El Casquerazo: canal Sureste

Volvemos a la salvaje vertiente sur de Gredos. Esta vez hemos bajado una de las canales que descienden por la vertiente sureste del Casquerazo. Una canal que en su parte alta se abre paso entre dos aguas rocosas para desembocar en las amplias palas que van llevándonos al fondo del valle, en la cabecera de la Garganta Blanca.

Ficha Técnica                                              Mapa de Situación

                         

Continuando con nuestro “Proyecto Gredos” hemos encontrado, casi por casualidad, esta canal que no conocíamos. Nuestro objetivo eran otras canales en el Risco del Francés, pero buscando el acceso más cómodo a ellas, nos topamos con esta otra. Entrando desde la Plataforma, ascendimos al Morezón con la intención de ver la opción más rápida de llegar al Risco del Francés. La vertiente sur de la cresta de Las Hoyuelas a los Tres Hermanitos no parecía el camino más rápido ni fácil así que decidimos ir a lo seguro y entrar por el norte, por la Portilla de Los Machos.

El descenso de la Oeste Directa del Morezón a esta primera hora de la mañana, nos la encontramos dura como el mármol, por lo que bajamos con toda la precaución ya que una caída por aquí puede ser muy, muy mala. Sin embargo, el recalentamiento del sol en el fondo del circo ya había transformado todas las laderas más “sures” en una papa húmeda y blanda. Remontamos la canal norte de la Portilla de Los Machos con la esperanza de encontrar un paso rápido al Risco del Francés rodeando El Casquerazo por su lado suroeste.

La escasez de nieve en la vertiente suroeste del Casquerazo hacía largo y complicado el alcanzar el Risco del Francés. Pero al asomarnos a la vertiente sureste, más abrupta que la suroeste y en principio más complicada de atravesar, encontramos una canal que parecía colarse entre dos agujas rocosas hacia la cabecera de la Garganta Blanca. La parte inicial no presentaba grandes dificultades: algo empinada, en torno a los 45º, y con alguna roca aflorando pero sin impedir el paso. Poco más abajo la canal gira a derechas para colarse por una estrecha hendidura entre las agujas rocosas y perderse de vista.

Llagados al comienzo del estrechamiento enseguida podemos ver que es factible esquiar el paso sin más dificultad que estar atento a las diferentes calidades de la nieve de la zona soleada a la sombría. El paso mantiene esos 45º de inclinación hasta que superamos el portalón rocoso que forman las agujas a ambos lados de la canal. Esta magnífica puerta nos abre el paso al salón: el amplio y luminoso circo entre El Casquerazo y el Risco del Francés por su lado sureste.

Esta zona intermedia, ya fuera de la canal propiamente dicha, es fácil y pierde pendiente enseguida, aunque manteniendo unos 35º de media. La bajada se ve interrumpida por algunos farallones rocosos que se evitan fácilmente por los lados, con algún corto paso más empinado y estrecho pero perfectamente accesible. Estamos por debajo ya de la portilla entre el Risco del Francés y El Casquerazo, por lo que decidimos disfrutar de esta bajada hasta el final y dejar para otra visita las canales del Francés.

La zona baja está llena de depósitos de bolas de los aludes de fusión de días anteriores y aunque en esta zona la nieve todavía aguanta en buen estado, según vamos descendiendo va reblandeciéndose y ganando en humedad. Por la zona de vaguada en donde se acumulan los depósitos de avalanchas, conseguimos bajar hasta casi la blanca pedrera del río que da nombre a esta garganta, a unos 1950 m. En total, 500 m de desnivel esquiable que en un año de mayor acumulación de nieve se pueden alargar mucho más.

Apurando los manchurrones de nieve paramos junto al río para reponer fuerzas y disfrutar de este entorno salvaje y solitario. Pero no podemos entretenernos demasiado ya que aún no sabemos por donde vamos a hacer el regreso hasta la Plataforma. Sobre nosotros se alza la canal que asciende directamente a la portilla entre los Tres Hermanitos y El Perro que Fuma, desde donde podríamos esquiar hasta el refugio Elola y vuelta por El Morezón. Pero decidimos recorrer la vertiente sur de la cresta del Risco de La Ventana y de Las Hoyuelas para estudiar otras posibilidades de acceso a esta remota zona.

Ascendemos en oblicuo hacia nuestra derecha para ir progresando hacia El Morezón, por palas poco inclinadas y alguna pequeña trepada. Llegamos hasta un cordal que baja desde la cresta a la altura del Risco de La Ventana, y que separa las dos gargantas más a la izquierda de las tres principales que conforman la cabecera de la Garganta Blanca: la que va al collado entre El Francés y El Casquerazo; la que va al collado entre El Enano y Las Hoyuelas; y la que va al collado entre El Morezón y El Fraile. Desde este punto del cordal evitamos los farallones rocosos calzandonos los esquís para descender otra bonita pero corta canal hasta el fondo de esta segunda garganta. Desde ahí vuelta a remontar, esta vez foqueando hasta El Morezón.

