Peña Prieta mountain-trail

A la sombra de los Picos de Europa, el macizo de Fuentes Carrionas es una de las zonas más alpinas de toda la Cordillera Cantábrica. El Peña Prieta, con 2540 m de altitud, destaca sólo unos metros por encima del Curavacas y del Espigüete, y conforman con los demás picos cercanos un territorio de verdadera alta montaña, perfecto para correr.

Ficha Técnica                                Mapa de Situación
                    

Estas montañas nos gustan especialmente, ya sea para andar, correr, escalar, volar y sobre todo esquiar. Cualquiera de los valles que rodean el Peña Prieta son una joya en sí mismos: amplios, solitarios, alpinos, diferentes unos de otros. Esta vez, la carrerita fue por el valle de Las Lomas desde Cardaño de Arriba, aunque al Peña Prieta también podemos ascender desde Llánaves de la Reina en León, desde Cucayo en Cantabria o desde Vidrieros en Palencia.

Podéis saber más de esta zona visitando el blog de nuestro amigo Vidal (A Esgalla), experto conocedor de los valores de esta comarca.

Desde Llánaves de la Reina:

Este pueblo leonés a 1400 m de altitud es el punto de partida de una pista que asciende por el valle del Naranco hasta el refugio Mariñas. Desde allí podemos ascender al Alto del Naranco y crestear hasta el Mojón de Tres Provincias y más allá hasta el Peña Prieta. En el 2009, Alberto y yo subimos desde el Puerto de San Glorio al portillo de las Yeguas y La Tiona, desde donde podemos crestear también al Tres Provincias. Aquella vez nos quedamos enamorados de la vertiginosa vertiente norte del Peña Prieta, sin poder adivinar por donde la había esquiado Oscar Agostí unos días antes.

Después de la carrerita de bajada, picados por ver quién llegaba antes al coche. Ganó la experiencia, jejeje.

Desde Cucayo:

A pesar de ser uno de los pueblos más altos de esa comarca de Cantabria, Cucayo está a sólo 950 m de altitud, en un rincón espectacular del valle de Río Frío. Para llegar al Peña Prieta tenemos que dirigirnos a las invernales de Ranés y seguir el río Frío arriba por un sombrío hayedo hasta los Puertos de Río Frío, un amplio collado al pie del pico, en donde confluyen también las pistas que vienen del valle de Pineda y de la Vallejona. A esta última pista se puede acceder desde los pueblos de Dobres, Barrio y Ledantes, o incluso desde el mismo Cucayo por otra senda que asciende por el Llanu Casanzu.

Las tres cimas del Curavacas, Pico Medio y cumbre Oeste.

La vertiginosa cara norte del Peña Prieta.

Desde Vidrieros:

Este pueblo de Palencia a 1350 m de altitud es la entrada al valle de Pineda, un largo valle glaciar que rodea desde el sur y hasta su cara norte, toda la inmensa mole del macizo del Curavacas por su vertiente este. Una cómoda pista arrimada al río Carrión rodea el Alto de las Lagunillas hasta que aparecen las verticales paredes de la cara nordeste del Curavacas cuyos espolones angostan el valle. Pasada esta zona, se amplia nuevamente el valle y podemos subir a los Puertos de Río Frío al pie de la norte del Peña Prieta o ascender a la Laguna de Fuentes Carrionas y trepar por su vertiente sur.

La vertical pared nordeste del Curavacas.

La Aguja del Pastel y la Cumbre Oeste.

La norte del Curavacas.

Desde Cardaño de Arriba:

En este pueblo palentino, a 1440 m de altitud, se encuentra el punto de partida de la carrera por el valle de Las Lomas hasta el Peña Prieta. Son 1500 m de desnivel hasta la cima y algo más si cresteamos desde el Alto La Panda y volvemos rodeando las Agujas de Cardaño por su vertiente norte.

Aquí las noches son oscuras y podemos ver la Vía Láctea en toda su plenitud.

El perfil del Espigüete antes de llegar a Cardaño.

Partimos por la senda del Pozo de Las Lomas desde el aparcamiento Cardaño de Arriba.

Restos de la gran avalancha de este invierno que por poco se lleva la iglesia del pueblo.

Y los cimientos del refugio afectado por ese alud. Restos de otras avalanchas podemos encontrar en todo el camino.

