Aludes. Avalanchas

Los aludes o avalanchas son uno de los mayores peligros a los que nos enfrentamos en nuestras actividades en la montaña. Por poca nieve que haya, el peligro puede estar ahí (no existe el riesgo 0). Entender las causas de desencadenamiento y los diferentes tipos de aludes según las condiciones nivológicas que tenemos, puede ayudarnos a prevenirlos.

El manto nivoso permanece en equilibrio si sus fuerzas de tracción (peso del manto nivoso y el ángulo de la pendiente) son compensadas por las de resistencia (anclajes al suelo, cohesión de la nieve y rozamiento de los granos). Este equilibrio se puede romper por sobrecarga del manto (paso de animal o persona, caída de más nieve o lluvia y caída de cornisas o seracs) o disminución de la resistencia (metamorfosis del manto nivoso).

FACTORES NATURALES QUE ROMPEN EL EQUILIBRIO:

Aumento de las fuerzas de Tracción:

  • Nevadas: aumento del peso por la nieve nueva.
  • Lluvias: aumento del peso por el agua caída.
  • Transporte de nieve por el viento, sin precipitación: aumento del peso de la nieve acumulada.
  • Movimientos lentos del manto nivoso: cambios en las tensiones por fluencia, deslizamiento y reptación.

El peso de nuevas nevadas provoca el aumento de las fuerzas de tracción.

Disminución de las fuerzas de Resistencia:

  • Lluvia: pérdida de cohesión por humidificación del manto.
  • Niebla: pérdida de cohesión por humidificación del manto.
  • Movimientos lentos del manto nivoso: pérdida de anclajes.
  • Pérdida de cohesión por metamorfismo de gradiente térmico o de fusión.
  • Planos de deslizamiento y percolación de agua líquida en ellos.

Los movimientos de reptación del manto pueden producir pérdida de anclajes.

FACTORES ACCIDENTALES (NATURALES O HUMANOS) QUE ROMPEN EL EQUILIBRO:

Aumento de las fuerzas de Tracción:

  • En este caso se considera un aumento rápido pero temporal de las tensiones que producirá desequilibrios por inestabilidad latente.
  • Paso de uno o varias personas o animales.
  • Caída de rocas, cornisas o seracs.

Sobrecarga producida por el peso de un esquiador que provoca el aumento de las fuerzas de tracción.

MORFOLOGÍA DE LOS ALUDES:

Causas del desencadenamiento:

Un alud puede tener una salida espontánea debido a causas naturales, o un desencadenamiento accidental provocado por el paso de personas o animales, o por caídas de cornisas o seracs.

La caída de una cornisa o el paso de una persona pueden desencadenar accidentalmente una avalancha.

Punto de ruptura:

Pueden tener un origen puntual, o un origen lineal perpendicular a la dirección de deslizamiento.

Origen puntual del desencadenamiento.

Ruptura lineal transversal a la pendiente.

Profundidad del plano de deslizamiento:

Este plano puede estar en el interior del manto y provocar un alud de superficie, o estar en el suelo y producir un alud de fondo que deja el suelo al descubierto.

Alud de superficie que desliza sobre otras capas de nieve.

Alud de fondo que desliza sobre el suelo.

Trayectoria:

Son aludes de ladera si la trayectoria es ancha y se desliza por la pendiente, o de corredor si es más o menos estrecha y sigue las vaguadas del relieve, siendo en este último caso, previsible.

En las trayectorias previsibles que afectan a la población, se construyen defensas para evitar daños.

Depósito:

El depósito de acumulación puede estar formado por una masa homogénea pulverulenta, por bolas o por bloques más o menos grandes.

Depósito pulvurulento de nieve reciente.

Depósito en bolas de nieve húmeda.

Depósito de bloques de la ruptura de una placa de viento espesa.

Tamaño:

Tipo de nieve:

Dependiendo del tipo de nieve que arrastren, podemos distinguir los de nieve reciente, los de placas de nieve y los de nieve húmeda.

ALUD DE NIEVE RECIENTE:

Deslizamiento de masas de nieve reciente sin cohesión, pudiendo ser pequeñas coladas o enormes masas devastadoras. Tienen un arranque puntual y su depósito es una masa amplia y homogénea (nieve seca), o una acumulación de bolas (nieve húmeda).

Un caso particular es el Alud de nieve polvo, en el que la nieve se mezcla con el aire produciendo una nube asfixiante de gran velocidad (hasta 100 km/h) y poder destructivo.

