Torre de la “V”, canal Nordeste

A la sombra del Espigüete se encuentra la Torre de la “V”, con una canal con forma de banana en su cara nordeste: algo estrecha y empinada, pero sobre todo con gran exposición en su parte alta. Escalar su fina arista cimera y descender la canal con los esquís ha sido una de las mejores actividades que hemos hecho este año, y se lo debemos a nuestro amigo Vidal.

Ficha Técnica                                               Mapa de Situación

                    

La XVII Semana de Montaña de Guardo que se celebró desde el 13 al 18 de marzo, nos ofreció la oportunidad de contar unas cuantas de nuestras correrías por la nieve, y para allá nos fuimos con nuestro amigo Vidal. Además de pasarlo genial y conocer a gente estupenda como Rubén Marcos que presentó sus aventuras en bici, pudimos escaparnos a hacer un par de esquiadas. Y Vidal nos lio para ir a la Torre de la “V”. Una preciosa montaña eclipsada por su hermano mayor, el Espigüete, justo en uno de sus contrafuertes hacia el norte, pero separado de él por una profunda portilla con forma de V.

La aproximación a la Torre de la “V” de 2201 m de altitud, fue algo más larga de la “media hora” que siempre nos dice Vidal que queda para llegar a la nieve. De todas formas fue un paseo precioso al pie de la vertiginosa cara nordeste del Espigüete que en esta ocasión no veíamos claro que estuviera en condiciones para esquiarse. Desde el refugio remontamos entre brezos y piornos, el cordal que nos separa de las palas que llevan a la canal de subida.

Por fin nos calzamos los esquís y nos adentramos en este solitario vallecillo entre los contrafuertes del Espigüete y la Torre de la “V”. Mientras remontamos camino de la canal vamos estudiando las dificultades para bajarla y el tipo de nieve que nos podemos encontrar en la zona expuesta de la parte superior, en donde gira a la izquierda y que te escupe a los cortados. Afortunadamente, los altocúmulos que nos acompañaron durante la ascensión, mitigaron algo el inédito calor de esos días.

Ya con los esquís a la espalda nos introducimos en la canal en forma de banana que va estrechándose y empinándose progresivamente, mientras se arrima a los paredones calizos de la torre. En la zona media hay un bloque empotrado que divide la canal en dos ramas y que se empina hasta los 45º. De todas formas, las dos ramificaciones tienen anchura suficiente. Por encima, la canal se abre y vuelca a la izquierda, elevándose justo por encima de los cortados y, aunque la pendiente disminuye algo, la exposición aquí no permite un error.

La canal acaba en un cómodo hombro en la arista cimera, que fue donde tuvimos que dejar los esquís. La cima se alcanza unos metros más allá por una arista fácil pero fina y aérea, con enormes paredones que caen hacia el este y hacia el oeste. Pasamos con cuidado y mucha precaución hasta la cumbre en donde por fin pudimos fijarnos en el paisaje: hacia arriba podemos ver las cordadas de la cara nordeste llegando a la cima del Espigüete; y hacia abajo vemos otros montañeros remontando hacia la cara norte bajo el paredón que cae a nuestros pies.

Y después de la contemplación llegó la hora de la concentración. En silencio para no distraernos (excepto Vidal que no se distrae ni hablando) nos bloqueamos los esquís y comprobamos que el resto del material y ajustes estén “ok”. Iniciamos los fáciles primeros giros hasta donde empieza la canal. El primer tramo es empinado pero no demasiado, aunque es esta zona la más expuesta ya que cae a las paredes. Vamos descendiendo esta parte de uno en uno, y con giros de precisión cirujana hasta que, justo antes de los cortados, debemos pasar una “aristilla” para llegar a la canal.

El leve cambio de orientación de la pala que acabamos de bajar, a la canal propiamente dicha, hace que las condiciones de la nieve sean distintas: más enganchosa y peligrosa. Además es en donde la pendiente es mayor, unos 45º o algo más, y donde se estrecha progresivamente al acercarse al bloque empotrado. En este sector, la suavidad en los giros era necesaria para no clavar una espátula más de la cuenta.

En el estrechamiento de la canal, en donde se encuentra el bloque empotrado, lo pasamos unos por un lado y otros por otro. Su escasa anchura dificulta el giro en esa zona, pero una vez pasada, la canal se hace más franca y aunque mantiene la inclinación, la exposición ya es considerablemente menor. Aquí nos relajamos y enlazamos los giros hasta la salida de la canal.

