unas montañas blancas que surgen del azul del mar. Una naturaleza solitaria y agreste, que nos ofrece nieve polvo hasta la misma orilla de sus fiordos. Esto son las islas Lofoten en invierno.

     Ficha Técnica                                            Mapa de Situación

                   

Mientras las altas temperaturas de abril aniquilan la nieve de nuestras montañas, la península escandinava sigue disfrutando de unas excelentes condiciones invernales. Así hemos ido a Noruega, un destino mucho más próximo y atractivo de lo que imaginamos. Hemos cruzado el círculo polar ártico para llegar a las Islas Lofoten. La combinación de vuelos no es fácil y hemos tenido que volar de Madrid a Copenhague, de aquí a Oslo, después a Bodo y por fin a Svolvaerd.

Islas Lofoten: montañas y fiordos…

…nieve y mar.

Situado frente a la costa del norte de Noruega, este archipiélago está constituido por una cadena montañosa de aspecto muy alpino que alcanza los 1146 metros de altitud sobre el nivel del mar (nunca mejor dicho) del pico Higravtindan. Se encuentra conectado a la península escandinava por una serpenteante carretera jalonada de puentes y túneles pero el modo habitual de llegar allí es volando hasta su ciudad más importante: Svolvaerd.

Kavelbag con el pico Vagakallen de 942 m al fondo.

Indiscutiblemente, lo que hace de Lofoten un lugar especial es el esquí de montaña en su más pura esencia. Las montañas que surgen de este mar son agrestes, alpinas, blancas y brillantes, con estrechos corredores o amplias y fáciles laderas. Nos sorprendieron sus paredes forradas de cencellada y hielo, que hacen volar la imaginación y en las que quizás algún día, podamos trazar alguna línea. También podemos recrearnos en travesías que cruzando las montañas nos llevarán desde la orilla de un fiordo hasta la de otro.

Las montañas alcanzan los 1100 m.

Las laderas llegan hasta el mismo mar.

La primera zona que visitamos parte del pueblo de Laupstad en donde dejamos el coche a la misma orilla del fiordo. Tras atravesar un pequeño bosque de raquíticos abedules, ascendimos, siempre con el fiordo de fondo, en dirección norte. Alcanzamos un amplio collado desde el que se divisan los fiordos del otro lado de las islas. Desde ahí giramos hacia el oeste hasta alcanzar la cresta. Por la arista y en dirección suroeste alcanzamos la cima del pico Savinden de 700 m de altitud.

Dejamos el coche en Laupstad.

A medida que ascendemos las vistas se hacen más y más impresionantes. Foto: Javi González.

Cerca de la cima del Savinden de 700 m.

Preparados para el descenso. Foto: Javi González.

El descenso con la nieve polvo salpicándonos la cara y el mar azul enmarcando la pendiente, ha sido uno de esos momentos inolvidables de esquí que uno recuerda para siempre. Nieve polvo que según descendíamos iba deslizándose en pequeñas coladas, acompañando nuestros giros. En la zona más baja, serpenteando entre los arbolillos puedes llegar prácticamente hasta la orilla del mar.

Mike Bromberg, nuestro guía, empieza el descenso.

Javi González surfeando la nieve polvo.

 Y por fin es mi turno. Foto: Javi González.

Llegando al bosque de abedules.

Lassensaciones de esquiar en nieve polvo hasta la misma orilla del mar, es algo que a los que venimos del sur, nos parece mágico.

Pigargo europeo.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Islas Lofoten: pico Kvittinden con esquís

Hay lugares más baratos para irnos de vacaciones de esquí. También los hay mucho más cómodos para llegar desde España. Pero las islas Lofoten te hechizarán y seguro que querrás volver. 

