Torre Cerredo, desde Caín

Una larga ascensión que nos lleva desde el Río Cares por la Canal de Dobresengos hasta el punto más alto de la Cordillera Cantábrica. Las fáciles, aunque expuestas, trepadas a la Collada Bermeja y a la misma cumbre del Torre Cerredo, hacen de esta ruta un itinerario más que entretenido. Más de 2200 metros de desnivel para disfrutar.

Ficha Técnica                               Mapa de Situación

                     

Ya hace tiempo que queríamos ascender a Torre Cerredo, no sólo porque es la más alta cumbre de la Cordillera Cantábrica, sino porque además supone superar un desnivel importante. La idea es hacer la ascensión lo más ligeros posible pero llevando lo imprescindible para que el cambiante tiempo de los Picos de Europa no nos sorprenda. Aunque no conocemos la ruta, la llevamos bien estudiada gracias a la magnífica labor documental de Jesús Sánchez Melado en su detallada web, y que os aconsejo que consultéis.

Salimos temprano de Caín a 460 m con el cielo cubierto y la previsión algo incierta pero confiando en que vaya despejando. Saliendo hacia Posada de Valdeón y pasando el Puente Grande bordeamos el pueblo y retomamos dirección norte para remontar el Sedo Mabro. Una canaleta empinada nos permite atravesar el contrafuerte rocoso y entrar en la propia Canal de Dobresengos. Desde ahí, una travesía nos lleva hasta el camino principal que sube paralelo al Arroyo de Casiellas, y después asciende hasta la Fuente del Torno a 810 m, probablemente el último punto donde rellenar de agua nuestras cantimploras.

Seguimos subiendo por la misma canal hasta el Hoyo de San Ligiesto en donde las paredes cierran el paso. A nuestra derecha asciende una canaleta que nos lleva a un bosquete de hayas, por encima de las paredes rocosas a unos 1250 m. Seguimos subiendo por la parte derecha de la canal, bordeando las grandes pedreras que caen del cordal de la Torre de Pamparroso.

Alcanzamos por fin el Hoyo Grande Bajero a 1900 m y el camino se suaviza adentrándose en este majestuoso valle. Continuamos hacia el fondo dirección al Hoyo Grande Cimero pero antes de alcanzarlo, sobre la segunda barrera rocosa, abandonamos el camino principal hacia nuestra izquierda. Remontamos las inestables pedreras de las faldas de la Torre Coello buscando una vira en diagonal hacia la izquierda, que asciende el contrafuerte rocoso bajo esta torre, y que es difícil intuir desde abajo.

Alcanzamos así la Rampa de Coello, a los pies del paredón de la torre, a 2200 m. Su trepada es muy fácil (II+), pero tiene un paso muy expuesto al tener que rodear un gran bloque por su izquierda, sobre un vertical paredón, en el que debemos extremar las precauciones ya que hay piedrillas sueltas en él. El ambiente es excepcional, con toda la canal de Dobresengos bajo nuestros pies y los paredones de la Torre Coello sobre nuestras cabezas.

Acabada la rampa alcanzamos el pedregal que fácilmente nos lleva a la Collada Bermeja a 2476 m. Sin perder altura bordeamos la Bermeja por su ladera este, buscando los pasos más sencillos de esta fácil travesía que nos lleva hasta los pies de la cara nordeste de la Torre Cerredo.

Llegamos a una evidente canal a 2560 m, que baja por esta cara nordeste de Torre Cerredo, y en donde comienza la vía normal. La trepada es muy fácil (II+) pero expuesta ya que se va ascendiendo en diagonal a la izquierda, pasando justo por encima de las paredes verticales de esta vertiente. El mayor peligro puede venir de las piedras sueltas que pueden desprenderse y desequilibrarnos o golpearnos. Debemos ser muy precavidos y dejar tiempo a otras personas para que progresen a su ritmo.

Después de rodear un gran bloque por debajo y por su izquierda, alcanzamos la corta arista hasta la cima a 2650 m de altitud. Hemos hecho un buen tiempo de 5 horas por lo que podemos aprovechar tranquilamente las fabulosas vistas de esta emblemática cima: la arista al Pico de los Cabrones, la Torre de la Palanca, el Llambrión, el Tesorero, e incluso al fondo, nuestro querido Curavacas.