Los palones de regreso hasta casi el refugio son para gozar y darle cera. Ya de regreso vamos descubriendo otras nuevas líneas por esquiar y que ojalá sea con ese pedazo de esquiador y mejor persona: nuestro amigo Vidal

Texto: equipo RECmountain; Imágenes: Vidal Rioja y RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: Alpinismo, ESQUÍ, Esquí de Montaña, MONTAÑA

Cabeza Mayor: tubo NW

En la cara noroeste de Cabezas de Hierro Mayor se encuentran varios tubos interesantes y empinados que rodean los dos grandes espolones rocosos (los “pulmones”) de la cara noroeste. Es un terreno exigente, no ya por su inclinación, si no por su exposición ya que suele tener nieve dura y mucha roca aflorando. Este tubo es uno de los mejores de Cabezas.

Ficha Técnica                                              Vídeo                                              Mapa de Situación

La amplia cara noroeste de las Cabezas de Hierro presenta una serie de palones y tubos interesantes, variados y con algo de inclinación y un desnivel que puede llegar a los 700 m cuando la nieve llega hasta el fondo del valle, al arroyo de las Cerradillas. Si bien, la zona alta suele tener nieve dura por la exposición a los fríos vientos del norte, la parte intermedia, la más empinada, normalmente conserva buenas condiciones de nieve. Y la zona baja no deja de ser interesante ya que se adentra en uno de los más bonitos pinares de la Sierra de Guadarrama.


Al Tubo Noroeste de Cabezas de Hierro se accede desde la cumbre de la Mayor a 2383 m de altitud. Para ello podemos acceder desde el Refugio Pingarrón, cruzando el arroyo de Guarramillas y superando el cordal nordeste que baja de Valdemartín. Después cruzaremos el arroyo de Cerradillas para afrontar las primeras rampas por el pinar que, poco a poco se va aclarando hasta desaparecer. Desde ahí ascenderemos por las amplias palas que llevan al collado entre las Cabezas, o incluso por la cascada de hielo, para llegar a la cumbre de la Mayor. También podemos acceder desde Valdesquí ascendiendo a Valdemartín, Cabeza Menor y Mayor; itinerario mucho menos interesante.

Las primeras rampas son fáciles, con poca inclinación, aunque, como ya hemos comentado, en esta zona es fácil que la nieve esté dura o helada ya que está abierta a los fuertes vientos del norte. En esas condiciones debemos estar atentos a no tener un resbalón porque la pendiente no cede hasta el pinar. Debemos dirigirnos a la cumbre del espolón rocoso derecho (según bajamos) de los pulmones, y rodearlo por su derecha.

Desde ahí, la pendiente se acentúa hasta los 45º, punto en el que comienza el tubo propiamente dicho. Aunque a medida que descendemos, éste se va enmarcando entre rocas, tenemos algún escape hacia nuestra derecha, hacia la parte menos inclinada de la amplia cara norte. Después del primer estrechamiento, el tubo se abre y pierde inclinación durante unas decenas de metros.

Pasada esa zona más amplia, vuelve a encajonarse y estrecharse, aunque no demasiado, y vuelve a presentar una inclinación próxima a los 45º. En esta parte algo más recogida y protegida del viento, podemos encontrarnos acumulaciones de nieve menos transformada o incluso en polvo. Toda esta sección mantiene la pendiente y la estrechez hasta la parte baja del espolón rocoso que forma el pulmón izquierdo (según lo vemos desde abajo).

A partir de aquí, por debajo de los pulmones, la pendiente va cediendo y el paisaje se abre al valle. Podemos seguir por ambos lados del cauce de la gran vaguada de esta vertiente, aunque la ladera es más franca por la izquierda del mismo. Enseguida entramos en el pinar, de ejemplares grandes y que permite seguir esquiando hasta el mismo arroyo de Cerradillas. Una zona para disfrutar del esquí entre pinos centenarios.

Si las condiciones de la cascada de hielo son buenas, desde la base del espolón rocoso izquierdo podemos entrar entre los pulmones y ascender por ella. Es una cascada corta y que no llega a la vertical, de apenas un largo de 45 m y de la que además podemos escaparnos en cualquier momento por su izquierda.

Después de ascender la cascada, podemos continuar ascendiendo por el espolón de la derecha por un terreno mixto, fácil pero divertido. Con algún escalón helado, algún tramo empinado de nieve y una crestita de roca que sale hacia las rampas fáciles que llevan al collado entre las Cabezas.