Llegamos a la cima del Morezón y echamos un último vistazo a la vertiente sureste del Casquerazo, con sus agujas ocultando esas canales que no conocíamos y que seguro que volvemos a visitar.
Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.


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La Mira: canal Oeste

Continuando con nuestro “Proyecto Gredos” hemos sacado esta línea a la que habíamos echado el ojo hace tiempo. Con una entrada no muy fácil de encontrar, una pendiente fuerte en su zona alta y con exposición en todo su recorrido, este itinerario resulta exigente pero no extremo.

Ficha Técnica                    Vídeo                    Mapa de Situación

Ésta no ha sido la mejor temporada en la Sierra de Gredos, de hecho ha sido una de las peores que se recuerdan para hacer esquí de montaña. La nieve no cayó hasta finales de febrero, pero mientras que en otras cordilleras lo hizo de forma abundante, aquí apenas rellenó algunos altos canchales. Incluso su vecina Guadarrama tuvo más suerte. Pero a finales de abril se produjeron nevadas copiosas en esta zona del Sistema Central debido a una húmeda entrada de vientos de suroeste. Con la esperanza de encontrar bien formada esta línea en La Mira, nos fuimos para allá.

Camino del Puerto de Candeleda, en las primeras rampas de Los Campanarios, pudimos por fin ponernos las tablas. Con inquietud subimos hasta el cordal cimero para asomarnos a la vertiente suroeste de La Mira y comprobar cómo estaba de nieve. Pero la decepción se apoderó de nosotros al contemplarla casi seca. Después de muchas deliberaciones sobre si darnos la vuelta o cambiar de objetivo, decidimos acercarnos a estudiar la línea para una futura ocasión.

Y menos mal que decidimos acercarnos, porque según íbamos aproximándonos fuimos dándonos cuenta de que un reguero de nieve parecía tener continuidad hasta bien abajo. Según ascendíamos pudimos ir comprobando que quizás podría ser posible descender la canal, aunque no fuera en las mejores condiciones. Con otro ánimo remontamos las últimas palas hasta la torreta de la cumbre de La Mira.

Tras reponer algo de fuerzas y calzarnos los esquís, nos dirigimos a la vertiente sur para descender por ella hasta la portilla en la que comienza la canal, unos 50 m más abajo en la arista que separa ambas vertientes. Aquí la nieve no daba mucha confianza por lo blanda y “paposa” que estaba, pero enseguida alcanzamos la puerta que se abre a la vertiente suroeste.

Nos asomamos hacia la canal con intriga y nervios. Desde arriba solamente se puede ver el comienzo de la línea hasta la boca de un tubo estrecho entre dos espolones rocosos, en donde la pendiente se acentúa y se deja de ver. Las rocas que afloran por toda la canal nos inquietan bastante: aquí no te puedes caer. Comenzamos esta parte alta de uno en uno y giro a giro para no errar. Además tenemos que ir sorteando pasos entre rocas y zonas de nieve dura en las partes en sombra. Vamos concentrados al ciento por ciento, y trazando cada giro con precisión milimétrica.

Por fin nos asomamos a la segunda parte de la línea: un tubo sombrío entre dos agujas de roca. La pendiente quizás supera algo los 45º, pero lo que nos preocupa es que todavía está a la sombra por lo que permanecerá dura por el rehielo nocturno. Efectivamente encontramos el tubo con una nieve muy dura y zonas con toboganes en las que sólo apoyan las colas y las espátulas. Con mucha delicadeza vamos bajando este tramo en sombra hasta que llegamos a la nieve soleada y que comienza a estar algo más blandita. A partir de aquí podemos respirar más tranquilos, aunque la escasez de nieve no permite bajar la guardia todavía.

Después del tubo en sombra, llegamos a una zona más amplia y soleada por lo que podemos enlazar ya los giros pero sin perder de vista las irregularidades del terreno ya que la cantidad de rocas que afloran podrían hacernos mucha pupa en caso de caída.

Empeñados en aprovechar la bajada, enlazamos los regueros de nieve que descienden a nuestra izquierda en donde parece que se ha acumulado algo más de espesor. Y así conseguimos bajar casi 400 m de desnivel por esta cara suroeste de La mira, hasta unos 1950 m de altitud. En otras circunstancias más invernales, este descenso se puede alargar mucho más, hasta el fondo del barranco en la cabecera de la Garganta Lóbrega.

Pero esto todavía no ha acabado, y es que cualquier descenso en esta vertiente sur de Gredos tiene la guinda final de remontarla hasta arriba para volver a la Plataforma. Con los esquís en la mochila recorremos parte del itinerario de bajada hasta donde comienzan las rampas empinadas. Desde ahí decidimos subir hacia nuestra izquierda por unas palas más tendidas y fáciles que llevan al collado justo anterior a la cima.

Echamos un último vistazo a la canal y nos calzamos los esquís para atravesar hasta Los Campanarios desde donde nos dejamos caer en un rápido descenso hacia el Prado de Las Pozas. Llegamos satisfechos por haber podido bajar esta canal de La Mira que esta misma mañana parecía imposible de esquiar.


Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Almanzor, Canal Oscura Central

Sólamente el nombre ya impone. Las Canales Oscuras son una serie de canalonas empinadas y expuestas que partiendo del Almanzor y sus portillas próximas, descienden por la vertiente sur hacia el valle del Tietar 2000 metros más abajo. Un terreno técnico y salvaje en donde no se pueden cometer errores.

Ficha Técnica                                           Mapa de Situación

                     

Las Canales Oscuras del Almanzor han sido el escenario de algunos trágicos accidentes debido a que en la última parte de la ruta normal de ascensión a este pico se atraviesa por encima de ellas. Esta travesía es un terreno relativamente sencillo pero en el que un resbalón puede tener consecuencias fatales. La canal principal se ramifica en su parte alta en otras muchas: La Canal Oscura Izquierda sube al Cuchillar de Ballesteros, la Central llega hasta la Portilla de los Cobardes y la Derecha conduce a la Portilla del Crampón rodeando el Cuerno del Almanzor.

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Nuestro objetivo esta vez era la canal Oscura Central, la que desciende justo desde la Portilla de los Cobardes. Llegamos al Refugio Elola descendiendo por los Embudos del Morezón, unas líneas de entrada al Circo de lo más interesantes y que supusieron un buen calentamiento para lo que nos esperaba. Al día siguiente nos dirigimos a la Portilla de Los Cobardes, punto de inicio de la canal. Ascendimos por la ruta normal hacia la Portilla del Crampón para luego bordear la pirámide rocosa del Almanzor por el norte, sobre el Zócalo. La travesía bajo las paredes rocosas puede tener nieve dura por lo que debemos tener mucho cuidado en esa zona. Nosotros la encontramos con nieve de fusión con riesgo de formación de zuecos por lo que decidimos quitarnos los esquís en el tramo final.

Esta canal es una de las más directas de esta vertiente del Almanzor y de ella salen numerosas ramificaciones. Entre ellas está la variante que asciende hasta el Cuerno del Almanzor. La canal de los Cobardes tiene un muro inicial que dependiendo de las acumulaciones de nieve puede tener entre 50º y 55º. Es la parte más inclinada y estrecha, así que decidimos afrontarla de uno en uno. Además la falta de nieve complicaba los primeros pasos: había que patear por encima de alguna roca con los esquís puestos para llegar al inicio de la canal. Fueron unos pasos algo delicados hasta que pudimos colocarnos en «nieve firme».

El primer giro siempre es el peor y Alberto lo encaró con seguridad, como siempre. Durante esos primeros virajes nos encontramos con surcos formados por las avalanchas de fusión que obligaban a precisar cada apoyo. Esta zona sólo es accesible cuando las condiciones de la nieve son perfectas, cuando la nieve primavera empieza a descongelarse y se queda “crema”. Un poco más abajo nos topamos con otro sector delicado, salpicado de rocas y tramos de nieve dura que tampoco permitían error alguno.

Después de este segundo resalte, el tubo se ensancha aunque la pendiente sigue siendo muy pronunciada. Las rocas afloran aquí y allá por lo que no debemos perder la concentración en este tramo algo más cómodo. La canal principal va girando a derechas y decidimos descender los tres a la vez guardando separación entre nosotros para evitar ser arrastrados por las coladas que vamos provocando y que aquí es especialmente peligroso, ya que en la salida hay una zona convexa que termina en un cortado de roca de grandes dimensiones que tuvimos que rodear por la derecha.

Los últimos giros, pasado el cortado de roca, nos llevan al tramo final, cada vez con menos nieve y más estropeada por el calor. Los restos de avalanchas que se acumulan en esta zona final nos permitieron apurar unos pocos metros más. En total pudimos descender algo más de 500 m de desnivel por esta vertiente tan salvaje de Gredos. Tras el bocata, colocamos los esquís en la mochila para remontar por la ruta conocida que descubrimos en nuestro anterior descenso de la Canal Oscura izquierda y que nos lleva hasta el cuchillar de Ballesteros. Nuevamente el regreso es agotador ya que desde el cuchillar nos quedaba la bajada por el zócalo del Almanzor hasta el refugio y vuelta a la Plataforma.

Segunda parte del Proyecto Gredos completada. Estábamos siguiendo una buena progresión, ya que comenzamos con el descenso de la Canal Mari Carmen y la introducción a las Canales Oscuras por la línea más asequible, en la Canal Izquierda, unos días atrás. Después de esto, estábamos preparados para volver unos días más tarde e intentar afrontar uno de los itinerarios que más nos inspiró a descubrir la imponente cara sur de Gredos: la Canal de Tejea y el diedro de la Canal Rectilínea. Aún queda mucho por hacer, pero no sólo aquí, sino en muchas otras montañas cercanas que quizás esconden pequeños rincones, donde podemos sentirnos solos como si fuéramos las primeras personas que dejan sus huellas en un lugar desconocido.


Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Embudos del Morezón

Vamos a recordar los dos últimos descensos que pudimos realizar la temporada del 2014 en Gredos y que cerraron el primer capítulo de nuestro “Proyecto gredos”. La acumulación de nieve nos permitió descender por los tubos que desde la cima del Morezón bajan hacia el nordeste hasta el desagüe de la Laguna, y al día siguiente la Canal Oscura Central. Empezamos por los Embudos del Morezón, que son una de las entradas más potentes al Circo de Gredos.