Echando un último vistazo, nos asomamos para ver toda la Canal de Dobresengos hasta el mismo Río Cares. Comenzamos el destrepe sin prisas hasta el pie de vía. Atravesamos a la Collada Bermeja para deshacer el camino realizado, volviendo a tomarnos con calma el paso expuesto de la Rampa de Coello, y así disfrutar de este lugar tan excepcional.

Llegamos ya a terreno fácil, al Hoyo Grande Bajero y un poco más allá a la Canal de Dobresengos. Desde allí nos apartamos del camino habitual para descender como podemos por las pedreras hasta el hayedo y la canaleta que lleva al Hoyo de San Ligiesto. Con las cantimploras vacías alcanzamos la Fuente del Torno y continuamos por al Arroyo de Casiellas hasta el mismo Río Cares. Antes de abandonar el arroyo, aprovechamos una de sus pozas para refrescarnos del calor que aquí abajo empieza a ser sofocante.

Regresando a Caín volvemos la vista hacia arriba para intentar descubrir si se ve la cima de Torre Cerredo. Y efectivamente, encontramos el punto desde donde podemos verla, 2200 m más arriba, saliendo entre las nubes que empiezan a cubrir las montañas.

Para terminar la jornada, y buscando cielos despejados para sacar unas fotos, fuimos a Valverde de la Sierra desde donde pudimos plasmar la silueta del Espigüete recortada contra la Vía Láctea. Una imagen que nos hace revivir esas silenciosas y oscuras noches de verano en la montaña, en las que las estrellas nos arropan.

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: MONTAÑA, Trail

Curavacas: Senda del Notario

Esta es una de las rutas más interesantes para ascender este precioso pico palentino. A través de ella podremos adquirir una visión casi completa de esta montaña ya que la rodea por todas sus vertientes. El itinerario que comienza por la cara sur, bordea al pie de las paredes de su vertiente este para atravesar su cara norte y acabar en la cima por su lado oeste. Y normalmente no te encontrarás a nadie.

Ficha Técnica                    Mapa de Situación

                   

El Curavacas siempre ha atraído nuestra atención y tanto nos gusta que volvemos una y otra vez, en verano y en invierno, con esquíes o con zapatillas. Esta vez quería “trailear” por la interesante y entretenida Senda del Notario, nombre que toma de Luis García Guinea, notario de Cervera de Pisuerga hacia 1940, enamorado del Curavacas y quien tantas veces ascendió por esta ruta. La mejor información sobre ella la podéis encontrar en dos libros imprescindibles de la montaña palentina: “Ascensiones en la Montaña Palentina” de David Villegas y Vidal Rioja (Ed. La Pedrera Pindia); y “Curavacas y Espigüete” de Tente Lagunilla (Ed. La Escalera).

Amanece en Vidrieros con el telón del fondo del murallón de la vertiente sur del Curavacas formada por la cumbre Este (2524m), el Pico Medio (2475m) y la cumbre Oeste (2504m). Esta vez voy solo y con una ligera mochila con lo imprescindible: agua, comida, forrito, chaqueta ligera, gorra, gafas, crema solar, teléfono, cámara y kit de emergencia.

La ruta sale del pueblo de Vidrieros (1325m) y asciende por el camino del Arroyo Cabriles hasta los prados del mismo nombre. Allí se sigue por el sendero bien marcado que por La Pedrera sube hacia el Callejo Grande. Justo antes de entrar en Callejo, al pie de las primeras paredes, hay que desviarse del camino principal hacia la derecha para ascender en travesía hasta el Collado del Hospital o Collado de Cabriles (2154m). Este paso se encuentra justo al pie de las paredes del Risco del Hospital, el Diente del Oso y la Torre del Callejo Grande, que forman la cresta que separa la vertiente sur y la este del Curavacas.

Desde el collado se abre a nuestros pies la Cuenca del Hospital con la laguna del Pozo del Hospital que baja hasta el Valle de Pineda. Según se baja este valle van apareciendo a nuestra derecha las paredes rocosas de la cara Este del Curavacas, por donde discurren las famosas vías de la Diagonal o la Directa del Fraga. Bajo la pared del Escudo (2020m) y antes de llegar al pie de los Picos del Rebeco, se gira a la izquierda para afrontar la subida a la Pedrera Pindia.

