Torre de la “V”, canal Nordeste

A la sombra del Espigüete se encuentra la Torre de la “V”, con una canal con forma de banana en su cara nordeste: algo estrecha y empinada, pero sobre todo con gran exposición en su parte alta. Escalar su fina arista cimera y descender la canal con los esquís ha sido una de las mejores actividades que hemos hecho este año, y se lo debemos a nuestro amigo Vidal.

Ficha Técnica                                               Mapa de Situación

                    

La XVII Semana de Montaña de Guardo que se celebró desde el 13 al 18 de marzo, nos ofreció la oportunidad de contar unas cuantas de nuestras correrías por la nieve, y para allá nos fuimos con nuestro amigo Vidal. Además de pasarlo genial y conocer a gente estupenda como Rubén Marcos que presentó sus aventuras en bici, pudimos escaparnos a hacer un par de esquiadas. Y Vidal nos lio para ir a la Torre de la “V”. Una preciosa montaña eclipsada por su hermano mayor, el Espigüete, justo en uno de sus contrafuertes hacia el norte, pero separado de él por una profunda portilla con forma de V.

La aproximación a la Torre de la “V” de 2201 m de altitud, fue algo más larga de la “media hora” que siempre nos dice Vidal que queda para llegar a la nieve. De todas formas fue un paseo precioso al pie de la vertiginosa cara nordeste del Espigüete que en esta ocasión no veíamos claro que estuviera en condiciones para esquiarse. Desde el refugio remontamos entre brezos y piornos, el cordal que nos separa de las palas que llevan a la canal de subida.

Por fin nos calzamos los esquís y nos adentramos en este solitario vallecillo entre los contrafuertes del Espigüete y la Torre de la “V”. Mientras remontamos camino de la canal vamos estudiando las dificultades para bajarla y el tipo de nieve que nos podemos encontrar en la zona expuesta de la parte superior, en donde gira a la izquierda y que te escupe a los cortados. Afortunadamente, los altocúmulos que nos acompañaron durante la ascensión, mitigaron algo el inédito calor de esos días.

Ya con los esquís a la espalda nos introducimos en la canal en forma de banana que va estrechándose y empinándose progresivamente, mientras se arrima a los paredones calizos de la torre. En la zona media hay un bloque empotrado que divide la canal en dos ramas y que se empina hasta los 45º. De todas formas, las dos ramificaciones tienen anchura suficiente. Por encima, la canal se abre y vuelca a la izquierda, elevándose justo por encima de los cortados y, aunque la pendiente disminuye algo, la exposición aquí no permite un error.

La canal acaba en un cómodo hombro en la arista cimera, que fue donde tuvimos que dejar los esquís. La cima se alcanza unos metros más allá por una arista fácil pero fina y aérea, con enormes paredones que caen hacia el este y hacia el oeste. Pasamos con cuidado y mucha precaución hasta la cumbre en donde por fin pudimos fijarnos en el paisaje: hacia arriba podemos ver las cordadas de la cara nordeste llegando a la cima del Espigüete; y hacia abajo vemos otros montañeros remontando hacia la cara norte bajo el paredón que cae a nuestros pies.

Y después de la contemplación llegó la hora de la concentración. En silencio para no distraernos (excepto Vidal que no se distrae ni hablando) nos bloqueamos los esquís y comprobamos que el resto del material y ajustes estén “ok”. Iniciamos los fáciles primeros giros hasta donde empieza la canal. El primer tramo es empinado pero no demasiado, aunque es esta zona la más expuesta ya que cae a las paredes. Vamos descendiendo esta parte de uno en uno, y con giros de precisión cirujana hasta que, justo antes de los cortados, debemos pasar una “aristilla” para llegar a la canal.

El leve cambio de orientación de la pala que acabamos de bajar, a la canal propiamente dicha, hace que las condiciones de la nieve sean distintas: más enganchosa y peligrosa. Además es en donde la pendiente es mayor, unos 45º o algo más, y donde se estrecha progresivamente al acercarse al bloque empotrado. En este sector, la suavidad en los giros era necesaria para no clavar una espátula más de la cuenta.

En el estrechamiento de la canal, en donde se encuentra el bloque empotrado, lo pasamos unos por un lado y otros por otro. Su escasa anchura dificulta el giro en esa zona, pero una vez pasada, la canal se hace más franca y aunque mantiene la inclinación, la exposición ya es considerablemente menor. Aquí nos relajamos y enlazamos los giros hasta la salida de la canal.