Ficha Técnica                                                        Mapa de Situación

                    

Recordamos el final de temporada del año 2014 cuando pudimos hacer algunos potentes descensos en Gredos (Mari Carmen, Canales Oscuras y Canal de Tejea), rematando así el final de la primera parte de nuestro “Proyecto Gredos”. Aquí os dejamos con otro de los descensos que pudimos hacer el año pasado en el Morezón, pero no la Directa W: los Embudos del Morezón.

A finales de abril todavía podíamos calzarnos los esquís desde bien abajo, un poco más allá del Prado de Las Pozas. Calor a mediodía pero no agobiante, mientras remontamos la clásica subida al Morezón por su vertiente nordeste con toda la calma. Ese día sólo queríamos llegar a cenar al Refugio Elola, pero intentando antes esas canales a las que Alberto había echado el ojo unos días atrás mientras subíamos al Venteadero.

La clásica Oeste directa del Morezón es una de las más interesantes entradas al Circo de Gredos, pero desde aquí, subiendo hacia el Venteadero, nos fijamos en una línea doble mucho más estrecha y algo más empinada en la vertiente noroeste del Morezón (a la izquierda de la clásica en la foto). Así que, una semana después de echarle el ojo, nos dirigimos a ella sin tener la certeza de su continuidad. En principio las dos bifurcaciones, la de arriba y la del medio, podrían presentar pasos en roca.

Sin saber si estaban o no cortadas, decidimos bajar con los arneses puestos por si teníamos que rapelar. Tras echar un breve vistazo a nuestro objetivo del día siguiente, la Portilla de Los Cobardes, nos preparamos para bajar. Era importante orientarnos bien para no equivocarnos en la entrada correcta. El sol de la tarde había dejado la nieve algo “papa”, pero son unas condiciones que nos gustan especialmente.

Alberto es quien se decide a dar los primeros giros en las palas no muy empinadas de la zona superior. La nieve primavera estaba perfecta en toda esta parte, que poco a poco se va encajando entre contrafuertes rocosos y va ganando inclinación. La primera bifurcación la cogemos por la derecha según bajamos y aunque presenta una pendiente de unos 45º, no ofrece ninguna otra complicación. Pero por aquí arriba no conviene caerse, así que bajamos con bastante precaución.

Al llegar a la segunda bifurcación elegimos la rama de la izquierda según bajamos. Tiene un paso algo estrecho y con nieve dura, con una pendiente algo mayor de 45º, por lo que pasamos de uno en uno. Por aquí tampoco conviene caerse ya que más abajo el tubo se desvía a la izquierda ligeramente y afloran zonas rocosas por todas partes. También tenemos que estar atentos a las coladas de nieve de fusión que vamos provocando y que si nos pillan pueden arrastrarnos canalón abajo. Aquí la nieve está mucho más húmeda y pesada.

Las palas finales ya menos empinadas, nos llevan hasta la misma Laguna Grande de Gredos. Travesía hasta el Elola donde nos espera una cenita rica con los amigos del refugio y a preparar la del día siguiente que promete ser de palizón: subida a Los Cobardes, bajada hacia las Oscuras si se puede, y vuelta a Los Cobardes, Elola y Plataforma. Gredos es un paraíso.


Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Esquí de Montaña, Freeride

Vídeo: Corriendo por la Garganta Blanca

Una carrera en zapatillas para reconocer este rincón de la inmensa cara sur de Gredos. Disfrutando hasta donde las condiciones lo permitieron del reconocimiento del terreno para seguir descubriendo líneas de esquí en invierno.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Trail

Trail al Almanzor por la Sur

La vertiente sur del Almanzor cae casi 2000 metros hasta los pueblos de El Raso y Candelada por un terreno agreste y salvaje. Sus gargantas y crestas tortuosas nos llevan hasta el techo del Sistema Central por itinerarios exigentes por su desnivel y longitud, aunque en esta ocasión, la dureza fue debida a nuestra escasa provisión de agua.

Ficha Técnica                      Mapa de Situación

                 

Continuando con nuestro “Proyecto Gredos” y después de la carrera de hace unos días por la Garganta Blanca, hemos estado reconociendo otro de los itinerarios que ascienden por la vertiente sur del macizo central de Gredos, el camino que desde el Hornillo y pasando por la Peña de Chilla, nos lleva hasta el Almanzor. Un desnivel de 1400 m que nos permite estudiar con detalle algunas de las canales para próximos inviernos.

Desde el pueblo de El Raso sale una pista que nos lleva al Castro Celta, digno de pararnos a ver, y que acaba en la garganta de Tejea. Antes del Puente Pînillo tomamos un desvío a la derecha que nos lleva por una pista en mal estado hasta el aparcamiento de El Hornillo a 1200 m de altitud.