Subiendo la Pedrera Pindia se deja a la derecha las paredes que conforman la Cola del Curavacas hasta los Picos del Rebeco, con dos diedros característicos que no son hoy el objetivo. Por encima de la pedrera, entre las paredes rocosas, se encuentran dos brechas: la de la izquierda es el Segundo Paso y la de la derecha la Brecha Muerta. Hay que dirigirse a esta última que es algo más fácil y evidente.

Mientras se va trepando por la zona derecha del diedro que lleva a la Brecha Muerta, van apareciendo distintas agujas recortándose contra el azul del cielo: la Aguja Olvidad, la de Los Guerreros, la Flecha y la más significativa, la Placa Amarilla. La trepada es fácil y hay muchas alternativas que nos van llevando de manera entretenida hasta la brecha que separa esta vertiente este de la cara norte de la montaña.

Ya en la Brecha Muerta (2341m) se entra en la cara norte del Curavacas, en donde podemos optar por descender en oblicuo hasta el pie de la pared, o introducirnos en la misma pared norte que es lo que haremos. Tras bajar unos pasos, hay que dirigirse hacia la izquierda por unas estrechas terrazas sobre las paredes hasta una canalona. Desde allí se puede ascender hasta el Segundo Paso y alcanzar La Llana por donde subir a la cumbre, o seguir en diagonal ascendente por las terrazas que surcan los cortados de la pared norte.

Por estas terrazas fáciles, aunque expuestas, se alcanza la Meseta Inclinada que nos deja en el collado de la salida de la canal Sur Directa (2470m). Desde allí, ya sólo queda subir los últimos metros por el lado oeste de la montaña hasta la cima del Curavacas (2524m) y disfrutar de las magníficas vistas hacia el Espigüete, la Peña Prieta o los Picos de Europa.

La bajada más sencilla y rápida se hace por la ruta normal del Callejo Grande. Hay que bajar hacia el este hasta alcanzar la Llana y enseguida arrimarnos a nuestra derecha hasta la Horcada del Callejo Grande (2465m) justo al oeste de la cumbre de la Torre del mismo nombre. Se destrepan fácilmente los primeros metros de la Horcada para seguir bajando, ya por la cara sur, por el itinerario bien marcado del Callejo. Al pie de las paredes del Risco del Hospital enlazamos con el itinerario de subida para llegar al Arroyo de Cabriles en donde podemos refrescarnos con sus frías aguas.

Sólo en la ruta normal nos hemos cruzado con gente y hemos podido disfrutar de la soledad de la montaña en toda la Senda del Notario, algo que cada vez va siendo más difícil en nuestra geografía. Y ahora por la tarde, las nubes se apoderan de la montaña y entre sus girones plateados se recortan las agujas y los contrafuertes verdinegros de esta impresionante mole de conglomerado. El Notario nos ha contagiado su amor por el Curavacas.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Vídeo del GTP 2019

X edición del GTP. Vídeo oficial del Gran Trail Peñalara 2019 que la RSEA Peñalara ha organizado en su X edición, en sus tres distancias:
– Cross Nocturno Navacerrada de 12 km en el que los ganadores fueron Antonio Alcalde y Cristina Trujillo.
– Trail Peñalara de 60 km ganados por David López Castán y Cristina Saturnino.
– Gran Trail Peñalara de 115 km que ganaron Jesús Gil y Gemma Arenas.
Más información en www.grantrailgtp.com

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Naturaleza de Yucatán: Sur

La costa sur de la Riviera Maya es la menos alterada por el turismo y la que conserva más naturaleza salvaje. Al sur de las famosas ruinas de Tulum, se encuentra la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an: una zona en donde el mar se funde con la jungla formando lagunas y manglares, y una barrera arenosa con unas playas solitarias desde las que ir a bucear a la barrera de coral. Es un auténtico paraíso.

