Vídeo de Lyngen

Lyngen. Las mejores imágenes del viaje que en el 2015 hicimos a los Alpes de Lyngen para esquiar más allá del Círculo Polar Ártico. Descensos en los fiordos con nieve polvo hasta el mismo océano; bajadas por laderas inmensas o vertiginosos couloires; foqueos bajo las luces de las auroras boreales. ¡Un paraíso del esquí de montaña!

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: ESQUÍ, Esquí de Montaña, Freeride

Pico Murcia: cara Este directa

La cara Este del Pico Murcia nos ofrece una zona alta amplia y algo empinada, y una parte final con varias canales estrechas que nos llevan hasta el fondo del valle. Una preciosa excursión en el corazón de la montaña palentina, con vistas a los imponentes Espigüete, Peña Prieta y Curavacas.

Ficha Técnica                                           Mapa de Situación

                    

Aprovechando nuestra visita a la XVII Semana de Montaña de Guardo a la que nos invitó nuestro amigo Vidal, y aunque por allí el invierno no ha sido demasiado bueno de nieve (por no decir que ha sido malo), las vertientes más umbrías conservaban unas condiciones aceptables. El anticiclón instalado en la península nos dejaba días calurosos y noches frescas por lo que la nieve permanecía dura hasta mitad de la mañana, aunque en las umbrías no llegaba a transformarse del todo. Por esa razón descartamos intentar bajar cualquier cara norte empinada y buscamos objetivos más soleados. La cara Este del Pico Murcia era perfecta.

Desde Cardaño de Arriba salimos el grupo formado por Rubén Marcos, Vidal Rioja, Luna Redondo y los Pantoja (Álvaro, Alberto y Luis). Según Vidal nos esperaba un corto pateo de media hora porteando los esquís en la mochila por el arroyo de Valcabe rodeando el Cerro del Sillar, que al final sería algo más ya que no encontramos nieve hasta que llegamos a los pies del Pico Murcia. Un pico con forma de pirámide que se alzaba sobre nosotros mostrando su interesante cara este y que nos pedía que la esquiásemos.

Ya con las tablas en los pies la cómoda subida va ganando altitud a medida que rodea el pico por su vertiente sur, presentando un circo recogido y con un gran ambiente alpino. Es una zona en la que, en caso de inestabilidad del manto, puede resultar algo expuesta a los aludes ya que está coronado por una buena cornisa y las laderas son amplias y con la pendiente propicia al deslizamiento.

Según nos íbamos introduciendo en el circo, nos fuimos arrimando a la vertiente sur del Pico Murcia, bastante pelada de nieve, para remontar hasta el collado de su espolón sur. Esta cresta que separa la montaña palentina de la leonesa, tiene unas vistas excepcionales de la inmensa cara norte del Espigüete, que fotografiamos para estudiarla en casa. Después, seguimos foqueando por la cresta hasta que la nieve se acabó.

Con las tablas en la mochila trepamos la cómoda y corta arista que lleva hasta la cumbre, mientras se abren a nuestro alrededor nuevos paisajes que no conocíamos y que nos hacen maquinar futuros proyectos, siempre con los esquís a cuestas. En poco tiempo alcanzamos la cima del Pico Murcia de 2341 m de altitud, en el centro de este macizo montañoso que tanto nos gusta.

Unas pocas fotos en la cima, un trago de agua y nos calzamos los esquís para gozar el descenso. Desde arriba se ve una bajada franca, con pendiente mantenida pero no demasiado inclinada, entre 30º y 35º con algún resalte más pronunciado. El primero en lanzarse es Álvaro que le da con potencia y velocidad, del tirón hasta el falso llano que conduce a la zona baja. Ha hecho un auténtico bajadón: muy, muy rápido y sin parar.

Es el turno de Luna, que también lo hace con decisión y seguridad. Después vamos bajando los demás pero con algunas paraditas para las fotos y alguna toma de vídeo. La nieve crema está en unas condiciones perfectas para deslizar rápido: ni demasiado dura para que sea peligrosos correr, ni demasiado blanda como para que se enganchen las tablas.

La zona intermedia tiene escasa pendiente y nos lleva rápidamente a la entrada a los tubos de abajo. No debemos equivocarnos de entrada ya que alguno de ellos está cortado y no tiene salida.