Rodeando el Mojón del Navarro, con la cara norte del Espigüete apareciendo al fondo.

Tras ascender por la Lomba hasta el desagüe del Pozo de Las Lomas, nos desviamos al este hacia el Alto La Panda.

El camino zigzaguea por el pedregal hasta la cima del Alto, dejando la laguna a la izquierda.

Cresteando hacia el Alto del Concejo.

Vista hacia el sur del camino recorrido.

Hacia el norte la cresta al Tres Provincias, muy cómoda de correr.

Vistas espectaculares hacia la laguna de Fuentes Carrionas y el Curavacas.

En la cima del Tres Provincias y el Peña Prieta al alcance de la mano.

Último tramo de cresta muy fácil y cómoda para correr.

Y la cumbre del Peña Prieta dos horas después de partir de Cardaño.

Uno de los Pozos de Peña Prieta al pie de la cara noroeste.

Vista de la caída hacia la cara norte con los puertos de Pineda y Río Frío abajo.

Vuelta hasta el Tres Provincias por el mismo camino, dejando atrás al Peña Prieta.

Desde este punto bajada hacia Bobias rodeando las Agujas de Cardaño por su vertiente norte.

Tras cruzar el collado de Bobias, a la izquierda en la foto, bajada al Pozo de Las Lomas.

Aquí paradita para reponer fuerzas y tomar el bocata…

… y refrescarnos antes de la carrerita de bajada.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: Excursiones, Trail

Escapadita a Alto Campóo

La última nevadita del año iba a dejar 20 cm en la Cordillera Cantábrica según las predicciones y no quisimos perder la oportunidad de dar los últimos giros del año en nieve polvo. Unos minutos para hacer la maleta, unas llamadas a un par de amigos y nos pusimos en marcha con rumbo hacia el norte. En la autopista, cerca de Aguilar de Campóo, ya nevaba con fuerza. Había rachas de viento moderadas y las previsiones anunciaban calma a partir de las 3 de la madrugada. Quizás, con suerte, tendríamos sol y buena nieve al día siguiente.

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Finalmente la nevada no fue tan importante como se esperaba, pero arregló bastante las escasas condiciones de días anteriores. La mañana del 29 de diciembre fue soleada, no muy calurosa y ventosa.
La primera aventurilla del día fue conseguir salir del absurdo atasco de coches que se formó en la carretera que da acceso al aparcamiento de la estación de esquí de Alto Campoo: una manada de conductores ineptos se apresuró a cambiar las cadenas en mitad de ambos carriles formando un atasco bastante surrealista. Queda mucho para que los conductores españoles nos parezcamos un poco más a los canadienses, pero eso ya es otro tema…

Aprovechando que la ventisca no permitía la apertura de la mayor parte de los remontes mecánicos de la estación, hicimos uso de nuestros remontes cárnicos y pielesdefoquiles autopropulsados. Lo mejor de esta escapada de fin de año fue la agradable compañía que tuvimos: Marcos Lopez, rider local y del Pirineo con el que ya habíamos coincidido en alguna competición de freeride, y Vidal (A ESGALLA!!), uno de los pocos representantes del paradigma freeriderviejunostyler, que al igual que el Patriarca ha conseguido alcanzar este estadio superior del esquí de montaña clásico reciclado en la tendencia actual de los esquís anchos, los giros largos, los saltos y los derrapes en el powder. A estos dos conocedores del terreno y amigos os agradecemos que nos hayáis acompañado.

El viento fue remitiendo poco a poco a lo largo del día sin llegar a calmarse del todo. En las primeras subidas no paramos de ver grandes remolinos en los cordales.

Al fondo podemos ver los Picos de Europa, no tan cargados de nieve como nos habría gustado ver. A la izquierda, la sombra de las caras norte, muy heladas, sin casi acumulaciones de nieve nueva y con cencellada hacia abajo. Mejor ni asomarse…

A nuestro tranquilo paso se incorporó Rafa, esquiador local de Reinosa, que nos dio el nombre exacto de cada ladera, cada pequeña cima y cada ventisquero.

Primera bajada hacia el refugio Solvay. Nieve compacta pero muy suave y viento en contra. Llegamos abajo con la barba blanca.

Vidal saltando hacia la última pala de esta bonita canal.

El Cueto de la Horcada tiene unas líneas muy estéticas que estuvimos mirando antes de hacer la primera bajada. Por desgracia, la nieve allí era algo cambiante.