Los palones de regreso hasta casi el refugio son para gozar y darle cera. Ya de regreso vamos descubriendo otras nuevas líneas por esquiar y que ojalá sea con ese pedazo de esquiador y mejor persona: nuestro amigo Vidal

Texto: equipo RECmountain; Imágenes: Vidal Rioja y RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: Alpinismo, ESQUÍ, Esquí de Montaña, MONTAÑA

Cabeza Mayor: tubo NW

En la cara noroeste de Cabezas de Hierro Mayor se encuentran varios tubos interesantes y empinados que rodean los dos grandes espolones rocosos (los “pulmones”) de la cara noroeste. Es un terreno exigente, no ya por su inclinación, si no por su exposición ya que suele tener nieve dura y mucha roca aflorando. Este tubo es uno de los mejores de Cabezas.

Ficha Técnica                                              Vídeo                                              Mapa de Situación

La amplia cara noroeste de las Cabezas de Hierro presenta una serie de palones y tubos interesantes, variados y con algo de inclinación y un desnivel que puede llegar a los 700 m cuando la nieve llega hasta el fondo del valle, al arroyo de las Cerradillas. Si bien, la zona alta suele tener nieve dura por la exposición a los fríos vientos del norte, la parte intermedia, la más empinada, normalmente conserva buenas condiciones de nieve. Y la zona baja no deja de ser interesante ya que se adentra en uno de los más bonitos pinares de la Sierra de Guadarrama.


Al Tubo Noroeste de Cabezas de Hierro se accede desde la cumbre de la Mayor a 2383 m de altitud. Para ello podemos acceder desde el Refugio Pingarrón, cruzando el arroyo de Guarramillas y superando el cordal nordeste que baja de Valdemartín. Después cruzaremos el arroyo de Cerradillas para afrontar las primeras rampas por el pinar que, poco a poco se va aclarando hasta desaparecer. Desde ahí ascenderemos por las amplias palas que llevan al collado entre las Cabezas, o incluso por la cascada de hielo, para llegar a la cumbre de la Mayor. También podemos acceder desde Valdesquí ascendiendo a Valdemartín, Cabeza Menor y Mayor; itinerario mucho menos interesante.

Las primeras rampas son fáciles, con poca inclinación, aunque, como ya hemos comentado, en esta zona es fácil que la nieve esté dura o helada ya que está abierta a los fuertes vientos del norte. En esas condiciones debemos estar atentos a no tener un resbalón porque la pendiente no cede hasta el pinar. Debemos dirigirnos a la cumbre del espolón rocoso derecho (según bajamos) de los pulmones, y rodearlo por su derecha.

Desde ahí, la pendiente se acentúa hasta los 45º, punto en el que comienza el tubo propiamente dicho. Aunque a medida que descendemos, éste se va enmarcando entre rocas, tenemos algún escape hacia nuestra derecha, hacia la parte menos inclinada de la amplia cara norte. Después del primer estrechamiento, el tubo se abre y pierde inclinación durante unas decenas de metros.

Pasada esa zona más amplia, vuelve a encajonarse y estrecharse, aunque no demasiado, y vuelve a presentar una inclinación próxima a los 45º. En esta parte algo más recogida y protegida del viento, podemos encontrarnos acumulaciones de nieve menos transformada o incluso en polvo. Toda esta sección mantiene la pendiente y la estrechez hasta la parte baja del espolón rocoso que forma el pulmón izquierdo (según lo vemos desde abajo).

A partir de aquí, por debajo de los pulmones, la pendiente va cediendo y el paisaje se abre al valle. Podemos seguir por ambos lados del cauce de la gran vaguada de esta vertiente, aunque la ladera es más franca por la izquierda del mismo. Enseguida entramos en el pinar, de ejemplares grandes y que permite seguir esquiando hasta el mismo arroyo de Cerradillas. Una zona para disfrutar del esquí entre pinos centenarios.

Si las condiciones de la cascada de hielo son buenas, desde la base del espolón rocoso izquierdo podemos entrar entre los pulmones y ascender por ella. Es una cascada corta y que no llega a la vertical, de apenas un largo de 45 m y de la que además podemos escaparnos en cualquier momento por su izquierda.

Después de ascender la cascada, podemos continuar ascendiendo por el espolón de la derecha por un terreno mixto, fácil pero divertido. Con algún escalón helado, algún tramo empinado de nieve y una crestita de roca que sale hacia las rampas fáciles que llevan al collado entre las Cabezas.

