Imágenes de Ordesa

No voy a escribir mucho texto. Este reportaje simplemente es una selección de imágenes tomadas la semana pasada en las proximidades del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Espero que sean de vuestro agrado, aunque los Pirineos siempre impresionan más “en persona”  ;-)

Río Ara, a un lado de la pista que sube al refugio de Bujaruelo. 0.8 s   f/22   ISO 100

Subiendo hacia el Tozal de la Caña, después de un día de fuertes tormentas, en busca del atardecer. 1/200 s   f/3.5   ISO 100

Fotograma de un timelapse que hice en el mismo lugar que la fotografía anterior. 1/200 s   f/11   ISO 100

Finalmente tuve suerte y encontré lo que quería. 1/2 s   f/22   ISO 100

Parecía que el valle de Tena estaba empezando a Arder. 1/2 s   f/22   ISO 100

Pero todos estos momentos son efímeros y antes de darme cuenta el cielo ya se estaba apagando sobre Tendeñera y Otal. 1.6 s   f/22   ISO 100

Qué decir de las caprichosas líneas rectas que rompen en rodajas el Otal. He vuelto enamorado de esta montaña, que ni siquiera conocía. 1/320 s   f/4   ISO 100

Me llamaron mucho la atención los depósitos de piedras que se han formado en las laderas que suben al Puerto de Bujaruelo. La morfología es exactamente igual a la de una avalancha de fusión. ¿Cómo se ha formado esto? Parece que es a causa del agua. Los profundos surcos que hay en la zona superior del canchal así lo indican. Geólogos o no, todos estáis invitados a comentar debajo del artículo si conocéis el proceso de formación. 1/400 s   f/4   ISO 100

Continuamos subiendo por el recorrido en el cual están hechas las dos fotos anteriores y llegamos a la Brecha de Rolando. ¡Qué gusto da pisar la nieve de nuevo! Por supuesto,  volvemos “esquiando” por todos los neveros que vemos. 1/320 s   f/4   ISO 100

Bajando hacia las nubes francesas. 1/640 s   f/4.5   ISO 100

Helena con la cascada de Gavarnie al fondo. No tenemos tiempo para asomarnos a ver la caída completa del mayor salto de agua de Europa, pero nos conformamos con disfrutar de la mitad visible. 1/640 s   f/5.6   ISO 100

Alucinamos al ver por primera vez (tiene delito, ¿eh?) las resquebrajadas laderas del Cañón de Añisclo. 1/400 s   f/4   ISO 100

Dan ganas de instalarse en una de estas para siempre… 1/400 s   f/4   ISO 100

Aquí las vacas viven pero que muy bien. 1/400 s   f/4   ISO 100

Un suricato. 1/160 s   f/4   ISO 100

Simetría natural. Me gusta encontrarme con estas cosas sin tener que buscarlas. De hecho, siempre me pasa que cuanto menos busco, más encuentro. 1/500 s   f/4   ISO 100

En cuanto los alimoches notan tu presencia despegan del lugar en el que están. Son mucho más prudentes que los demás compañeros carroñeros. 1/640 s   f/4   ISO 100

Vuelta a Sarvisé con las últimas luces del día. 1/20 s   f/22   ISO 100

De camino paro el coche para ver este lugar cercano a Fiscal. Tendríamos que haber venido con artilugios deslizantes… 1/40 s   f/4   ISO 100

En las zonas más transitadas del Parque Nacional de Ordesa los animales esperan a las últimas horas de sol para poder salir. En el valle de Otal hemos podido comprobarlo. No sabemos qué es lo que se preguntarán al vernos estos curiosos animales, pero está claro que no nos ven como posibles amigos. Aunque muchas veces oigamos a las marmotas silvar nos será difícil verlas. Ellas en cambio, no nos quitan ojo. 1/800 s   f/4   ISO 100

Este es el Pico Otal, one more time. Vertiente norte, desde el valle que lleva su nombre. ¡Es que es bonito lo mires por donde lo mires!. 1/400 s   f/4   ISO 100

Mejor os censuro mi vertiente norte. Es por no hacer sombra a la del Otal. 1/200 s   f/4   ISO 100

Recorriendo el valle nos encontramos con todos estos cadáveres procedentes de la Punta Escusana. 1/500 s   f/3.5   ISO 100

Al mirar hacia arriba observamos la huella del duro invierno, que no es una época fácil para nadie, ni siquiera para los recios pinos negros. 1/400 s   f/4   ISO 100

Y por último su vertiente suroeste. Este es el río que pasa por  Linás de Broto. El valle no sé como se llama. 1/320 s   f/4   ISO 100

Este lugar es archiconocido. ¿A que muchos de vosotros ya habéis estado aquí? Estamos ahora en el valle de Ordesa. 1/320 s   f/4   ISO 100

Muchos esperaremos al otoño para que este océano verde se tiña de mil colores. 1/50 s   f/4   ISO 100

¿A que no adivináis cuál es la montaña que cubren las nubes? ¡Taaararararánnnn! En efecto. 1/320 s   f/4   ISO 100