Después de los primeros giros por la nieve nueva, nos encontramos placas de nieve antigua mucho más dura que apenas se apreciaban a simple vista.

Eso sí, estos giros no tienen ni punto de comparación con los que podemos hacer ahora mismo en Madrid.

Espectacular tumbada de Vidal…

…con final apoteósico. Esperamos que no te importe que pongamos esta foto también, je je je.

Turno de Alberto.

Aun no hay nieve en la salida de muchas de las rocas y no es fácil encontrar una entrada para saltarlas.

Una gozada de día. Al fondo, el Solvay.

Queda pendiente para otro día bajar por la sombra de la roca con cara de perro.

En vista de la mejora del tiempo, fuimos al Pico Tres Mares a probar con Vidal sus nuevos tanques de 118 de patín, al estilo americano por el «Alto Campoo Corbet’s Couloir».

El día 30 amaneció con temperaturas algo más altas y la atmósfera mucho más calmada.

Marcos nos llevó a Alberto y a mí a los mejores lugares de la estación dadas las condiciones. ¡Acertó de pleno!

Pudimos aprovechar para dar los primeros saltitos de la temporada.

En todos lados había ventisqueros, olas y sastruguis. Dado el escaso espesor y la no tan mala cohesión con la base, el riesgo de aludes no era muy elevado, aunque en laderas SW encontramos alguna placa de viento que decidimos evitar.

Marcos y Alberto estrenando una pala en Los Asnos.

Bajando por la terraza de la zona inferior del cortado del Tres Mares.

Marcos sacando partido a los ventisqueros.

Condiciones perfectas para saltar.

¡Cuidado! De vez en cuando asoma alguna plancha de hielo.

Giros con velocidad en las pistas sin pisar.


Algunos derrapes nos dejaban envueltos en una nube de polvo. ¡Bendita sensación!

Recepcionando.

Tan rápido como fuimos, nos volvimos. Esperamos que la próxima ocasión todo esté a reventar de nieve… sino, siempre nos quedarán el Curavacas y el Espigüete.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Vídeo de la canal Suroeste del Pico Medio

Este es el vídeo del descenso con esquís de la Canal Suroeste del Pico Medio del Curavacas que realizamos en mayo del 2013. Una canal no demasiado difícil, con algo de exposición y en un lugar espectacular y solitario de esta montaña de Palencia. En un par de días publicaremos el reportaje completo con toda la información, fotos y la ficha técnica. Imágenes y edición: equipo RECmountain

Tenemos noticias de que este descenso ya se realizó hace unos años. Indagaremos para daros más datos de sus aperturistas en el próximo reportaje completo de la actividad.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Esquí de Montaña, Freeride

Descenso de la Canal SW del Pico Medio

El Curavacas está constituido por tres cimas principales: la Punta Oeste, el Pico Medio y la Cima Este, la más alta. Esta vez nos dirigimos al Pico Medio, buscando una canal de la que sólo sabíamos que era rectilínea y empinada. De nuevo volvemos a la montaña palentina. Mayo 2013.

Ficha Técnica                               Mapa de Situación                   Vídeo

 

El murallón que forma el macizo del Curavacas nos ofrece en todas sus vertientes infinidad de posibles líneas para descender, pero todas ellas de dificultad y algo expuestas. El año pasado descendimos la “Sur Directa” de su cima principal, pero nos volvimos con ganas de intentar otras de su frente sur. Repasando fotos en Internet nos encontramos esta imagen de la ficha técnica (autor: Vidal a Esgalla) del Pico Medio y nuestra mente ya se puso a trazar líneas. Más tarde nos enteramos de que Daniel Arteche ya descendió la canal SW en el 2007.

Después de un invierno generoso en nieve, en mayo todavía quedaba cantidad suficiente para hacer el intento. Volvimos a cargar los bártulos y, como no teníamos muy claro por donde acceder al Pico Medio, emprendimos el camino conocido que lleva a la Sur Directa del Curavacas. Después de ascender los primeros canchales nos dirigimos en dirección noroeste para flanquear por debajo del espolón rocoso que baja de la cima del Pico Medio.

Nada más alcanzar este espolón nos encontramos con la imponente imagen de la cara nordeste del Espigüete, y nos introducimos en el recuenco de la vertiente suroeste del Pico Medio, desde donde ya se pueden intuir los canalones vistos en las fotos. Desde debajo, no resulta fácil atinar con la entrada correcta.