El tubo final estaba a la sombra todavía por lo que encontramos la nieve más dura, así que lo bajamos de uno en uno tranquilamente. Embocamos la entrada al tubo y enseguida, una travesía hacia nuestra izquierda, nos llevaba a la zona estrecha. En esta zona, la más empinada de la bajada (unos 40º), encontramos la nieve algo dura y con rocas aflorando por lo que había que descender con un poco de cuidado.

Las rampas finales entre los arbustos nos llevaban hasta el arroyo donde por fin nos tomamos el bocata. Al final resultó ser una actividad en la que disfrutamos mucho, pero no ya en sí por el descenso, sino por lo bien que lo pasamos junto a nuestros amigos del norte. ¡¡¡Gracias a esgalla!!!

Texto: equipo RECmountain; imágenes: Rubén Marcos, Vidal Rioja y RECmountain

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Categorías: ESQUÍ, Esquí de Montaña, Freeride

Canal de los Reyes Magos

Es una de las líneas más esbeltas del Circo de Gredos por ser rectilínea, estrecha y mantener una pendiente moderada pero continua. La canal de los Reyes Magos se eleva hacia la cumbre del Cerro de los Huertos, muy cerca del Refugio de la Laguna Grande, con una orientación al sureste bien protegida del frío del norte.

Ficha Técnica                                          Mapa de Situación

                  

El Cerro de los Huertos y el cordal del Risco Moreno y del Ameal de Pablo, conforman una cresta afilada y agreste que separa el Circo de la Laguna Grande y el del Gargantón. La vertiente noroeste es sombría, empinada y fría, mientras que la sureste resulta mucho más amable y soleada. La canal de los Reyes Magos se alza rectilínea hasta una pequeña portilla casi en la cima del Cerro de los Huertos, a donde llega otra empinada canal desde el Gargantón.

En marzo de 1986, acompañado de Paco Mora y Miki Dorda, pudimos bajar esta canal de los Reyes Magos con nieve polvo y mucha más cantidad. Este año, aunque las nevadas no han cargado demasiado esta ladera, en abril todavía tenía continuidad. Su orientación sureste, hace que enseguida la caliente el sol por lo que el rehielo nocturno deja de ser un problema a partir del mediodía. Teniendo en cuenta que las laderas umbrías estarían duras como el mármol hasta la tarde, esta canal iba a ser el objetivo del día.

A pesar de la escasez generalizada de nieve de esta temporada, en la Sierra de Gredos las condiciones han sido más que aceptables, con buenas acumulaciones en las vertientes norte y oeste. Las vertientes sur sin embargo, no han acumulado lo suficiente como para que continuáramos con nuestro “Proyecto Gredos”. Con los esquís puestos desde el viejo remonte del Prado de las Pozas, ascendimos hasta el Morezón para entrar al Circo por la Directa Oeste. La nieve aún dura como una piedra hizo que la bajada tuviéramos que hacerla con precaución y mucho “cuidadín”.

En la Laguna Grande nos ponemos las pieles y marchamos para arriba. Enseguida aparece nuestro objetivo del día y nos detenemos para estudiar sus condiciones. Aunque tiene dos estrechamientos en los que parece que no entrarán los esquís, la línea tiene continuidad. También nos preocupan las piedras que afloran y que hacen que una caída sea peligrosa, y más teniendo en cuenta que el calor empieza a apretar por lo que la nieve estará húmeda o incluso empapada, con el peligro de enganchones que ello supone. Y por último, debemos tener presente el peligro de que nos arrastre alguna colada de fusión, que aunque sea pequeña podría llevarnos contra las piedras.

En cuanto afrontamos estas laderas de solana ya con los esquís en la mochila, la nieve cambia de calidad y se vuelve blanda y húmeda. Si nos damos prisa todavía podríamos encontrarla en ese punto de fusión que se vuelve crema: nuestro querido “papapowder”. Avanzamos rápido, sudando como pollos, intentando llegar arriba cuanto antes para que la nieve no esté profunda y pegajosa. A veces resulta más rápido y seguro avanzar por la roca que por la nieve húmeda y hueca, que puede romperse con tu peso y hacer que te hundas hasta el fondo.

