Valdemartín, cara Sur

Desde la cima de Valdemartín, su vertiente sur desciende hacia La Pedriza alta por la loma que separa el río Manzanares del arroyo de Valdemartín. Su descenso, si hay nieve suficiente, puede acabar en la pista de Las Zetas que sube desde Canto Cochino. Un descenso fácil y rápido, que domina el piedemonte madrileño.

Ficha Técnica                                      Vídeo                                   Mapa de Situación

Es una de las laderas de la Sierra de Guadarrama más visitadas por los esquiadores de montaña de la zona centro. Su rápido acceso desde el aparcamiento de Valdesquí o desde el Puerto de Navacerrada, hace que sea una de las rutas más frecuentadas. Además, con mal tiempo o mala visibilidad, los remontes nos guiarán hasta la cima de Valdemartín desde donde comienza el descenso.

Desde Valdesquí, lo primero es pasar la gran valla que encierra a los esquiadores de pista, pidiendo paso al personal de la estación que amablemente nos indicarán por donde ascender sin molestar. Nosotros preferimos bordear la alambrada por la parte más baja del río y ascender directamente hacia las peñas del Collado de Valdemartín, junto al remonte del mismo nombre. Desde aquí, remontamos el Cerro de Valdemartín por su cara noroeste, que muy frecuentemente se encuentra helada debido a su exposición al viento. Aunque no es muy empinada, un resbalón aquí nos llevará hasta abajo del todo por lo que las cuchillas o crampones no están de más.

Desde la cima de Valdemartín se nos presenta toda la cara sur con una loma central que separa el río Manzanares del arroyo de Valdemartín. Dependiendo del viento dominante durante las nevadas, encontraremos más nieve a un lado de esta loma, o al contrario. Como en esta ocasión de la foto de abajo del año 2011, cuando pudimos descender por esa loma hasta casi la pista de Las Zetas, esa que sube desde Canto Cochino en La Pedriza.

En este comienzo de temporada la nieve es escasa pero, teniendo en cuenta que las otras montañas están peladas, esta ladera nos ha dado una gran alegría ya que hemos podido esquiarla hasta el fondo del arroyo de Valdemartín sin pisar una piedra. La suave pendiente menor de 30º y la exposición al sur, hicieron que la nieve dura de primeras horas se quedara crema, para disfrutar aún más estos primeros descensos del año.

Como no teníamos mucha prisa, estuvimos esperando las luces del ocaso para volver a bajar y tomar unas cuantas fotillos con la luz naranja tiñendo La Bola, La Maliciosa o Cabezas de Hierro. Junto con el amanecer, es uno de los mejores momentos para disfrutar de la montaña y no sólo por las luces, sino también por la soledad que empieza otra vez a invadir las cumbres.

Las últimas subidas con la buena compañía de nuestro perrito “Kenobi”, el mar de nubes cubriendo el valle, y las nubes altas teñidas de colores, pudieron la guinda al día.

Y ya de noche cerrada, vuelta al aparcamiento desandando el camino de subida por Valdesquí.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Madrid Summer Ski Day 2016

Otro año más unos cuantos amigos hemos celebrado el “Madrid Summer Ski Day”. Hemos conseguido bajar con nuestras tablas, desde Peñalara hasta las Lagunillas de Claveles por una serpenteante línea. Y menos mal que lo hicimos en bañador o bikini porque nos mojamos pero bien, eso sí, por el tormentón de lluvia y granizo que nos cayó.

En esta ocasión hemos tenido que cambiar el MSSD por el MBSD: “Madrid Bikini Ski Day”, ya que tuvimos que adelantar la celebración de esta fiesta de amigos al sábado 4 de junio, 17 días antes de la entrada oficial del verano. Ya peligraba la continuidad de las líneas bajables en Peñalara y en vista de que el Ruau estaba cortado, decidimos adelantarnos para deslizar por la única opción posible sin quitarse las tablas: el Circo de Claveles. Y así, y a pesar de las malas previsiones meteorológicas, nos juntamos 15 amigos en Cotos.

