Aludes. Avalanchas

Los aludes o avalanchas son uno de los mayores peligros a los que nos enfrentamos en nuestras actividades en la montaña. Por poca nieve que haya, el peligro puede estar ahí (no existe el riesgo 0). Entender las causas de desencadenamiento y los diferentes tipos de aludes según las condiciones nivológicas que tenemos, puede ayudarnos a prevenirlos.

El manto nivoso permanece en equilibrio si sus fuerzas de tracción (peso del manto nivoso y el ángulo de la pendiente) son compensadas por las de resistencia (anclajes al suelo, cohesión de la nieve y rozamiento de los granos). Este equilibrio se puede romper por sobrecarga del manto (paso de animal o persona, caída de más nieve o lluvia y caída de cornisas o seracs) o disminución de la resistencia (metamorfosis del manto nivoso).

FACTORES NATURALES QUE ROMPEN EL EQUILIBRIO:

Aumento de las fuerzas de Tracción:

  • Nevadas: aumento del peso por la nieve nueva.
  • Lluvias: aumento del peso por el agua caída.
  • Transporte de nieve por el viento, sin precipitación: aumento del peso de la nieve acumulada.
  • Movimientos lentos del manto nivoso: cambios en las tensiones por fluencia, deslizamiento y reptación.

El peso de nuevas nevadas provoca el aumento de las fuerzas de tracción.

Disminución de las fuerzas de Resistencia:

  • Lluvia: pérdida de cohesión por humidificación del manto.
  • Niebla: pérdida de cohesión por humidificación del manto.
  • Movimientos lentos del manto nivoso: pérdida de anclajes.
  • Pérdida de cohesión por metamorfismo de gradiente térmico o de fusión.
  • Planos de deslizamiento y percolación de agua líquida en ellos.

Los movimientos de reptación del manto pueden producir pérdida de anclajes.

FACTORES ACCIDENTALES (NATURALES O HUMANOS) QUE ROMPEN EL EQUILIBRO:

Aumento de las fuerzas de Tracción:

  • En este caso se considera un aumento rápido pero temporal de las tensiones que producirá desequilibrios por inestabilidad latente.
  • Paso de uno o varias personas o animales.
  • Caída de rocas, cornisas o seracs.

Sobrecarga producida por el peso de un esquiador que provoca el aumento de las fuerzas de tracción.

MORFOLOGÍA DE LOS ALUDES:

Causas del desencadenamiento:

Un alud puede tener una salida espontánea debido a causas naturales, o un desencadenamiento accidental provocado por el paso de personas o animales, o por caídas de cornisas o seracs.

La caída de una cornisa o el paso de una persona pueden desencadenar accidentalmente una avalancha.

Punto de ruptura:

Pueden tener un origen puntual, o un origen lineal perpendicular a la dirección de deslizamiento.

Origen puntual del desencadenamiento.

Ruptura lineal transversal a la pendiente.

Profundidad del plano de deslizamiento:

Este plano puede estar en el interior del manto y provocar un alud de superficie, o estar en el suelo y producir un alud de fondo que deja el suelo al descubierto.

Alud de superficie que desliza sobre otras capas de nieve.

Alud de fondo que desliza sobre el suelo.

Trayectoria:

Son aludes de ladera si la trayectoria es ancha y se desliza por la pendiente, o de corredor si es más o menos estrecha y sigue las vaguadas del relieve, siendo en este último caso, previsible.

En las trayectorias previsibles que afectan a la población, se construyen defensas para evitar daños.

Depósito:

El depósito de acumulación puede estar formado por una masa homogénea pulverulenta, por bolas o por bloques más o menos grandes.

Depósito pulvurulento de nieve reciente.

Depósito en bolas de nieve húmeda.

Depósito de bloques de la ruptura de una placa de viento espesa.

Tamaño:

Tipo de nieve:

Dependiendo del tipo de nieve que arrastren, podemos distinguir los de nieve reciente, los de placas de nieve y los de nieve húmeda.

ALUD DE NIEVE RECIENTE:

Deslizamiento de masas de nieve reciente sin cohesión, pudiendo ser pequeñas coladas o enormes masas devastadoras. Tienen un arranque puntual y su depósito es una masa amplia y homogénea (nieve seca), o una acumulación de bolas (nieve húmeda).

Un caso particular es el Alud de nieve polvo, en el que la nieve se mezcla con el aire produciendo una nube asfixiante de gran velocidad (hasta 100 km/h) y poder destructivo.