En resumen, una de las actividades de esquí de montaña más completas que se puede hacer en esta Sierra de Guadarrama.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Vídeo Tubos de Valdemartín

Alberto ascendiendo y descendiendo por los tubos de Valdemartín con nieve muy dura para bajar pero muy blanda para subir.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Almanzor: canal Oscura Derecha

Las Canal Oscura Derecha del Almanzor se precipita vertiginosamente hacia la cara sur de Gredos. Esta línea que comienza muy cerca de la Portilla del Crampón tiene una primera parte amplia y fácil que lleva directamente a una rectilínea canal con la pendiente mantenida en toda su longitud. En su zona final va a encontrarse con las otras dos canales oscuras principales en uno de los más salvajes rincones de esta vertiente.

Ficha Técnica                            Mapa de Situación

                     

Nos quedaba pendiente. Desde que hicimos las primeras incursiones en la vertiente sur del Circo del Almanzor, esta canal se convirtió en uno de los objetivos del “Proyecto Gredos”. Las posibilidades de esta vertiente del Almanzor son inmensas, con tres canales principales (izquierda, central y derecha) y muchos ramales secundarios estrechos y empinados. Existe otra posibilidad de descenso algo más sencillo, más a la izquierda de las canales citadas y que nosotros aprovechamos como ruta de ascenso para volver al circo. Aun así, con nieves duras o avalanchosas, cualquiera de estas posibilidades resultan muy expuestas por lo mantenido de la pendiente y las numerosas barreras rocosas que existen.

Aprovechando las tardías pero abundantes nevadas que este comienzo de primavera ha traído a Gredos, decidimos probar suerte y acercarnos para ver si la canal derecha de las Oscuras al Almanzor estaba formada. Realizamos el acercamiento al circo por la Pala Amezúa del Morezón para ahorrar algo de tiempo. Dado que el refugio Elola entre semana estaba cerrado, pensamos que podríamos intentar hacer la actividad en el día ahora que la noche tarda en llegar. Nos sorprendió encontrarnos muchos restos de grandes aludes en la mayoría de las laderas empinadas del Morezón, sobre todo en la cara oeste. Con la preocupación en la cabeza de cómo estarían las condiciones en la cara sur del circo, remontamos la Portilla Bermeja y ascendimos por el lado sur hasta una pequeña puerta en donde comenzaba la canal, muy cerca ya de la Portilla del Crampón.

Al asomarnos a la canal nos encontramos con una primera pala amplia y no muy inclinada, de unos 40º, que conducía a un estrechamiento en la cabecera de la canal propiamente dicha y en donde la pendiente aumentaba y se perdía de vista. A pesar de lo fácil que puede parecer esta parte, aquí una caída te lleva directamente 500 m más abajo. Las buenas condiciones de la nieve nos permitieron disfrutar de esta zona en donde la calidad de la nieve era perfecta para este tipo de descenso: algo reblandecida pero no demasiado.

Desde el fondo de la canal empezaban a llegar jirones de nubes cada vez más densos haciendo que por momentos perdiéramos las referencias del relieve. No era el mejor lugar para encontrarnos mala visibilidad ya que todavía no conseguíamos ver la continuidad de la canal y la nieve que hasta aquí era muy cómoda de esquiar, empezaba a volverse más irregular. Los restos de coladas empezaban a formar “goulottes” cada vez más profundas que iban convergiendo en una grande en el eje de la canal. A los lados de ellas encontrábamos nieve muy blanda pero en los toboganes de los restos de coladas aparecía la nieve antigua bastante dura.

Nos acercamos al primer estrechamiento en donde la canal puede alcanzar puntualmente casi 50º y la visibilidad empeoraba por momentos. Repentinamente la niebla lo invadió todo y no nos quedó más remedio que detenernos para esperar que pasara, ya que en esas condiciones éramos incapaces de distinguir el relieve, y en esta sección más empinada y con los toboganes de nieve dura, distinguir las irregularidades resulta imprescindible. Sentados en la pendiente esperábamos que por lo menos no se desarrollara ninguna tormenta.

Al cabo de un rato empezó a ceder la niebla y decidimos ir bajando tranquilamente, no fuera que ya no levantara en toda la tarde. Llegamos así al estrechamiento de la zona baja, en donde la pendiente vuelve a inclinarse, y giro a giro y de uno en uno, seguimos con el descenso. Una vez pasada esta sección, la canal gira a derechas y empieza a perder inclinación. Por fin parecía que habíamos dejado atrás la zona difícil y expuesta y a medida que descendíamos comenzaba a haber mejor visibilidad y dejamos las nubes más arriba. El valle apareció y la cabecera de la Garganta de Chilla brillaba algo más abajo con las luces del sol y el cielo menos cubierto. Seguimos por el fondo del valle, por los restos de aludes antiguos, hasta donde la nieve se corta, a unos 2050 m de altitud.