A poco de comenzar el camino nos topamos con la única fuente de la ruta en donde conviene aprovisionarse del agua que vayamos a necesitar para toda la jornada. Nosotros no encontramos ningún otro punto donde llenar las cantimploras en todo el recorrido, algo que unido al calor sofocante de este mes de julio, hizo de la carrerita una auténtica penitencia.

Enseguida aparecen en el horizonte las crestas y canales de esta salvaje vertiente sur, dominadas por el Risco del Francés, el Casquerazo, el Sagrao y el Almanzor. El camino crestea hacia la Peña de Chilla aunque se puede flanquear por una vereda algo perdida hasta el Sillao de esa Peña.

Dejamos atrás la Peña y nos dirigimos hacia el Risco de Los Cachorros que se rodea por el este. Una vez sobrepasado este risco, nos introducimos en las canaletas que llevan a los canchales de la Portilla Bermeja. También podemos trepar por la cresta más a la izquierda para llegar al Risco de la Portilla del Crampón.

Atravesamos del Risco a la Portilla del Crampón y por la parte alta de las Canales Oscuras, una corta y fácil trepada nos lleva a la cima del Pico Almanzor. Una aérea cima que nos asoma a las paredes de la cara norte con sus empinadas canales y afilados espolones que se pierden hacia el zócalo y el fondo del Circo.

Lástima no poder disfrutar de las vistas, pero la sed nos arrastra valle abajo con la única idea en la cabeza de saciarnos en la fuente de Majalvenero, casi al comienzo del camino.

Nos ha sorprendido lo seco que están los cauces de los torrentes a estas alturas del año y esperamos que el próximo otoño el agua los rellene y el invierno sea generoso en nieves, que aquí hay mucho por esquiar.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Trail

Corriendo por la Garganta Blanca

Como alguien bien dijo antes: si Guadarrama es la escuela de montaña de la zona centro, Gredos es la universidad. Cualquier actividad allí debe plantearse seriamente, incluso el correr. Pistas largas, pedreras caóticas y crestas afiladas componen una mezcla perfecta para el mountain-trail.

Mapa de Situación                                                    Vídeo

                    

La declaración de Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama ha provocado una afluencia mayor de personas con todas las consecuencias negativas que ello supone para una zona ya de por sí saturada y sensible. Frente a esa masificación que se concentra en ciertos puntos, el Sistema Central tiene la entidad suficiente como para encontrar lugares en donde poder “perdernos” y sentirnos más cerca de la naturaleza.

Las gargantas del sur de Gredos nos sobrecogen con sus dimensiones y desniveles: desde Candeleda hasta el Almanzor tenemos más de 11 km en línea recta y más de 2000 m de desnivel. Continuando con nuestro “Proyecto Gredos” en busca de nuevas líneas de esquí, vamos a recorrerlas para reconocer el terreno por el que queremos descender en próximos inviernos. Anteriormente estuvimos recorriendo la garganta Tejea y en esta ocasión visitamos la Blanca.

Estas gargantas se adentran en la montaña poco a poco, sin demasiadas pistas y muchas veredas medio perdidas. La mayoría de las pistas son accesibles en coche y nos permiten ahorrarnos unas cuantas horas de aproximación. Los bosques de pinos de repoblación van dando paso a los de robles melojos con rodales de castaños.

Por encima de estos densos bosques, los árboles van espaciándose, pero no por ello dejan de tener un porte impresionante. De hecho, por esta zona podemos encontrar centenarios ejemplares aislados de enormes dimensiones. Y si tenemos suerte, podemos ver asomar por encima de los helechos, las inmensas cornamentas de los ciervos. O podemos entrever a los corzos medio ocultos en el sotobosque.

A partir de esta altitud, en torno a los 1000 m, el bosque deja paso al matorral y las gargantas de cantos rodados (más bien bloques rodados), lavados por las crecidas de las épocas de lluvias, brillan blancas engarzando pozas de un azul transparente. Es por aquí por donde nos gusta correr, saltando de bloque en bloque, ejercitando la potencia y el equilibrio.

Y después llegamos a una zona de transición entre las gargantas y las crestas afiladas, en donde los “boquerones” muy probablemente, nos cierren el paso. Estas formaciones rocosas con ese nombre tan curioso, definen estrechamientos de las torrenteras flanqueados por paredes que impiden abandonar el cauce. Algunos boquerones son practicables simplemente trepando, pero otros necesitaremos de técnicas de escalada para superarlos.

Más arriba llegamos a la zona de alta montaña, con paredes, agujas y crestas, y en donde la lluvia, esta vez, no nos concedió tregua alguna, por lo que decidimos bajarnos empapados. Curiosamente, con esta lluvia resbalan menos las rocas lavadas del cauce del río, que las de fuera, probablemente por el liquen mojado. Una divertida bajada entre bloques donde los cuádriceps y las rodillas acabaron echando humo.