Condiciones de desencadenamiento:

Se producen al acumularse espesores de nieve importantes en pendientes propicias. Cuanto más intensa sea la nevada (más acumulación en menos tiempo), mayor es el riesgo al no permitir apelmazamiento mecánico:

Condiciones favorables que minimizan el riesgo de aludes de nieve reciente:

  • Intensidad débil de precipitación
  • Vientos débiles (< 40 km/h)
  • Temperatura del aire cercana a 0ºC
  • Temperatura del aire estable o en descenso durante la nevada
  • Superficie de la nieve vieja fuertemente irregular
  • Vertiente esquiada frecuentemente

Condiciones desfavorables que agravan el riesgo de aludes de nieve reciente:

  • Fuerte intensidad de precipitación (acumulaciones grandes en poco tiempo)
  • Vientos fuertes (>40 km/h)
  • Temperaturas bajas (por debajo de -5 a -10ºC)
  • Temperatura del aire en ascenso durante la nevada
  • Superficie de la nieve vieja muy lisa o suelta
  • Vertiente raramente esquiada

ALUD DE PLACA DE NIEVE:

Deslizamiento de capas de nieve compacta y densa, pero que no se cohesionan con el sustrato inferior por presentar éste un plano de deslizamiento (nieve granulada, granos de caras planas, cubiletes o escarcha). El arranque es lineal y trasversal a la pendiente, y el depósito está formado por bloques irregulares.

Un caso particular es el Alud de placa de viento , formados a sotavento de aristas o crestas. El viento rompe los cristales en partículas finas que se cohesionan bien entre ellas formando placas rígidas, pero que no se anclan al sustrato inferior por no haber apelmazamiento.

Tipos de placas:

  • Placa de viento: más compactas, densidad de 100 a 200 kg/m3. Se distinguen facilmente.
  • Placa friable: menos compactas, densidad de 50 a 100 kg/m3. Son muy difíciles de distinguir ya que la sensación es estar en un manto de nieve reciente. La estructura de placa se forma en la base del estrato de nieve reciente por lo que al romper, lo hace linealmente, pudiendo venirse abajo toda la ladera. Son estas placas las que más víctimas producen.

Capa superficial de nieve en polvo que rompe en placa (placa friable).

Condiciones de desencadenamiento:

Se producen con la sobrecarga del manto al existir una estructura de placa dentro del mismo, hablamos entonces de inestabilidad latente debido a la existencia de una capa frágil en el interior.

Condiciones favorables que minimizan el riesgo de aludes de placa:

  • Vientos débiles (< 40 km/h)
  • Poca cantidad de nieve reciente disponible
  • Temperatura del aire cercana a 0ºC
  • Superficie de la nieve vieja fuertemente irregular

Condiciones desfavorables que agravan el riesgo de aludes de placa:

  • Vientos fuertes (>40 km/h)
  • Mucha cantidad de nieve reciente disponible
  • Temperaturas bajas (por debajo de -5 a -10ºC)
  • Superficie de la nieve vieja muy lisa o poco cohesionada

ALUD DE FUSIÓN:

Deslizamiento de nieve húmeda sin cohesión, en pequeñas coladas o transportando grandes masas de nieve. Generalmente su salida es puntual, circulando por las vaguadas entre los 20 y 50 km/h. El depósito forma un cono de bloques densos y materiales arrastrados.

En ocasiones estos aludes llegan a ser de fondo, sobre todo al final de la primavera y sobre terrenos herbáceos.

Condiciones de desencadenamiento:

Cuando en un manto de nieve húmeda formado principalmente por grano redondo, se debilitan los puentes de hielo que unen dichos granos hasta que no soporta su propio peso. Tenemos que estar vigilantes con el aumento de la temperatura.

Condiciones favorables que minimizan el riesgo de aludes de fusión:

  • Temperaturas frías
  • Cielos despejados por la noche

Condiciones desfavorables que agravan el riesgo de aludes de fusión:

  • Temperaturas altas
  • Cielos despejados por el día: fuerte radiación solar
  • Cielo cubierto por la noche
  • Lluvias moderadas
  • Nieblas húmedas

ALUD MIXTO:

En muchas ocasiones se producen aludes que son combinación de los tipos fundamentales vistos. Se producen así deslizamientos de nieve que comienzan siendo de un tipo y terminan por ser de otro. Son habituales en los grandes aludes. La caída de rocas, cornisas o seracs frecuentemente produce una rotura por sobrepeso en la capa de nieve en la que caen desencadenando el alud.

Texto: Luis Pantoja; Imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: Avalanchas, Nivología, Seguridad

Esquí en altitud

¿Qué nos mueve a escalar las montañas más altas? Nosotros lo tenemos muy claro: bajarlas esquiando. Puede parecer obsesivo pero es lo que nos impulsa a entrenar, a escalar y a viajar en busca de las mejores bajadas, de los descensos más largos y de las pendientes más empinadas. Cuanto más alto llegue, más durará la bajada.