Mapa de Situación

                    

Las ruinas de Tulum se encuentra dentro del Parque Nacional del mismo nombre y que abarca el pasillo costero hasta Cancún. Una zona con una enorme presión turística, sobre todo en las proximidades de Playa del Carmen o el mismo Cancún. La ciudad de Tulum tiene un ambiente mucho más tranquilo y relajado, y cuanto más al sur te alejes de él, más integrados se encuentran los pequeños hoteles en la selva. El turismo se basa no tanto en el “todo incluido” como en las actividades deportivas como el surf o el buceo, o en la observación de la naturaleza, siendo el punto de partida de numerosas excursiones a los alrededores.

La zona arqueológica está construida en torno al año 1200 y se estructura teniendo en cuenta las cuatro esquinas o puntos cardinales, con los edificios ordenados en torno al Castillo frente al mar. Este importante edificio tiene distintas referencias al Sol y a Venus, e incluso a la concepción misma del universo, con un plano superior en donde se asienta el Castillo, y un plano inferior o inframundo representado por la cueva en el acantilado sobre el que se alza. Cuando llegaron los conquistadores españoles todavía quedaban algunos habitantes, pero hacia el siglo XVI ya quedó despoblada hasta la llegada del turismo masivo.

Es imprescindible el baño en sus aguas turquesas o una excursión en barquita para ver las ruinas desde el mar y bucear en la barrera de coral en donde, con un poco de suerte, podréis compartir baño con alguna tortuga. Esta barrera de coral es una de las más grandes del mundo después de la australiana y, aunque el calentamiento global también está afectándola, todavía se puede observar una gran biodiversidad. Lástima que poco a poco, las zonas de coral muerto, blanquecino y mucho más pobre en vida, sean cada vez más amplias. El inexorable aumento de temperatura de los mares por nuestra irracional forma de vida está matando el coral.

Desde Tulum podemos contratar excursiones para visitar Sian Ka’an. Un espacio natural que en 1987 fue declarado Reserva de la Biosfera por su riqueza en fauna y flora. La interacción entre el mar y la selva ha construido este paraje a caballo entre ambos mundos. Una barra arenosa que constituye una inmensa playa, separa las grandes lagunas rodeadas de manglares, del mar Caribe. A su vez, las playas están protegidas del oleaje por la barrera de coral, la segunda más grande del mundo. La excursión comienza adentrándonos en camioneta por una pista que recorre la barra arenosa hacia el sur, entre las lagunas y el mar. Durante el trayecto podremos ir observando infinidad de aves tropicales.

Pelícano pardo

Charrán real

Zanate o X`kau

Carpintero yucateco

Tirano tropical

Al final de esta pista, unas pequeñas barcas nos llevarán a recorrer las lagunas interiores, pudiendo contemplar la riqueza que suponen los bosques de manglar que las separan del mar abierto. Además de aves, en estos canales y zonas inindadas se pueden observar cocodrilos. Ya en las zonas más abiertas de las lagunas, no es difícil encontrar familias de delfines y, si hay suerte, alguna de manatíes.

Cormorán bicrestado

Sinsonte o Cenzontle

La excursión prosigue saliendo de las lagunas a mar abierto, hasta la zona de arrecifes en donde podremos bucear y seguir maravillándonos de la gran biodiversidad de estos ecosistemas tan delicados. Aunque los guías intentan que veamos el mayor número posible de especies, tienen unas estrictas limitaciones para no interferir en sus costumbres ni molestarlos.

Para terminar nuestra excursión en barca, visitamos lo que ellos llaman la piscina natural más grande del mundo: una zona de mar turquesa entre la barrera de coral y la playa, en donde un extenso banco de arena blanca nos permite hacer pie y bañarnos con la sensación de estar en mitad del océano. O mejor dicho, en mitad del paraíso.

Y para rematar, y antes de regresar a las camionetas, desembarcamos en el pequeño pueblito pesquero de Javier Rojo Gómez para comer pescadito recién salido del mar en una de las cabañas de los pocos habitantes de este rincón tan especial de Yucatán.

Aunque llegamos a Yucatán temerosos de encontrar un paisaje aplastado por el turismo de masas, tenemos que reconocer que en cuanto nos alejamos de los centros hoteleros, tenemos un mundo natural por descubrir impresionante, y unas gentes amables dispuestas a compartirlo contigo.