Realizamos la subida sin mucho calor y con las nubes desarrollándose rápidamente sobre nuestras cabezas, mientras que la meseta norte se escondía bajo un precioso mar de nubes. Desde la cima de Peñalara continuamos hacia la de Claveles sin llegar a su cresta, y en el nevero del collado nos pusimos las tablas y nos quitamos los abrigos. Aunque calor, calor, no es que hiciera, nos quedamos todos en bañador para bajar en este “casisummerday”.

La primera parte más empinada y serpenteante, la bajamos de uno en uno para no despistarnos y acabar en algún nevero interrumpido. Los primeros fueron los más jóvenes, Pablo, Gonzalo y Mario, la nueva generación de riders que vienen pegando fuerte. Un tubo inicial estrecho y empinado daba acceso a una travesía que enlazaba con otro tubo y otra travesía, que a su vez nos llevaba a la pala principal. Unos pasos que el exceso de entusiasmo hizo que alguno se llevara por delante al compañero, afortunadamente sin más daños que algún moratón.

Después de la travesía nos volvimos a reunir y ya todos juntos descendimos por el gran nevero del Circo de Claveles en el que confluyen todas las líneas de este sector. La nieve, para ser junio, se mantenía en buenas condiciones: papa pero no pegajosa ni profunda. Por aquí pudimos bajar con más confianza y libertad, sin atropellarnos entre nosotros, hasta prácticamente las Lagunillas de Claveles. Casi 350 m de desnivel.

En total no han sido muchos metros de desnivel, ni ha sido la esquiada del año, pero en junio y en Madrid no podíamos perdérnoslo. Y para celebrarlo, unas sidritas naturales no muy bien escanciadas justo antes de que llegara la tormenta y nos impidiera hacer el par de bajadas más que teníamos pensadas.

La lluvia intensa, el granizo y los rayos nos empujaron a volver a casa antes de lo previsto, convirtiendo el “summer day” en un auténtico “spring day”. Menos mal que llevábamos los bañadores, porque empapados sí que acabamos.

A los que os quedasteis con las ganas de venir y no pudisteis, os esperamos en la próxima. Y a los que nos acompañasteis, muchas gracias: Alberto, Nico, Pablo, Mario, Álvaro, Javi, Marcos, Gonzalo, José María, Ricardo, Luis, Álvaro, Luna, Noel y Alberto.

¡¡¡Hasta la próxima, piratasss!!!

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Superdirectas de Peñalara

Desde los alrededores de la cumbre de Peñalara descienden una serie de tubos hacia la vertiente sureste, que en su parte alta tienen pendiente y dificultad. Entre ellos y si la nieve es suficiente, podemos trazar líneas más que directas pendiente abajo, cortas pero potentes. Por ello las hemos llamado “Superdirectas” de Peñalara.

Ficha Técnica                      Mapa de Situación                           Vídeo

Una de las zonas que más visitamos en Peñalara es su vertiente sureste, concretamente los tubos que descienden directamente de los alrededores de la cumbre hacia las lagunillas de Claveles. Las bajadas clásicas como el Tubo Ruau, el Tubo Ancho o la Fácil, nos conducen 450 m más abajo hasta los llanos de estas lagunas. Podemos continuar por la Hoya de Pepe Hernando hasta el límite del bosque e incluso hasta el aparcamiento de 1600 en la carretera de Cotos al Paular. Son descensos relativamente sencillos pero que podemos complicarlos en su parte alta si entramos por los resaltes rocosos que los separan, eso sí, siempre que haya buenas condiciones de nieve.

En esta ocasión nos quedamos a dormir en un medio igloo en las terrazas justo debajo del farallón rocoso de la cima, en un precioso balcón al valle del río Lozoya. Una oscura noche que aprovechamos para hacer unos timelapses hasta el frío amanecer.

DIRECTA DE LA CANAL SURESTE CLÁSICA:

A la izquierda del Tubo Ruau o canal Sureste Clásica según se mira desde abajo, esta línea desciende desde el mismo vértice geodésico de Peñalara hasta juntarse con la canal principal en los rellanos de su parte intermedia. Tiene algo más de pendiente que la entrada principal (rondando los 45º), y además, suele ser algo más expuesta ya que las rocas en la base de la línea suelen aflorar peligrosamente, sobre todo a principio de temporada.