La temporada no tiene por qué acabar cuando las nieves desaparecen de nuestras montañas. Es el momento de ir a buscarla a cordilleras más altas y, desgraciadamente, más lejanas. Los Alpes mantienen las buenas condiciones de nieve durante gran parte del año y es un terreno de juego muy técnico y exigente. Con cimas que sobrepasan ampliamente los 4000 m y casi rozan los 5000 m, allí podemos probar el material más adecuado y probarnos a nosotros mismos y nuestra capacidad de aclimatación a la altitud.

Alpes Franceses

Y si podemos ir un poco más lejos, en el Cáucaso, con varias montañas de más de 5000 m, podremos disfrutar de la nieve durante todo el año. Pero cuando pensamos en afrontar ascensiones más altas, por encima de los 5000 m, conviene, además de tener el entrenamiento y la capacidad técnica suficiente, planificar muy bien la actividad. De ello depende buena parte del éxito.

En el Cáucaso bajando el Elbrus.

Con Mariano Frutos (Mirando al Sur) en el Tien Shan.

Andes

El primer gran problema que surge es cómo llevar hasta allí esa cantidad de material, sobre todo el voluminoso paquete de esquís. Casi todas las compañías aéreas nos cobrarán por exceso de equipaje y debemos tenerlo previsto. En ocasiones hemos tenido que calzarnos las botas de esquí, pantalones y chaquetas de gore y embarcar con ello para evitar el sobrepeso. Una solución asfixiante en verano, pero eficaz.

Colas en el aeropuerto de Mineralnye Bodi.

Os aconsejamos que juntéis varios pares de esquís en el mismo paquete e incluyáis en él los bastones y piolets. Proteged los cantos para que no corten la bolsa. Y rezad para que todo llegue en buen estado y a tiempo. Además, será una buena forma de transportarlos desde las ciudades hasta los campamentos de altura, ya sea en transporte mecánico o a lomos de las mulas.

Cargando los esquís en las mulas camino de Plaza Argentina.

La elección del material más apropiado tiene dos imperativos: ligereza y fiabilidad. Nosotros no renunciamos a llevar esquís con los que nos sentimos seguros, aunque sean más pesados. Concretamente llevamos patines anchos (+ de 90 mm) y rocker como los Zag. Las fijaciones ligeras Dynafit nos han resultado eficaces pero con las pegas de colocación que pueden surgir a muchos grados bajo cero. Muy aconsejable es llevar una herramienta multiusos que nos permita rascar y limpiar el hielo que se puede formar en la fijación ya que en alguna ocasión cierran en falso y pueden saltar en el peor momento, y ser la causa de un accidente.

Con los Ubac de Zag (1,5 kg y 102 mm de patín).

Las botas deben ser calientes, ligeras pero con la rigidez suficiente que nos permitan esquiar con seguridad. Pensad que con la fatiga de la altitud, una bota muy blanda nos hará trabajar de piernas mucho más. El frío en los pies es un asunto al que le debéis prestar mucha atención ya que las botas de esquí dificultan el riego en los pies con el consiguiente peligro de congelación. Nosotros lo hemos solucionado con los calcetines más térmicos que hemos encontrado y unas polainas de neopreno tuneadas. Estas polainas no son fáciles de encontrar, nosotros las conseguimos en Internet (40below.com) y recortamos la puntera y talonera para poder colocar la fijación y esquiar con ellas. Realmente calientes y efectivas.

Cubrebotas de neopreno de fourtybelow.

Nunca llevamos cuchillas ya que cargamos con crampones y piolet de los hiperligeros. Por supuesto guantes finos y manoplas de plumas además de guantes normales. Gafas de sol y máscaras con la máxima protección solar. Arnés ligero y cordino de randonee. Arva pala y sonda de los más ligeros. Pieles mixtas. Herramienta para “ñapas” y arreglos. Y demás etcéteras como a cualquier expedición. Aconsejamos también el uso de un bastón-piolet por dos razones: con éste y un piolet ligero tenemos dos herramientas de progresión; y además, los imprevistos en este tipo de descenso pueden hacer que necesitemos llevar a mano un anclaje.

Bastón-piolet Whippet de Black Diamond.

La estrategia de ataque a una montaña alta con esquís es muy compleja. Descender con esquís y una mochila de 20 kg es algo extenuante y peligroso por lo que aconsejamos aclimatar sin ninguna prisa mientras abastecemos los campos de altura y después intentar el ataque desde lo más abajo posible y regreso al base del tirón. Si tengo que desmontar campos, lo haré tranquilamente después, cuando haya descansado. O podemos contratar porteadores de altura que nos recojan el material. Esquiar en altitud con la tienda, los sacos, la comida, hornillo y todo el resto de material es realmente complicado.