Después de valorar las posibilidades, entramos en la que creemos nos llevará a la canal Suroeste. La pendiente es moderada en los primeros metros, en torno a los 30º y la canal va bifurcándose y volviéndose a juntar. Nosotros nos decidimos por las variantes de nuestra derecha según subimos que nos parecen más continuas e interesantes.

En la zona intermedia la pendiente se endereza y alcanza los 40º 0 45º, pero en los estrechamientos podemos encontrar repechos que en algún punto concreto pueden ser de mayor inclinación, pero nunca llegando a los 50º.

En la parte final, la pendiente se mantiene en torno a los 45º y ya podemos atisbar el collado final de la canal. Allí se intuye una canal hacia el nordeste, algo más empinada que la que hemos subido, y que conduce a la base de la cara norte del Curavacas.

La ascensión a la misma cima está sin nieve, así que comemos algo y nos calzamos los esquís, con ganas ya de bajar. La nieve cambiante entre la papa y la helada de los estrechamientos en donde no ha dado todavía el sol, hace que giremos de uno en uno, con cuidadín en estos primeros tramos.

Aunque la pendiente no es exagerada y la nieve está en buenas condiciones, no hay que relajarse: una caída aquí es muy expuesta ya que la canal va serpenteando entre rocas y sería inevitable golpearte contra ellas. Creemos que éste es el aspecto fundamental que hay que valorar cuando se piense en descender esta canal.

Pasados los estrechamientos podemos despreocuparnos algo más y disfrutar de la bajada con vistas al Espigüete. Conseguimos enlazar neveros para descender hasta muy abajo, y en lugar de volver por donde vinimos, esquiamos valle abajo, hasta donde nos permiten las últimas nieves.

Echamos una última mirada atrás escudriñando todas las posibilidades de estas montañas. Y es que nos pasa siempre: tachamos una más de la lista, pero apuntamos otras muchas pendientes. En estas todavía poco masificadas montañas, nos encontramos realmente a gusto.

Volvemos cargados, cansados, pero muy contentos…
Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Esquí de Montaña, Freeride

Cueto de la Horcada: descenso de la cara sur

Hemos probado las primeras nieves caídas en la Cordillera Cantábrica, concretamente la vertiente sur del Cueto de la Horcada de 2111 m. Lástima que no pudimos ni siquiera ver la cima debido al mal tiempo, pero teniendo en cuenta el fuerte viento y la nieve que caía, esta opción fue la más acertada.

Ficha Técnica                                                      Mapa de Situación

                  

Gracias a nuestro amigo José, que conoce perfectamente esta zona y sabe dónde hay que meterse para encontrar la mejor nieve y las hoyas más protegidas, pudimos disfrutar de una gran jornada de esquí. En el aparcamiento de Brañavieja nos juntamos unos cuantos viejos (y no tan viejos) amigos del esquí de montaña.

Preparándonos para salir de Brañavieja.

Remontando los primeros kilómetros por carretera.

Un marco incomparable.

Después de las abundantes nevadas de jornadas pasadas, el día anterior la fina lluvia que cayó había empapado la nieve, pero por la noche bajó la temperatura y rápidamente se transformó en nieve dura (y algún que otro tramo de hielo). De madrugada volvió a nevar y se acumuló una fina capa de nieve polvo nueva acumulada en algunas hoyas.

Primeras rampas desde el refugio Solvay.

Menos mlal que teníamos alguna referencia.

Pasando una de las rampas de nieve dura.

Buscando dónde subir que estuviera protegido del viento y que hubiera acumulado la poca nieve caída, José nos llevó por la pista que sube al mirador de la fuente del Chivo. Hasta el refugio Solvay. Desde allí ascendimos por el fondo del valle que se abre a mano derecha y remonta entre el Cueto de la Horcada y el paso de La Muerte.

Ya cerca de la cumbre.

Tirados en el suelo para quitar pieles.

Y Nora disfrutando más que ninguno.

La subida debe ser muy bonita, pero a duras penas nos veíamos unos a otros. Menos mal que José se lo conoce como la palma de su mano y fuimos enlazando tubos  y rellanos hasta un pequeño circo. Desde ahí, una amplia canal a mano izquierda remonta ya hacia la misma cima. Era esta canal la que más nieve había acumulado y por donde decidimos descender. Debimos llegar muy cerquita de la cumbre, pero el fuerte viento, la nieve y la falta de visibilidad no nos permitieron pisarla.