No es demasiado frecuente ver edelweiss en los Pirineos, pero de vez en cuando si uno camina atento puede toparse con esta preciosidad. 1/320 s   f/4   ISO 100

Un rebeco que se distrajo comiendo sin percatarse de nuestra presencia hasta que conseguimos estar lo suficientemente cerca. Los momentos más auténticos llegan cuando no se nota  que estás ahí. 1/320 s   f/4   ISO 100

Para terminar hago una mención a Helena, que me acompaña y me aguanta mientras me pierdo en mi mundo de cámaras, montañas, nubes y timelapses. 1/500 s   f/4   ISO 100

Texto: Álvaro Pantoja; Imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Excursiones

Corriendo por Claveles al atardecer

Ayer nos dimos una carrerita por Claveles y Peñalara y el cielo nos regaló unas luces preciosas. Sólo disponíamos de una cámara pequeña, pero aún así, merece la pena que os enseñemos estas imágenes, tan sólo por la belleza de este lugar tras pasar una semana con tiempo revuelto.

Salimos a eso de las 6:30 de Cotos sin ninguna prisa. Estos días ha nevado un poco y las montañas se han vuelto a cubrir parcialmente de blanco.

Elegimos el camino que atraviesa hasta la Laguna de los Pájaros para acceder más tarde a la cresta, ya que de la manera contraria tendríamos sombra en el camino de vuelta.

Como siempre, nos entretenemos con cualquier cosa que vemos. Se nos ocurrió saltar sobre el ventisquero que se ha formado debajo del nevero que rodea esta laguna. Al fondo el tubo Ruau, todavía con continuidad suficiente para poderlo esquiar.

Recepción blanda pero heladora si llevas pantalón corto y zapatillas. En algunos puntos nos hundimos hasta la cintura.

Continuamos hacia Los Pájaros. Correr por esta nieve es divertido porque vas rompiendo la costra, pero en ocasiones clavas el pié más de la cuenta y los tobillos chocan contra la dura capa superficial. Al final del día terminamos con las piernas llenas de rallas rojas.

Aun así tenemos cuidado porque si se te cuela el pié en un agujero …bueno, mejor no pensarlo.

Todavía quedan grandes neveros en la Sierra. Con suerte este frío retrasará su desaparición.

A estas horas la nieve ya está lo suficientemente dura como para patinar ladera abajo con las zapatillas.

Se pone el sol en la Laguna de Los Pájaros. ¡Hay que darse prisa para que no se nos haga de noche!

¡Espera, que la foto anterior no ha salido bien!  Mucho mejor así.

Más bien parece que Álvaro tiene un caballo invisible. Al fondo se ve la Cresta de Claveles, que subiremos tras cruzar el desagüe de la laguna.

Al fondo el Valle de Lozoya.

¡Ey! ¡Que es “pal otro lao”!

Tened cuidado estos días. La nieve se endurece mucho cuando el sol se esconde y un resbalón con las zapatillas nos lleva hasta las rocas de abajo.

Este ondulado ventisquero está mucho más duro de lo que parece.

Intentamos evitar pisar la nieve a toda costa.

La luz del atardecer va encendiéndose por momentos, momentos de felicidad.

Comenzamos a crestear desde el RIsco de Los Pájaros hasta la cima de Peñalara.

A un lado, precipicios y oscuridad. Al otro, la meseta completamente iluminada.

Correr dando saltos por la Cresta de Claveles con una luz preciosa. No hay otra cosa que en este momento nos pueda aportar más felicidad. (Bueno, con unos esquís en la cima, a lo mejor…)

Parece que Alberto está corriendo sobre las rocas, pero si lo vemos desde otro ángulo…

…voilá!

Vamos deprisa pero con los pies de plomo.

Podemos observar muchas de las líneas que hemos hecho este invierno y que están ahora impracticables.

No sobra el Gore-Tex, y menos si de vez en cuando te paras a hacer fotos.

Esta es la zona más divertida de la cresta.El sol aparece cada vez de manera más intermitente.

Llegamos al último canchal que hay legando a la cima de Peñalara.

¡No vale pisar la nieve!

Indescriptibles momentos antes de bajarnos a Cotos…

…pitando y dando saltos.

Que disfrutéis mucho de estos últimos días de nieve en la montaña, ya sea esquiando, corriendo, volando, andando, haciendo fotos o lo que a cada uno se le ocurra. Ah y por cierto, no seáis cazurros como nosotros y acordaos de llevar el frontal en la mochila para no bajar a oscuras.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: Excursiones, Trail

Andando bajo los robles de Tejea

Durante estos días lluviosos dejamos aparcados los esquís, pero seguimos visitando nuevos lugares para nosotros. Nos calzamos las zapatillas y partimos hacia la zona que estos días ronda nuestros pensamientos: la Garganta Tejea. Al pasar el Puerto del Pico el cielo cambia bruscamente y nos adentramos en un denso mar de nubes, así que decidimos buscar cobijo bajo los robles centenarios que hay a la entrada de este valle.

Ficha Técnica                    Mapa de Situación

                   

Da igual la época en la que vengamos, siempre está impresionante.