Cargando unos 20 kg camino del campo 2 en el Lenin.

Ligereza y rapidez son clave a siete mil metros, en el Lenin.

El descenso puede ser fácil o difícil técnicamente, pero lo que es seguro, es que nos vamos a encontrar con todo tipo de condiciones. Los desniveles son grandes y la nieve puede cambiar enormemente de un día a otro, sobre todo en las cordilleras de latitudes bajas, en donde al sol te cueces y con nubes te hielas. Es fácil encontrarnos con zonas de hielo vivo donde no hay cantos que agarren; o paquetones de nieve polvo que en dos días se han convertido en nieve “papa”.

Nieve podrida y rehelada.

También son habituales los “sastruguis” debido a los fuertes vientos que en ocasiones hacen imposible la progresión con los esquís puestos; o la formación de penitentes de hielo que no hay quien atraviese. Resumiendo, nos vamos a encontrar todo tipo de condiciones por lo que estad preparados para cualquier cosa.

Nieve venteada de placa de viento.

Está claro que esquiar en altitud es complicado, requiere una gran planificación y nos vamos a encontrar con toda clase de condiciones. Y además, vamos ha emplear un montón de días para uno o dos descensos en el mejor de los casos. Pero qué descensos …

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Material, Seguridad

Aludes: errores fatales

Este fin de semana encontramos por la web un reportaje titulado “Consejos para sobrevivir bajo un alud” en el ABC.es. Tan sólo el título nos produce escalofríos. Alguien que no sepa mucho sobre el tema, seguramente piense que después de leerlo va a ser capaz de sobrevivir a una avalancha, lo que es rotundamente falso. Un alud se comporta como un fluido, pero en el momento en el que se detiene “fragua” como el yeso (dependiendo del tipo de nieve) y escarbar es prácticamente imposible. Si quedas enterrado, lo más probable es que no puedas salir por tus propios medios.

Podéis leer el artículo en este enlace. En él se incluye este vídeo de 112cmadrid, que difundieron después de haber publicado otro sobre cómo evitar una zona de aludes.

Al ver el artículo periodístico publicado en ABC.es sobre los aludes en Madrid y las vagas e incluso contraproducentes recomendaciones de los portavoces del 112 sobre el peligro de aludes, nos hemos decidido a plantear nuestro punto de vista al respecto en base a nuestra experiencia y conocimientos del tema:

• Nuestra crítica no se dirige a los miembros de los cuerpos de rescate, que en su gran mayoría son los mejores profesionales que hay en asuntos de seguridad, sino a la información que hemos oído de alguno de sus portavoces. Somos conscientes de la falta de recursos que impide una completa formación de esos miembros que la suplen con su gran experiencia y categoría personal.

• El artículo periodístico va más allá y no sólo se hace eco de esas vaguedades que pueden inducir a errores fatales, si no también hacen la recomendación contraria a lo que el portavoz aconseja en lo referente al tipo de laderas y pendientes más peligrosas.

• Nos asusta ver la poca o nula rigurosidad con la que se trata en los medios de comunicación este tema que todos los años causa víctimas incluso aquí, en el Sistema Central.

 

Comenzamos a leer y no paramos de encontrar errores por todas partes. El primero en la entradilla: “…activado el nivel 2 por riesgo de aludes por encima de los 1.200 metros en la Sierra de Madrid.”

A 1200 metros no hay nieve en la Sierra de Madrid. El dato correcto que da el boletín nivológico son 2200 metros, restringiendo el perímetro a las zonas altas (las cimas de Peñalara, Claveles, La Bola, Cabezas, etc).
Más adelante nos encontramos un párrafo expresado completamente al revés: “Se aconseja caminar por laderas lisas, con una inclinación entre 30 y 60 grados, sin grandes rocas ni árboles.”