En resumen, una de las actividades de esquí de montaña más completas que se puede hacer en esta Sierra de Guadarrama.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Vídeo Tubos de Valdemartín

Alberto ascendiendo y descendiendo por los tubos de Valdemartín con nieve muy dura para bajar pero muy blanda para subir.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Auroras Polares

Las auroras polares son uno de los más impresionantes espectáculos que nos ofrece la atmósfera. Las también llamadas luces del norte (northern lights), encienden los oscuros cielos de las regiones polares con cortinas de colores que nos sobrecogen. Hacer esquí de montaña bajo las auroras era el objetivo de nuestro viaje a Noruega. Las líneas que pudimos esquiar serán objeto de otros reportajes, pero ahora vamos a contaros qué son las auroras, cómo se forman y dónde observarlas.

Mapa de Situación                                                     Vídeo

                    

Una aurora polar (aurora boreal en el hemisferio norte o austral en el sur) es un meteoro que se produce en la Ionosfera y que es manifestación de la electricidad en capas altas de la atmósfera. Son luces de colores, normalmente verdes, anaranjadas o violetas, formando cortinas, bandas o jirones que se van moviendo por la bóveda celeste con mayor o menor intensidad y brillo. Normalmente sólo son visibles desde latitudes muy altas, por encima de los 60º norte o sur, y predominantemente durante los meses de invierno cuando las noches tienen una mayor duración.

Nosotros nos fuimos a Lyngen (más info de Noruega) con la intención de hacer esquí de montaña bajo ellas y tuvimos suerte: simplemente ESPECTACULAR.

FORMACIÓN DE LAS AURORAS:

La superficie del Sol se encuentra a unos 6000 °C y conforme nos vamos separando hacia capas superiores de la corona solar, la temperatura aumenta en vez de disminuir, alcanzando hasta 3 millones de grados. Esto produce una emisión continua de radiación en un amplio espectro de longitudes de onda, y también de partículas cargadas de energía que conforman el viento solar. Las partículas del viento solar viajan a velocidades de hasta 1000 km/s, y recorren la distancia entre el Sol y la Tierra en aproximadamente dos días. Este flujo es más intenso cuando se producen tormentas solares y este viento solar llega hasta nuestro planeta chocando con el campo magnético terrestre, la magnetosfera.

El viento solar impacta con la magnetosfera terrestre que conduce las partículas cargadas de energía hacia los polos (Imagen: ytimg.com).

El viento solar empuja y deforma la magnetosfera y sus líneas de fuerza, de manera que en lugar de parecer las líneas de fuerza simétricas de un gigantesco imán colocado en el interior de la Tierra de norte a sur, estas líneas quedan achatadas frente al viento solar y son alargadas en la dirección contraria al Sol como si fuera la cola de un cometa. Las partículas cargadas quedan atrapadas en la magnetosfera y viajan a lo largo de las líneas de campo magnético acumulándose así en los dos polos magnéticos terrestres.

Aurora austral formando un anillo en torno a la Antártida (Foto: Nasa).

Allí, en torno a las zonas polares, estas partículas colisionan con los átomos y moléculas de la alta atmósfera de la Tierra que se encuentran en su nivel más bajo de energía. El aporte de energía proporcionado a estos átomos provoca estados de alta energía también llamados de excitación, y liberan entonces esa energía en forma de radiación electromagnética, manifestándose ante nuestros ojos como luz visible. Estas emisiones luminosas que llamamos auroras, se producen entre los 95 y los 500 km respecto a la superficie terrestre, en la Ionosfera, porque a esa altitud la atmósfera ya es suficientemente densa para que los choques con las partículas cargadas ocurran con suficiente frecuencia.

Los gases de la Ionosfera (a 100 km de altitud) excitados por la radiación solar, emiten energía luminosa produciendo las auroras (Foto: Nasa).

SUS FORMAS Y COLORES:

Las auroras tienen formas, estructuras y colores muy diversos que verían de manera continua. Pueden aparecer como un arco aislado muy alargado que se va extendiendo en el horizonte, o como ondas o rizos a lo largo del arco y también estructuras verticales a modo de cortinas alargadas y delgadas. Pueden aparecer bandas, espirales, y rayos de luz que tiemblan y se mueven rápidamente por la bóveda celeste. Su actividad puede durar desde unos pocos minutos hasta horas.

“Pero… ¿con qué velocidad se mueven?”

Para aquellos que nunca han visto una aurora es muy difícil imaginarse su apariencia exacta. Rara vez se ven vídeos a tiempo real porque las condiciones de luz de la noche son demasiado bajas para la mayoría de las cámaras. La mayor parte de las fotos que encontramos cuando buscamos este fenómeno son fotografías en exposición y la forma más común de captarlo en vídeo es realizando timelapses que nos muestran en pocos segundos lo que realmente ocurre en periodos de varias decenas de minutos. Es decir, la mayoría de los videos de auroras están hechos a cámara rápida.