Ahí va Ramón…

… Kike …

… Fernando …

… José y Nora.

Tirados en el suelo quitamos pieles, apretamos botas y “pabajo”. Los más zorros nos quedamos los últimos para tener alguna referencia de huellas en la nieve y poder correr un poquito más. Y los más lanzados como Ramón, iban abriendo camino en este blanco absoluto. La primera parte pudimos gozar hasta de algo de nieve polvo y después a rascar la nieve dura hasta las instalaciones de la estación de esquí.

Turno de Alberto SPA …

… Álvaro …

… y Luis.

Hicimos otra subidita hacia el pico Tres Mares, pero aquí, además del “whiteout”, el viento hacía verdaderamente incómodo subir, así que, sin llegar nuevamente hasta la cima, nos bajamos hasta Brañavieja. Pero lo mejor vino después, cuando la encantadora familia de José nos tenía preparadas unas típicas patatas con costillas. ¡¡¡Se nos saltaban las lágrimas!!! MMuchas gracias a José y familia por su acogida. Que sepan que volveremos muy, muy pronto.

Foto: Kike Ribas (snowtracks)

Texto: Luis Pantoja; Fotos: Álvaro y Luis Pantoja (salvo mención expresa)

Riders: Ramón, Kike, Fernando, José, Alberto SPA, Álvaro y Luis

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Vídeo del descenso de la canal Sur del Curavacas

En marzo del 2012 Fernando, Alberto y Patriarca descendieron la Canal Sur directa del Curavacas (Palencia). Un corredor de unos 50º en su parte superior y con un resalte muy estrecho y algo más empinado casi arriba, en el que sólo vale utilizar la técnica del «VIEJUNO STYLE».

El repor lo subiremos la semana próxima.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Esquí de Montaña, Freeride

Curavacas: descenso de la canal sur directa

Me apasiona la montaña. Me encanta esquiar. Ya sea haciendo actividad, viendo fotos y vídeos, o simplemente dejando volar mi imaginación, cada uno de los 365 días del año, el esquí y la montaña estan presentes en mi cabeza.

Ficha Técnica                    Mapa de Situación                    Vídeo

Cuando éramos pequeños, mi hermano Álvaro y yo nos pasabamos muchas tardes de domingo repasando los albumes de fotos que hay en casa. Me llamó la atención una foto de 1987 en la que aparecían dos personas atadas con una cuerda, una de ellas tenía los esquís puestos y se encontraban en el medio de una extraña canal de nieve encajonada por dos paredes de roca inclinadas hacia un mismo lado. El que llevaba los esquís puestos era Luis, mi padre, y el que lo aseguraba, mi tío Miki. Desde entonces, la idea de conocer ese lugar mágico fue madurando, hasta que en Marzo de 2012 fuimos al pueblo de Vidrieros, en Palencia.

Miki y Luis en el estrechamiento de la canal. Abril de 1987. Foto: Emilio Sainz

La inmensa mole de conglomerado del Curavacas (Cumbre Principal, Pico Medio y Cumbre Oeste), presenta hacia el sur numerosas y esbeltas canales que surcan toda la pared. Entre ellas destaca la canal Sur de la cima principal, que asciende rectilínea hasta muy cerca de su cima. La idea de repetir el descenso que realizó mi padre hace 25 años, y hacerlo con él y nuestro amigo Fernando, era algo que me hacía especial ilusión.

Hacia el Curavacas con muy poquita nieve. 

Saliendo del pueblo palentino de Vidrieros.

Las montañas del norte de Palencia poseen el atractivo especial de su cercanía y a la vez conservan ese ambiente de alta montaña sin aglomeraciones que cada vez escasea más en nuestras cordilleras. La ascensión de sus vías por la cara norte o nordeste en invierno, constituyen un ejercicio de auténtico alpinismo. Desde que a principios del siglo pasado se empezara a visitar este rincón de la cordillera cantábrica hasta nuestros días, se han trazado numerosos itinerarios invernales que surcan todas sus vertientes.

¿Se podrá o no se podrá bajar el estrechamiento?

Habrá que subir para salir de dudas.