Texto e imágenes: equipo RECmountain
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Naturaleza de Yucatán: centro

La Riviera Maya es una de las zonas más turísticas del planeta y aun así, tiene en su entorno una naturaleza salvaje que nos sorprenderá en cuanto nos perdamos un poco. Esta zona central de la península de Yucatán, además de playas paradisíacas, está ocupada por una jungla verde llena de ruinas mayas, cenotes cristalinos y una fauna por descubrir.

Mapa de Situación

                   

Aunque en el año 2017 los huracanes no han afectado gravemente a la península del Yucatán, no siempre ha sido así y en numerosas ocasiones han impactado estas tierras asolando el paisaje y dejando un rastro de devastación. La civilización Maya ha sufrido continuos embates de estas tormentas aunque, curiosamente, se asocia el final de su existencia en el siglo X a un periodo de sequía insólito que acabó con sus existencias de agua dulce del subsuelo. La plataforma caliza que constituye esta península hace que la lluvia se filtre y no corra en ríos, acumulándose en las cavidades y grutas de la roca que va disolviéndose poco a poco. El interior de la roca se encuentra enteramente recorrido por una inmensa red de cuevas que a veces se derrumban y forman piscinas naturales, los cenotes, de donde se consigue el agua dulce.

Existen miles de cenotes en Yucatán, algunos muy turísticos y visitados, pero otros perdidos en medio de la selva y que poca gente visita. Os recomendamos que preguntéis a los lugareños para que os informen de donde están los menos conocidos. En algunos cobran la entrada ya que tienen instalaciones en donde cambiarse y ducharse, con toallas y otros servicios. Pero sin duda merece la pena perderse un poco por los caminos rodeados de selva para encontrar estos rincones paradisíacos.

Camino hacia el sur, entre Leona-Vicario y Puerto Morelos, encontramos unos cenotes preciosos junto al más conocido Cenote Zapote, en el que pudimos bañarnos solos, sin aglomeraciones y rodeados por la jungla. Los caminos que conducen a ellos son perfectos para la observación de aves, mariposas, lagartos y mamíferos como ardillas, coatís, agutís, mapaches, monos y, con un poco de suerte, algún felino.

Ardilla yucateca

Coatí

Agutí o Sereque

Algo más al sur y también en el interior, podemos visitar las ruinas de Cobá, que aunque no son tan famosas como las de Chichén Itza, son igualmente interesantes. Entre estas ruinas podemos contemplar campos de juego de pelota, observatorio astronómico, construcciones enteramente cubiertas de selva y una de las pocas pirámides a las que todavía dejan subir, o escalar mejor dicho: la pirámide de Nohoch Mul. Desde su cima podemos contemplar la inmensa y llana selva esmeralda que ocupa todo lo que alcanza nuestra vista, sólo interrumpido por alguna que otra loma verde que probablemente sea otra construcción comida por la jungla.

El recorrido para llegar hasta las ruinas está rodeado de selva y podemos alquilar una bicicleta para realizarlo más rápidamente, pero os aconsejamos que vayáis a pie para disfrutar de toda la naturaleza salvaje de este lugar. En cuanto nos separemos del gentío que recorre las distintas construcciones, nos encontraremos sumergidos en un paraíso verde.

Basilisco o Teterete

Tucán arcoiris

Chachalaca vétula

En la zona de costa se encuentran los grandes y lujosos complejos turísticos, esos de todo incluido en los que te puedes pasar el día y la noche comiendo y bebiendo. Pero existen algunos más tranquilos y retirados que pueden ser un buen punto de partida para otras excursiones. Nosotros dimos con uno lejos de las aglomeraciones y rodeado de selva, el Grand Sirenis. En sus alrededores tenía senderos con información de la fauna y flora que ibas encontrando, pequeños cenotes en medio del bosque, una playita alejada de las instalaciones con las señales de nidos de tortuga y un tramo costero rocoso perfecto para el snorkeling con su zona de arrecife coralino y todo.

De entre todas las aves que nos encontramos por los senderos de los alrededores del hotel, os dejamos unas cuantas fotillos de ellas.

