El glaciar de Siete Picos

En la Sierra de Guadarrama podemos encontrar restos de los glaciares que en otras épocas más frías ocupaban las cumbres de estas montañas, sobre todo en el macizo de Peñalara. En la más modesta cumbre de Siete Picos también podemos encontrar estos restos, pero no en el circo de la cara sur o en la más fría vertiente norte, si no en la zona de Peña Hueca hacia el sureste: el glaciar de Siete Picos.

Ficha Técnica                         Mapa de Situación

                   

Paseando hace unos años por la Senda Herreros en su tramo entre el collado de La ventolera y los riscos de Cueva Lirón, bajo las paredes de escalada de Peña Hueca, nos sorprendió encontrarnos unos amontonamientos de piedra suelta de tamaños muy distintos, formando un cordón por el cual el camino remonta un tramo. Siempre hemos tenido la impresión de que parecía una morrena lateral de un antiguo glaciar. Recientemente hemos recopilado algo de información al respecto que queremos compartir por si alguien puede dar más datos.

En un principio nos sorprendió la vertiente en donde aparecían esas formaciones morrénicas, la orientada al sureste en vez de la más fría cara norte. Pero curiosamente coincide con las vertientes en donde aparecen la mayoría de huellas glaciares de la Sierra de Guadarrama (circos, lagunas y morrenas). La presencia de los glaciares más grandes en esta orientación sureste se debe probablemente, a la combinación de la meteorología y la orografía particulares de esta sierra. Los vientos dominantes de poniente traen la humedad del Atlántico dejando copiosas precipitaciones a sotavento de los relieves (cuadrante este), y el alineamiento SW-NE del eje de la sierra y su sencilla orografía (apenas una línea de montañas), hacen que las vertientes sureste acumulan la nieve. Así, en épocas más frías, esta acumulación formó los glaciares más potentes de la sierra, que excavaron cubetas y circos en los fondos, y dejaron escarpes en forma de paredes.

Circo de Peña Hueca

Consultando fotos aéreas, imágenes de sombreado de relieve y algunos mapas ampliados, observamos una formación semicircular al pie del Séptimo Pico que llama la atención. Podemos apreciar una cubeta circularentre los 1900 y 2100 m en la vertiente sureste de ese pico. Cerrando esa hoya por el sur podemos ver claramente un cordón semicircular a modo de represamiento, y por el norte lo limitan escarpes rocosos muy empinados o verticales.Todo ello nos lleva a pensar en una sobre-excavación que arranca los materiales y forma las paredes del circo, y una acumulación de los mismos formando el cordón semicircular.

En conversaciones mantenidas con nuestro amigo Daniel G. Pelillo, nos informó de que en las Actas de la 1ª reunión del Grupo de Trabajo del Cuaternario que se celebró en 1974, J. M. Ontañón e I. Asensio hacen mención de “El circo micro-glacial del collado de Siete Picos en la Sierra de Guadarrama”. También de que en las páginas 113 a 117 del libro recientemente publicado “El Valle de Cercedilla, Geología y Paisaje” de Eduardo Acaso y editado por la Fundación Cultural de Cercedilla, podemos leer:

“En su día existió un pequeño glaciar en la vertiente sureste de Siete Picos…., se trata de un glaciar de circo… , de tamaño reducido pues su anchura no sobrepasaba los 150 m. A su pie una especie de parapeto, hoy colonizado por el pinar, denuncia la presencia de un pequeño cordón morrénico fruto de la acción erosiva del hielo… El fenómeno glaciar de Siete Picos se produjo en el Pleistoceno Superior, durante el último ciclo glaciar, y su máxima expansión tuvo lugar hace 20.000 años. Y hará unos 11.500 que el glaciar de circo se quedó vacío de hielo.”

Buscando más pruebas que confirmen lo expuesto, indagamos en los mapas geológicos de la región y encontramos un mapa del Instituto Tecnológico Geominero de España en el que se muestra una zona con forma de media luna (zona 24 de Peña Hueca), formada por bloques, cantos y arenas y que clasifican como de morrena.