Sin embargo, desde el punto de vista de un esquiador de montaña, mucho está todavía por hacer. Y es que, aunque las excursiones de travesía son relativamente habituales, el descenso de sus canales requiere una técnica depurada y encontrar las condiciones adecuadas para que sean factibles. Ya en los años 80, contagiados por el “esquí extremo” que se realizaba en Alpes y Pirineos, algunas de las canales y vertientes empinadas fueron descendidas. Aunque no tenemos muchas referencias sobre estas actividades, vertientes como la norte y nordeste del Espigüete, o la canal sur del Curavacas, fueron ya descendidas.

Por fin en el reguero de nieve.

Chimeneas de negro conglomerado.

La temporada 2012 había comenzado con poca fuerza y esa “cosa blanca” no terminaba de instalarse en nuestras montañas. No teníamos muy claro que la canal estuviese completamente formada o interrumpida en algun tramo. Es más, ni siquiera cuando llegamos a Vidrieros pudimos despejar las dudas, ya que sólo quedaba un reguero, aparentemente continuo hasta el collado. Nuestra preocupación era si tendríamos que destrepar o montar un rápel en la zona del estrechamiento superior, donde en ocasiones aflora el hielo sobre la negra roca de esta montaña.

Parte superior, una vez pasado el estrechamiento.

Fernando y Alberto preparados para empezar el descenso de la canal.

Así enfrentamos el ascenso, no muy temprano para dejar que la nieve dura se fuese transformando. El canalón en sí no tiene demasiada pendiente, unos 35º, pero a medida que se asciende y nos acercamos al estrechamiento, éste se empina a 45º e incluso llega los 50º justo en ese punto. De hecho, el paso estaba a punto de quedarse cortado por el deshielo, pero parecía posible descenderlo todavía. Desde aquí, una rampa mantenida conduce al collado por el que se accede a la cima. A diferencia de aquella ocasión de 1987, la ausencia de nieve desde aquí a la cima hizo imposible calzarnos los esquís en ella.

El momento crítico del primer viraje.

La nieve desigual nos mantuvo bien atentos durante toda esta parte del descenso.

Unos cuantos giros más y llegamos al estrechamiento.

La nieve empezaba a estar demasiado blanda y debíamos extremar las precauciones en esta primera parte del descenso, por encima del estrechamiento, para evitar una caída aquí, o que una colada de nieve de fusión nos arrastrase. De uno en uno y giro a giro fuimos descendiendo esta zona con la máxima precaución, no sólo por la pendiente, si no también por la nieve tan cambiante entre la zona de sombra y la soleada. Igual dabas un giro en nieve compacta, como las espátulas se te empotraban en la nieve “papa”.

Fernando empezando la parte más delicada.

Fernando asegurando en esta zona peligrosa.

Aquí hay que asegurar cada giro.

Llevabamos el piolet a mano por si fuera necesario anclarnos y destrepar, ya que justo en esa zona estrecha más empinada, la antigua nieve más dura complicaba el agarre de los cantos. Con prudencia fuimos pasando de uno en uno este paso y empezamos a relajarnos en la pendiente menos exigente que hay a partir de aquí. Ya con la sonrisa en la cara comenzamos a enlazar los giros y descender con algo más de velocidad. Pero este exceso de confianza en la parte media de la canal, llevó a Fernando a pegarse un revolcón sin más consecuencias que en el orgullo, y que nos recordó que todavía no habíamos llegado abajo.

Llegando al paso más complicado del estrechamiento en el que asomaba el hielo.

Ya sólo queda pasar el escalón y a disfrutar.

En la zona central pudimos ir algo más alegre.

La zona final, poco inclinada, fue muy divertida por su estrechez, teniendo que hacer giro al viejo estilo que tanto le gusta a Fernando y en el que es un verdadero maestro. El reguero de nieve terminó y con los esquís en la chepa descendimos las pedreras y los acogedores bosquecillos de abedules hasta el pueblo, en donde lo celebramos con una cerveza. Un entrañable descenso junto al “patriarca rider” y al “viejuno styler” que saborearemos durante mucho tiempo.

Fernando con su “viejuno style”.

A partir de la mitad, la nieve empezaba a estar demasiado “papa”.