¡¿Laderas lisas de 60º?! Tratándose de un reportaje sobre seguridad, debería haber un mínimo rigor periodístico. En todo caso, lo correcto será decir que se desaconseja caminar por laderas de de entre 30º y 60º, que son aquellas en las que existe una probabilidad mayor de desencadenamiento de aludes. En cuanto a evitar laderas con grandes rocas y árboles, está escrito al revés, pero es matizable (en ocasiones las zonas con irregularidades del terreno suponen puntos débiles).
Dejamos aparte los datos erróneos y pasamos a lo que nos parece realmente irresponsable. Tanto el vídeo como el artículo pueden dar a muchos la idea falsa de que uno mismo puede ser capaz de escapar de una avalancha. Más concrétamente, salir escarbando en caso de quedar sepultado. Esto es un error fatal, incluso en esta Sierra, por pequeña que sea. Os explicamos por qué:

En las montañas del Sistema Central se producen las siguientes particularidades:

• El número de aludes de nieve reciente (de nieve polvo) es muy escaso debido a los procesos de humidificación y posterior rehielo que compactan y estabilizan el manto (en los últimos 5 años no se ha observado ninguno). Sólo en este tipo de aludes de nieve suelta y bajo ciertas condiciones favorables, es posible que un sepultado pueda mover las extremidades y escavar para salir. 

• El 34% de los aludes observados en este periodo de tiempo ha sido de fusión, únicamente en el caso de pequeñas coladas es posible salir por uno mismo siempre que tengamos los brazos libres, ya que la densidad y peso de la nieve impiden que un sepultado pueda mover un dedo. 

• El 66 % de los aludes registrados en este periodo de tiempo ha sido de placa, ya sea friable (el 6%) o densa. En el caso de los aludes de placa friable de pequeñas dimensiones, quizás fuera posible mover los miembros en el interior del depósito. Pero en el caso de aludes de placa densos (60%), en el momento en el que el alud se detiene se produce un apelmazamiento que impide mover un solo dedo (digamos que fragua como el yeso).

Estos datos pertenecen a un estudio pormenorizado de los aludes registrados en el macizo de Peñalara durante los últimos 5 años, realizado por Juan Antonio Fernández-Cañadas, a quien agradecemos enormemente su colaboración.

..

En este ilustrativo vídeo podréis ver cómo a pesar de tener la cabeza y el brazo liberados, el motorista no puede salir sin ayuda de sus compañeros. Imaginaos la impotencia que se debe de sentir con la cabeza dentro.

Por tanto, no se puede dar la idea en esta sierra de que es posible la excarcelación de uno mismo en caso de ser sepultados.

En el primer vídeo del 112 sobre prevención de aludes desaconsejan transitar por laderas lisas, recomendando el paso por los cordales. Esta afirmación es cierta, pero siempre hay que matizarla: precisamente uno de los lugares de mayor riesgo, debido al aumento de las fuerzas de tracción, son las laderas convexas. Es en estos sitios donde encontramos cambios de pendiente y algunas de las mayores acumulaciones de nieve. En 2009 una avalancha se llevó la vida de una persona en Peñalara, cerca de las cornisas de la Ceja. La placa de viento que produjo el accidente se rompió a escasos metros del cordal entre Dos Hermanas y Peñalara. Lo que queremos que se entienda es que si la información es así de escueta, puede dar lugar a error.

Imagen tomada por Luis Pantoja el día siguiente al desencadenamiento de la avalancha descrita en el párrafo anterior.

Mencionamos, sin querer darle mucha importancia, un par de comentarios sobre el uso de nuestra saliva para saber dónde está la superficie gracias a la gravedad. La presión a la que nos somete la nieve si nos sepulta es tan grande que es casi imposible determinar la vertical gracias a un escupitajo. Seguramente no tengas espacio ni visión como para sentir hacia dónde cae, ni mucho menos si te orinas encima…
En definitiva, no nos parece responsable que se divulgue la información nivológica de manera tan escueta, incompleta e incluso incorrecta. El tema de los aludes es muy serio y se deberían sentar unas bases claras en torno a la divulgación y formación sobre el tema.

En RECmountain, nos parece fundamental actuar de la siguiente manera:

• Siempre que vayamos a acudir al monte, hemos de leer con atención los partes nivológicos. En cada cordillera existe unBoletín nivológico y tenemos que saber interpretarlo correctamente. Para ello el primer paso es recibir una formación mínima previa.

• Igual de importante es consultar la previsión meteorológica, que puede variar el peligro emitido en el boletín. El estado de la nieve depende de las condiciones del tiempo. En un rango de tiempo muy corto, el peligro puede incrementarse o disminuir considerablemente. No debemos creer que la estabilidad del manto va a ser continua durante días, incluso durante horas.

• Si existe peligro de avalanchas, todo el que vaya a transitar por zonas de potencial riesgo tendría que ir equipado con pala, sonda y ARVA y conocer su funcionamiento. Nunca está de más cualquier otro tipo de material específico, como el sistema ABS, avalung, etc.

• Tened en cuenta un dato: la mayoría de los accidentes por avalancha están provocados por la víctima o sus compañeros. La gestión individual del riesgo es la que lo minimiza en mayor medida.