Telaraña de Perlas.

Por el camino nos detenemos en esta cascada del río Arbillas.

Según vamos remontando la Garganta de Tejea desde El Raso nos vamos encontrando innumerables pozas azules espectaculares…

…fantasmagóricos robles centenarios…

…y enormes bloques de roca, que a saber desde dónde han caído.

Escuchamos el murmullo del río al encajonarse entre las paredes de roca.

Por suerte, las nubes suben de altitud y podemos ver el camino que hemos recorrido. La amenaza de tormenta nos hace retirarnos antes de tiempo y nos quedamos con las ganas de ver desde aquí abajo las montañas que hemos recorrido en días anteriores.

Este lugar es salvaje, está lleno de vida. Andamos con ojo después de habernos quitado un par de garrapatas de encima y de encontrarnos una víbora en el camino. Tanto esquí nos ha hecho olvidar que estamos ya en plena primavera…

Una poza más.

Alcaudón común y verdecillo compartiendo árbol.

Debe ser impresionante ver este río a tope de agua.

Ya estamos enamorados de este lugar.

Cada rincón merece una pausa.

No nos importaría mimetizarnos con este paisaje una vez más, aunque aun nos quedan muchos sitios por descubrir en esta Sierra. Quién sabe si volveremos a repetir…

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Excursiones

Se acerca el invierno

Reflexiones otoñales que Alejandro Benito nos ha enviado acerca de cómo afrontamos estos días en los que el calor se va y llega el frío. Días de espera hasta que por fin veamos las primeras nieves. Gracias Alejandro.Ya hemos pasado agosto, encaminamos la recta final del verano. Hemos entrado en septiembre ese mes raro de vuelta al trabajo (el que lo tenga) y el bullicio mañanero que hemos tenido en los pueblos de la sierra, va transformándose en calles desiertas debido a la migración a las playas del levante por parte de nuestros hosteleros. Se van alternando las mañanas todavía cálidas, con las noches frías, el invierno se acerca.
Antes de que llegue el invierno pasaremos el otoño, estas fechas que para las personas débiles de espíritu son lo peor que les puede pasar. Anochece a las seis de la tarde, las madrugadas son grises, casi perturbadoras. Para mí es el inicio de todo. Los árboles pierden sus hojas resguardándose de lo que se nos viene encima. El monte cambia sus colores, el verde del pino se hace más intenso, casi como las botellas de vino, los robles se desnudan y crean una alfombra ocre que servirá de resguardo a níscalos y boletus. Ya en octubre, con suerte, llevaremos casi un mes de tormentas en las montañas, el suelo se va preparando poco a poco para recibir nuestros copos, esos amigos blancos que hacen que esta vida de grises que nos ha tocado vivir, coja el color de claridad máxima y oscuridad nula que llena de alegría el alma de cualquier esquiador.

Corneja sobre las marchitas hojas barruntando la llegada del frío.

Desde la ventana de casa se percibe el cambio, el olor a  leña embriaga los sentidos, la neblina de las chimeneas humeantes llena las calles vacías de gente. Cada vez que bajas al garaje se te escapa la mirada al armario de los esquís y piensas “un día menos”. Con el paso de las jornadas se van alargando los dientes, sales a correr y ya notas como el aire gélido quema tus pulmones, el frío en la cara, la soledad en los caminos, sonidos de otras épocas que lejos del pueblo es imposible escuchar. Como los cencerros de las vacas, Moncho con sus ovejas, el crujir de la leña quemándose en la chimenea, el grito del viento entre las ramas de los árboles. La temporada se acerca y vas entrenando y piensas que no llegas, que te va a faltar algo y entrenas e intentas no perder ni un día más de carrera, te faltan escaleras que subir, kilómetros que recorrer, lo ves cerca.

La colorida calma del otoño en espera de la nieve.

A principios de noviembre (por los santos nieve en los altos) comenzara el baile en las cumbres. Después de una noche de lluvia te levantarás y verás la falda nevada. Pensaras que con un poquito más ya puedes sacar las pieles y comenzara el lío, pero al día siguiente subida de temperaturas y pluffff, ya no hay nada. Este el aviso de que ya ha venido, que ya lo tenemos, que el invierno no nos abandonara hasta, esperemos, abril. A estas alturas yo ya estaré poseso, habré pasado mil veces por los videos de los hermanos Pantoja, visitado todas las páginas de Canadá, Utah, Wyoming… ahí ya llevaran más de un mes esquiando cuando nosotros intentemos calzarnos las botas.

Y llegarán las primeras nieves y los nervios aflorarán.

Y llegará diciembre. Esperemos que como el año pasado podamos esquiar a principios y que no ocurra como entonces que se nos coló un frente calido-humedo y nos retrase otro mes. Subir a Cotos y llegar a Dos Hermanas, o La Bola, o Siete Picos. La Sierra de Madrid, esa gran desconocida para muchos esquiadores (en los que me incluyo hasta la temporada pasada), un sitio que es simplemente inmenso con gran variedad de paisajes, alternas rocas con praderas, pinares y vistas increíbles. Hasta que no subes allí, no sabes lo que es Madrid. Días de esquí intenso recompensado con el calorcito de la estufa de leña con un buen plato de judiones y cordero en el restaurante de “la ruca” en Becerril, mi pueblo.