La Canal Oscura Derecha ha hecho honor a su nombre y hemos descendido en unas condiciones algo fantasmagóricas, proporcionando un ambiente de auténtica alta montaña y añadiendo un plus de dificultad. Llegamos a la zona ya conocida justo por encima del Charco Zarco, en donde hemos terminado los descensos en las otras dos ocasiones en las que hemos esquiado las Oscuras. Es un rincón en donde coinciden todos los restos de aludes de las canales superiores, acumulando depósitos de varios metros de espesor posibilitando esquiar unos metros más abajo.

Tras el bocata y reponer líquidos comenzamos con la agotadora subida ya conocida, que asciende hacia nuestra izquierda hasta alcanzar una cresta cómoda de seguir, justo entre la Garganta de Tejea y las Oscuras. Según remontamos vamos descubriendo más y más canales secundarias, a cada cual más empinada y estrecha, y que vamos asumiendo como futuros proyectos. Alcanzamos el Cuchillar de Ballesteros y nos metemos una buena bajada por todo el Zócalo del Almanzor, con una nieve crema perfecta. Después la remontada del Morezón y vuelta a la Plataforma tras 11 horas de auténtico palizón.

Cada visita que hacemos a este sector nos muestra nuevas posibilidades, la mayoría de ellas técnicas y exigentes, por lo que seguimos manteniendo abierto nuestro “Proyecto Gredos”.
Texto e imágenes: equipo RECmountain

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El Casquerazo: canal Sureste

Volvemos a la salvaje vertiente sur de Gredos. Esta vez hemos bajado una de las canales que descienden por la vertiente sureste del Casquerazo. Una canal que en su parte alta se abre paso entre dos aguas rocosas para desembocar en las amplias palas que van llevándonos al fondo del valle, en la cabecera de la Garganta Blanca.

Ficha Técnica                                              Mapa de Situación

                         

Continuando con nuestro “Proyecto Gredos” hemos encontrado, casi por casualidad, esta canal que no conocíamos. Nuestro objetivo eran otras canales en el Risco del Francés, pero buscando el acceso más cómodo a ellas, nos topamos con esta otra. Entrando desde la Plataforma, ascendimos al Morezón con la intención de ver la opción más rápida de llegar al Risco del Francés. La vertiente sur de la cresta de Las Hoyuelas a los Tres Hermanitos no parecía el camino más rápido ni fácil así que decidimos ir a lo seguro y entrar por el norte, por la Portilla de Los Machos.

El descenso de la Oeste Directa del Morezón a esta primera hora de la mañana, nos la encontramos dura como el mármol, por lo que bajamos con toda la precaución ya que una caída por aquí puede ser muy, muy mala. Sin embargo, el recalentamiento del sol en el fondo del circo ya había transformado todas las laderas más “sures” en una papa húmeda y blanda. Remontamos la canal norte de la Portilla de Los Machos con la esperanza de encontrar un paso rápido al Risco del Francés rodeando El Casquerazo por su lado suroeste.

La escasez de nieve en la vertiente suroeste del Casquerazo hacía largo y complicado el alcanzar el Risco del Francés. Pero al asomarnos a la vertiente sureste, más abrupta que la suroeste y en principio más complicada de atravesar, encontramos una canal que parecía colarse entre dos agujas rocosas hacia la cabecera de la Garganta Blanca. La parte inicial no presentaba grandes dificultades: algo empinada, en torno a los 45º, y con alguna roca aflorando pero sin impedir el paso. Poco más abajo la canal gira a derechas para colarse por una estrecha hendidura entre las agujas rocosas y perderse de vista.

Llagados al comienzo del estrechamiento enseguida podemos ver que es factible esquiar el paso sin más dificultad que estar atento a las diferentes calidades de la nieve de la zona soleada a la sombría. El paso mantiene esos 45º de inclinación hasta que superamos el portalón rocoso que forman las agujas a ambos lados de la canal. Esta magnífica puerta nos abre el paso al salón: el amplio y luminoso circo entre El Casquerazo y el Risco del Francés por su lado sureste.

Esta zona intermedia, ya fuera de la canal propiamente dicha, es fácil y pierde pendiente enseguida, aunque manteniendo unos 35º de media. La bajada se ve interrumpida por algunos farallones rocosos que se evitan fácilmente por los lados, con algún corto paso más empinado y estrecho pero perfectamente accesible. Estamos por debajo ya de la portilla entre el Risco del Francés y El Casquerazo, por lo que decidimos disfrutar de esta bajada hasta el final y dejar para otra visita las canales del Francés.