Por fin estamos arriba, en la portilla, con unas vistas espectaculares hacia el Gargantón y la muralla que va desde La Galana al Cervunal. Aparte de unas fotos, no perdemos más el tiempo y nos calzamos los esquís. Si la nieve se vuelve más blanda, más peligro habrá de hundir algún puente de nieve en los estrechamientos. La primera parte tiene muchas piedras asomando y tenemos que pisar alguna que otra. Aunque la pendiente al principio no es mucha, enseguida se empina a unos 45º que se mantendrán durante casi toda la canal.

Un poco más abajo comienzan los estrechamientos. El primero no supone mucha complicación: despacito para afinar en los giros y no chocar con las espátulas en las paredes. Después viene una zona algo más ancha y cómoda que acaba en el segundo estrechamiento. Éste es más angosto y los extremos de las tablas rozan las piedras, pero la mayor dificultad es pasar las profundas fisuras de reptación que existen justo aquí. Con un par de saltitos laterales pudimos superar las grietas y llegar a la zona baja en donde la canal se ensancha y empieza a perder inclinación.

Terminamos la canal con la nieve empezando a pegarse en las suelas, pero ya sólo queda llegar al refugio y tomarnos un refrigerio con nuestros amigos los guardas. ¡Qué rica sabe aquí la cervecita!

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Cabezas de Hierro: palón NW

La cara noroeste de las Cabezas de Hierro ofrece un amplio “palón” de no mucha pendiente que nos lleva a uno de los bosques de pinos mejor conservados de la Sierra de Guadarrama. Una interesante excursión con un descenso largo y entretenido. En este año de escasez de nieve, ha sido, y es todavía, una de las pocas laderas que han mantenido espesor suficiente para esquiarse.

Ficha Técnica     Vídeo   Mapa de Situación

Las líneas en Cabezas de Hierro suponen una actividad siempre interesante, no sólo por el descenso, sino también por el paseo por la cabecera del pinar del Valle del Lozoya. Por eso, aunque se puede acceder a su cima desde el aparcamiento de Valdesquí, a nosotros nos gusta más partir de las praderas del refugio del Pingarrón, cerca de la carretera entre Cotos y Valdesquí. Nada más empezar nos introducimos en un frondoso bosque de pino silvestre con ancianos ejemplares y otras especies igual de venerables como robles, abedules y tejos. Ya en la ladera norte de las Cabezas, cuando el bosque se va aclarando, nos encontramos con algunos enormes pinos retorcidos por la crudeza del entorno.

Ya saliendo del bosque, la pendiente se acentúa y debemos elegir entre subir por el Circo de Cerradillas o por la misma cara noroeste de las Cabezas. Por Cerradillas la pendiente es algo menos empinada y se puede foquear hasta la misma cima. Por la cara noroeste podemos remontar por el palón que asciende a nuestra derecha con los esquís puestos, si la nieve está en buenas condiciones, o podemos dirigirnos hacia los espolones rocosos (los “pulmones”) en donde la pendiente nos obliga a echarnos los esquís a la espalda. Aquí nos encontramos con la cascada de hielo que nos hará más entretenida la subida.

Superada la cascada podemos llegar fácilmente por las palas de nieve hasta la cumbre, o podemos seguir buscando la corta cresta rocosa de la derecha para jugar un poco más. La pendiente disminuye y alcanzamos cualquiera de las dos Cabezas, la Mayor o la Menor, ya que desde ambas se encara bien el descenso del palón noroeste. La primera parte hasta el comienzo del palón no tiene mucha pendiente pero hay que tener cuidado ya que es fácil encontrarnos la nieve dura, o incluso helada, debido a la exposición a los fuertes y fríos vientos del norte.

Dejamos a nuestra izquierda el collado por encima del “triángulo” que separa la cara noroeste, del tubo que baja a Cerradillas. Aquí, en caso de malas condiciones, podemos escaparnos por ese tubo que suele ser más amable. El palón desciende ya hasta el bosque, con una pendiente continua y moderada que se acentúa a la mitad, aunque en ningún caso supera los 40º. Aunque la pendiente es propensa a los aludes, no hemos registrado ninguno aquí en los últimos años, pero no está de más afrontarla con precaución si las condiciones del manto son de cierta inestabilidad.