     Ficha Técnica                                            Mapa de Situación

                   

En Lofoten existen dos maneras de movernos por las islas: hospedados en tierra y alquilando un coche; o alojándonos en un barco que nos llevará de un fiordo a otro (boat-trip). Esta segunda opción es sin duda la más interesante y cara, y nos llevará a rincones poco frecuentados y salvajes, pudiendo dejarnos en un sitio y recogiéndonos al final del día en otro diferente. También podemos combinar la estancia en tierra con alguna jornada de barco que nos lleve a algún fiordo al que no se llega por carretera. Los hoteles son escasos y caros y la opción de alquilar una cabaña puede salirnos a cuenta si vamos en grupo.

Con el coche podemos acceder a infinidad de descensos.

Tras el éxtasis de la primera esquiada en el Pico Savinden, vuelta a subir, esta vez al vecino pico de Kvittinden de 696 m. Una primera parte atravesando el bosquecillo nos da acceso a las laderas amplias en las que tenemos que elegir bien la ruta para ascender por la zona más segura y protegida de posible aludes. Alcanzamos después el collado entre éste pico y el vecino Savinden, justo en el desagüe de una de las muchas lagunas de esta zona y que ahora, por supuesto, sólo intuimos bajo la capa de nieve. Desde aquí y por la cara oeste del pico, llegamos hasta su cima.

Laupstad a la orilla del fiordo.

Superado el bossquecillo de abedules.

Cruzando una de las lagunas heladas. Foto: Javi González.

Cerca de la cima del Kvittinden.

Tras estudiar el estado de la nieve y valorar su estabilidad, optamos por tomar ciertas medidas de seguridad por si hubiera placas de viento en este primer tramo sotaventado. Más abajo, con la nieve más asentada, nos dejamos deslizar relajadamente hasta casi donde habíamos aparcado el coche.  Este segundo descenso fue sosegando nuestras ansias de nieve polvo y pudimos saborear, aún más si cabe, este entorno tan espectacular.

Turno de Javi bajando el Kvittinden.

Con nieve polvo para todos. Foto: Javi González.

Mike con el mar medio congelado al fondo.

Javi llegando al bosquecillo.

Totalmente satisfechos volvimos al hotel en Kavelbag, un pequeño pueblo de pescadores, tranquilo pero con buen ambiente joven y muchas actividades culturales. En este lugar encontramos también algunas cabañas de pescadores que nos alquilarán a buen precio. Allí coincidimos con el “Lofoten Freeride” que se ha celebrado al comienzo de la primavera, en el que se dieron cita la mayoría de las figuras nacionales de esta disciplina. Unos días con gran ambiente de fiesta y esquí.

Pueblo de Kavelbag.

Aquí se celebra el “Lofoten Freeride” en donde puedes encontrar a los mejores riders noruegos.

Pudimos recopilar información de los mejores lugares para esquiar en estas islas y, nos aconsejaron las siguientes zonas:

– Desde el pueblo de Laupstad: ascensión al Savinden de 700 m, al Pilan  de 828 m y al Kvittinden de 696 m.
– Desde Svolvaerd: ascensión al Blatinden de 621 m.
– Desde Kabelvag: Ascensión al Smatindan de 662 m y al Vagakallen de 942 m.
– Desde Eide: ascensión al Higravtindan de 1146 m, al Geitgatjen de 1085 m y al Rulten de 1062 m.
– Desde el trollfjorden en barco: ascensión al lago Trollfjurvatnet a 185 m hasta donde llegan los glaciares del Trolltindan 890 m.
– Desde Bjornoya: ascensión a los couloires del Feslvagtinden de 541 m.
– Desde Vestpollen: ascensión Torskmannen de 755 m  y al Kyittinden de 517 m.

Zonas interesantes para freeride.

 De todas formas, os garantizamos que las posibilidades son infinitas, y las excursiones fáciles o los descensos extremos abundan en cada fiordo de estas islas.

Una de las montañas más altas e inaccesibles: el Rulten 1062 m.

Impresionante Geitgatjen de 1085 m.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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