Nuestro mejor consejo es el siguiente, no lo olvidéis nunca:

 Ante la mínima duda, hay que RENUNCIAR a la actividad. La mejor actuación frente a los aludes es la PREVENCIÓN

A continuación os enumeramos algunos errores fatales que vulgarmente se escuchan hasta en ambientes de montaña:

• “Después de 2 ó 3 días de acabar de nevar siempre disminuye el peligro de aludes“. FALSO. No siempre ocurre así, depende del tipo de metamorfosis que se produzca en el manto en los días siguientes. El manto puede estabilizarse y desestabilizarse con el paso del tiempo.
• “Cuando hace mucho frío no se producen avalanchas“. FALSO. En ocasiones puede producirse un gradiente térmico de temperatura que haga disminuir la cohesión de los granos de nieve.
• “No hay peligro si la capa de nieve es fina“. FALSO. la metamofosis de gradiente térmico por la llegada de aire frío se ve favorecida en espesores menores.
• “No hay peligro de aludes en los bosques“. FALSO. En ocasiones los bosques poco densos ocultan zonas de fragilidad.
• “Un terreno irregular fija el manto“. FALSO. ,A veces las irregularidades del terreno propician el que existan zonas de débil cohesión.
• “Las crestas son seguras“. FALSO. ,Auqnue en general esto es cierto, no siempre es así. Es aquí en donde existe cambio de pendiente con laderas convexas en donde las fuerzas de tracción son mayores. Un ejemplo:

..

• “Las huellas de esquí son garantía de seguridad“. FALSO. Incluso en laderas trilladas es posible el desencadenamiento de aludes. Fijaos en el siguiente vídeo:

..

Esperamos que este reportaje sirva para que se tome conciencia de que el peligro de avalanchas no es ninguna tontería. Nuestra única intención es la de difundir aquello que la experiencia y el trabajo nos van enseñando. 

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Avalanchas, Seguridad

Material de seguridad Ortovox

La nieve ya ha llegado y es el momento de preparar nuestro material de seguridad ante avalanchas. Si no eres experto es conveniente realizar alguna práctica o cursillo para manejarlo con eficacia. Nosotros hemos confiado en la marca Ortovox, y este es el material que llevamos:

Todos somos ya conscientes de la necesidad de llevar el equipo de seguridad necesario en nuestras salidas a la montaña invernal. La trilogía arva, pala y sonda resulta imprescindible incluso en montañas modestas como las de nuestra geografía en las que la nieve es un bien escaso. Pero el simple hecho de portear estos cacharros no son garantía de éxito ante un accidente. Debemos conocer nuestro material y sus características concretas. También debemos estar muy atentos a las señales de riesgo y saber comportarnos ante ellas. Y también es fundamental conocer los protocolos de actuación si nos vemos sorprendidos por un alud. Los minutos perdidos pueden ser vidas perdidas.

ARVA ORTOVOX 3+:

Arva digital de 3 antenas de última generación. Simple de manejar, muy completo y que puede ser actualizado a través del software.

Digital de 3 antenas, alcance de 40 m, auto test (se chequea automáticamente al encenderse).

Indicaciones intuitivas mediante símbolos: barrido en franjas (búsqueda primaria), flechas de dirección y distancia en metros (búsqueda direccional) y señal de diana con la distancia en metros (búsqueda precisa).

Multivíctimas: es capaz de discernir entre varias señales simultáneas para dirijirnos a la más potente. Botón de descarte de una señal una vez localizada la primera víctima, para seguir la búsqueda de otra señal sin perder tiempo.

Paso automático al modo de transmisión en caso de vernos sorprendidos por otro alud durante la búsqueda, después de pasar 120 segundos sin actividad.

PALA BEAST SAW:

Pala de aluminio con mango extensible y una sierra una sierra escamoteada en la empuñadura para poder cortar bloques de neieve y realizar tests de estabilidad del manto rápidamente.

SONDA 240+ carbon:

Muy ligera, de carbón y de 2,40 m de longitud.

MOCHILA ABS Tour 32 + 7:

Mochila de una capacidad de 32 litros  más una ampliación de 7, suficientemente grande para llevar todo el material imprescindible. Lleva incorporado el sistema ABS que puede ser extraído para su uso fuera de la nieve. Posee una espalda con un sistema de ventilación muy efectivo. Además tiene portaesquís o tabla de snow, portapiolets, portamaterial, bolsillo para la máscara, bolsillo para los mapas y documentación, bolsillo para pieles o crampones, rejilla para llevar el casco exteriormente, compartimento para el material de rescate, silbato en la correa pectoral e infinidad de detalles.

Detalle de los enganches para tablas (esquís o snowboard).

Detalle de los portapiolets.