Algunos hibernarán y otros invernaremos.

Y así avanzaran los meses, la acumulación de metros descendidos y ascendidos, días de tormentas, de nieve, de cielos azules y de frío. Ese frío que da sensación de pureza en cada movimiento que haces desde que sales de casa hasta que vuelves, ese frío que llena tus pulmones de agujas afiladas en la ascensión, ese mismo aire que llena tus pulmones de vida en la bajada. El frío. ¡qué gusto pensar en él!

Y la nieve blanqueará y purificará todo.

Pero todavía nos queda, quedan fiestas de pueblos que pasar, quedan muchas hojas por caer. Desde la ventana de casa, desde la carretera y caminos en los entrenos iremos viendo como el mundo cambia, la montaña no es inmóvil, es un ser con vida propia y que me lleva dando la vida desde hace 21 años, cuando me puse por primera vez unos esquís. Muchas batallas y risas hemos pasado en ella y ahora es cuando la empiezo a conocer un poquito. Lo mejor y más impresionante es que ya estaba ahí y seguirá estando cuando yo me vaya de este mundo, y seguirá haciendo felices a todos aquellos que se acerquen a ella, por eso en nuestra mano esta cuidarla y respetarla, simplemente devolverle la felicidad que nos regala

Alejandro en Dolomitas. Foto colección de Alejandro Benito.

Texto: Alejandro Benito; Fotos: RECmountain

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Categorías: Excursiones

Maratón Ornitológico Sierra de Guadarrama

El domingo día 29 da abril se celebró el “IX Maratón Ornitológico Sierra de Guadarrama”. Este maratón no competitivo consiste en pasar la jornada con familiares y amigos con el propósito de observar el mayor número de aves que vuelan por nuestras montañas.Se trata de una actividad de educación ambiental organizada por “Proyecto Verde” y “SEO-Sierra de Guadarrama” en la que pueden participar todas las personas que lo deseen para disfrutar de una jornada en plena naturaleza. No es un maratón competitivo, es simplemente la excusa para recorrer los distintos ecosistemas que existen en el entorno de la Sierra de Guadarrama, anotando las especies de aves que podemos observar y escuchar en ellos. Es nuestra elección pasear por los robledales, los pinares, los prados, los roquedos, las riberas e incluso los parques de nuestros pueblos, de este entorno tan próximo a Madrid y que cada vez está más cerca de convertirse en Parque Nacional.

Las Torres de Madrid desde la Hoya de San Blas.

La participación debe hacerse en grupo de un mínimo de dos personas. En esta edición colaboraron los municipios de San Lorenzo de El Escorial, Collado Mediano, Colmenarejo, El Escorial, Las Rozas, Hoyo de Manzanares y Torrelodones.  Desde aquí queremos animar a otros municipios a adherirse a este tipo de actividades que promueven el conocimiento y acercamiento a los pueblos serranos mediante el respeto a su naturaleza.

Cigüeña blanca sobre Manzanares.

En esta edición el tiempo no acompañó, y el cielo encapotado y con lluvia a ratos, hacía más difícil la observación. Nosotros decidimos empezar la jornada en las cercanías del embalse de Manzanares el Real en donde pudimos observar oropéndolas, milanos negros, alcaudones, colirrojos reales, gaviotas reidoras, andarríos chicos, somormujos lavancos, azulones, tarros canelos, etc.

En la ribera del embalse de Manzanares. 

La inconfundible oropéndola.

Alcaudón común cerca del embalse de Manzanares.

Colirrojo real en Manzanares el Real (valga la redundancia).

Azulones y gaviotas en Manzanares.

Tarro canelo en Manzanares.

Por aquí abundan las cigüeñas.

Como la lluvia arreciaba, nos dirigimos hacia Soto del Real y la Hoya de San Blas, al pie de La Pedriza. Bordeando el extremo sureste del circo anterior de La Pedriza, paseamos por este paisaje de prados, espinos y rocas en donde por momentos escampaba y se podían ver las cimas cubiertas de una ligera nevada. Por aquí avistamos roqueros solitarios, buitres leonados, cigüeñas, tarabillas, totovías, trigueros, etc.

Hacia La Hoya de San Blas.

Roquero solitario en La Pedriza.

Alcaudón común.

Cigüeña con La Pedriza al fondo. 

Tarabilla común.

Y la nieve en las cimas de La Pedriza.

Después de comer cambiamos de paisaje y nos fuimos a los melojares de La Herrería y La Silla de Felipe II. Estos robledales con el monasterio de El Escorial de telón de fondo, resultan especialmente atractivos. En esta zona de bosque la observación era algo más difícil pero aún así pudimos anotar carboneros, herrerillos, mitos, petirrojos, picos y pitos, cuervos, etc.

Corneja con La Maliciosa al fondo.

Carbonero común en el melojar.

Mirlo común.