¿Somos capaces de observar el movimiento y la variación de color e intensidad de las auroras a simple vista?

Sí. De hecho su velocidad puede ser muy variada y prácticamente imprevisible. En ocasiones veremos dibujado en el cielo este fenómeno de manera casi estática y continuada; de la misma manera un mismo destello puede cruzar el cielo en apenas un segundo e iluminar el ambiente.

“Y… ¿se ven tan bien como en las fotos?”

Depende. Cuando el fenómeno es tenue nuestros ojos dejan de apreciarlo mucho antes que una buena cámara. De hecho, cuando empieza a caer la noche y aun no se ven auroras, un buen truco para descubrir en qué parte del cielo va a ser posible verlas es hacer fotografías hacia distintas zonas de la bóveda. Si la aurora está comenzando a producirse, la cámara nos lo mostrará antes de que podamos verlo a simple vista.

Las noches en las que hay auroras fuertes podemos dejarnos impresionar sin envidiar nada al objetivo de nuestra cámara. Si tenemos suerte y algo de paciencia, seremos partícipes de un espectáculo absolutamente increíble.

¿Por qué tienen diferentes colores?

Sus colores dependen del átomo o molécula que las partículas del viento solar excitan, y del nivel de energía que alcancen éstos. Si la energía que llega afecta a niveles de la atmósfera con alto contenido en Oxígeno, dependiendo de la longitud de onda de la radiación que llegue, producirá auroras de color verde o rojo que son los más habituales. Si esa radiación que llega excita fundamentalmente a los átomos de Nitrógeno, producirá auroras de color azulado. Y si son las moléculas de Helio las más afectadas por esta radiación, producirá auroras de color púrpura o violeta, sobre todo en sus bordes.

Colores verdes y rojos del Oxígeno y púrpuras del Helio.

DÓNDE SE OBSERVAN:

A pesar de ser un fenómeno frecuente de latitudes muy altas, no es exclusivo de ellas. En ocasiones especiales puede resultar visible en latitudes medias como la nuestra, o incluso en el ecuador. La probabilidad de avistar una aurora polar depende de la latitud magnética, próxima pero no igual a la geográfica. A 67º de latitud magnética (cerca de los Círculos Polares) son un fenómeno habitual. Se pueden ver muchas noches desde finales de otoño hasta el comienzo de la primavera. A 57º la frecuencia de observarlas es de una o dos veces por mes; A 47º tan sólo se pueden ver en promedio una o dos por año. En nuestras latitudes, a unos 40º, las probabilidades de observarla son cada muchos años y muy cerca del horizonte. En el ecuador sólo se puede ver una aurora boreal aproximadamente cada dos siglos.

En latitudes bajas suelen estar cerca del horizonte y ser tenues; a veces pueden parecerse a los cirros ante el ojo humano.

Las auroras en latitudes bajas son raras, pero se han producido en numerosas ocasiones. Este pasado invierno pudieron verse desde el norte de Francia. El 20 de noviembre de 2003 se pudo observar también desde gran parte de Europa. En el año 2001 se observó una desde Niza. En España son muy raras pudiéndose observar unas pocas en todo un siglo, y existe documentación de observación en varias ocasiones, una de las últimas en el año 2000. En 1909 se llegó a observar desde Singapur y en septiembre de 1859 desde Hawai.

LA AURORA DE LA GUERRA CIVIL:

En un pueblo del norte de Palencia en donde trabajaba mi abuela de maestra, una noche se observó un resplandor rojizo en el horizonte que hizo salir a la gente a la calle asustada pensando que se incendiaba el monte. Tuvo que tranquilizarlos explicándoles que estaban viendo una aurora boreal. Aun mi madre recuerda esta historia, que ocurrió cuando tenía 8 años de edad. Fue el 25 de enero de 1938 en plena Guerra Civil y presentó su máximo entre las 20 h y las 3 h de la madrugada del día 26. En buena parte de España cundió el pánico pensando que el resplandor se debía a que las ciudades ardían en llamas debido a los bombardeos enemigos. Se extendió un sentimiento de misticismo y milagrería en torno a la idea de que era una señal divina debido a la barbarie de la guerra.

Una aurora roja en Figueres, 6 de abril del año 2000 (Foto: Tiempo.com).