La zona baja está llena de depósitos de bolas de los aludes de fusión de días anteriores y aunque en esta zona la nieve todavía aguanta en buen estado, según vamos descendiendo va reblandeciéndose y ganando en humedad. Por la zona de vaguada en donde se acumulan los depósitos de avalanchas, conseguimos bajar hasta casi la blanca pedrera del río que da nombre a esta garganta, a unos 1950 m. En total, 500 m de desnivel esquiable que en un año de mayor acumulación de nieve se pueden alargar mucho más.

Apurando los manchurrones de nieve paramos junto al río para reponer fuerzas y disfrutar de este entorno salvaje y solitario. Pero no podemos entretenernos demasiado ya que aún no sabemos por donde vamos a hacer el regreso hasta la Plataforma. Sobre nosotros se alza la canal que asciende directamente a la portilla entre los Tres Hermanitos y El Perro que Fuma, desde donde podríamos esquiar hasta el refugio Elola y vuelta por El Morezón. Pero decidimos recorrer la vertiente sur de la cresta del Risco de La Ventana y de Las Hoyuelas para estudiar otras posibilidades de acceso a esta remota zona.

Ascendemos en oblicuo hacia nuestra derecha para ir progresando hacia El Morezón, por palas poco inclinadas y alguna pequeña trepada. Llegamos hasta un cordal que baja desde la cresta a la altura del Risco de La Ventana, y que separa las dos gargantas más a la izquierda de las tres principales que conforman la cabecera de la Garganta Blanca: la que va al collado entre El Francés y El Casquerazo; la que va al collado entre El Enano y Las Hoyuelas; y la que va al collado entre El Morezón y El Fraile. Desde este punto del cordal evitamos los farallones rocosos calzandonos los esquís para descender otra bonita pero corta canal hasta el fondo de esta segunda garganta. Desde ahí vuelta a remontar, esta vez foqueando hasta El Morezón.

Llegamos a la cima del Morezón y echamos un último vistazo a la vertiente sureste del Casquerazo, con sus agujas ocultando esas canales que no conocíamos y que seguro que volvemos a visitar.
Texto e imágenes: equipo RECmountain

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La Mira: canal Oeste

Continuando con nuestro “Proyecto Gredos” hemos sacado esta línea a la que habíamos echado el ojo hace tiempo. Con una entrada no muy fácil de encontrar, una pendiente fuerte en su zona alta y con exposición en todo su recorrido, este itinerario resulta exigente pero no extremo.

Ficha Técnica                                                Mapa de Situación

                     

Ésta no ha sido la mejor temporada en la Sierra de Gredos, de hecho ha sido una de las peores que se recuerdan para hacer esquí de montaña. La nieve no cayó hasta finales de febrero, pero mientras que en otras cordilleras lo hizo de forma abundante, aquí apenas rellenó algunos altos canchales. Incluso su vecina Guadarrama tuvo más suerte. Pero a finales de abril se produjeron nevadas copiosas en esta zona del Sistema Central debido a una húmeda entrada de vientos de suroeste. Con la esperanza de encontrar bien formada esta línea en La Mira, nos fuimos para allá.

Camino del Puerto de Candeleda, en las primeras rampas de Los Campanarios, pudimos por fin ponernos las tablas. Con inquietud subimos hasta el cordal cimero para asomarnos a la vertiente suroeste de La Mira y comprobar cómo estaba de nieve. Pero la decepción se apoderó de nosotros al contemplarla casi seca. Después de muchas deliberaciones sobre si darnos la vuelta o cambiar de objetivo, decidimos acercarnos a estudiar la línea para una futura ocasión.

Y menos mal que decidimos acercarnos, porque según íbamos aproximándonos fuimos dándonos cuenta de que un reguero de nieve parecía tener continuidad hasta bien abajo. Según ascendíamos pudimos ir comprobando que quizás podría ser posible descender la canal, aunque no fuera en las mejores condiciones. Con otro ánimo remontamos las últimas palas hasta la torreta de la cumbre de La Mira.

Tras reponer algo de fuerzas y calzarnos los esquís, nos dirigimos a la vertiente sur para descender por ella hasta la portilla en la que comienza la canal, unos 50 m más abajo en la arista que separa ambas vertientes. Aquí la nieve no daba mucha confianza por lo blanda y “paposa” que estaba, pero enseguida alcanzamos la puerta que se abre a la vertiente suroeste.