Con nevadas de sur la nieve se acumula en toda esta ladera umbría y se puede conservar en polvo mucho tiempo, haciendo este descenso muy apetitoso. Sobre todo si la nieve polvo se mantiene hasta el fondo del valle, por el pinar. En estos escasos días del invierno en el que nos encontramos la nieve profunda, es obligado el descenso de esta vertiente. Aunque el palón es algo menos empinado por la izquierda que por la zona de la derecha pegada a los pulmones, la calidad de la nieve hace que en ocasiones sea mejor bajar por este último lado.

El bosque no es muy denso y nos permite esquiar con comodidad hasta el río de las Cerradillas, en donde se termina la bajada y debemos volver a poner las pieles de foca. Si hemos venido de Valdesquí, remontaremos el Circo de Cerradillas hasta el Collado de Valdemartín para bajar directos al aparcamiento. Si no, para regresar al Pingarrón desde el río, remontaremos la ladera opuesta hacia el norte para retomar el camino por el que vinimos desde las praderas del refugio. De hecho hay un puente en el río que señala el inicio del camino de vuelta.

Sea como sea, esta excursión con esquís es una de las más interesantes de la Sierra de Guadarrama, no sólo por el largo descenso, sino también por el precioso bosque que atravesamos. Y esta temporada en la que sólo ha habido nieve en esta zona, hemos podido disfrutarla a tope de ella.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Categorías: ESQUÍ, Esquí de Montaña, Freeride

Torre de la “V”, canal Nordeste

A la sombra del Espigüete se encuentra la Torre de la “V”, con una canal con forma de banana en su cara nordeste: algo estrecha y empinada, pero sobre todo con gran exposición en su parte alta. Escalar su fina arista cimera y descender la canal con los esquís ha sido una de las mejores actividades que hemos hecho este año, y se lo debemos a nuestro amigo Vidal.

Ficha Técnica                                               Mapa de Situación

                    

La XVII Semana de Montaña de Guardo que se celebró desde el 13 al 18 de marzo, nos ofreció la oportunidad de contar unas cuantas de nuestras correrías por la nieve, y para allá nos fuimos con nuestro amigo Vidal. Además de pasarlo genial y conocer a gente estupenda como Rubén Marcos que presentó sus aventuras en bici, pudimos escaparnos a hacer un par de esquiadas. Y Vidal nos lio para ir a la Torre de la “V”. Una preciosa montaña eclipsada por su hermano mayor, el Espigüete, justo en uno de sus contrafuertes hacia el norte, pero separado de él por una profunda portilla con forma de V.

La aproximación a la Torre de la “V” de 2201 m de altitud, fue algo más larga de la “media hora” que siempre nos dice Vidal que queda para llegar a la nieve. De todas formas fue un paseo precioso al pie de la vertiginosa cara nordeste del Espigüete que en esta ocasión no veíamos claro que estuviera en condiciones para esquiarse. Desde el refugio remontamos entre brezos y piornos, el cordal que nos separa de las palas que llevan a la canal de subida.

Por fin nos calzamos los esquís y nos adentramos en este solitario vallecillo entre los contrafuertes del Espigüete y la Torre de la “V”. Mientras remontamos camino de la canal vamos estudiando las dificultades para bajarla y el tipo de nieve que nos podemos encontrar en la zona expuesta de la parte superior, en donde gira a la izquierda y que te escupe a los cortados. Afortunadamente, los altocúmulos que nos acompañaron durante la ascensión, mitigaron algo el inédito calor de esos días.

Ya con los esquís a la espalda nos introducimos en la canal en forma de banana que va estrechándose y empinándose progresivamente, mientras se arrima a los paredones calizos de la torre. En la zona media hay un bloque empotrado que divide la canal en dos ramas y que se empina hasta los 45º. De todas formas, las dos ramificaciones tienen anchura suficiente. Por encima, la canal se abre y vuelca a la izquierda, elevándose justo por encima de los cortados y, aunque la pendiente disminuye algo, la exposición aquí no permite un error.

La canal acaba en un cómodo hombro en la arista cimera, que fue donde tuvimos que dejar los esquís. La cima se alcanza unos metros más allá por una arista fácil pero fina y aérea, con enormes paredones que caen hacia el este y hacia el oeste. Pasamos con cuidado y mucha precaución hasta la cumbre en donde por fin pudimos fijarnos en el paisaje: hacia arriba podemos ver las cordadas de la cara nordeste llegando a la cima del Espigüete; y hacia abajo vemos otros montañeros remontando hacia la cara norte bajo el paredón que cae a nuestros pies.