La luz predominantemente era rojiza y fue tan intensa que llegó a ser visible incluso desde Andalucía. La Gran Aurora pudo verse en toda Europa y gran parte de Norteamérica, y llegó a observarse hasta en Las Bermudas y California. Se interrumpieron todas las comunicaciones transatlánticas de radio y en muchos lugares se pensó que la ciudad ardía en llamas. Muchos católicos vieron en ella el cumplimiento de una de las profecías de la Virgen de Fátima que anunciaba que el mundo estaba a punto de ser castigado con el hambre y la guerra. No le faltaba razón.

CLASIFICACIÓN Y PREDICCIONES:

Debemos tener en cuenta las bandas geográficas en las que es o no posible observar la aurora. Estas bandas se muestran en los mapas de previsión de observación. También existe una clasificación según la intensidad prevista y que es la que utilizan las organizaciones dedicadas a informar de la probabilidad de observación de auroras. La escala va del 0 al 9 y para que os hagáis una idea, nosotros pudimos observarlas en Noruega con una previsión de intensidad del 3 ó 4.

Instituto Geofísico de Alaska

Servicio Meteo de Islandia

Pronóstico de auroras europeo

Noaa

Tenéis mucha más información sobre Noruega y sus auroras en: Visit Norway

App: Norway lights

Aquí os dejamos unas fotos obtenidas por composición de imágenes en exposición de 30 segundos durante aproximadamente 1 hora de duración. Al rededor de la estrella polar giran las estelas de las estrellas (startrails). No son imágenes fieles a lo que ve el ojo humano pero nos pueden dar una idea de la actividad de las auroras durante este lapso de tiempo:

ESQUÍ EN ESCANDINAVIA:

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: Excursiones, Meteorología

La Palma: Fuencaliente y Teneguía

El último tramo de la Ruta de los Volcanes recorre las tierras españolas más recientes. El Teneguía entró en erupción en 1971 expulsando coladas de lava que fluían hasta el mar haciendo que la línea de costa avanzara unos cuantos metros. En este tramo recorremos sus ríos de lava petrificados y podemos imaginarnos la violencia y belleza de estos acontecimientos.

Ficha Técnica                          Mapa de Situación

                    

Una vez descendemos del volcán Martín de Tigalate, la ruta de los Volcanes nos lleva hasta el pueblo de Los Canarios y Fuencaliente a 700 m de altitud, para después seguir descendiendo hasta el faro y las salinas situados en la punta de Fuencaliente. En este último tramo de unos 7 km de distancia vamos abandonando el pinar, aunque todavía nos encontramos espléndidos ejemplares entre los que se mueven los lagartos tizones y algún cuervo gorrón. También van apareciendo los cultivos de vides con el que se elaboran los famosos vinos de Fuencaliente.

Lagarto tizón (Gallotia galloti palmae).

Cuervo (Corvus corax tingitanus).

El camino de bajada en su mayor parte, se acerca ahora al volcán de San Antonio en donde existe un Centro de Interpretación en el que nos ilustran acerca de los procesos volcánicos de la zona. Podemos acceder hasta el cráter cerrado de este volcán tan próximo al pueblo y que entró en erupción en 1677 enterrando la Fuente Santa, un manantial de agua caliente que daba nombre a Fuencaliente.

Continuamos la ruta hacia el volcán Teneguía, que entró en erupción en 1971:

El 21 de octubre de ese año comenzaron los temblores de tierra y los ruidos subterráneos que alarmaron a la población y autoridades.

El 26 de octubre aumentaron los ruidos y las explosiones, surgiendo columnas de humo del suelo que acabó agrietándose y expulsando dos ríos de lava camino del mar. La población abandona la comarca y algunos pescadores en la playa del faro de Fuencaliente se vieron aislados entre los ríos de lava teniendo que huir con sus barcas por mar.

El 27 de octubre la lava llega al mar haciendo hervir sus aguas en dos corrientes que rodean el faro milagrosamente. Se abre un gran cráter y varias bocas laterales expulsando rocas y llamaradas a más de 300 m de altura. Surge un tercer río de lava a una temperatura de 1100 ºC y las cenizas ardientes empiezan a cubrir la zona. Ya se ha formado un cono de 200 m de altura lanzando materiales, fuego y humo en gigantescos latidos cada 2 ó 3 segundos.

El 1 de noviembre se abre una nueva boca muy violenta con grandes explosiones y un flujo de lava cuatro veces mayor. Continua así cinco días más hasta que la gran montaña formada se derrumba lanzando una gran columna de humo y cenizas ardientes que queman las plantaciones de la comarca.

El 11 de noviembre se cuentan 8 bocas arrojando fuego, gases, cenizas y ríos de lava que fluyen hacia el mar. Continúa esta actividad una semana más hasta que para el 21 de noviembre va calmándose, emitiendo únicamente gases y cenizas.