Nos asomamos hacia la canal con intriga y nervios. Desde arriba solamente se puede ver el comienzo de la línea hasta la boca de un tubo estrecho entre dos espolones rocosos, en donde la pendiente se acentúa y se deja de ver. Las rocas que afloran por toda la canal nos inquietan bastante: aquí no te puedes caer. Comenzamos esta parte alta de uno en uno y giro a giro para no errar. Además tenemos que ir sorteando pasos entre rocas y zonas de nieve dura en las partes en sombra. Vamos concentrados al ciento por ciento, y trazando cada giro con precisión milimétrica.

Por fin nos asomamos a la segunda parte de la línea: un tubo sombrío entre dos agujas de roca. La pendiente quizás supera algo los 45º, pero lo que nos preocupa es que todavía está a la sombra por lo que permanecerá dura por el rehielo nocturno. Efectivamente encontramos el tubo con una nieve muy dura y zonas con toboganes en las que sólo apoyan las colas y las espátulas. Con mucha delicadeza vamos bajando este tramo en sombra hasta que llegamos a la nieve soleada y que comienza a estar algo más blandita. A partir de aquí podemos respirar más tranquilos, aunque la escasez de nieve no permite bajar la guardia todavía.

Después del tubo en sombra, llegamos a una zona más amplia y soleada por lo que podemos enlazar ya los giros pero sin perder de vista las irregularidades del terreno ya que la cantidad de rocas que afloran podrían hacernos mucha pupa en caso de caída.

Empeñados en aprovechar la bajada, enlazamos los regueros de nieve que descienden a nuestra izquierda en donde parece que se ha acumulado algo más de espesor. Y así conseguimos bajar casi 400 m de desnivel por esta cara suroeste de La mira, hasta unos 1950 m de altitud. En otras circunstancias más invernales, este descenso se puede alargar mucho más, hasta el fondo del barranco en la cabecera de la Garganta Lóbrega.

Pero esto todavía no ha acabado, y es que cualquier descenso en esta vertiente sur de Gredos tiene la guinda final de remontarla hasta arriba para volver a la Plataforma. Con los esquís en la mochila recorremos parte del itinerario de bajada hasta donde comienzan las rampas empinadas. Desde ahí decidimos subir hacia nuestra izquierda por unas palas más tendidas y fáciles que llevan al collado justo anterior a la cima.

Echamos un último vistazo a la canal y nos calzamos los esquís para atravesar hasta Los Campanarios desde donde nos dejamos caer en un rápido descenso hacia el Prado de Las Pozas. Llegamos satisfechos por haber podido bajar esta canal de La Mira que esta misma mañana parecía imposible de esquiar.


Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Almanzor, Canal Oscura Central

Sólamente el nombre ya impone. Las Canales Oscuras son una serie de canalonas empinadas y expuestas que partiendo del Almanzor y sus portillas próximas, descienden por la vertiente sur hacia el valle del Tietar 2000 metros más abajo. Un terreno técnico y salvaje en donde no se pueden cometer errores.

Ficha Técnica                                           Mapa de Situación

                     

Las Canales Oscuras del Almanzor han sido el escenario de algunos trágicos accidentes debido a que en la última parte de la ruta normal de ascensión a este pico se atraviesa por encima de ellas. Esta travesía es un terreno relativamente sencillo pero en el que un resbalón puede tener consecuencias fatales. La canal principal se ramifica en su parte alta en otras muchas: La Canal Oscura Izquierda sube al Cuchillar de Ballesteros, la Central llega hasta la Portilla de los Cobardes y la Derecha conduce a la Portilla del Crampón rodeando el Cuerno del Almanzor.

www.pirineos3000.com

Nuestro objetivo esta vez era la canal Oscura Central, la que desciende justo desde la Portilla de los Cobardes. Llegamos al Refugio Elola descendiendo por los Embudos del Morezón, unas líneas de entrada al Circo de lo más interesantes y que supusieron un buen calentamiento para lo que nos esperaba. Al día siguiente nos dirigimos a la Portilla de Los Cobardes, punto de inicio de la canal. Ascendimos por la ruta normal hacia la Portilla del Crampón para luego bordear la pirámide rocosa del Almanzor por el norte, sobre el Zócalo. La travesía bajo las paredes rocosas puede tener nieve dura por lo que debemos tener mucho cuidado en esa zona. Nosotros la encontramos con nieve de fusión con riesgo de formación de zuecos por lo que decidimos quitarnos los esquís en el tramo final.