Condiciones de desencadenamiento:

Se producen al acumularse espesores de nieve importantes en pendientes propicias. Cuanto más intensa sea la nevada (más acumulación en menos tiempo), mayor es el riesgo al no permitir apelmazamiento mecánico:

Condiciones favorables que minimizan el riesgo de aludes de nieve reciente:

  • Intensidad débil de precipitación
  • Vientos débiles (< 40 km/h)
  • Temperatura del aire cercana a 0ºC
  • Temperatura del aire estable o en descenso durante la nevada
  • Superficie de la nieve vieja fuertemente irregular
  • Vertiente esquiada frecuentemente

Condiciones desfavorables que agravan el riesgo de aludes de nieve reciente:

  • Fuerte intensidad de precipitación (acumulaciones grandes en poco tiempo)
  • Vientos fuertes (>40 km/h)
  • Temperaturas bajas (por debajo de -5 a -10ºC)
  • Temperatura del aire en ascenso durante la nevada
  • Superficie de la nieve vieja muy lisa o suelta
  • Vertiente raramente esquiada

ALUD DE PLACA DE NIEVE:

Deslizamiento de capas de nieve compacta y densa, pero que no se cohesionan con el sustrato inferior por presentar éste un plano de deslizamiento (nieve granulada, granos de caras planas, cubiletes o escarcha). El arranque es lineal y trasversal a la pendiente, y el depósito está formado por bloques irregulares.

Un caso particular es el Alud de placa de viento , formados a sotavento de aristas o crestas. El viento rompe los cristales en partículas finas que se cohesionan bien entre ellas formando placas rígidas, pero que no se anclan al sustrato inferior por no haber apelmazamiento.

Tipos de placas:

  • Placa de viento: más compactas, densidad de 100 a 200 kg/m3. Se distinguen facilmente.
  • Placa friable: menos compactas, densidad de 50 a 100 kg/m3. Son muy difíciles de distinguir ya que la sensación es estar en un manto de nieve reciente. La estructura de placa se forma en la base del estrato de nieve reciente por lo que al romper, lo hace linealmente, pudiendo venirse abajo toda la ladera. Son estas placas las que más víctimas producen.

Capa superficial de nieve en polvo que rompe en placa (placa friable).

Condiciones de desencadenamiento:

Se producen con la sobrecarga del manto al existir una estructura de placa dentro del mismo, hablamos entonces de inestabilidad latente debido a la existencia de una capa frágil en el interior.

Condiciones favorables que minimizan el riesgo de aludes de placa:

  • Vientos débiles (< 40 km/h)
  • Poca cantidad de nieve reciente disponible
  • Temperatura del aire cercana a 0ºC
  • Superficie de la nieve vieja fuertemente irregular

Condiciones desfavorables que agravan el riesgo de aludes de placa:

  • Vientos fuertes (>40 km/h)
  • Mucha cantidad de nieve reciente disponible
  • Temperaturas bajas (por debajo de -5 a -10ºC)
  • Superficie de la nieve vieja muy lisa o poco cohesionada

ALUD DE FUSIÓN:

Deslizamiento de nieve húmeda sin cohesión, en pequeñas coladas o transportando grandes masas de nieve. Generalmente su salida es puntual, circulando por las vaguadas entre los 20 y 50 km/h. El depósito forma un cono de bloques densos y materiales arrastrados.

En ocasiones estos aludes llegan a ser de fondo, sobre todo al final de la primavera y sobre terrenos herbáceos.

Condiciones de desencadenamiento:

Cuando en un manto de nieve húmeda formado principalmente por grano redondo, se debilitan los puentes de hielo que unen dichos granos hasta que no soporta su propio peso. Tenemos que estar vigilantes con el aumento de la temperatura.

Condiciones favorables que minimizan el riesgo de aludes de fusión:

  • Temperaturas frías
  • Cielos despejados por la noche

Condiciones desfavorables que agravan el riesgo de aludes de fusión:

  • Temperaturas altas
  • Cielos despejados por el día: fuerte radiación solar
  • Cielo cubierto por la noche
  • Lluvias moderadas
  • Nieblas húmedas

ALUD MIXTO:

En muchas ocasiones se producen aludes que son combinación de los tipos fundamentales vistos. Se producen así deslizamientos de nieve que comienzan siendo de un tipo y terminan por ser de otro. Son habituales en los grandes aludes. La caída de rocas, cornisas o seracs frecuentemente produce una rotura por sobrepeso en la capa de nieve en la que caen desencadenando el alud.

Texto: Luis Pantoja; Imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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Categorías: Nivología

Aludes: errores fatales

Este fin de semana encontramos por la web un reportaje titulado “Consejos para sobrevivir bajo un alud” en el ABC.es. Tan sólo el título nos produce escalofríos. Alguien que no sepa mucho sobre el tema, seguramente piense que después de leerlo va a ser capaz de sobrevivir a una avalancha, lo que es rotundamente falso. Un alud se comporta como un fluido, pero en el momento en el que se detiene “fragua” como el yeso (dependiendo del tipo de nieve) y escarbar es prácticamente imposible. Si quedas enterrado, lo más probable es que no puedas salir por tus propios medios.