Una completa jornada en la que conseguimos apuntar cerca de 50 especies de aves, cantidad nada despreciable teniendo en cuenta las condiciones tan desfavorables que tuvimos. En total fuimos 386 inscritos repartidos en 135 equipos con un número total de especies observadas de 118. Para rematar esta edición, el domingo 13 de mayo, se hizo entrega de los premios a los equipos más observadores en el municipio de Colmenarejo con la presencia de diversas autoridades locales. Todos los  participantes recibimos un póster, un diploma y obsequios por nuestra participación, además de poder disfrutar de un ágape en donde los diferentes grupos pudimos compartir nuestras experiencias.

Entrega de premios en Colmenarejo.

Entrega de premios en Colmenarejo. Paloma, Almudena, Ángela y Luis orgullosos con nuestro diploma.

Agradecimientos:

SEO Guadarrama: http://seoguadarrama.blogspot.com

Fotos: Almudena, Paloma, Alberto, Álvaro y Luis.
Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Eventos, Excursiones

Volcán Arenal: naturaleza de Costa Rica

Escuchar las explosiones del volcán Arenal mientras lanza rocas incandescentes del tamaño de una casa rodando ladera abajo, es algo que impresiona. Este era el objetivo de este viaje por la naturaleza de Costa Rica.

Mapa de Situación

                      

Me imagino que como a todos los que nos gustan las montañas, ver una de ellas abriéndose y expulsando fuego es algo que nos ha llamado poderosamente la atención. Curiosamente, algunas de esas cimas tan frías que se elevan a miles de metros sobre el mar y que en ocasiones hemos pisado, se originaron por el bestial calor del interior de la tierra. Esa enorme energía capaz de originar montañas o de convertirlas en cenizas, es la que nos ha atraído a este lugar de América central.

El crater del Arenal en actividad casi permanente.

Desde las playas de Tortuguero en el Atlántico atravesamos Costa Rica ascendiendo hasta las faldas del volcán Arenal, para después llegar hasta el golfo del Papagayo en el Pacífico. Contemplar a las tortugas  desovando en la playa, o el estruendo del volcán expulsando rocas incandescentes, o la aleta de una ballena saliendo del mar es “pura vida”, como dicen ellos continuamente.

Embarcando hacia Tortuguero en Caño Blanco.

Tortuguero en un brazo de tierra entre el mar y el río.

El pueblo de Tortuguero está comprometido con la conservación del medio.

Las tortugas son su principal fuente de ingresos, junto con la pesca.

Empezamos nuestro viaje en la costa este de Costa Rica, en el océano Atlántico, en uno de los Parques Nacionales más emblemáticos de este país: Tortuguero. Esta reserva de bosque húmedo está surcada por el río Tortuguero que serpentea hasta su desembocadura en el mar Caribe, creando una maraña de canales y lagunas en donde la naturaleza es la protagonista. Desde Caño Blanco y navegando hora y media por el río, llegamos al pueblo de Tortuguero asentado en un brazo de tierra firme entre el agua del mar y la del río.

Tucán arco iris.

Caimán americano.

Anhinga secándose al sol.

Desde este pueblo, la mejor forma de recorrer la reserva es en canoa con algún guía local que nos contará la historia del lugar, sus costumbres y tradiciones, y nos descubrirá su exuberante flora y fauna. Con él podremos observar fácilmente caimanes, cocodrilos, monos, basiliscos, tucanes, aningas, espátulas, garzas, …..

Garza gris.

Basilisco bien camuflado.

Garza goliath.

Una de las muchas especies de lagarto de la zona.

Aquí han vivido siempre de la Tortuga: antes cazándola para comer y exportar sus caparazones; y ahora cuidándolas y llevando a los turistas a observarlas en sus puestas. Durante unos pocos meses al año, estos animales regresan a las playas en las que nacieron para depositar sus huevos en unos nidos excavados en la arena por ellas mismas. Su observación está estrictamente regulada para no espantarlas y que sigan reproduciéndose aquí. Es sobre todo en las noches de luna llena cuando salen del mar y recorren lenta y pesadamente la playa hasta el lugar en el que excavan el nido. Después entran en trance y depositan los huevos que finalmente entierran.

 Playa de Tortuguero en el mar Caribe.

Huellas del paso de una tortuga.

Tortuga verde volviendo al mar de madrugada.

Desde el Caribe, atravesamos hacia el oeste adentrándonos en la cordillera central cuya máxima altitud es el Cerro Chirripó de 3819 m. Toda la cordillera está plagada de volcanes cubiertos por un denso bosque tropical húmedo, en donde se encuentran numerosas reservas y parques nacionales. Las lluvias son muy abundantes y los ríos rápidos y caudalosos, perfectos para hacer rafting o descenso de cañones. Los aficionados a la ornitología tienen aquí un verdadero paraíso con numerosas especies de colibríes.

El volcán Poas. Foto: Alberto Dorda.

Entre las iguanas y los volcanes, el ambiente es jurásico.

Uno de los abundantes lagartos.

Colibrí.