Esta canal es una de las más directas de esta vertiente del Almanzor y de ella salen numerosas ramificaciones. Entre ellas está la variante que asciende hasta el Cuerno del Almanzor. La canal de los Cobardes tiene un muro inicial que dependiendo de las acumulaciones de nieve puede tener entre 50º y 55º. Es la parte más inclinada y estrecha, así que decidimos afrontarla de uno en uno. Además la falta de nieve complicaba los primeros pasos: había que patear por encima de alguna roca con los esquís puestos para llegar al inicio de la canal. Fueron unos pasos algo delicados hasta que pudimos colocarnos en “nieve firme”.

El primer giro siempre es el peor y Alberto lo encaró con seguridad, como siempre. Durante esos primeros virajes nos encontramos con surcos formados por las avalanchas de fusión que obligaban a precisar cada apoyo. Esta zona sólo es accesible cuando las condiciones de la nieve son perfectas, cuando la nieve primavera empieza a descongelarse y se queda “crema”. Un poco más abajo nos topamos con otro sector delicado, salpicado de rocas y tramos de nieve dura que tampoco permitían error alguno.

Después de este segundo resalte, el tubo se ensancha aunque la pendiente sigue siendo muy pronunciada. Las rocas afloran aquí y allá por lo que no debemos perder la concentración en este tramo algo más cómodo. La canal principal va girando a derechas y decidimos descender los tres a la vez guardando separación entre nosotros para evitar ser arrastrados por las coladas que vamos provocando y que aquí es especialmente peligroso, ya que en la salida hay una zona convexa que termina en un cortado de roca de grandes dimensiones que tuvimos que rodear por la derecha.

Los últimos giros, pasado el cortado de roca, nos llevan al tramo final, cada vez con menos nieve y más estropeada por el calor. Los restos de avalanchas que se acumulan en esta zona final nos permitieron apurar unos pocos metros más. En total pudimos descender algo más de 500 m de desnivel por esta vertiente tan salvaje de Gredos. Tras el bocata, colocamos los esquís en la mochila para remontar por la ruta conocida que descubrimos en nuestro anterior descenso de la Canal Oscura izquierda y que nos lleva hasta el cuchillar de Ballesteros. Nuevamente el regreso es agotador ya que desde el cuchillar nos quedaba la bajada por el zócalo del Almanzor hasta el refugio y vuelta a la Plataforma.

Segunda parte del Proyecto Gredos completada. Estábamos siguiendo una buena progresión, ya que comenzamos con el descenso de la Canal Mari Carmen y la introducción a las Canales Oscuras por la línea más asequible, en la Canal Izquierda, unos días atrás. Después de esto, estábamos preparados para volver unos días más tarde e intentar afrontar uno de los itinerarios que más nos inspiró a descubrir la imponente cara sur de Gredos: la Canal de Tejea y el diedro de la Canal Rectilínea. Aún queda mucho por hacer, pero no sólo aquí, sino en muchas otras montañas cercanas que quizás esconden pequeños rincones, donde podemos sentirnos solos como si fuéramos las primeras personas que dejan sus huellas en un lugar desconocido.


Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Aconcagua con esquís: glaciar de los polacos

Esta vez no pudo ser: el descenso del Aconcagua (6.966 m) con esquís no pudo ser. Mariano y yo teníamos la intención de descender por el glaciar de los polacos, pero ninguno de los seis miembros del grupo pudimos llegar a la cima.

         Ficha Técnica                                                  Mapa de Situación

                   

Ya sabíamos que el descenso con esquís de la montaña más alta del continente americano no era una tarea sencilla. No por su escasa dificultad técnica, sino por su altitud, su climatología y su escasez de rutas esquiables. Elegimos las primeras fechas posibles de la temporada, finales del invierno austral, justo cuando el Parque Provincial del Aconcagua empieza a conceder permisos. Así esperábamos que la acumulación de nieve del invierno nos facilitara la progresión con los esquís. Pero aunque las condiciones invernales proseguían, el fuerte viento había barrido muchos tramos de la ruta elegida.

Puesto de los guardas del Parque del Aconcagua, durante el trekking de aproximación.

Segundo día del trekking de aproximación.

Los primeros penitentes llegando a Plaza Argentina. Foto: Mariano Frutos.

La ruta elegida era la vía directa del glaciar de los Polacos, en la vertiente este de la montaña. Un itinerario glaciar en sus últimos 1.200 metros de unos 50º de inclinación máxima en su parte final y en lo que llaman el cuello de botella hacia los 6.500 m. El único itinerario elegante y asequible técnicamente a nuestros esquís, siempre que las condiciones de nieve fueran las adecuadas.

Mal tiempo en Plaza Argentina.

Fuimos de los primeros grupos en llegar esta temporada.