En vista de todo esto y después de otras visitas al lugar, hemos hecho una suposición de lo que encontramos en el terreno.

INDICIOS ENCONTRADOS:

M1: Morrena este

M2: Morrena oeste

Material caótico de las morrenas

m1 y m2: pequeñas morrenas interiores

A: Paredes del circo glaciar

B: Rocas redondeadas en el fondo de la cubeta

C: Cubeta glaciar

También podemos encontrar un muro artificial en la cubeta glaciar que no sabemos a qué edificación u obra corresponde

Según todo lo expuesto, hemos hecho una suposición de cómo sería este glaciar que se encuentra prácticamente en su totalidad en el término municipal de Cercedilla y roza el término mancomunado entre Navacerrada y Cercedilla.

DATOS DEL GLACIAR:

  • Tamaño: largo 300 m y ancho 330 m
  • Desnivel: 150 m, con cota superior a 2050 m e inferior a 1900 m
  • Superficie: 7,6 ha
  • Espesor: menor de 100 m
  • Orientación: sureste

Esperamos todas vuestras aportaciones a este pequeño estudio del glaciar de Siete Picos.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: Nivología

Foto del día: Agosto 2016

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Categorías: Foto del día

La Palma: Fuencaliente y Teneguía

El último tramo de la Ruta de los Volcanes recorre las tierras españolas más recientes. El Teneguía entró en erupción en 1971 expulsando coladas de lava que fluían hasta el mar haciendo que la línea de costa avanzara unos cuantos metros. En este tramo recorremos sus ríos de lava petrificados y podemos imaginarnos la violencia y belleza de estos acontecimientos.

Ficha Técnica                          Mapa de Situación

                    

Una vez descendemos del volcán Martín de Tigalate, la ruta de los Volcanes nos lleva hasta el pueblo de Los Canarios y Fuencaliente a 700 m de altitud, para después seguir descendiendo hasta el faro y las salinas situados en la punta de Fuencaliente. En este último tramo de unos 7 km de distancia vamos abandonando el pinar, aunque todavía nos encontramos espléndidos ejemplares entre los que se mueven los lagartos tizones y algún cuervo gorrón. También van apareciendo los cultivos de vides con el que se elaboran los famosos vinos de Fuencaliente.

Lagarto tizón (Gallotia galloti palmae).

Cuervo (Corvus corax tingitanus).

El camino de bajada en su mayor parte, se acerca ahora al volcán de San Antonio en donde existe un Centro de Interpretación en el que nos ilustran acerca de los procesos volcánicos de la zona. Podemos acceder hasta el cráter cerrado de este volcán tan próximo al pueblo y que entró en erupción en 1677 enterrando la Fuente Santa, un manantial de agua caliente que daba nombre a Fuencaliente.

Continuamos la ruta hacia el volcán Teneguía, que entró en erupción en 1971:

El 21 de octubre de ese año comenzaron los temblores de tierra y los ruidos subterráneos que alarmaron a la población y autoridades.

El 26 de octubre aumentaron los ruidos y las explosiones, surgiendo columnas de humo del suelo que acabó agrietándose y expulsando dos ríos de lava camino del mar. La población abandona la comarca y algunos pescadores en la playa del faro de Fuencaliente se vieron aislados entre los ríos de lava teniendo que huir con sus barcas por mar.

El 27 de octubre la lava llega al mar haciendo hervir sus aguas en dos corrientes que rodean el faro milagrosamente. Se abre un gran cráter y varias bocas laterales expulsando rocas y llamaradas a más de 300 m de altura. Surge un tercer río de lava a una temperatura de 1100 ºC y las cenizas ardientes empiezan a cubrir la zona. Ya se ha formado un cono de 200 m de altura lanzando materiales, fuego y humo en gigantescos latidos cada 2 ó 3 segundos.