Kike Ribas al comienzo de la línea y Javi Jiménez con su tabla.

SUPERDIRECTA DE LA CARA SUR:

Esta línea también desciende justo desde el vértice geodésico de Peñalara, pero ahora hacia el sur del pico, enlazando con la parte intermedia de la canal Sur o Tubo Ancho. Esta línea tiene su mayor dificultad en un estrecho y empinado paso de unos 50º que conduce a una pequeña pala sobre un cortado obligado de saltar. Lo estrecho del paso impide girar por lo que tiene que ser enfilado de recto, por lo que afrontas el salto con gran velocidad. Más abajo la pala se ensancha y puedes ya girar y controlar la velocidad.

Alberto Pantoja ha sido el primero y único en bajarlo hasta ahora, que sepamos.

DIRECTAS AL TUBO ESTRECHO:

En los laterales rocosos que dibujan el Tubo Estrecho y cuando la nieve es abundante, se pueden realizar algunas entradas muy empinadas. A la derecha del tubo, mirando desde abajo, tenemos una convexa y empinada pala de unos 50º, sobre unos resaltes rocosos que se deben evitar por la izquierda. Desde arriba, la entrada resulta impresionante al recortarse el empinado perfil de la ladera contra el Valle del Lozoya.

Javi Jiménez sacándose un backflip.

Álvaro y Luis en la entrada más a la derecha..

A la izquierda del tubo, mirando desde abajo, tenemos otras dos potentes entradas sobre el muro rocoso superior. Una enfila las rocas por un pequeño “spine” que alcanza los 60º, desde donde tienes que saltar hacia la zona del tubo Estrecho que empieza a ensanchar. La otra evita las rocas más a la izquierda por una pala también empinada a 60º, para luego afrontar un embudo con pequeño salto obligado.

Alberto y Luis, probablemente los primeros en pasar por ahí.

TUBO DEL BOLO:

Este pequeño tubo toma el nombre por el redondo bloque de piedra que obtura el estrechamiento de salida. Comienza en un empinado embudo de unos 55º, con cornisa la mayor parte de las veces, que conduce a un estrechamiento con el bolo en medio. Normalmente nos veremos obligados a saltarlo, pero la recepción es perfecta ya que caes en la pala amplia en la que se puede controlar bien la velocidad y con un casi llano final para detenernos.

Alberto resolviendo una complicada entrada con cornisa.

TUBO DE LA Z:

Al igual que el tubo del Bolo, este de la “Z” se encuentra entre el tubo Estrecho y la pala Fácil y normalmente tampoco suele estar practicable. Sólo en años de mucha nieve podemos entrarle. Comienza por una empinada pendiente de 55º o más, que lleva a una canal que se estrecha y gira primero a derechas y luego a izquierdas. Enseguida, después del estrechamiento, la ladera se tumba y se abre permitiendo poder controlar la salida.

Alberto saltando y resolviendo así, de forma más elegante, la salida del tubo.

Peñalara no es una gran montaña, ni es un pico difícil y ni si quiera tiene abundancia de nieve, pero el jugo que se le puede sacar depende de nuestra imaginación.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Siete Picos: canal de la Z

Marzo ha sido un mes espectacular para esquiar en Guadarrama. Nosotros hemos aprovechado para abrir dos bajadas que aun no habíamos hecho en Siete Picos: el Cholón y el Tubo de la Z. Ambos se encuentran en mitad de los contrafuertes rocosos del hombro del Séptimo Pico, una de las zonas más empinadas y expuestas de esta montaña, en su vertiente sur.