Paloma aliblanca

Luis grande

Bolsero de Altamira o Yuyum

Chipé de garganta amarilla

Chara yucateca joven

Chara yucateca

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Naturaleza de Yucatán: norte

La península de Yucatán fue el hogar de una de las civilizaciones más desarrolladas que han existido: los Mayas. Una cultura inteligente y enigmática asentada en una plataforma de roca caliza totalmente recorrida por una enorme red de cuevas, y recubierta de una exuberante jungla. Nosotros empezamos nuestra visita por el norte en donde la selva se encuentra con el mar formando lagunas saladas y manglares.

Mapa de Situación

                   

El año 2017 ha sido uno de los más cálidos a nivel global y esto probablemente tuvo mucho que ver con la frecuencia y violencia de los huracanes que sacudieron esta zona del planeta. Nunca antes se habían observado tres huracanes simultáneos en el Atlántico y, uno de ellos, el Irma, alcanzó categoría 5 impactando en Cuba y Florida. Posteriormente llegó el huracán María, también de categoría 5, afectando a la República Dominicana y Puerto Rico. Nosotros comenzamos nuestro viaje en esas fechas por el norte de la península del Yucatán, entre el Golfo de México y el Mar Caribe, pero tuvimos la suerte de vernos afectados sólo por las tormentas periféricas de estos devastadores ciclones.

La parte norte de la península de Yucatán está mucho menos invadida de turistas que la famosa “Riviera Maya” pero igualmente tiene una desbordante naturaleza. Es una inmensa planicie verde en la que la selva es dueña de todo el paisaje. Alquilamos un coche para viajar hasta la población de El Cuyo, en la costa norte del Yucatán, y a pesar de esa fama de país peligroso, sus gentes son amables y amigables. Sí conviene tener un cuidado especial con el estado de algunas carreteras secundarias en donde nos podemos encontrar, no baches si no, auténticos cenotes en el asfalto, como en el que reventamos una rueda el primer día, obligándonos a buscar una “llantera” para cambiarla.

En el pequeño pueblo pesquero de El Cuyo nos quedamos en unas de las muchas cabañas junto a la playa que se extienden a lo largo de ésta, y que por cierto, son bastante baratitas. El pueblo se encuentra en un brazo de arena que separa las lagunas interiores y el océano. Todas son construcciones pequeñas y bien integradas en la naturaleza y son visitadas por aficionados al kite y al windsurf. Es un pueblito muy tranquilo y altamente recomendable.

Por los alrededores del pueblo podemos visitar las lagunas o disfrutar de una larga e impresionante playa de arena blanca en donde podemos observar lagartos e iguanas, e innumerables especies de aves marinas. Es el lugar perfecto para descansar y relajarte sin tener que preocuparte de nada más que de disfrutar de la vida.

Fragata magnífica

Chorlito níveo

Si desde El Cuyo fuéramos caminando por la playa hacia el oeste llegaríamos hasta el Parque Natural del Río Lagartos. Pero los casi 40 km que nos separan nos obliga a hacer un largo rodeo por las carreteras interiores para llegar hasta allí, aunque durante el trayecto podremos observar cantidad de aves tropicales en la jungla que las rodea.

Calandria cuculada

Mosquero cardenal

Caracará crestada

Aguililla caminera

En el pueblo de Río Lagartos podemos coger una excursión en lancha recorriendo el manglar. La barca nos llevará por las lagunas interiores hasta algunos de los canales que se introducen en el mismo manglar, para después llegar hasta las aguas del Golfo de México. Una estupenda manera de conocer este valioso y delicado ecosistema, y la importancia que tiene el conservarlo.

Pelícano pardo y blanco

Tirano tropical

Cormorán bicrestado

Al este de Río Lagartos se encuentra el pueblo de Cancunito y Las Coloradas, y que es imprescindible visitar. Allí se encuentran unas inmensas salinas rosadas, junto a las lagunas interiores, y que están separadas del mar por una barra arenosa que se prolonga por decenas de kilómetros hacia el este, hasta El Cuyo y más allá, casi hasta Holbox. Los rosados tonos de las salinas muestran un paisaje casi irreal en el que podemos tomar baños de barro o contemplar grandes bandadas de flamencos a juego con los colores de las aguas.