Y el “patrirca rider” bailando unas jotas para celebrarlo.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Esquí de Montaña, Freeride

Descenso de la NE del Espigüete

Desde que vimos por primera vez el perfil afilado del Espigüete, la idea de bajarlo esquiando no dejó de rondarnos por la cabeza. Tras algunas tentativas fallidas, Fernando y yo conseguimos en marzo de 1999 descender la vertiginosa cara Nordeste del “Cervino Palentino”, como lo llaman algunos.

     Ficha Técnica                                                  Mapa de Situación

                  

A finales del siglo pasado, con la moda de los colorines en la ropa de montaña, conocí a uno de los mejores esquiadores de travesía de la zona centro, Fernando Martínez. Desde la primera vez que coincidimos ya vimos que a los dos nos atraían esas pendientes empinadas y los giros cortados. De hecho, él sigue siendo el rey en esta disciplina del giro corto: es capaz de dar el mayor número de giros en el menor espacio esquiado, lo que le ha hecho merecedor del cariñoso título de “viejuno styler” . Un makina y uno de mis mejores compañeros de montaña. Después de varios reconocimientos ascendiendo por unas cuantas de sus vertientes y animado por la moda de los encadenamientos, intenté la trilogía del Espigüete: ascender la NE, esquiarla y volver a subir para bajar en parapente, en el día. Se quedó en el intento ya que sólo pude ascender la NE, que no pude esquiar por estar helada; esquié la canal ENE y después de subir y esperar hasta la noche, no pude volarlo. Esta montaña caliza tiene en su vertiente nordeste varias palas y corredores que enlazados nos llevan directamente hasta la cima oriental. Nos encontramos con una pendiente mantenida en su parte alta en torno a los 45º ó 50º y un par de tubos en la zona central y baja que pueden tener incluso algo más de pendiente dependiendo de las condiciones de nieve. La zona alta está expuesta al viento por lo que a menudo se encuentra helada y sus llambrías de roca caliza no son buenas para colocar anclajes y protecciones. Es en esta zona superior en donde además tenemos una mayor exposición, ya que una caída sería difícilmente detenida y nos llevaría a las paredes de la cara norte. Pudimos foquear desde la cabaña al pie de la pared nordeste y pronto llegamos al tubo inferior donde echamos los esquís a la espalda. Este primer estrechamiento estaba interrumpido por lo que sería imposible bajarlo, así que dejamos visto un posible escape por unas terrazas a nuestra izquierda. Después del tubo embocamos una pala que nos lleva hacia la derecha al otro tubo central, más empinado pero con esquiable. En la salida de este tubo es en donde nos encontramos la mayor pendiente, en torno a los 55º. Tras estos metros llegamos a un espolón que separa la cara norte de la nordeste, por debajo del cual se encuentran las paredes de roca. A partir de aquí empieza la zona más expuesta, unas amplias palas de unos 45º que conducen a los tubos de salida. En los tubos que conducen a la cima vuelve a incrementarse la pendiente hasta unos 50º como mucho, que te dejan directamente en la cima oriental. Nos damos un respiro y no tardamos en calzarnos los esquís, que la nieve empieza a transformarse y empieza a estar demasiado blanda. Por un lado es bueno que se reblandezca del frío de la noche y los cantos no tengan problemas en agarrar, pero por otro, demasiado blanda puede deslizarse en coladas y arrastrarnos hacia los cortados. Así que empezamos con los primeros y decisivos giros, de uno en uno y despacito. ¿Quién va primero, jejeje? Vamos bajando los tubos empinados de la zona superior y la nieve se muestra blanda pero franca, así que sin más problemas llegamos a las palas que conducen hacia el espolón. Seguimos por esta sección no muy empinada, pero todavía expuesta, por lo que, aunque resulta más fácil girar, hay que seguir muy pendientes de no tener un engancho con esta nieve cada vez más blanda. Y llegamos al tubo central cuya parte superior es la de mayor inclinación de toda la cara nordeste. Aquí la nieve está demasiado blanda y no da mucha confianza por lo que volvemos a ir de uno en uno y giro a giro, muy pendientes de no clavar las espátulas y salir rodando. Pasado el tubo, la confianza por haber superado la parte más técnica, hace que bajemos más relajados hasta las terrazas que evitan el tubo de la zona baja de la pared. Enseguida encontramos el paso por donde sortear esta última dificultad y llegamos a las palas al pie de la cara nordeste. Y después de los últimos giros, ved las caras de alegría de estos dos tíos tan guapetes…

Texto: Luis Pantoja; Imágenes: RECmountain

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