Ficha Técnica                          Mapa de Situación                              Vídeo

A finales del mes de febrero llegaron por fin las nevadas a la Sierra de Guadarrama, copiosas y frías, con vientos del norte que acumularon espesores importantes en las vertientes sur. Laderas que normalmente no acumulan nieve suficiente para ser esquiadas se convirtieron en el objetivo de nuestras excursiones: La Peñota, Peña del Águila, Siete Picos, etc. La muralla sur de la llamada Sierra del Dragón presentaba unas condiciones excelentes, así que después de bajar la canal de la X, la de la K, el tubo Megalítico y el del Cholón, probamos otra línea que habíamos recorrido en zapatillas este verano pasado y que por su recorrido zigzagueante habíamos llamado Canal de la Z.

Para esquiar la cara sur, desde el Puerto de Navacerrada hay que hacer dos bajadas y dos subidas. En esta ocasión remontamos los Siete Picos desde la colonia de Camorritos, en Cercedilla. De esa manera calculamos mucho mejor los horarios para que no se nos haga de noche, además de que nos ahorramos el atasco que las carreteras del Parque Nacional sufren día tras día durante el invierno. Habían pasado unos días desde las últimas nevadas, y cruzar los arroyos del Hueco de Siete Picos ya se estaba convirtiendo en una tarea cada vez más difícil.

Para ir dirigiéndonos a la base de esta canal, remontamos el pinar por la ladera SW del hombro del séptimo pico hasta encontrarnos con la Senda Herreros. El bosque va abriéndose poco a poco y las rampas empiezan a ser empinadas. En la base de la canal, justo en el límite del pinar, dejamos de foquear y subimos con los esquíes en la mochila. Desde aquí van asomando las peñas y agujas de granito, definiendo los distintos canalones por donde podemos ascender, algunos de ellos con difícil salida. Preferimos remontar por el mismo tubo que queremos esquiar para comprobar si estaba practicable con tablas o no. Superamos los escalones más empinados de la zona media del tubo, hasta salir a las rampas superiores, las que conducen a la cumbre rocosa del séptimo pico.

Llegamos a la parte alta con los rayos cálidos ya de la tarde, encontrando así las mejores luces de esta vertiente sur. Las últimas rampas son fáciles y están protegidas por pinos bajitos tallados por el viento.

Comenzamos el descenso entre los árboles del hombro este, buscando la entrada al primer escalón. En esta zona es necesario hacer un buen ejercicio de orientación, ya que el recorrido hasta el primer embudo serpentea entre pequeñas rocas, pinos y arbustos y es fácil desubicarse. Por suerte, podíamos seguir las huellas de subida. El primer escalón es un embudo formado por planchas de roca bastante inclinadas. En esta cara sur de la Sierra la nieve desaparece muy rápido sobre la roca, por esa razón nos encontramos el paso bastante estrecho. Tuvimos que bajar en escalera clavando las colas y apoyándonos en la roca, despacito y con tranquilidad. No es muy expuesto, ya que éste desemboca en una pala ancha, aunque manteniendo la inclinación.

La pala se vuelve a estrechar varios metros más abajo en el segundo paso de rocas. Un par de días antes habría bastado con un salto doble, pero esta vez ya no había nieve sobre los escalones de roca, dificultando un poco el descenso. A partir de aquí se vuelve más sencillo el itinerario, aunque debemos seguir zigzagueando entre resaltes de roca menos complicados, hasta el límite del bosque. Dejando que nos envolviese la oscuridad, pudimos llegar a Camorritos rápidamente, porque la bajada por el bosque es cómoda y había nieve suficiente.

La vertiente sur de Siete Picos nos ofrece muchas interesantes rutas de las que sólo hemos probado unas pocas. Lástima que los días esquiables en esta zona sean tan escasos, pero quizás es precisamente por esto por lo que esquiar aquí nos resulta tan gratificante.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Vídeo del Freeride Junior Tour

Condiciones ideales para la primera etapa del Freeride Junior Tour en los Pirineos Franceses ! Polvo y sol estaban con nosotros, era un dia perfecto.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Tubo del Cholón de Siete Picos

El tubo del Cholón es una línea que desciende directamente desde el hombro del séptimo pico hasta el fondo del valle de Camorritos, con un paso muy muy estrecho y difícil de pasar sin quitarse los esquís. Un itinerario que solamente es esquiable cuando la nieve se acumula en esta cara sur de los Siete Picos.