Podemos contratar los servicios de los guías locales para visitar las salinas y que nos lleven a los lugares más populares, o podemos circular por una pista que recorre el brazo de arena a caballo entre la playa y las lagunas saladas. Por esta pista podremos parar cuando queramos para observar la fauna salvaje que nos vamos encontrando, o para darnos un bañito en las aguas turquesas de esta inmensa playa solitaria. En algunos puntos podemos ver en la arena los rastros que dejan las tortugas al desovar, o las estacas que señalan sus nidos, colocadas para no afectarlas.

Con pena dejamos esta zona para dirigirnos hacia el interior, al sur, hasta la ciudad de Valladolid con su interesante centro colonial. Cerca de allí fuimos a visitar uno de los más famosos cenotes, el Ik Kil. La península del Yucatán es una inmensa planicie de roca caliza en la que las abundantes lluvias horadan grutas y cavernas haciendo que el agua se filtre al interior. En algunos lugares, los techos de esas grutas se derrumban y forman los cenotes, profundos agujeros en la selva a modo de gigantescas piscinas. Aunque éste que visitamos es impresionante, nos decepcionó ver cómo se ha preparado para recibir hordas de turistas como si fuera un parque de atracciones.

Cerca de Valladolid se encuentra la impresionante y enigmática capital del Imperio Maya: Chichén Itzá. A pesar de lo turístico del lugar, estas construcciones son de visita obligada y nos dejaron verdaderamente impresionados. Aconsejamos contratar una visita guiada que nos explicará con detalle todo el significado y valor de las construcciones, y nos hará entender lo avanzado de esta civilización que se desarrolló desde el año 2000 a.c. hasta el siglo X. Sus conocimientos matemáticos, astronómicos y arquitectónicos, así como su arte y escritura jeroglífica, fueron los más avanzados de esa época.

Templo de Kukulkan

Campo y cesta de los juegos de pelota

Cabezas trofeo

Una de las aportaciones de la cultura maya ha sido su calendario, o mejor dicho sus calendarios o maneras de contar el tiempo. Existe el calendario sagrado de 260 días, el del ciclo solar de 365 días, la rueda calendaria de 52 años, la cuenta de 18 meses lunares, la cuenta venusiana de 584 días y la cuenta larga de 5200 años. Según esta última cuenta que empezó en el año 3114 a.c., el último día fue el solsticio de invierno del año 2012. Fecha que ha dado pie a numerosas profecías acerca del fin del mundo que evidentemente no han acertado. Aun así, acabamos de empezar un nuevo ciclo según la cuenta larga, que veremos qué nos depara.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Vídeo del GTP 2018

IX edición del GTP. Vídeo oficial del Gran Trail Peñalara 2018 que la RSEA Peñalara ha organizado en su IX edición, que ha congregado a 1.500 corredores en sus tres distancias:
– Cross Nocturno Navacerrada de 12 km en el que los ganadores fueron Antonio Alcaide y Alba Valladares,
– Trail Peñalara de 60 km ganados por Pablo Villalobos y Cristina Blázquez,
– Gran Trail Peñalara de 115 km que ganaron David Lutzardo y Gemma Arenas.

Con respecto al Campeonato de Madrid de carreras de Ultra los ganadores han sido David Galindo y Leticia Bellido.

Todos los resultados en el siguiente enlace >> goo.gl/FrRoqq

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Integral del Espigüete

Una divertida ruta circular que tras bordear la cara norte del Espigüete por su base, remonta esta bella montaña palentina de oeste a este por su aérea cresta. Una carrera de auténtica montaña que lo tiene todo: buenas sendas para correr, aristas de roca caliza para trepar, pedreras empinadas por donde bajar a grandes zancadas y bosques de hayas para sumergirte entre sus hojas y espesuras.

Ficha Técnica                                        Mapa de Situación

                    

Aprovechando nuestra visita a Velilla para disfrutar del “VI Encuentro Esgallero de Esquí Escombreril” y después de una jornada de risas y tortazos esquiando por el carbón, junto a Pablo Abad nos pegamos una carrerita de montaña de las buenas. Alberto y yo teníamos la intriga del tramo que nos quedó por recorrer en verano al hacer la Integral de Fuentes Carrionas. Tras trepar a una de las agujas del espolón noroeste del Espigüete, nos dimos la vuelta al quedar poca luz y no conocer el tramo final para alcanzar la cima. Así le propusimos a Pablo que nos llevara allí.