Podéis leer el artículo en este enlace. En él se incluye este vídeo de 112cmadrid, que difundieron después de haber publicado otro sobre cómo evitar una zona de aludes.

Al ver el artículo periodístico publicado en ABC.es sobre los aludes en Madrid y las vagas e incluso contraproducentes recomendaciones de los portavoces del 112 sobre el peligro de aludes, nos hemos decidido a plantear nuestro punto de vista al respecto en base a nuestra experiencia y conocimientos del tema:

• Nuestra crítica no se dirige a los miembros de los cuerpos de rescate, que en su gran mayoría son los mejores profesionales que hay en asuntos de seguridad, sino a la información que hemos oído de alguno de sus portavoces. Somos conscientes de la falta de recursos que impide una completa formación de esos miembros que la suplen con su gran experiencia y categoría personal.

• El artículo periodístico va más allá y no sólo se hace eco de esas vaguedades que pueden inducir a errores fatales, si no también hacen la recomendación contraria a lo que el portavoz aconseja en lo referente al tipo de laderas y pendientes más peligrosas.

• Nos asusta ver la poca o nula rigurosidad con la que se trata en los medios de comunicación este tema que todos los años causa víctimas incluso aquí, en el Sistema Central.

 

Comenzamos a leer y no paramos de encontrar errores por todas partes. El primero en la entradilla: “…activado el nivel 2 por riesgo de aludes por encima de los 1.200 metros en la Sierra de Madrid.”

A 1200 metros no hay nieve en la Sierra de Madrid. El dato correcto que da el boletín nivológico son 2200 metros, restringiendo el perímetro a las zonas altas (las cimas de Peñalara, Claveles, La Bola, Cabezas, etc).
Más adelante nos encontramos un párrafo expresado completamente al revés: “Se aconseja caminar por laderas lisas, con una inclinación entre 30 y 60 grados, sin grandes rocas ni árboles.”

¡¿Laderas lisas de 60º?! Tratándose de un reportaje sobre seguridad, debería haber un mínimo rigor periodístico. En todo caso, lo correcto será decir que se desaconseja caminar por laderas de de entre 30º y 60º, que son aquellas en las que existe una probabilidad mayor de desencadenamiento de aludes. En cuanto a evitar laderas con grandes rocas y árboles, está escrito al revés, pero es matizable (en ocasiones las zonas con irregularidades del terreno suponen puntos débiles).
Dejamos aparte los datos erróneos y pasamos a lo que nos parece realmente irresponsable. Tanto el vídeo como el artículo pueden dar a muchos la idea falsa de que uno mismo puede ser capaz de escapar de una avalancha. Más concrétamente, salir escarbando en caso de quedar sepultado. Esto es un error fatal, incluso en esta Sierra, por pequeña que sea. Os explicamos por qué:

En las montañas del Sistema Central se producen las siguientes particularidades:

• El número de aludes de nieve reciente (de nieve polvo) es muy escaso debido a los procesos de humidificación y posterior rehielo que compactan y estabilizan el manto (en los últimos 5 años no se ha observado ninguno). Sólo en este tipo de aludes de nieve suelta y bajo ciertas condiciones favorables, es posible que un sepultado pueda mover las extremidades y escavar para salir. 

• El 34% de los aludes observados en este periodo de tiempo ha sido de fusión, únicamente en el caso de pequeñas coladas es posible salir por uno mismo siempre que tengamos los brazos libres, ya que la densidad y peso de la nieve impiden que un sepultado pueda mover un dedo. 

• El 66 % de los aludes registrados en este periodo de tiempo ha sido de placa, ya sea friable (el 6%) o densa. En el caso de los aludes de placa friable de pequeñas dimensiones, quizás fuera posible mover los miembros en el interior del depósito. Pero en el caso de aludes de placa densos (60%), en el momento en el que el alud se detiene se produce un apelmazamiento que impide mover un solo dedo (digamos que fragua como el yeso).

Estos datos pertenecen a un estudio pormenorizado de los aludes registrados en el macizo de Peñalara durante los últimos 5 años, realizado por Juan Antonio Fernández-Cañadas, a quien agradecemos enormemente su colaboración.

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En este ilustrativo vídeo podréis ver cómo a pesar de tener la cabeza y el brazo liberados, el motorista no puede salir sin ayuda de sus compañeros. Imaginaos la impotencia que se debe de sentir con la cabeza dentro.