El pueblo de La Fortuna está dominado por el volcán Arenal de 1670 m, que está en actividad permanente. Su columna de gases y sus explosiones nos lo recuerdan constantemente. Las excursiones por las faldas del volcán están permitidas pero sólo por ciertos itinerarios que resultan seguros ante posibles desprendimientos o explosiones más fuertes de lo habitual. Existen muchas fuentes termales, algunas aprovechadas turísticamente con instalaciones y restaurantes alrededor, pero también hay otras sin alterar a las que acuden las gentes de la zona. ¡¡Bañarse en un río a 35ºC mientras te cae la lluvia fresca en la cabeza es de lo más relajan!!

 El volcán Arenal desde La Fortuna.

Nube de vapor que sale de este río de aguas termales.

De excursión por las faldas del volcán.

Pero sin duda, lo que hace verdaderamente especial el lugar es acercarse por la noche a las faldas del volcán a escuchar las explosiones y observar las rocas incandescentes rodando ladera abajo. Esta manifestación de la fuerza de la naturaleza es todo un espectáculo que impresiona y que no se olvida jamás.

El paso en algunas zonas está prohibido.

Rocas incandescentes rodando ladera abajo.

Por la noche es cuando más impresiona el rugido del volcán y las coladas incandescentes.

Para rematar el viaje, terminamos unos días en el golfo de papagayo, lugar bastante turístico, en el que es mejor abandonar los resorts y perderse por los pueblos cercanos. Uno de los mayores atractivos es realizar una excursión en barco para observar cetáceos. Con un poco de suerte podréis contemplar hasta ballenas sacando sus aletas del mar. En ocasiones se acercan tanto a la costa como para verlas desde ella, como nos ocurrió a nosotros una de las últimas tardes, justo antes de que el sol se pusiera tras el horizonte del océano Pacífico.

Golfo de Papagayo, en el Pacífico.

Barco de pesca atiborrado de aves gorronas.

Pelícano en el golfo de Papagayo.

¡¡Pura vida!!

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Excursiones

Trekking del glaciar Inylchek

El Inylchek es con sus casi 60 km, uno de los glaciares más largos de Asia. Rodeada de montañas de hasta 7000 metros, se encuentra en el corazón de las “Montañas Celestiales” del Tien-Shan. Recorrer sus hielos hasta las montañas en donde nace, es uno de los trekkings más impresionantes de Kyrgyzstan.

                    Ficha Técnica                                                  Mapa de Situación

                   

Kyrgyzstan es un sugerente país en mitad de la Ruta de la Seda, mezcla entre Oriente y Occidente, Islamismo y Cristianismo, tradición Kirguiz y decadencia soviética. Con una extensión la mitad que España y una población de cinco millones de habitantes, sus grandes cordilleras montañosas se encuentran casi despobladas de no ser por las familias nómadas que aún existen. Sus “Yurtas” (cabañas de estructura de madera recubiertas de fieltros de lana) son el signo de identidad de las distintas tribus kyrgyzes, y símbolo para su bandera.

Mezquita de Karakol.

Típica Yurta Kyrgyz.

Bishkek, su capital, es el típico ejemplo de ciudad soviética sin ninguna personalidad propia, pero es el mejor lugar para realizar los preparativos y las compras necesarias para la montaña. Si su arquitectura  es gris, sus alrededores son verdes y luminosos. Nada más llegar nos sorprende la cercanía de las montañas de la cordillera de Kirguiz-Alatau, rozando algunas de ellas los 5000 m.

La torre Burana de los tiempos de Gengis Khan con el Tien Shan al fondo.

Camino de las montañas rodeamos las orillas del lago Issik-Kul, con su profundo verde esmeralda engarzado entre el plateado de las cordilleras del Kunguei-Alatau al norte y la del Tien-Shan al sur. Este mar interior tiene 160 km de largo y 70 km de ancho, con una profundidad que alcanza los 700 m, y a pesar de encontrarse a 1600 m de altitud, nunca se congela debido a su ligera salinidad y a las corrientes termales que recibe.

Un baño en las playas del Issik-Kul.

Desde Karakol a la orilla del Issik-kul, en camión todo-terreno, nos adentramos por una sinuosa pista de montaña hacia el corazón del Tien-Shan. Atravesamos el “Ashu-Pass” (3830 m), en donde la visión de los restos de otro camión como éste,  al fondo del barranco, no es nada tranquilizadora. Tras 160 km eternos llegamos al desolado puesto policial de Echkilitash, donde comienza el trekking.

Paisaje alpino antes de adentrarnos en el Tien Shan.

En el Ashu-Pass (3830 m).

Puesto fronterizo de Echkilitash, donde comienza el trekking.

Acampamos a 3000 m a orillas del río Tjuz, rodeados por vastas extensiones de verdes  prados de montaña salpicados de flores, y en el horizonte el blanco de los lejanos glaciares hacia donde vamos. A medida que remontamos el río, las praderas van quedando atrás, y los pedregales se adueñan del paisaje. Acostumbrados al gentío de Europa, nos sorprende la inmensidad y desolación de este lugar en el que no hemos visto ni una sola aldea. Sólo las huellas, los esqueletos o las cornamentas delatan la invisible presencia del águila, del lobo, del oso, del esquivo leopardo de las nieve, o del “marco-polo” (enorme especie de muflón).