Después de pasar la noche en Pino Llano, salimos del aparcamiento por la pista forestal que lleva a las cascadas de Mazobre. Es un tramo cómodo para entrar en calor mientras rodeamos al pie de la imponente cara norte del Espigüete. Llegando a la primera cascada de Mazobre, por cierto con muy poquito agua, nos desviamos por una senda estrecha hacia la izquierda que va remontando entre las peladas pedreras y farallones calizos de la montaña, y la opuesta ladera de piorno y negro conglomerado. Por esa vaguada vamos ascendiendo hasta la asombrosa boca de la Sima del Anillo: un peligroso embudo natural que conduce al vertical pozo de entrada por donde las chovas se lanzan en picado a su interior. Asusta asomarse…

Siguiendo la vaguada, en donde pudimos rellenar de agua las cantimploras en el hilillo que aún corre por ella, vamos ganando metros de altura hasta llegar al Collado de Arra, limitando ya con León. Allí comienza la cresta noroeste de roca caliza y empezamos a tener que echar las manos a la piedra: empieza lo divertido. El camino viene marcado con hitos por lo que, si prestamos atención, no tiene pérdida. Las nubes procedentes de los valles leoneses ascienden en jirones por la cresta, creando un mágico ambiente de alta montaña en el que el paisaje desaparece y reaparece según te envuelve la niebla.

La ruta asciende primero hacia un gendarme por una ladera empinada y de roca suelta, fácil pero algo expuesta ya que lo hace por encima de un cortado. Mientras ascendemos nos vamos asomando a la impresionante pared norte de la cima principal. Al llegar a lo alto del gendarme se abre una brecha que lo separa de la cresta principal por lo que debemos descender unos metros para atravesar la canal norte que asciende a dicha brecha. Una trepada en travesía hacia la derecha, marcada con algún hito, nos devuelve a la cresta principal que vuelca al oeste. A partir de aquí ascendemos por unas adherentes lanchas empinadas y acanaladas de roca caliza desde donde ya, sin mucha dificultad, se alcanza la cima principal del Espigüete, de 2451 m de altitud.

El Espigüete quiso premiarnos el esfuerzo con un bello Espectro de Broken proyectado hacia las nubes que se arrastraban por los farallones de la cara norte, a nuestros pies. Un rato para tomar un bocadito y reponer líquidos mientras admiramos este fotometeoro, llamado también “gloria” por sus connotaciones místicas. La verdad es que en esos momentos nos invade una paz especial, una comunión trascendente con la montaña que anhelamos cada vez que bajamos a los valles. No tenemos prisa, el cronometro no nos importa y tranquilamente saboreamos estos intensos momentos.

Si la subida por la cresta ha sido más que entretenida, el tramo de arista, primero hacia la cima Este del Espigüete y luego hacia la Torre Díaz-Caneja, es además aérea. El paisaje se abre a toda la montaña palentina, las montañas de León y los Picos de Europa. La mayor parte de la arista es “corrible”, con precaución ya que tenemos buenos paredones que caen a plomo a ambos lados. También nos encontramos en la misma arista algunos agujeros profundos en esta montaña llena de cuevas.

En el Collado Cervunal decidimos abandonar la cresta para descender por unas buenas pedreras hacia el sur. Pedreras que se dejan bajar a grandes zancadas y que te llevan rápidamente al pie de la montaña. Llegamos así a la Majada Valdopila en donde cambiamos de dirección hacia el este, encontrándonos un pequeño pero precioso bosque de hayas que ocupa parte de las faldas de la vertiente del Espigúete que cae a la carretera entre los Cardaños.

El hayedo es bastante cerrado y la senda no se ve clara, pero debemos ir descendiendo en travesía hacia la izquierda hasta llegar a una canal entre espolones rocosos, que descenderemos con algún fácil destrepe entre hayas y rocas hasta salir del bosque, cerca de la carretera y a poca distancia del aparcamiento. Ya sólo queda el sprint final hasta Pino Llano.

En resumen, una ruta circular muy entretenida, con un gran ambiente de montaña y que recorre una preciosa cresta en una de las montañas más atractivas de la Cordillera Cantábrica, el altivo Espigüete.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: MONTAÑA, Trail