Activador del ABS.

Con que solamente una vez en nuestra vida tengamos en nuestras manos la posibilidad de llegar a tiempo para salvar a alguien o podamos salir airosos de un alud, bien vale la pena que nos ahorremos unos caprichos y lo invirtamos en un arva de última generación.

Texto: Luis Pantoja; Fotos: equipo RECmountain y colección Ortovox

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Categorías: Material, Seguridad

Arvas digitales de 3 antenas: Ortovox 3+

Últimamente han aparecido en el mercado aparatos de rescate de victimas de avalanchas (arva) más simples de manejo y más eficaces en la búsqueda de víctimas. Los arvas digitales de 3 antenas. ¿Merece la pena jubilar nuestros antiguos aparatos analógicos de una antena? Vamos a tratar de clarificar el tema.

Todos somos ya conscientes de la necesidad de llevar el equipo de seguridad necesario en nuestras salidas a la montaña invernal. La trilogía arva, pala y sonda resulta imprescindible incluso en montañas modestas como las de nuestra geografía en las que la nieve es un bien escaso. Pero el simple hecho de portear estos cacharros no son garantía de éxito ante un accidente. Debemos conocer nuestro material y sus características concretas. También debemos estar muy atentos a las señales de riesgo y saber comportarnos ante ellas. Y también es fundamental conocer los protocolos de actuación si nos vemos sorprendidos por un alud. Los minutos perdidos pueden ser vidas perdidas.

Trilogía imprescindible de arva, pala y sonda.

Además de todo esto y con la aparición de los arvas digitales de tres antenas, a muchos de nosotros nos asalta la duda de si merece la pena jubilar nuestros arvas analógicos que además, en la mayoría de los casos están como nuevos porque afortunadamente nunca los hemos tenido que usar. Aparatos como el Pulse Barrivox, el Pieps DSP o el Ortovox 3+ incorporan las últimas tecnologías que los hacen intuitivos y completos. Como ejemplo de ellos vamos a examinar las características de este último, el Ortovox 3+:

Ortovox 3+

• Arva digital de 3 antenas:

Analiza la señal de forma digital mediante 3 antenas dispuestas en los tres ejes espaciales, por lo que es capaz de encontrar la señal emitida aún en las condiciones más desfavorables de posición relativa entre emisor y receptor. Cuando la antena se posiciona paralela a las líneas del campo electromagnético, recibe éste con mayor intensidad. Pero si forma un ángulo de 90º la señal recibida es más débil. Esto puede retrasar el encontrar la primera señal del accidentado cuando trabajamos con un arva de una antena.

Campo electromagnético y su relación con la intensidad de la señal.

• Alcance de 40 m:

Alcance de hasta 40 m en la búsqueda de la primera señal (búsqueda primaria) con indicación de nivel de batería. Todavía hay arvas sin indicación del nivel de batería, por lo que o estrenamos pilas cada vez que lo usamos, o podemos encontrarnos con que nuestro aparato emite una señal más débil, es decir llegará a menos distancia para que nos rescaten, o su alcance en recepción puede ser mucho menor de 40 m.

Barrido de hasta 40m.

• Auto test:
Se chequea automáticamente al encenderse con mensajes de error especificando la causa de un mal funcionamiento. Chequea las funciones de envío y recepción, la capacidad de la batería y los sensores.

• Test del compañero:
Chequea la señal de emisión del compañero colocado entre 0,5 y 5 metros mientras el resto del grupo se mantiene a mayor distancia. Esto facilita el método de comprobación de arvas de todos los miembros del grupo.

Sencillos indicadores de pantalla que nos guiarán en la búsqueda.

• Facilidad de uso:
Su utilización es muy instintiva, guiándonos en el proceso mediante símbolos para no perder tiempo. Una vez colocado en posición de recepción, nos indica con un símbolo de barrido en franjas, el método de búsqueda primaria. Al encontrar la primera señal pasa automáticamente al método direccional de búsqueda secundaria mediante la señalización con flechas de dirección y distancia en metros. Cuando llega a la zona próxima a la víctima, pasa automáticamente al método de búsqueda precisa del lugar de enterramiento mediante una señal de diana con la distancia en metros.

Método de búsqueda en alud

• Multivíctimas:
Es capaz de discernir entre varias señales simultáneas (hasta 3), distinguiendo la más cercana. En caso de más víctimas avisa de la existencia de 4 ó más. En el caso de los arvas analógicos, estos no pueden discernir una señal de otra y puede darnos indicaciones puntuales erróneas.