Ficha Técnica Mapa de Situación Vídeo

Después de sufrir hasta finales de febrero la ausencia casi total de nieve en la Sierra de Guadarrama, los vientos del norte nos trajeron nevadas con vientos fuertes que dejaron incomunicado por carretera el Puerto de Navacerrada durante tres días. Estas nevadas acompañadas de viento fuerte acumularon un buen espesor en las caras sur de la sierra, con una nieve apelmazada y compactada por el viento y que ha cambiado el panorama de este final de temporada.



La vertiente sur de los Siete Picos presenta un murallón de casi 600 m de desnivel desde el fondo del valle, en la colonia de Camorritos. Su orientación hace que no todos los inviernos tenga las condiciones apropiadas para poder esquiarse, pero cuando se acumula la nieve nos ofrece un perfecto terreno de juego con canalonas y tubos separados por espolones rocosos. Debemos conocerlas bien para no toparnos con aquellas que conducen directamente a alguna de las numerosas barreras de cortados.



En esta ocasión remontamos desde el Puerto de Navacerrada a 1860 m por el camino que asciende a la Virgen del Telégrafo para llanear después por la cresta que separa las comunidades de Madrid y Segovia hasta el collado de la Ventolera. Un camino que atraviesa el bosque de pinos silvestres, algunos de ellos centenarios, esbeltos o retorcidos por la dura climatología. Desde allí, el itinerario se empina algo hasta la zona cimera en donde se alzan las rocas de la cumbre del séptimo pico, el más alto de todos ellos: 2138 m.



El descenso comienza al pie de las rocas cimeras, bajando entre los pinos enanos hacia el este hasta una pala fácil que se abre hacia la pendiente sur. En esta zona fácil nos desviamos ligeramente hacia nuestra izquierda para evitar un primer resalte impracticable. Una vez pasado éste, nos arrimamos hacia las rocas de nuestra derecha ganando progresivamente más pendiente hasta un embudo muy estrecho con un escalón vertical de unos tres metros. Este es el paso más complicado ya que tiene una pared rocosa a la derecha y un cortado barnizado por una cascada de hielo a la izquierda. Álvaro y yo intentamos pasarlo clavando las colas en la nieve mientras manteníamos las espátulas en el aire, pero finalmente tuvimos que descalzarnos y pasar esos escasos metros sin los esquís.



Alberto lo resolvió de manera mucho más elegante, sin descalzarse los esquís, apoyando las colas en el estrecho tubo y las espátulas en el hielo justo antes del paso clave. Y desde ese punto se marcó un recto por el estrecho tubo hasta donde por fin se podían atravesar los esquís para frenar, unas cuantas decenas de metros más abajo. La velocidad a la que nos pasó nos dejó con la boca abierta mientras veíamos como apuraba los derrajaes en el tubo, para perder esa velocidad y detenerse, eso sí, con voltereta incluída.



El tubo, que en su parte estrecha justo bajo el escalón vertical alcanza algo más de 45º, se va abriendo progresivamente y perdiendo inclinación, dejándonos girar cada vez con mayor comodidad. Pasada la parte difícil, vamos saboreando esta zona con pendiente pero ya sin peligro.



Poco más abajo vamos introduciéndonos en el pinar, primero por una zona fácil de majestuosos árboles, grandes y aislados, para después alcanzar el pinar más espeso pero no tanto como para impedirnos esquiar con fluidez. Ya en la parte baja del pinar, éste va mezclándose con el roble melojo y tenemos que descender con más ojo y menos deprisa, disfrutando más del entorno y del paisaje. En la zona baja del valle, cuando la pendiente cede, nos topamos con la pista paralela a la vía del tren de Cotos, por donde continuamos cómodamente hasta la colonia de Camorritos.