El 1 de noviembre se abre una nueva boca muy violenta con grandes explosiones y un flujo de lava cuatro veces mayor. Continua así cinco días más hasta que la gran montaña formada se derrumba lanzando una gran columna de humo y cenizas ardientes que queman las plantaciones de la comarca.

El 11 de noviembre se cuentan 8 bocas arrojando fuego, gases, cenizas y ríos de lava que fluyen hacia el mar. Continúa esta actividad una semana más hasta que para el 21 de noviembre va calmándose, emitiendo únicamente gases y cenizas.

Descendemos el cono volcánico del San Antonio y nos aproximamos a los diversos cráteres por donde salieron en 1971 los ríos de lava hacia el mar. Durante la subida al cráter del Teneguía, podemos imaginarnos la violencia y el poder de la naturaleza resquebrajando la roca y lanzando piedras y cenizas a cientos de metros de altura. Desde la cima podemos observar otros cráteres más pequeños y los petrificados ríos de lava dirigiéndose hacia la punta de Fuencaliente.

Seguimos bajando y va apareciendo la vegetación en forma de enanas plantas rastreras creciendo sobre el lapilli y líquenes aferrándose a las bombas volcánicas diseminadas por el terreno. Es un paisaje lunar y hostil en el que la vegetación va ganando terreno poco a poco. Más abajo empiezan a aparecer los senecios y matorrales.

El último tramo de la ruta desciende hasta la costa, llegando al faro de Fuencaliente. Existen dos faros: el antiguo edificio de piedra que milagrosamente se salvó de ser engullido por los dos ríos de lava que le rodearon; y el más moderno y alto pintado de blanco y rojo. Y pegadas al océano se encuentran las salinas que han sido declaradas Sitio de Interés Científico, entre otras cosas por las aves limícolas que allí habitan.

Rematamos con este quinto reportaje nuestro recorrido de norte a sur por La Palma, sin duda la “isla bonita” por la variedad de sus paisajes. Desde el húmedo y verde nordeste, pasando por la agreste Caldera de Taburiente y terminando por la espectacular ruta de los Volcanes. Una isla repleta de senderos que harán las delicias de los caminantes.

OTRAS RUTAS EN CANARIAS:

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Excursiones, Trail

La Palma: ruta de los Volcanes

Este sendero recorre uno de los paisajes más bellos de Canarias en el que la fuerza de la naturaleza ha emergido desde las entrañas de la tierra dejando su huella en forma de paisaje atormentado y árido en el que los seres vivos luchan por conquistarlo. Los rojos, ocres y negros terrenos yermos contrastan con los luminosos verdes y amarillos de los pinos y de los líquenes que se aferran a la roca viva y caliente aún.

Ficha Técnica                         Mapa de Situación

                    

La convulsa historia geológica de La Palma comenzó hace 40 Millones de años debido a una fase de vulcanismo submarino que formó el complejo basal. Estos cimientos fueron elevándose hasta que hace 20 millones de años se produjo otra fase de vulcanismo, éste ya en superficie. Ya en épocas históricas se tiene constancia de las siguientes erupciones volcánicas en la isla de La Palma que transformaron el paisaje y el relieve:

1480, volcán Tacande

1585, volcán Tahuya

1646, volcán Martín de Tigalate

1677, volcán San Antonio

1712, volcán El Charco

1949, volcanes Duraznero, Hoyo Negro y Figura de San Juan

1971, volcán Teneguía

La ruta de los Volcanes es un recorrido por la reciente historia volcánica de La Palma. Un recorrido que nos lleva desde el Refugio del Pilar en el centro de la isla, hasta el faro de Fuencaliente en la punta sur. En total son 24 km de distancia partiendo desde 1450 m de altitud, ascendiendo al volcán de La Deseada de 1950 m y bajando hasta la costa misma en las salinas y el faro de Fuencaliente. El viento y el calor (excepto en invierno) serán nuestra compañía y debemos aprovisionarnos de comida y agua para todo el recorrido. Podemos acceder al refugio del Pilar en nuestro coche y al terminar la ruta volver en autobús y taxi. También podemos acceder en taxi al refugio y volver en autobús hasta nuestra localidad.