Descendemos el cono volcánico del San Antonio y nos aproximamos a los diversos cráteres por donde salieron en 1971 los ríos de lava hacia el mar. Durante la subida al cráter del Teneguía, podemos imaginarnos la violencia y el poder de la naturaleza resquebrajando la roca y lanzando piedras y cenizas a cientos de metros de altura. Desde la cima podemos observar otros cráteres más pequeños y los petrificados ríos de lava dirigiéndose hacia la punta de Fuencaliente.

Seguimos bajando y va apareciendo la vegetación en forma de enanas plantas rastreras creciendo sobre el lapilli y líquenes aferrándose a las bombas volcánicas diseminadas por el terreno. Es un paisaje lunar y hostil en el que la vegetación va ganando terreno poco a poco. Más abajo empiezan a aparecer los senecios y matorrales.

El último tramo de la ruta desciende hasta la costa, llegando al faro de Fuencaliente. Existen dos faros: el antiguo edificio de piedra que milagrosamente se salvó de ser engullido por los dos ríos de lava que le rodearon; y el más moderno y alto pintado de blanco y rojo. Y pegadas al océano se encuentran las salinas que han sido declaradas Sitio de Interés Científico, entre otras cosas por las aves limícolas que allí habitan.

Rematamos con este quinto reportaje nuestro recorrido de norte a sur por La Palma, sin duda la “isla bonita” por la variedad de sus paisajes. Desde el húmedo y verde nordeste, pasando por la agreste Caldera de Taburiente y terminando por la espectacular ruta de los Volcanes. Una isla repleta de senderos que harán las delicias de los caminantes.

OTRAS RUTAS EN CANARIAS:

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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La Palma: ruta de los Volcanes

Este sendero recorre uno de los paisajes más bellos de Canarias en el que la fuerza de la naturaleza ha emergido desde las entrañas de la tierra dejando su huella en forma de paisaje atormentado y árido en el que los seres vivos luchan por conquistarlo. Los rojos, ocres y negros terrenos yermos contrastan con los luminosos verdes y amarillos de los pinos y de los líquenes que se aferran a la roca viva y caliente aún.

Ficha Técnica                         Mapa de Situación

                    

La convulsa historia geológica de La Palma comenzó hace 40 Millones de años debido a una fase de vulcanismo submarino que formó el complejo basal. Estos cimientos fueron elevándose hasta que hace 20 millones de años se produjo otra fase de vulcanismo, éste ya en superficie. Ya en épocas históricas se tiene constancia de las siguientes erupciones volcánicas en la isla de La Palma que transformaron el paisaje y el relieve:

1480, volcán Tacande

1585, volcán Tahuya

1646, volcán Martín de Tigalate

1677, volcán San Antonio

1712, volcán El Charco

1949, volcanes Duraznero, Hoyo Negro y Figura de San Juan

1971, volcán Teneguía

La ruta de los Volcanes es un recorrido por la reciente historia volcánica de La Palma. Un recorrido que nos lleva desde el Refugio del Pilar en el centro de la isla, hasta el faro de Fuencaliente en la punta sur. En total son 24 km de distancia partiendo desde 1450 m de altitud, ascendiendo al volcán de La Deseada de 1950 m y bajando hasta la costa misma en las salinas y el faro de Fuencaliente. El viento y el calor (excepto en invierno) serán nuestra compañía y debemos aprovisionarnos de comida y agua para todo el recorrido. Podemos acceder al refugio del Pilar en nuestro coche y al terminar la ruta volver en autobús y taxi. También podemos acceder en taxi al refugio y volver en autobús hasta nuestra localidad.

Refugio del Pilar.

Allá vamos…

El camino comienza entre pinos y a medida que va ganando altitud, las vistas van ampliándose hacia la mitad norte de la isla, con el Pico Bejenado recortado contra las paredes que conforman el circo de la Caldera de Taburiente. Más cerca podemos ver como se alternan los pinares con las coladas de escoria de una de las primeras erupciones de las que se tiene constancia histórica, la del volcán Tacande o Montaña Quemada en 1480. Alcanzamos rápidamente el Pico Birigoyo, un volcán de 1807 m desde donde el camino crestea hasta el Monte Barquita.

Pico Nambroque.

Volcán Hoyo Negro.

El camino comienza a descender hasta juntarse con el que viene directamente desde el área recreativa. Desde aquí vuelve la cuesta arriba y el pinar empieza a aclararse, dirigiéndose hacia el Pico Nambroque de 1922 m de altitud, con su singular perfil de meseta, dejando atrás y más abajo al volcán San Juan, que entró en erupción en 1949. Un poco más adelante aparece a nuestra derecha el formidable agujero del cráter del volcán Hoyo Negro que entró en erupción en esa misma fecha. También en 1949 entró en erupción el siguiente volcán que encontramos, el del Duraznero.