Parte superior del glaciar de los Polacos, con la vía directa pegada a las rocas de la derecha

Tras un corto trekking de tres días por el Valle de Vacas hasta el Campo Base a 4.200 m, empezamos con la aclimatación y el lento montaje de los campos de altura, bajo unas condiciones invernales: algo de nieve, muchos frío y un viento constante, y en algunos días, huracanado. Aún así conseguimos instalar sin contratiempos el Campo 1 a 5.200 m en un angosto valle por el que el viento se cuela a toda velocidad.

Buen tiempo, pero frío, en la primera subida de aclimatación. Foto: Mariano Frutos.

Aunque muchos tramos eran esquiables, otros no lo eran tanto.

Campo 1 a 5200 m.

Para montar el Campo 2 a 5.850 m tuvimos más problemas. Durante el primer intento, las condiciones meteorológicas fueron estropeándose, contradiciendo así el pronóstico que nos habían pasado vía teléfono satélite, y tuvimos que dejar un depósito de material enterrado con piedras a mitad de camino, ya que el viento, literalmente, nos tiraba al suelo. La llegada al Campo Base envueltos por una tormenta de nieve fue un auténtico alivio.

El viento fue una de los grandes dificultades a las que tuvimos que enfrentarnos.

Mariano ascendiendo al Campo 1 con el incesante viento.

Hacia el Campo 2 y el tiempo empeorando por momentos.

Después de descansar un día, y ante las preocupantes previsiones de mal tiempo para dentro de tres días, decidimos volver a subir para montar el Campo 2 y realizar un intento de cima si el tiempo aguantaba. Nuevamente, la subida a este campo nos resultó frustrante, pero esta vez por nuestra culpa. Por un despiste, el último tramo de pedrera hasta él lo afrontamos por la ruta de bajada y a cada paso que subíamos, bajábamos medio, y cargados con más de veinte kilos.

Cargados como mulas hacia el glaciar de los Polacos.

Llegando al depósito del campo 1.

Desolador paisaje hacia el campo 2.

Llegamos todos reventados hasta el Campo 2, por lo que apenas pudimos disfrutar de las fabulosas vistas de este nido de cóndores entre agujas de roca, justo al pie del glaciar de los polacos. Aunque apretados los seis en dos tiendas de dos plazas, no pasamos una noche demasiado mala.

Precioso emplazamiento para el Campo 2.

Cometimos el error de sólo llevar dos tiendas para los 6.

 

El glaciar de los Polacos sobre nuestras tiendas a 5.850 m.

A la mañana siguiente, Pedro amaneció con evidentes síntomas de mal de altura, y Mariano que tampoco se encontraba bien del todo decidió acompañarle de vuelta al Campo Base. El glaciar había acumulado nieve venteada y profunda, y renuncié a subir sólo por el riesgo que ello conllevaba.

Últimas luces en el balcón del campo 2.

El glaciar de los polacos.

Primeras rampas por los falsos polacos.

Mis otros tres compañeros, Sergio, Pepe y Tomás, habían decidido renunciar al glaciar y rodear por la ruta de los Falsos Polacos hasta la normal, para llegar a la cima. El rodeo de la montaña hasta la ruta normal es una interminable travesía ascendente salpicada de neveros helados, que acabó primero con mis fuerzas a unos 6.300 m, y después con las de mis tres compañeros a unos 6.600 m. Nos faltaron las fuerzas y tuvimos que renunciar.

Subiendo por la eterna diagonal de los Falsos Polacos.

El refugio Berlín. Foto: Pepe Fernández.

Las últimas canaletas. Foto: Pepe Fernández.

El descenso con esquís tampoco fue para tirar cohetes: un par de neveros por encima del Campo 2 y desde los 5.500 hasta los 4.500 m. Con el ánimo por los suelos regresamos al Base, sabiendo además que ya no tendríamos otra oportunidad ya que el mal tiempo estaba previsto para dentro de dos días, y esta vez el pronóstico sí acertó.

Mariano descendiendo hacia el Campo Base.

Entre el campo 1 y 2 era muy poco esquiable.

De regreso al Campo Base.

Nos queda un sabor agridulce ya que por un lado nos enteramos de que una chica “alaskeña”, Kellie Okonek, con dos amigos norteamericanos consiguieron bajar esquiando la Vía Directa de los Polacos, pero por otro lado ese mismo día otro alpinista perdió la vida a pocos metros de la cima.

Mariano, Tomás, Pedro, Sergio, Pepe y Luis.

Quizás la decisión de renunciar es la más dura, pero también puede ser la más acertada.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.


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Categorías: Alpinismo, Esquí de Montaña