Y para terminar, ventana de sol y bañito en una de las miles de pozas que nos cruzamos.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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La gran nevada de 1996 (II/II)

En esta segunda parte sobre las grandiosas nevadas de enero de 1996 os mostraremos todas las imágenes que hemos podido encontrar sobre el aspecto que adquirió la Sierra de Gredos durante estos días de intensa precipitación. En los pueblos del sur de Ávila se recuerda con un sabor un tanto amargo, ya que las duras condiciones meteorológicas dejaron atrapados no sólo a sus habitantes, sino a muchas cabezas de ganado. Un gran número de ellas no pudo sobrevivir a este temporal. Como ya anunciamos en la primera parte, también abordaremos otro asunto, y es que en marzo del 2014 hubo un episodio de grandes precipitaciones en el Sistema Central en el que se superó el récord de precipitación del Puerto de Navacerrada (en el Puerto de Cotos y Rascafría), con notables diferencias (no todo lo que cayó fue nieve).

Como ya dijimos, la «nevada del 96″ fue un episodio en el que se batieron récords de precipitación en algunos puntos del Sistema Central (precipitación diaria y mensual en el Puerto de Navacerrada) y que se recuerda como la última gran nevada sucedida en las montañas de la zona centro. Fue un periodo corto (unos 8 – 10 días) pero muy intenso, muy húmedo y no especialmente frío. Las acumulaciones de nieve en ventisqueros y bosques fueron inusualmente grandes y el humedecimiento y rehielo contínuos dotaron al manto nivoso de una densidad elevada. Todo ello supuso una serie de consecuencias que dificultaron el desarrollo de las actividades en los pueblos de la zona y la vida de muchos seres vivos.

En La Galana registraron estos datos de precipitación correspondientes al mes de enero. En 11 días la precipitación total fue de casi 300 litros por metro cuadrado. (Gráfico: Restaurante La Galana)

El comienzo del temporal fue brusco porque uno de los días de mayor precipitación fue el primero (21 de enero). Esto hizo que a muchos ganaderos y trabajadores del campo y la montaña les pillara por sorpresa. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Algunos animales tuvieron suerte de poder quedarse a salvo de lo que se les estaba viniendo encima… (Foto: Roberto Muñoz / Restaurante La Bodeguilla).

…y no nos referimos a ningún derrumbe de los muchos que hubo en algunos edificios. (Foto: Roberto Muñoz / Restaurante La Bodeguilla).

Los muros de nieve que quedaban a los lados de la carretera nos recuerdan a los de los puertos de montaña de Guadarrama. La diferencia es que Hoyos del Espino está a 1484 metros. (Foto: Roberto Muñoz / Restaurante La Bodeguilla).

Así se encontraban las calles de Hoyos del Espino. (Foto: Roberto Muñoz / Restaurante La Bodeguilla).

Y así las terrazas de las casas. (Foto: Roberto Muñoz / Restaurante La Bodeguilla).

Nieve con aspecto de humedad. (Foto: Roberto Muñoz / Restaurante La Bodeguilla).

En cada ramita, una bola de nieve. (Foto: Roberto Muñoz / Restaurante La Bodeguilla).

Otra calle en Hoyos del Espino. (Foto: Roberto Muñoz / Restaurante La Bodeguilla).

Carreteras de un carril en toda la comarca. (Foto: Archivo Restaurante La Galana / Restaurante La Galana).

Parador Nacional de Gredos. (Foto: Archivo Restaurante La Galana / Restaurante La Galana).

El paisaje diario se había convertido en un lugar que parecía nuevo. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

El trazado que vemos pertenece a la carretera que sube a la plataforma, a la altura de la fuente de La Carmencita. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

Nos imaginamos la intensidad de la ventisca al ver los troncos de los pinos completamente blancos. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

Para muchos habitantes de la zona, el recuerdo de la nevada tiene una mezcla de nostalgía y tristeza. Fueron días duros. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

Tras días y días buscando, algunos pudieron rescatar a algunos de sus animales. Otros murieron por falta de alimento. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

Avanzar para ellos no era tarea fácil con estas condiciones. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

Pero algunos pudieron poner rumbo a lugares más seguros. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

La limpieza de las carreteras y pueblos en Gredos fue más lenta que en Madrid. La carretera que sube a la Plataforma no estuvo abierta hasta unas cuantas semanas después. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

La imagen de esta pradera es muy representativa de la situación: la temperatura estaba situada en el límite y frente a los grandes espesores tenemos zonas sin nieve, como estas turberas en las cuales el calor del agua en el suelo no permitía que nada de lo que estaba cayendo cuajase. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

Hoyos del Espino: las calles a reventar de nieve y por ellas el ganado desplazándose de lugar. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

Mismo lugar, ya con sol. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

Al fondo del pueblo podemos apreciar las lisas laderas de La Mira. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

Mirando más a la derecha, el Circo y el imponente Cervunal. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

Poco a poco a los pueblos fueron llegando las buenas condiciones… (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

…y con ellas, algunas cabras que se acercaban al calor de las zonas rurales. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com.

A medida que avanzamos hacia la Plataforma de Gredos, el terreno se va alisando. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

Los esfuerzos de muchas personas por salvar a los animales dieron sus frutos. (Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com).

Foto: archivo Gredos a Caballo, gredosacaballo.com.