Y después de la contemplación llegó la hora de la concentración. En silencio para no distraernos (excepto Vidal que no se distrae ni hablando) nos bloqueamos los esquís y comprobamos que el resto del material y ajustes estén “ok”. Iniciamos los fáciles primeros giros hasta donde empieza la canal. El primer tramo es empinado pero no demasiado, aunque es esta zona la más expuesta ya que cae a las paredes. Vamos descendiendo esta parte de uno en uno, y con giros de precisión cirujana hasta que, justo antes de los cortados, debemos pasar una “aristilla” para llegar a la canal.

El leve cambio de orientación de la pala que acabamos de bajar, a la canal propiamente dicha, hace que las condiciones de la nieve sean distintas: más enganchosa y peligrosa. Además es en donde la pendiente es mayor, unos 45º o algo más, y donde se estrecha progresivamente al acercarse al bloque empotrado. En este sector, la suavidad en los giros era necesaria para no clavar una espátula más de la cuenta.

En el estrechamiento de la canal, en donde se encuentra el bloque empotrado, lo pasamos unos por un lado y otros por otro. Su escasa anchura dificulta el giro en esa zona, pero una vez pasada, la canal se hace más franca y aunque mantiene la inclinación, la exposición ya es considerablemente menor. Aquí nos relajamos y enlazamos los giros hasta la salida de la canal.

Los palones de regreso hasta casi el refugio son para gozar y darle cera. Ya de regreso vamos descubriendo otras nuevas líneas por esquiar y que ojalá sea con ese pedazo de esquiador y mejor persona: nuestro amigo Vidal

Texto: equipo RECmountain; Imágenes: Vidal Rioja y RECmountain

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Categorías: Alpinismo, ESQUÍ, Esquí de Montaña, MONTAÑA

Cabezas de Hierro: cara N

La amplia cara norte de Cabezas de Hierro nos ofrece unos cuantos interesantes descensos que esta temporada se han mantenido en buenas condiciones desde diciembre. Con una pendiente moderada, amplias palas y bastantes metros de desnivel, nos lleva por un precioso bosque de pinos hasta el río Lozoya.

Ficha Técnica                                         Mapa de Situación

                        

En todo el amplio frente norte de las Cabezas de Hierro podemos encontrar líneas para todos los gustos, aunque ninguna extrema. En general la pendiente ronda los 35º ó 40º, excepto en los tubos Noroeste y de La Cascada de “los pulmones” en donde la inclinación llega hasta los 45º o puntualmente algo más. Toda la parte superior es amplia y abierta a los fríos vientos del norte por lo que suele tener nieve dura que lo hacen algo expuesto. En la zona de “los pulmones” rocosos en donde la pendiente se acentúa, es posible que puedan desprenderse algunas pequeñas avalanchas cuando la carga de nieve es importante.

La subida puede realizarse por la clásica ruta que partiendo del refugio del Pingarrón se introduce en el valle de Cabezas de Hierro y remonta la vertiente umbría de la montaña, primero por un precioso bosque de ancianos pinos silvestres, y después por cualquiera de las pendientes que llevan al collado entre las Cabezas. También se puede acceder por la ruta desde el aparcamiento de Valdesquí hasta la cima de Valdemartín y la cresta de la Cabeza menor, aunque es una opción mucho menos interesante.

La cara norte propiamente dicha no desciende por entre los espolones rocosos, si no más a la izquierda según miramos desde abajo. Se dirige desde la cima de la Cabeza Mayor hacia un recuenco por el que descienden los arroyos del Hierro y de Peña Mala. Cerrando el lado oeste de este pequeño circo, desciende un ancho espolón que lo separa de la vertiente noroeste en donde se encuentran “los pulmones”. Esta loma es una amplia sucesión de palas de poca inclinación que conducen al comienzo del bosque.

En esta zona alta esperamos hasta las últimas luces del día que resaltaban los tonos rosas de la última nevada con polvo del desierto, ofreciendo una paleta de colores en la ladera difícil de apreciar en las fotos. Una zona para trazar giros amplios y rápidos por esta nieve crema de estos días de calor primaveral.