Un descenso interesante y variado, con dificultad en la zona alta y para disfrutar en la de abajo. Cuando la sur de Siete Picos tiene nieve, es una joya.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Embudos del Morezón

Vamos a recordar los dos últimos descensos que pudimos realizar la temporada del 2014 en Gredos y que cerraron el primer capítulo de nuestro “Proyecto gredos”. La acumulación de nieve nos permitió descender por los tubos que desde la cima del Morezón bajan hacia el nordeste hasta el desagüe de la Laguna, y al día siguiente la Canal Oscura Central. Empezamos por los Embudos del Morezón, que son una de las entradas más potentes al Circo de Gredos.

Ficha Técnica                                                        Mapa de Situación

                    

Recordamos el final de temporada del año 2014 cuando pudimos hacer algunos potentes descensos en Gredos (Mari Carmen, Canales Oscuras y Canal de Tejea), rematando así el final de la primera parte de nuestro “Proyecto Gredos”. Aquí os dejamos con otro de los descensos que pudimos hacer el año pasado en el Morezón, pero no la Directa W: los Embudos del Morezón.

A finales de abril todavía podíamos calzarnos los esquís desde bien abajo, un poco más allá del Prado de Las Pozas. Calor a mediodía pero no agobiante, mientras remontamos la clásica subida al Morezón por su vertiente nordeste con toda la calma. Ese día sólo queríamos llegar a cenar al Refugio Elola, pero intentando antes esas canales a las que Alberto había echado el ojo unos días atrás mientras subíamos al Venteadero.

La clásica Oeste directa del Morezón es una de las más interesantes entradas al Circo de Gredos, pero desde aquí, subiendo hacia el Venteadero, nos fijamos en una línea doble mucho más estrecha y algo más empinada en la vertiente noroeste del Morezón (a la izquierda de la clásica en la foto). Así que, una semana después de echarle el ojo, nos dirigimos a ella sin tener la certeza de su continuidad. En principio las dos bifurcaciones, la de arriba y la del medio, podrían presentar pasos en roca.

Sin saber si estaban o no cortadas, decidimos bajar con los arneses puestos por si teníamos que rapelar. Tras echar un breve vistazo a nuestro objetivo del día siguiente, la Portilla de Los Cobardes, nos preparamos para bajar. Era importante orientarnos bien para no equivocarnos en la entrada correcta. El sol de la tarde había dejado la nieve algo “papa”, pero son unas condiciones que nos gustan especialmente.

Alberto es quien se decide a dar los primeros giros en las palas no muy empinadas de la zona superior. La nieve primavera estaba perfecta en toda esta parte, que poco a poco se va encajando entre contrafuertes rocosos y va ganando inclinación. La primera bifurcación la cogemos por la derecha según bajamos y aunque presenta una pendiente de unos 45º, no ofrece ninguna otra complicación. Pero por aquí arriba no conviene caerse, así que bajamos con bastante precaución.

Al llegar a la segunda bifurcación elegimos la rama de la izquierda según bajamos. Tiene un paso algo estrecho y con nieve dura, con una pendiente algo mayor de 45º, por lo que pasamos de uno en uno. Por aquí tampoco conviene caerse ya que más abajo el tubo se desvía a la izquierda ligeramente y afloran zonas rocosas por todas partes. También tenemos que estar atentos a las coladas de nieve de fusión que vamos provocando y que si nos pillan pueden arrastrarnos canalón abajo. Aquí la nieve está mucho más húmeda y pesada.

Las palas finales ya menos empinadas, nos llevan hasta la misma Laguna Grande de Gredos. Travesía hasta el Elola donde nos espera una cenita rica con los amigos del refugio y a preparar la del día siguiente que promete ser de palizón: subida a Los Cobardes, bajada hacia las Oscuras si se puede, y vuelta a Los Cobardes, Elola y Plataforma. Gredos es un paraíso.


Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Lyngen: Trollvastinden, cara W

El Trollvastinden es uno de los picos más altos de esta parte norte de la cordillera de Lyngen, pero sobre todo es esbelta y afilada por todas sus vertientes. Canales y aristas rocosas confluyen en su cima provocando que su ascensión no sea fácil. En su vertiente Oeste, una empinada canal atraía todas nuestras miradas para el último día en Lyngen.