Amanece en Hoyos del Espino. Los encargados del Refugio ya barruntaron el temporal la semana anterior y se dieron media vuelta antes de ir a abrirlo durante el fin de semana. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Uno de los primeros días de cielo despejado sobre el Almanzor. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

La cosa desde lejos ya pintaba «blanca» desde el Morezón hasta la Cabeza Nevada. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Salimos de las calles de los pueblos y nos vamos acercando a la montaña. (Foto: Archivo Restaurante La Galana / Restaurante La Galana).

Foto: Oscar Morales / Refugio Elola.

Bonito aspecto de las praderas subiendo hacia la Plataforma… (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

…y de la nieve sobre los árboles. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Paisaje de aspecto siberiano en mitad de la Península. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Con los caballos ya en casa, los guardas del refugio se calzaron las tablas para inspeccionar el estado del edificio y de la zona. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

La carretera permaneció cerrada durante semanas a partir del km 9.  (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Imponente cabra montés a uno de los lados de la carretera. A esta altura los muros y las vallas comenzaban a desaparecer. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Pala a la mochila y a foquear. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

La quitanieves llegó hasta este punto. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Avanzando por el trazado de la carretera. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Ascendiendo hacia el Prado de las Pozas. Los ventisqueros, las dunas y las cornisas habían dado un nuevo aspecto al terreno. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

La mayor parte de las acumulaciones se encontraba en las orientaciones N – NE. A sotavento no había rocas ni había ríos, tan sólo dunas, ventisqueros y llanuras blancas. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Dejando atrás el Prado de las Pozas de camino al Morezón. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Navasomera a reventar de nieve, el mar de nubes 2.000 metros más abajo y al fondo los Montes de Toledo. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Imponentes vistas hacia La Mira. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Síntomas visibles del fuerte viento durante la nevada: ventisqueros descomunales, rocas al descubierto y una gruesa capa de cencellada. No hace falta decir la cantidad de metros de nieve que podía haber en algunos puntos, como la loma que estamos viendo delante de La Mira.   (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Cima del Morezón y los Riscos del Francés, cargados hasta los topes. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Riscos del Francés. ¿Quién diría que no estamos en Alaska? (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Esta es una de las muy pocas fotografías en las que hemos podido encontrar restos de aludes (en la zona derecha de la sombra). A pesar de las enormes acumulaciones de nieve y la humedad, no  se dieron condiciones de gran peligro de aludes, ya que los cambios de temperatura que hicieron que el manto se fuese compactando permitieron que éste se asentara bastante bien.

El Casquerazo, los Tres Hermanitos, el Risco del Enano… (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

…y el Circo de Gredos. Este es el resultado después de una sola nevada. Las acumulaciones en las cuencas de los ríos y en los ventisqueros de orientación norte nos llaman especialmente la atención. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Ya de paso, los guardas del refugio y amigos se hicieron una esquiada inolvidable por las palas del Morezón. Los pequeños tubitos que desembocan en la pala de la foto estaban prácticamente rellenos. Para ubicarnos, la foto está hecha en las amplias palas que hay encima de la Canal de la Mina, mirando hacia la cima del Morezón. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Canal de La Pluma y Cerro de Los Huertos. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Los Tres Hermanitos y el Casquerazo. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

El Perro que Fuma (con el cigarrillo apagado) y el Casquerazo. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Estado del refugio Elola tras el temporal de nieve de 1996: enterrado hasta el segundo piso y con ventisqueros que por poco llegaron al tejado. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Suerte que trajeron las palas. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Almanzor. Se ve otra avalancha de dimensiones medias en la Portilla Bermeja. (Foto: Oscar Morales / Refugio Elola).

Estado de la Plataforma de Gredos al cabo de unos cuantos días más. (Foto: Javier Urbón).

La luna sobre la Portilla Bermeja y el Almanzor. (Foto: Javier Urbón).

La cascada del Escudo. (Foto: Javier Urbón).

Sol y mucha nieve, días de disfrute. (Foto: Javier Urbón).

Los Tres Hermanitos. (Foto: Javier Urbón).

Poco a poco la cencellada se fue derritiendo, dejando a la vista el verdadero espesor acumulado. (Foto: Javier Urbón).

Ventisquero hasta la chimenea del refugio Victory de Galayos. (Foto: Javier Urbón).

Varios metros de nieve acumulados en los tubos de Galayos. (Foto: Javier Urbón).

Por el aspecto del manto nivoso podemos comprobar que ya el proceso de deshielo estaba bastante avanzado. (Foto: Javier Urbón).

Cuchillar de Galayos. (Foto: Javier Urbón).

No soy capaz de reconocer este lugar. (Foto: foro de Nevasport).

(Foto: foro de Nevasport).

Esta foto que nos mostró nuestro amigo Vidal Riojal de ¡¡¡¡Montañas… A Esgalla!!! corresponde a la ascensión al Curavacas por el corredor Fraga el 5 de mayo de 1996. Todavía la cascada estaba formada. No tenemos ninguna foto de enero-febrero, pero según nos ha contado el autor, esta montaña palentina parecía un auténtico merengue blanco, sin ninguna piedra al descubierto. También las montañas del norte adquirieron un aspecto que hace años que no tenían. (Foto: Tente Lagunilla).

