Nubes orográficas

Cuando las masas de aire cargadas de humedad chocan contra una cadena montañosa, el aire asciende y se enfría, produciendo formaciones nubosas muy diversas y que nos ayudan a interpretar qué está ocurriendo en la atmósfera.

Las cordilleras montañosas suponen un obstáculo a la circulación de las distintas masas de aire. Dependiendo del tipo de masa de aire que llega (temperatura, humedad, velocidad, etc.), y dependiendo también de la orientación de la cordillera y su orografía con respecto a la dirección del viento que las empuja, éstas se comportan de muy diferente manera y producen formaciones nubosas de muy diversas características.

Ya hemos visto anteriormente qué son las nubes y también cómo clasificarlas por el piso de altitud en el que se encuentran. Ahora vamos a ver las formaciones nubosas orográficas:

NUBES LENTICULARES:

Debido a la compresión de los vientos horizontales al encontrarse con una cadena montañosa, estos se aceleran por efecto venturi erosionando y peinando las nubes formadas, haciendo que parezcan lentes. Son un síntoma claro de vientos fuertes en altura que pueden venir asociados a perturbaciones y mal tiempo.

Efecto Venturi producido por la compresión del viento para salvar una cordillera.

Altocúmulo lenticular erosionado por las fuertes corrientes de viento horizontales.

Hongo lenticular característico de las montañas más altas.

NUBES DE ROTOR:

Cuando una masa de aire choca perpendicularmente con una cadena montañosa, se producen unas ondas a sotavento de la misma que se propagan cientos de kilómetros más allá de la cordillera, y cientos de metros por encima de ésta. En las cimas de cada onda se pueden formar unas nubes con forma de rodillos (calles de nubes) y que denotan viento fuerte en altura y perpendicular al eje de la cadena montañosa.

Ondas de montaña producida por los rotores a sotavento de los Sistemas Central e Ibérico.

Estratocúmulos formando calles de nubes en los rotores del sotavento de la cordillera.

“Morning glory”: rodillos producidos por el choque de las brisas marinas y el relieve.

NUBES DE ESTANCAMIENTO:

Cuando el viento choca contra una ladera, asciende por ella pudiendo llegar (por enfriamiento adiabático) al nivel de condensación por saturarse de humedad. Se forman así nubes que parecen estar estancadas a cierta altura, pero que realmente están en continuo proceso de formación al ascender el aire a barlovento hasta el nivel de condensación, y de disipación al descender la masa de aire a sotavento por debajo de ese nivel de condensación.

Esos estratocúmulos nos muestran nítidamente el nivel de condensación.

Las nubes de estancamiento parecen enganchadas al relieve.

Cúmulos y estratocúmulos ascendiendo para sobrepasar la cordillera.

NUBES BANDERA:

Cuando una masa de aire seca choca con una montaña, a sotavento de ella se produce un efecto de aspiradora de las brisas procedentes del valle. Si estas brisas con movimiento de remolino están cargadas con más humedad, forman nubes que ascienden por las laderas de sotavento hasta la misma cima, en donde se disipan al encontrase con los vientos secos. Suelen proporcionar buen tiempo a barlovento pero dentro de las nubes de sotavento el tiempo puede ser muy distinto.

Los vientos secos a barlovento aspiran las brisas húmedas del valle a sotavento cargadas de humedad y forman las banderolas nubosas.

Nubes bandera rotas por el fuerte viento de la cima.

El tiempo a ambos lados de la montaña puede ser muy diferente, más cuanto mayor sea la altitud de la montaña.

NUBES FANTASMA:

Se producen en montañas de gran altura cuando el viento empuja una masa de aire por encima de ellas y las nubes formadas son erosionadas al encontrarse con los vientos superiores laminares más violentos. Debido a la turbulencia producida al encontrase ambos vientos, se forman agujeros de cielo azul del aire superior más seco, y desgarros con formas caprichosas y muy cambiantes. Suelen ser síntoma de cambios de tiempo y empeoramiento.

Nubes fantasma desgarradas.

Nube fantasma erosionada y con agujeros azules.

NUBES DE CASCADA:

Estas formaciones nubosas se producen cuando llega una masa de aire frío que queda retenida en el lado de barlovento de la cordillera. Al seguir siendo empujada por el viento, esa masa de aire asciende y se cuela por las portillas más bajas cayendo a sotavento como una cascada. Esto es debido a que el aire frío que llega es más denso y pesado que el más cálido que hay a sotavento, por lo que cae ladera abajo resbalando bajo éste. Anuncia la llegada de aire frío y posible empeoramiento.

Nubes cascada fluyendo por los collados.

Nubes cascada cayendo ladera abajo.

NIEBLAS DE VALLE:

Cuando hay estabilidad atmosférica y cielos despejados, el enfriamiento nocturno del suelo puede provocar la formación de nieblas en los valles (mar de nubes) debido a que aquí suele haber mayor humedad. Están asociadas a situaciones de buen tiempo, poco viento e inversión térmica, y normalmente se disipan con el calor diurno proporcionado por el sol.

Niebla en el valle, montañero a la calle.

Mar de nubes, indicio de estabilidad atmosférica.

NIEBLAS DE LADERA:

Suelen producirse por llegadas de aire más húmedo y frío que asciende hacia arriba formando nubes y nieblas en las laderas. Normalmente, las nieblas en las laderas o cimas, nos indican un cambio de tiempo y la llegada de masas de aire más inestables.

Niebla en la montaña, montañero a la cabaña.

Estartos fractus ascendiendo a las cimas nos indican viento fuerte y mayor humedad.

NUBOSIDAD Y PRECIPITACIÓN:

Cuadro que asocia cada tipo de nube con su altitud, composición y la precipitación que suele proporcionar.

Texto: Luis Pantoja; Imágenes: equipo RECmountain

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