Cráter del Duraznero.

Esta parte más alta del parque natural de la Cumbre Vieja es impresionante. El cráter es un lago de lava solidificada que vierte ladera abajo hacia la costa este de la isla, como si el tiempo hubiera detenido el fluir del magma. Los pinos han colonizado las laderas del cráter proporcionando el color ocre de sus acículas secas al suelo, que contrasta con el negro intenso de las rocas. Y el verde brillante de sus ramas se recorta contra el océano azul y el perfil del Teide en la lejanía. Es un paisaje único. Más adelante encontramos los volcanes de la Deseada que con sus 1949 m de altitud son el punto más elevado de la ruta.

A partir de aquí el camino va descendiendo progresivamente, pasando por el volcán de El Charco que entró en erupción en 1712 y afectó a una gran extensión de la isla. Más abajo, a 1100 m de altitud en la vertiente oeste se encuentra el volcán Tahuya que entró en erupción en 1585. Poco a poco va apareciendo más vegetación y los pinares colonizan algunas laderas y cráteres, resaltando el contraste de colores entre los verdes y amarillos de la vegetación, con los rojos, marrones y negros de las rocas. En esta zona algo más baja, es frecuente que la nubosidad se cuele por las laderas este disipándose enseguida al descender por las vertientes opuestas. Aparece así, un paisaje más bello y enigmático en el que las luces y los colores se encienden y apagan al ritmo del paso de las nubes.

Llegamos así al volcán Martín de Tigalate que en 1646 entró en erupción, siendo ésta la que ha afectado a mayor superficie en la isla. Sus bocas se abren hacia el mar en coladas que aún no han podido colonizar las plantas. Es curioso observar la diferencia de verdes de los pinos según su edad: los más jóvenes lucen un verde intenso y luminoso frente al más oscuro de los ejemplares más viejos. En algunos de estos últimos más viejos, podemos observar sus cortezas quemadas de antiguos incendios y cómo son capaces de rebrotar para volver a la vida.

Volcán Martín de Tigalate

El camino sigue descendiendo ya por pinares hasta el pueblo de Los Canarios en donde nos encontramos con la escultura de homenaje al caminante. Aquí podemos descansar antes de la última etapa hasta el faro o coger el autobús o taxi de vuelta. Nosotros seguimos adelante hacia el volcán San Antonio y al Teneguía, camino del faro y las salinas de Fuencaliente y que os enseñaremos en el próximo y último reportaje de La Palma.

OTRAS RUTAS EN CANARIAS:

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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La Palma: ruta de La Cumbrecita

Desde La Cumbrecita accedemos a Taburiente por una senda que recorre la Caldera justo por debajo de sus farallones rocosos de su vertiente este. Un camino aéreo, con tramos vertiginosos y vistas excepcionales del interior de la caldera que nos ofrece otra visión de este Parque Nacional, corazón de esta Reserva de la Biosfera.

Ficha Técnica                         Mapa de Situación

                 

Este paisaje es el resultado de varios procesos eruptivos que dieron como resultado este gigantesco circo (que no es realmente un cráter volcánico) de 8 kilómetros de diámetro y más de 2 km de desnivel. La punta más elevada es El Roque de Los Muchachos que se eleva a 2426 m de altitud y en donde se encuentran las instalaciones del famoso observatorio astronómico. Podemos recorrer toda la crestería del circo por el sendero de gran recorrido GR 131 que desde el Mirador del Tilme al oeste a 594 m de altitud, asciende al Roque Palmero y al de Los Muchachos, al Pico de La Cruz, al de Piedra Llana y al de Las Nieves, y acaba en la Punta de los Roques al sur. Todos ellos con más de 2000 m de altitud.

El Espigón del Roque sobresale desde lo alto de la cresta del Roque de los Muchachos hacia las paredes verticales que caen a pico cientos de metros hacia el fondo de la Caldera de Taburiente. Las vistas son impresionantes siempre y cuando no haya nubes. Nosotros no tuvimos suerte pero aun así pudimos observar los tajinaste rosados, ya casi marchitos por la época tardía del año, las cinco uñas y otras florecillas que arraigan entre los roquedos.