• Marcación de señal de víctima encontrada:
Botón de marcación para el descarte de una señal. En el caso de varias víctimas, estos aparatos te dirigen a la señal de mayor potencia y te muestran la existencia de otras señales. Una vez localizada la primera víctima y mientras otros miembros del equipo rescatador la liberan, nosotros podemos descarta esa señal y seguir la búsqueda de una segunda señal sin perder tiempo.

Función de multivíctimas y botón de marcación de señal.

• Paso automático al modo de transmisión:
En caso de vernos sorprendidos por otro alud durante la búsqueda, después de pasar 120 segundos sin actividad en el modo de recepción, pasa automáticamente al modo de emisión.

• Posibilidad de actualización de software:
Podemos descargarnos las últimas versiones del software de funcionamiento y tener permanentemente actualizado nuestro aparato.

En plena búsqueda y con mala visibilidad. El tiempo es oro.

A diferencia de otros casos, vemos que los aparatos más sofisticados son los más adecuados para personas con poca experiencia o práctica en actividades en terreno nevado. A la inexperiencia hay que sumarle el estrés que supone enfrentarse a una situación de vida o muerte, que puede llegar a desorientarnos, confundirnos y olvidar los protocolos de actuación y seguridad. Gracias a la facilidad de uso e indicaciones de cómo actuar durante cada fase de la búsqueda, los menos expertos podrán ser más eficaces en caso de accidente. Para personal experimentado los arvas tradicionales pueden ser igualmente de eficaces que los nuevos, pero por poco tiempo que podamos ahorrar en caso de victimas de alud, este resultará muy, pero que muy valioso.

Alud de placa en los 3 Valles provocado por esquiadores, afortunadamente sin víctimas.

Con que solamente una vez en nuestra vida tengamos en nuestras manos la posibilidad de llegar a tiempo para salvar a alguien, bien vale la pena que nos ahorremos unos caprichos y lo invirtamos en un arva de última generación.

Agradecemos a Ortovox (www.ortovox.com) el habernos prestado las imágenes que ilustran este artículo.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: Material, Seguridad

Precauciones frente a los rayos

Entre los peligros objetivos que podemos encontrarnos en la montaña, están  los meteorológicos. Y entre éstos, tenemos los derivados de una tormenta violenta y que nos ponen los pelos de punta: los rayos. ¿Cómo podemos protegernos de estas descargas?

La mejor forma de protegernos de un rayo es evitar que nos sorprenda una tormenta, pero si aún así nos vemos envueltos por una de ellas debemos adoptar las siguientes precauciones:

- Abandonar toda zona elevada o que sobresalga del relieve. Evitar las cumbres y las crestas.

- Descender a zonas al amparo de relieves más altos. Son relativamente seguras las zonas protegidas por relieves elevados, pero no pegados a ellos.

- No correr, ya que la turbulencia de aire creada puede atraer rayos. Se han dado casos de ciclistas en marcha, alcanzados por rayos.

- Si estamos en terreno abierto, colocarnos agachados, con brazos y piernas encogidas y sobre algún material aislante.

- En cuevas u oquedades, separarnos de la entrada y situarnos al menos a 2 metros del fondo y del techo.

- Alejarse de árboles solitarios o elementos prominentes. Un bosque, sin embargo, es relativamente seguro.

- Alejarse  a más de 25 metros de elementos metálicos o alargados como piolets, esquís o bastones, ya que su longitud producen diferencia de potencial entre sus extremos y pueden atraer rayos.

- Apagar aparatos eléctricos como teléfonos, radios, etc.

- Alejarse de instalaciones metálicas como vallas, tuberías, tendidos eléctricos, vías de tren, pasamanos y vías ferrata.

- Alejarse de corrientes de agua, canalizos o chorreras en la roca, charcos, ríos, piscinas o el mar.

- Alejarse de animales o rebaños ya que la distancia entre cabeza y cola, puede hacer que se carguen eléctricamente y atraigan rayos. 

- Si se eriza el cabello, notamos cosquilleo o los metales echan chispas, hay que tumbarse inmediatamente.

- En viviendas hay que cerrar ventanas y puertas para que no haya corrientes de aire, y separarse de ellas. Alejarse de chimeneas y apagar la electricidad.

Lugares seguros son los que se asemejan a una Jaula de Faraday: estructura metálica en forma de jaula, que trasmite la descarga por su exterior, manteniendo el interior a salvo siempre que esté aislado de dicha estructura. Algunos refugios de montaña están construidos de esta forma. Los vehículos también se comportan de esta manera, mientras tengamos las ventanillas subidas. Aún así, la onda expansiva y la temperatura que pueden llagar a alcanzar los objetos metálicos, pueden ser suficientes para ocasionarnos graves lesiones.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: Meteorología, Seguridad