Primer día remontando el río Tjuz.

Edelweiss por todas partes.

Campamento camino del Tjuz Pass.

Entre los innumerables glaciares que nos rodean, ascendemos al Tjuz-Pass (4001 m), que da acceso al valle del Inylchek. Desde aquí vemos el pico Nansen (5700 m) frente a nosotros, depositando sus lenguas de hielo en el fondo de este inmenso valle. La tormenta nos acompaña hasta la morrena final del glaciar Inylchek en donde acampamos. A partir de aquí remontaremos los 60 km de este caótico glaciar, de más de  3 km de anchura en algunos tramos, hasta su nacimiento en las faldas del pico Pobeda (7439 m) y del Khan-Tengri (7010 m). De estos dos picos parten dos cadenas montañosas que lo flanquean en toda su longitud, y que están formadas por cientos de montañas de más de 5000 m, muchas sin nombre y aún por escalar.

Hacia el Tjuz Pass (4001 m).

El impresionante pico Nansen (5700 m).

Descenso de 1000 m al valle del Inylchek.

Llevamos ya dos días remontando el glaciar, y el sencillo itinerario que aparecía en el mapa, es realmente agotador debido a sus continuas subidas y bajadas por las olas de este inmenso mar de hielo. En la confluencia de los glaciares Inylchek Norte y Sur, se encuentran los misteriosos lagos Merzbacker. Son dos inmensos lagos sobre el glaciar, que ocupan toda la anchura del valle desde una ladera hasta la otra y que, a través de unas grutas en el hielo, desaguan a más de 20 km valle abajo de forma súbita (en menos de tres días), al final del verano.

Primeros kilómetros por el glaciar Inylchek.

Último campamento en “seco” cerca de los lagos Merzbacker.

Avanzando por las morrenas del glaciar.

A medida que avanzamos nuevos glaciares se incorporan al principal y descubrimos otros valles con muchas más montañas, cada vez más altas, algunas ya fronterizas con China o Kazajstán. La mayoría de ellas no tienen nombre, o si lo tienen son tan curiosos como “Cuarenta años de Kyrgyz Soviético”. Tras rodear el pico Dikiy, aparece el impresionante Pobeda que nos recibe con un atronador alud que arrasa los más de 3000 m de su pared norte.

En la confluencia de los glaciares Inylchek Norte y Sur.

Lagos Merzbacker desde el helicóptero que nos llevó de vuelta.

Tras otros dos días llegamos al pie de las montañas que alimentan este glaciar, dominadas por la perfecta pirámide del Khan-Tengri, sin duda una de las montañas más bellas del mundo. Desde el campo base de esta montaña contemplamos los últimos rayos de la tarde proyectando las aristas del pico contra las nubes, en un juego de luces y sombras que las elevan más allá de su cima, justificando así el sobrenombre de “Montañas Celestiales“.

Algunas morrenas son como autopistas por el glaciar.

Cruzando uno de los torrentes del glaciar.

Muy cerca ya del Campo Base del Inylchek Sur.

Bajo el espolón rocoso se asienta el Campo Base, en el glaciar.

Es en este Campo Base donde aterrizan los helicópteros que traen a quienes van a escalar esta montaña. Y son precisamente estos mismos helicópteros los que recogen a los grupos de treking para devolverlos a la civilización en un espectacular vuelo que atraviesa estas cordilleras.

Por fín el confort del Campo Base.

Helicóptero ruso, más parecido a un autobus con hélices.

Khan-Tengri, una de las montañas más bellas del mundo.

Es entonces cuando remontando los collados de más de 5000 metros entre estas gigantescas montañas, te hacen sentir lo diminutos que somos frente a ellas. Pero aunque el treking termina aquí, nosotros nos quedamos unos días más con la intención de escalar alguna de las montañas cercanas…

Gracias a todo el grupo de Ak-Sai travel (www.ak-sai.com ), que hizo posible este inolvidable trekking.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: Alpinismo, Excursiones

Ascensión al Chimborazo

El Chimborazo con sus 6310 m es el volcán más alto de Ecuador, pero además, su cima es el punto de la superficie terrestre más alejado del centro de la tierra. Todo esto, y sobre todo, su perfecta forma cónica que se eleva por encima de la avenida de los volcanes, hacen que su ascensión sea realmente atractiva.

                    Ficha Técnica                                                  Mapa de Situación

                   

Después del intento de ascensión al Cotopaxi, pasamos unos días de descanso en Baños, al pie del Tungurahua. No pudimos ver la cima humeante de este volcán por las continuas lluvias, y nos tuvimos que conformar únicamente con escuchar sus explosiones. Pero el tiempo apremiaba si queríamos ir al Chimborazo.

Chimborazo 6310 m.