Estas laderas conducen al bosque que se puede descender todo lo que la cantidad de nieve nos permita. Y cuando ésta se acaba, podemos volver por el fondo del valle o, como hicimos nosotros, regresando por la ruta de bajada hasta la zona alta del tubo Noroeste para descenderlo ya casi de noche, con la luna asomando detrás de nosotros.

Y por último, regreso a la luz de la luna hasta el coche tras una perfecta jornada de esquí guadarrameño.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Cabezas de Hierro: Valhondillo

El descenso de Cabezas de Hierro hacia Valhondillo, no por fácil, deja de ser divertido. Es una bajada larga y solitaria, con amplias palas que van llevándonos a uno de los rincones de la Sierra de Guadarrama más bonitos, en los que los tejos milenarios se alternan con los pinos silvestres.

Ficha Técnica                                         Mapa de Situación

                  

Valhondillo es el valle que desde el fondo del Lozoya, por encima de la zona de La Isla, se dirige hacia la cima de Cabezas de Hierro Mayor enmarcado por la Cuerda Larga al sur y el cordal norte de la Cabeza Mayor. Por un frondoso pinar se accede al arroyo de Valhondillo que trae las aguas de las cumbres situadas a casi 1000 m más arriba. El valle se angosta a mitad de ascensión, a los 1800 m, para después, en el límite del pinar, abrirse a las laderas poco empinadas que remontan hasta la misma cumbre de Cabeza Mayor.

En donde el valle se estrecha y vuelve más umbrío, la humedad favorece el crecimiento de los tejos. Enseguida encontramos ejemplares aislados de porte mediano, y según ascendemos y se angosta el valle, van apareciendo tejos cada vez más grandes. Varios de estos ejemplares superan ampliamente los 1000 años, e incluso los 1500 años, y están adecuadamente protegidos por una valla. Sorprende pensar que algunos de ellos nacieron en época de los romanos y han resistido hasta nuestros días. Venerables ancianos dignos de admiración.

Otra manera de llegar a Valhondillo es partir desde Cotos por el refugio Pingarrón y atravesar al arroyo de las Cerradillas para ascender hacia la cara noroeste de Cabezas de Hierro. Esta subida tiene el aliciente de poder escalar la cascada de hielo que se forma entre los dos contrafuertes rocosos llamados “los pulmones”. Una cascada fácil y corta pero que nos permite jugar con los piolets. Por encima de ésta, unas rampas empinadas y amplias nos llevan hasta la cima de la Cabeza Mayor de 2383 m de altitud.

Desde la cumbre empezamos el descenso por la ladera poco empinada que va hacia el este. Enseguida se inclina algo más y el valle de Valhondillo se abre hacia el nordeste. Podemos descender por cualquier parte de esta amplísima vertiente: por la vaguada o por sus laterales. La pendiente en esta cuenca que recoge las aguas del arroyo de Valhondillo, no llega a los 30º con algunos escalones fáciles ligeramente más inclinados. Se hace divertido jugar con las cornisas de los pequeños tubos que va formando el arroyo.

Llegamos hasta unos llanos en donde el arroyo serpentea y el bosque comienza a aparecer. En cuanto el bosque se vuelve algo más denso, encontramos grandes ejemplares de pino silvestre y aislados tejos más achaparrados. El arroyo se angosta y el bosque se vuelve más profundo y, por entre las sombras encontramos los tejos milenarios, con sus troncos enredados y sus acículas verdes y oscuras contra las que contrastan sus rojos frutos. Aquí podemos volver a foquear hasta la cumbre desandando nuestras trazas o, si la nieve lo permite, continuar el descenso hasta el fondo del bosque en donde el arroyo se funde con el río Lozoya.