Por tanto, no se puede dar la idea en esta sierra de que es posible la excarcelación de uno mismo en caso de ser sepultados.

En el primer vídeo del 112 sobre prevención de aludes desaconsejan transitar por laderas lisas, recomendando el paso por los cordales. Esta afirmación es cierta, pero siempre hay que matizarla: precisamente uno de los lugares de mayor riesgo, debido al aumento de las fuerzas de tracción, son las laderas convexas. Es en estos sitios donde encontramos cambios de pendiente y algunas de las mayores acumulaciones de nieve. En 2009 una avalancha se llevó la vida de una persona en Peñalara, cerca de las cornisas de la Ceja. La placa de viento que produjo el accidente se rompió a escasos metros del cordal entre Dos Hermanas y Peñalara. Lo que queremos que se entienda es que si la información es así de escueta, puede dar lugar a error.

Imagen tomada por Luis Pantoja el día siguiente al desencadenamiento de la avalancha descrita en el párrafo anterior.

Mencionamos, sin querer darle mucha importancia, un par de comentarios sobre el uso de nuestra saliva para saber dónde está la superficie gracias a la gravedad. La presión a la que nos somete la nieve si nos sepulta es tan grande que es casi imposible determinar la vertical gracias a un escupitajo. Seguramente no tengas espacio ni visión como para sentir hacia dónde cae, ni mucho menos si te orinas encima…
En definitiva, no nos parece responsable que se divulgue la información nivológica de manera tan escueta, incompleta e incluso incorrecta. El tema de los aludes es muy serio y se deberían sentar unas bases claras en torno a la divulgación y formación sobre el tema.

En RECmountain, nos parece fundamental actuar de la siguiente manera:

• Siempre que vayamos a acudir al monte, hemos de leer con atención los partes nivológicos. En cada cordillera existe unBoletín nivológico y tenemos que saber interpretarlo correctamente. Para ello el primer paso es recibir una formación mínima previa.

• Igual de importante es consultar la previsión meteorológica, que puede variar el peligro emitido en el boletín. El estado de la nieve depende de las condiciones del tiempo. En un rango de tiempo muy corto, el peligro puede incrementarse o disminuir considerablemente. No debemos creer que la estabilidad del manto va a ser continua durante días, incluso durante horas.

• Si existe peligro de avalanchas, todo el que vaya a transitar por zonas de potencial riesgo tendría que ir equipado con pala, sonda y ARVA y conocer su funcionamiento. Nunca está de más cualquier otro tipo de material específico, como el sistema ABS, avalung, etc.

• Tened en cuenta un dato: la mayoría de los accidentes por avalancha están provocados por la víctima o sus compañeros. La gestión individual del riesgo es la que lo minimiza en mayor medida.

Nuestro mejor consejo es el siguiente, no lo olvidéis nunca:

 Ante la mínima duda, hay que RENUNCIAR a la actividad. La mejor actuación frente a los aludes es la PREVENCIÓN

A continuación os enumeramos algunos errores fatales que vulgarmente se escuchan hasta en ambientes de montaña:

• “Después de 2 ó 3 días de acabar de nevar siempre disminuye el peligro de aludes“. FALSO. No siempre ocurre así, depende del tipo de metamorfosis que se produzca en el manto en los días siguientes. El manto puede estabilizarse y desestabilizarse con el paso del tiempo.
• “Cuando hace mucho frío no se producen avalanchas“. FALSO. En ocasiones puede producirse un gradiente térmico de temperatura que haga disminuir la cohesión de los granos de nieve.
• “No hay peligro si la capa de nieve es fina“. FALSO. la metamofosis de gradiente térmico por la llegada de aire frío se ve favorecida en espesores menores.
• “No hay peligro de aludes en los bosques“. FALSO. En ocasiones los bosques poco densos ocultan zonas de fragilidad.
• “Un terreno irregular fija el manto“. FALSO. ,A veces las irregularidades del terreno propician el que existan zonas de débil cohesión.
• “Las crestas son seguras“. FALSO. ,Auqnue en general esto es cierto, no siempre es así. Es aquí en donde existe cambio de pendiente con laderas convexas en donde las fuerzas de tracción son mayores. Un ejemplo:

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• “Las huellas de esquí son garantía de seguridad“. FALSO. Incluso en laderas trilladas es posible el desencadenamiento de aludes. Fijaos en el siguiente vídeo:

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Esperamos que este reportaje sirva para que se tome conciencia de que el peligro de avalanchas no es ninguna tontería. Nuestra única intención es la de difundir aquello que la experiencia y el trabajo nos van enseñando. 

Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

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