Ficha Técnica                                       Mapa de Situación                                              Vídeo

En nuestra visita a Lyngen, además de contemplar las auroras boreales, pudimos realizar algunas interesantes, aunque no completas, líneas.

Estas montañas están constituidas por dos macizos casi separados por un profundo fiordo, siendo el del norte más húmedo y el del sur más frío y continental. El macizo situado más al norte tiene picos que superan el kilómetro de desnivel, siendo el más alto el Store Lenangstinden con 1625 m, y aunque sus elevaciones no son exageradas, hay que contar con que partimos desde el mismísimo nivel del mar, a orillas de los fiordos.

El último día queríamos ascender al Trollvastinden, una preciosa pirámide de 1400 m de altitud y desnivel que se encuentra separada de la costa por varios kilómetros de llanura. Aunque el cielo estaba cubierto de nubes medias y altas que rozaban las cumbres, esperábamos que nos diera tiempo antes de que llegara la nevada prevista. Salimos foqueando desde la cabaña atravesando una sucesión de lagos helados y bosquetes de abedules raquíticos por un auténtico paisaje de tundra.

Después de 8 kilómetros de travesía llegamos al pie de la montaña y comenzamos a ascender por sus faldas mientras empezaban a caer los primeros copos. A mitad de subida ya no se veía nada y dominaba el “whiteout”, obligándonos a parar a la espera de visibilidad suficiente como para orientarnos hacia la canal correcta. Cuando asomaba algún contrafuerte rocoso conseguíamos avanzar algo, pero finalmente tuvimos que desistir, principalmente por la incertidumbre de poder encontrarnos en una zona expuesta a los aludes. En terreno desconocido preferimos actuar con un grado más de prudencia.

Comenzamos el descenso sin separarnos más de lo que nos permitía la mala visibilidad, apenas 20 metros, e intentando no desequilibrarnos en este relieve blanco invisible que teníamos bajo las tablas. Alcanzada la cresta noroeste la visibilidad mejoró y pudimos descender por uno de los tubos que llevan al bosque. Una corta canal de 40º de pendiente máxima con la complicación de encontrarse bastante escasa de nieve por el fuerte viento que azota este espolón.

En las laderas menos empinadas cercanas al bosque, la nieve era más abundante pero no mejor. Una costra que, hasta con estos esquís de 112 de patín, costaba manejar. Entre los abedules asomaban de vez en cuando algunas roquitas por donde pudimos entretenernos sacando algunas fotos saltando. Las rampas finales hasta el llano fueron las mejores, con más espesor y alguna zona no tan encostrada.

La travesía de 8 kilómetros final fue una apuesta para ver quién llegaba antes hasta la cabaña, si Álvaro con las pieles puestas o Alberto sin ellas. Igualada estuvo la cosa: lo que ganaba Alberto deslizando por los llanos, lo perdía patinándose hacia atrás en los repechos. Finalmente llegaron prácticamente a la vez.

En la cabaña nos esperaba una estufa a la que le metimos bien de leña para calentarnos. También disponíamos de una sauna común en la que armarte del valor suficiente como para darte una carrerita hasta el mar y presumir de darte un baño en el Océano Glaciar Ártico.

Volvimos con un montón de experiencias en la mochila, pero con el amargo sabor de dejar uno de los más bonitos rincones que hemos conocido. Con el rigor de los climas fríos y las comodidades de la civilización, con el blanco dominando el día y los colores de las luces del norte por la noche, y sobre todo, con infinitas posibilidades para el esquí de montaña. Nosotros ya estamos pensando en volver, y es que en este lejano lugar no nos hemos dejado de sentir como en casa.

El Trollvastinden iluminado por las auroras.

Guía práctica:
Avión: Norwegian Airlines. Madrid-Oslo y Oslo-Tromso
Alojamiento: Svensby Tursenter, 9064 Svensby, telf. +4477210850 post@svensbytursenter.no
Aludes: Varsom
Auroras: aurora-service ; gi.alaska/europe
Otra información: Visitnorway ; Muntania
Texto e imágenes: equipo RECmountain

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