La remontada hasta Cabezas de Hierro por el arroyo de Valhondillo se hace larga, pero el paisaje y la soledad nos invitan a recrearnos y a tomarnos el bocata tranquilamente. Podemos subir por la vaguada del arroyo o desviarnos a nuestra izquierda para alcanzar la Cuerda Larga por Bailanderos y remontar hasta la cumbre. A nosotros nos pilló la puesta de sol en este cordal: ese momento mágico en el que te fundes con el entorno y saboreas esos pequeños rincones de la Sierra de Guadarrama.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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Cabeza Mayor: tubo NW

En la cara noroeste de Cabezas de Hierro Mayor se encuentran varios tubos interesantes y empinados que rodean los dos grandes espolones rocosos (los “pulmones”) de la cara noroeste. Es un terreno exigente, no ya por su inclinación, si no por su exposición ya que suele tener nieve dura y mucha roca aflorando. Este tubo es uno de los mejores de Cabezas.

Ficha Técnica                                              Vídeo                                              Mapa de Situación

La amplia cara noroeste de las Cabezas de Hierro presenta una serie de palones y tubos interesantes, variados y con algo de inclinación y un desnivel que puede llegar a los 700 m cuando la nieve llega hasta el fondo del valle, al arroyo de las Cerradillas. Si bien, la zona alta suele tener nieve dura por la exposición a los fríos vientos del norte, la parte intermedia, la más empinada, normalmente conserva buenas condiciones de nieve. Y la zona baja no deja de ser interesante ya que se adentra en uno de los más bonitos pinares de la Sierra de Guadarrama.


Al Tubo Noroeste de Cabezas de Hierro se accede desde la cumbre de la Mayor a 2383 m de altitud. Para ello podemos acceder desde el Refugio Pingarrón, cruzando el arroyo de Guarramillas y superando el cordal nordeste que baja de Valdemartín. Después cruzaremos el arroyo de Cerradillas para afrontar las primeras rampas por el pinar que, poco a poco se va aclarando hasta desaparecer. Desde ahí ascenderemos por las amplias palas que llevan al collado entre las Cabezas, o incluso por la cascada de hielo, para llegar a la cumbre de la Mayor. También podemos acceder desde Valdesquí ascendiendo a Valdemartín, Cabeza Menor y Mayor; itinerario mucho menos interesante.

Las primeras rampas son fáciles, con poca inclinación, aunque, como ya hemos comentado, en esta zona es fácil que la nieve esté dura o helada ya que está abierta a los fuertes vientos del norte. En esas condiciones debemos estar atentos a no tener un resbalón porque la pendiente no cede hasta el pinar. Debemos dirigirnos a la cumbre del espolón rocoso derecho (según bajamos) de los pulmones, y rodearlo por su derecha.

Desde ahí, la pendiente se acentúa hasta los 45º, punto en el que comienza el tubo propiamente dicho. Aunque a medida que descendemos, éste se va enmarcando entre rocas, tenemos algún escape hacia nuestra derecha, hacia la parte menos inclinada de la amplia cara norte. Después del primer estrechamiento, el tubo se abre y pierde inclinación durante unas decenas de metros.

Pasada esa zona más amplia, vuelve a encajonarse y estrecharse, aunque no demasiado, y vuelve a presentar una inclinación próxima a los 45º. En esta parte algo más recogida y protegida del viento, podemos encontrarnos acumulaciones de nieve menos transformada o incluso en polvo. Toda esta sección mantiene la pendiente y la estrechez hasta la parte baja del espolón rocoso que forma el pulmón izquierdo (según lo vemos desde abajo).

A partir de aquí, por debajo de los pulmones, la pendiente va cediendo y el paisaje se abre al valle. Podemos seguir por ambos lados del cauce de la gran vaguada de esta vertiente, aunque la ladera es más franca por la izquierda del mismo. Enseguida entramos en el pinar, de ejemplares grandes y que permite seguir esquiando hasta el mismo arroyo de Cerradillas. Una zona para disfrutar del esquí entre pinos centenarios.

Si las condiciones de la cascada de hielo son buenas, desde la base del espolón rocoso izquierdo podemos entrar entre los pulmones y ascender por ella. Es una cascada corta y que no llega a la vertical, de apenas un largo de 45 m y de la que además podemos escaparnos en cualquier momento por su izquierda.

Después de ascender la cascada, podemos continuar ascendiendo por el espolón de la derecha por un terreno mixto, fácil pero divertido. Con algún escalón helado, algún tramo empinado de nieve y una crestita de roca que sale hacia las rampas fáciles que llevan al collado entre las Cabezas.

En resumen, una de las actividades de esquí de montaña más completas que se puede hacer en esta Sierra de Guadarrama.

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