Refugio del Pilar.

Allá vamos…

El camino comienza entre pinos y a medida que va ganando altitud, las vistas van ampliándose hacia la mitad norte de la isla, con el Pico Bejenado recortado contra las paredes que conforman el circo de la Caldera de Taburiente. Más cerca podemos ver como se alternan los pinares con las coladas de escoria de una de las primeras erupciones de las que se tiene constancia histórica, la del volcán Tacande o Montaña Quemada en 1480. Alcanzamos rápidamente el Pico Birigoyo, un volcán de 1807 m desde donde el camino crestea hasta el Monte Barquita.

Pico Nambroque.

Volcán Hoyo Negro.

El camino comienza a descender hasta juntarse con el que viene directamente desde el área recreativa. Desde aquí vuelve la cuesta arriba y el pinar empieza a aclararse, dirigiéndose hacia el Pico Nambroque de 1922 m de altitud, con su singular perfil de meseta, dejando atrás y más abajo al volcán San Juan, que entró en erupción en 1949. Un poco más adelante aparece a nuestra derecha el formidable agujero del cráter del volcán Hoyo Negro que entró en erupción en esa misma fecha. También en 1949 entró en erupción el siguiente volcán que encontramos, el del Duraznero.

Cráter del Duraznero.

Esta parte más alta del parque natural de la Cumbre Vieja es impresionante. El cráter es un lago de lava solidificada que vierte ladera abajo hacia la costa este de la isla, como si el tiempo hubiera detenido el fluir del magma. Los pinos han colonizado las laderas del cráter proporcionando el color ocre de sus acículas secas al suelo, que contrasta con el negro intenso de las rocas. Y el verde brillante de sus ramas se recorta contra el océano azul y el perfil del Teide en la lejanía. Es un paisaje único. Más adelante encontramos los volcanes de la Deseada que con sus 1949 m de altitud son el punto más elevado de la ruta.

A partir de aquí el camino va descendiendo progresivamente, pasando por el volcán de El Charco que entró en erupción en 1712 y afectó a una gran extensión de la isla. Más abajo, a 1100 m de altitud en la vertiente oeste se encuentra el volcán Tahuya que entró en erupción en 1585. Poco a poco va apareciendo más vegetación y los pinares colonizan algunas laderas y cráteres, resaltando el contraste de colores entre los verdes y amarillos de la vegetación, con los rojos, marrones y negros de las rocas. En esta zona algo más baja, es frecuente que la nubosidad se cuele por las laderas este disipándose enseguida al descender por las vertientes opuestas. Aparece así, un paisaje más bello y enigmático en el que las luces y los colores se encienden y apagan al ritmo del paso de las nubes.

Llegamos así al volcán Martín de Tigalate que en 1646 entró en erupción, siendo ésta la que ha afectado a mayor superficie en la isla. Sus bocas se abren hacia el mar en coladas que aún no han podido colonizar las plantas. Es curioso observar la diferencia de verdes de los pinos según su edad: los más jóvenes lucen un verde intenso y luminoso frente al más oscuro de los ejemplares más viejos. En algunos de estos últimos más viejos, podemos observar sus cortezas quemadas de antiguos incendios y cómo son capaces de rebrotar para volver a la vida.

Volcán Martín de Tigalate

El camino sigue descendiendo ya por pinares hasta el pueblo de Los Canarios en donde nos encontramos con la escultura de homenaje al caminante. Aquí podemos descansar antes de la última etapa hasta el faro o coger el autobús o taxi de vuelta. Nosotros seguimos adelante hacia el volcán San Antonio y al Teneguía, camino del faro y las salinas de Fuencaliente y que os enseñaremos en el próximo y último reportaje de La Palma.

OTRAS RUTAS EN CANARIAS:

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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