Tajinaste rosado (Echium wildpretii)

Cinco Uñas (Senecio palmensis)

El cresterio de la caldera continúa hacia el sur de la isla por la ruta de Los Volcanes, pero desde la Punta de Los Roques, otra cresta lleva hacia el oeste hasta el Pico Bejenado de 1845 m de altitud, pasando por el collado de La Cumbrecita a 1287 m, inicio de nuestra siguiente ruta. Desde el Centro de Visitantes de El Paso, en donde debemos pedir el permiso correspondiente, accedemos a la Ermita de la Virgen del Pino con su enorme ejemplar de pino canario, y en donde pudimos observar de cerca a las Chovas piquirrojas. Desde aquí parte un sendero que lleva hasta La Cumbrecita.

Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)

Pico Bejenado, collado de la Cumbrecita y la Punta de los Roques.

En la Cumbrecita existe un pequeño aparcamiento desde el que parten varios senderos: uno es el que llega desde la Ermita de la Virgen del Pino; otro asciende hasta el Pico Bejenado; el de La Cancelita lleva hasta el Mirador de ese nombre cerca de Los Barros; y otro más, va agarrándose a las paredes verticales del circo de la Caldera para luego descender hasta las Casas de Taburiente. Este último es el que elegimos nosotros visitando primero el Mirador del Lomo de las Chozas en el camino hacia La Cancelita.

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) en La Cumbrecita.

El camino se adentra en el pinar de la Caldera en dirección oeste en suave descenso hacia la base del Pico Bejenado por su vertiente norte. Durante todo el recorrido tenemos unas impresionantes vistas hacia el fondo del circo, hacia el cresterío del Roque de Los Muchachos y la Somada Alta. En aproximadamente media hora nos asomamos al Mirador del Lomo de Las Chozas, un balcón formidable hacia el interior de la Caldera, contra cuyas paredes se recortan las chovas y los cernícalos. Y entre la vegetación aparecen los reyezuelos, herrerillos, mosquiteros y los más descarados pinzones palmeros.

Pinzón palmero (Fringilla coelebs palmae).

El camino regresa unos metros por debajo de por donde hemos venido hasta el inicio de la senda hacia Taburiente. Esta ruta es peligrosa, larga y difícil, y sólo se recomienda para personas acostumbradas a terreno abrupto de montaña. Podemos ver en la lejanía el itinerario horizontal al que nos dirigimos, tallado en las paredes verticales de los distintos lomos que debemos atravesar. Cerca ya del pie de la Punta de los Roques nos visita un lagarto tizón con su característica garganta azul, en la subespecie que corresponde a esta isla.

Lagarto tizón palmero (Gallotia galloti palmae).

El sendero en principio es cómodo pero expuesto ya que atraviesa bajo las verticales paredes del cresterío de la Caldera, y sobre cortados rocosos de cientos de metros, y puede estar deteriorado en algún tramo debido a la lluvia o la caída de piedras. Es conveniente salir pronto y avisar a la guardería quienes nos indicarán su estado. Al principio tiene unos tramos anchos y fáciles para, poco a poco ir alcanzando las paredes rocosas por las que se ha tallado la senda, e ir aumentando en dificultad y exposición.

Empieza una parte de la ruta en la que las personas con vértigo no deben exponerse. En ocasiones el camino está enterrado por la tierra que se desliza ladera abajo y tenemos que pasar por esos taludes sobre los cortados, teniendo que poner mucho cuidado. La senda atraviesa diversos arroyos y obras hidraúlicas (canales, galerías y tubos) siguiendo la horizontalidad. Después, el camino asciende al Escuchadero y otros espolones hasta el Lomo Cumplido. A partir de ahí desciende de manera continua hasta el Valle de Aceró y las Casas de Taburiente.

A pesar de que el tiempo se nos echó encima y no pudimos completar la senda, quedamos encantados con el recorrido hasta el Escuchadero. Con unas vistas excepcionales y un ambiente de montaña agreste y solitario, resulta un camino no apto para todos los públicos por su longitud, dificultad y exposición. Nosotros dejamos pendiente el completarlo para la próxima visita.

OTRAS RUTAS EN CANARIAS:

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.


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Vídeo GTP 2016

Vídeo Oficila del Gran Trail Peñalara 2016. Aquí os dejamos las imágenes resumen de la carrera de Ultra-trail por la Sierra de Guadarrama con unas pinceladas históricas y las reflexiones de Felipe y Pedro, dos auténticos guadarramistas. En esta ocasión hemos querido hacer un pequeño homenaje a los pioneros de este deporte que, hace ya más de 100 años corrían por la sierra. Esta sierra en la que el ser humano es parte de ella y en la que tenemos que compaginar disfrute y conservación, sin dejar que nadie la haga suya.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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