¿Cuándo habrá otro 96?

Al ver estos dos reportajes muchos nos preguntamos si existirá otro 96 en el Sistema Central en los próximos años. Se tienen que juntar muchos factores, lo cual reduce las probabilidades. También hay que añadir la tendencia actual, la cual no es demasiado esperanzadora… aun así, alguna vez hemos estado relativamente cerca. De hecho, el récord de precipitación en 24 horas en el Puerto de Navacerrada descrito en la primera parte fue superado este mismo año, en 2014, en un lugar muy cercano, y es que el día 1 de marzo en el Puerto de Cotos se contabilizaron 173 litros/m2, el mayor valor registrado hasta la fecha. Bajando el Valle en Rascafría se registraron 179 l/m2. Aunque la situación atmosférica fue distinta a la sucedida en 1996, lo cierto es que las temperaturas fueron tan solo un par de grados centígrados superiores a lo que habría sido necesario para que en las montañas esta ingente cantidad de precipitación hubiera sido de nieve. Pero no fue así:

De igual manera a como ocurrió en enero de 1996, se produjo un aporte de vientos húmedos y cálidos del suroeste en capas bajas que al elevarse encontró en altura una masa de aire no tan fría como en aquella ocasión. Esto provocó que la cota de nieve fuera subiendo hasta situarse por encima del relieve por lo que la mayoría de precipitación acabó siendo de agua.

Además, esta vez la perturbación no se quedó estancada al oeste peninsular, si no que se fue desplazando hacia el Mediterráneo a gran velocidad por lo que el periodo de lluvias fuertes pasó rápidamente.

A pesar de ello, la gran cantidad de agua caída (y algo de nieve), sumada al acelerado derretimiento de la nieve que había en cotas altas, produjo algunas pequeñas inundaciones en los valles. La curva que se ve en la panorámica es la que se sitúa en la cota 1700 de la carretera que sube a Cotos desde Rascafría. (Foto: Kaiku @kaikuland).

El espesor de nieve era considerable en todo el Sistema Central debido a un invierno con sucesivos pasos de borrascas, algunas muy profundas producidas por ciclogénesis explosivas. Encontrábamos espesores en torno a los 100 cm a 1800 m y entre 150 y 250 cm en cotas más altas. Si las precipitaciones de primeros de marzo hubieran sido de nieve hubiéramos acumulado espesores que desde el 96 no recordábamos. (Foto: Kaiku @kaikuland).
Pero el resultado fue un humedecimiento de todo el manto nivoso que provocó grandes aludes, entre ellos el mayor de los que se tienen registrados en el macizo de Peñalara de los últimos años.

El labio de ruptura de entre 50 y 100 cm de espesor iba desde el extremo de la cornisa de La Ceja por encima de la pared del Trapecio, pasando por encima de la pared Negra, hasta el espolón que baja desde casi la cima de Peñalara. Más de 600 m de anchura que arrastraron una gran masa de nieve hasta la misma laguna Grande, arrancando de cuajo uno de los medidores que tiene la guardería del Parque anclado con grandes pernos por encima de la pared Negra. Afortunadamente, el mal tiempo hizo que no transitara nadie por allí en esos momentos.

También se registraron importantes precipitaciones en Gredos con iguales consecuencias, entre otras una avalancha de nieve saturada de agua (slush) que causó importantes daños en el puente de la Laguna Grande por el que se accede al refugio Elola.

Esta última foto es de enero de 1997. Cayó medio metro en Cercedilla. Recuerdo más nevadas como esta, pero ninguna en los últimos 10 años. A mis 22 años puedo recordar que las nevadas de antes eran mayores que las de ahora, o por lo menos, en el lugar en el que vivo. Los que tienen la edad de mi Padre dicen lo mismo, remontándose a aquellas famosas de los años 70, y los que son más mayores hablan de alguna otra menos conocida, como la de 1954.

Me gustaría pensar que todo forma parte de un ciclo y que pronto volveremos a ver imágenes parecidas a estas en nuestras montañas, pero la realidad es cruel y los datos me dicen que estaría equivocado si pensase así, ya que la tendencia actual de calentamiento no forma parte de un ciclo natural, sino de una anomalía acelerada causada por el efecto del hombreCada día más científicos lo prueban y a sus estudios nos podemos remitir.

Recordamos las nevadas antiguas con nostalgia, con el amargo pensamiento de que quizás no vuelvan a suceder, Guardamos estos documentos, que son muy útiles, no sólo para revivir aquellos momentos, sino para recapacitar sobre nuestras acciones y pensar en actuar lo más rápido posible, en cambiar de rumbo. ¿Será posible decir en un futuro que «al menos lo intentamos»?

Texto: Álvaro Pantoja; Imágenes: consultar pies de foto.

Agradecimientos: Javier Urbón, Rafael y Rhut (Gredos a Caballo), Óscar Morales (Refugio Elola), Roberto Muñoz (La Bodeguilla), Esther Miquel, Antonio Fernández-Cañadas, Belén (Restaurante La Galana), Vidal (Montañas a Esgalla), Raúl (Kaiku).

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Categorías: Nivología