La inmensa mole del Chimborazo se eleva majestuosa por encima de la “avenida de los volcanes” , de hecho, su cima se consideró durante un tiempo la más alta de la Tierra. Eduard Whimper fue el primero en escalarla, siendo así el primero en pisar el punto más alejado del centro del planeta. La cima del Chimborazo ostenta este record por encima de cualquier otra montaña, incluso de los himalayas, debido al achatamiento de la tierra en los Polos. Este abombamiento hacen que la cima del Chimborazo, que está muy cerca de la línea del ecuador terrestre, sea el punto de la superficie terrestre más alejado del centro de la tierra.

Vertiente oeste con la punta Veintimilla a la izq. y la Whimper a la dcha.

Tras una traqueteante furgoneta que nos acercó lo más posible hasta el refugio Whimper, me encontré con mi amigo Ricardo Quimbayo en esta cabaña a 5100 m. Éramos los únicos alpinistas en la montaña por lo que nos despertamos tranquilamente a las 12 de la noche y con la luz de los frontales afrontamos la primera parte de la ascensión: una empinada pedrera hasta los primeros neveros y la entrada al glaciar.

Con Ricardo camino del refugio.

Aspecto de la vertiente por donde discurre la ruta normal.

El calentamiento global está afectando de manera muy significativa a las nieves de estas montañas cercanas al ecuador, y el derretimiento de sus glaciares hacen peligrosa si ascensión. Los derrumbes son frecuentes por lo que es más seguro transitar de noche por las zonas expuestas. Aún así, resultaba inquietante escuchar el desprendimiento del hielo y los seracs en plena noche cerrada mientras realizábamos la travesía bajo los gendarmes que llevan al collado.

Refugio Whimper.

Últimas luces en los glaciares del Chimborazo.

Después de esta zona expuesta alcanzamos el collado y desde allí, una interminable pendiente de poca inclinación nos llevó hasta la punta Veintimilla de 6270 m. Las cenizas de su vecino Tungurahua habían llegado hasta estas nieves cimeras, haciendo que debido a su acumulación y fusión desigual, se formaran unos gigantescos penitentes de hielo que impidieron realizar la travesía hasta la punta Whimper, de 6310 m.

Fría espera hasta el amanecer.

Punta Whimper desde la Veintimilla.

Los primeros rayos en la cima.

Esperamos en la cima hasta que amaneció y pudimos sacar alguna foto, aguantando el frío como pudimos. Con las primeras luces iniciamos el descenso mientras la sombra de la montaña iba encogiéndose desde el horizonte, proyectada hacia el océano Pacífico. A las 09 de la mañana ya estábamos de vuelta en el refugio, lo que supuso una ascensión verdaderamente rápida, gracias al empuje de Ricardo.

La sombra del volcán.

Descenso por la ruta normal.

Protegiéndonos del frío viento que nos acompañó toda la subida desde el collado.

Después fuimos a Coca y tras cinco horas de navegación en canoa por el río Napo, nos adentramos en la cuenca del Amazonas hasta Yuturi. Esta reserva, cerca ya de la frontera con Perú y en plena selva inundada de la cuenca del Amazonas, está gestionada por Quichuas, pobladores nativos de esta región. En esta zona, la selva está preservada de manera ejemplar y podemos disfrutar de su impresionante riqueza de flora y fauna.

Río Yuturi, afluente del Napo y del Amazonas.

Hoatzin, rara ave con garras en las alas y cabeza con escamas azules.

Loro del amazonas.

Medardo, el guía local, nos llevó a ver árboles gigantescos con cinco siglos de vida, nos enseñó como pescar pirañas, o a distinguir entre las venenosas hormigas yuturi y las comestibles hormigas de limón, o a jugar a Tarzán con las lianas. Pero lo que más nos impactó a todos fueron los sonidos de los animales durante las noches, separados de la selva sólo por una red mosquitera. Algo inolvidable.

Piraña del Amazonas.

Enorme Ceiba de varios siglos de edad.

Mochila que nos enseñó a hacer nuestro guía.

Jugando a tarzanes.

Después de estos intensos días, nos tomamos un descanso en las playas del parque nacional de Machalilla, en la costa del Pacífico. Además de sus bosques y playas visitamos la Isla de la Plata (las “galápagos de los pobres”), que son unos pequeños islotes cerca de la costa, mucho más asequibles a pequeños bolsillos que las Islas Galápagos auténticas.

Costa del Pacífico en el Parque Nacional de Machalilla.

Cola de ballena Yubarta.

Confiados Piqueros de patas azules.

Estas islas son importantes por sus colonias de piqueros de patas azules, fragatas magníficas y albatros viajeros. Pero además, a sus aguas vienen las ballenas yubarta a aparearse y con un poco de suerte puedes ver la demostración de su poderío cuando dan esos enormes saltos sacando tu su cuerpo fuera del agua. Impresionante.

Cómico baile nupcial de los patas azules

Piqueros blancos.

Albatros viajero.

Ecuador es un pequeño país pero que lo tiene todo: montañas, volcanes, selvas, playas. Si alguna vez tenéis la oportunidad de ir, no la desaprovechéis, pues no os defraudará.

Untados con jugo de baya para protegernos de las picaduras de insectos.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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