Iceland: Landmannalaugar

Camino de Landmannalaugar, comienzo de uno de los trekkings más impresionantes de la isla, nos vamos haciendo idea de la esencia de este lugar forjado por el fuego y el hielo. Volcanes y geiseres, glaciares y cascadas, torrentes y aguas termales, nos enseñan el carácter salvaje y bello de estas tierras.

Ficha Técnica                   Vídeo                   Mapa de Situación

El nombre de la isla ya nos define parte de su carácter: Islandia deriva del vocablo nórdico “iceland” o tierra de hielo. También se la llamó “Snaeland” o tierra de las nieves. Debido a su latitud rozando el Círculo Polar Ártico el clima es realmente frío, aunque ligeramente templado por la Corriente del Golfo. Pero otra característica geográfica le confiere su otra singularidad: se encuentra en medio de la Dorsal Atlántica que causa una gran actividad volcánica. Son el fuego y el hielo los elementos que han modelado este paisaje único, singular, duro y salvaje.

Islandia surgió por la intensa actividad volcánica de la dorsal mesoatlántica, esa fractura terrestre en donde van formándose las placas continentales que derivan en sentidos opuestos una media de 2,5 cm por año: la euroasiática hacia el este y la norteamericana hacia el oeste. Así encontramos que la isla es de formación reciente, con materiales más antiguos cuanto más nos alejamos de la fractura central. Esa fractura atraviesa la isla por medio y es claramente visible en la región de Thingvellir, en donde podemos caminar con un pie en Europa y otro en América. La zona baja de la fractura está ocupada por lagos de aguas extremadamente cristalinas y muy frías. En algunas de sus grietas, como la de Silfra, podemos bucear tocando los dos continentes con ambas manos.

Desde el Parque Nacional de Thingvellir, y continuando camino hacia el este, llegamos a uno de los fenómenos naturales más impresionantes que se pueden contemplar: los geyseres. De hecho, el nombre genérico de ellos se debe a uno de estos manantiales que rítmicamente expulsan el agua hacia el cielo: el Geysir, que actualmente se encuentra aletargado. Junto a él podemos observar el Strokkur, que ahora mismo es el más activo emitiendo su chorro de agua a más de 20 metros de altura cada 5 minutos aproximadamente.

Siguiendo hacia el nordeste llegamos a una de las cascadas más visitadas de Islandia, Gullfoss o cascada dorada. El río Hvitá se introduce en dos grandes caídas en una profunda fisura del relieve, estrellando el agua contra sus paredes que asciende en forma de aerosol por la pared opuesta empapando al visitante. Si ya impresiona verla en verano, en invierno congelada es un verdadero espectáculo con ambas paredes de la fisura convertidas en hielo. Si continuamos hacia el nordeste, enseguida termina el asfalto y la pista nos lleva hacia las inhóspitas tierras altas del interior. Sólo es apta para vehículos todoterreno y atraviesa entre los glaciares Langjokull y Hofsjokull hacia la ciudad de Akureyri, en la costa norte. Lástima no tener tiempo para hacer esa travesía por el corazón de la isla.

Cambiamos nuestro rumbo hacia el sur, hacia Fludir, en donde encontramos un perfecto lugar alejado de las poblaciones para acampar y, con suerte, observar las auroras boreales ya que la previsión meteorológica es de cielos despejados y la de auroras es favorable (http://www.gi.alaska.edu/AuroraForecast/Europe). Una pradera musgosa que parece un colchón, con un arroyo cercano, nos ofrece el lugar perfecto para disfrutar de la noche, que aunque sea septiembre es realmente fría. Con todo el abrigo y los plumíferos puestos, esperamos la oscuridad que va revelándonos las luces del norte, esos mágicos bailes de rayos de colores que nos hechizan e impiden dormir.

Al día siguiente seguimos rumbo al este primero, hasta el lago Hranueyjalon, y luego al sur por la pista de tierra que llega a Landmannalaugar. El paisaje cambia del verde luminoso del musgo y la yerba, al gris y marrón de las cenizas y la tierra desnuda. Un lugar casi yermo, apenas colonizado por líquenes y brezos rastreros, en donde los conos volcánicos abundan, muchos de ellos inundados por lagunas de aguas verdes turquesa.

Aprovechamos para estirar un poco las piernas y darnos una carrerita hasta la cima del cono volcánico que alberga el lago Blahylur. Desde la cumbre se abre un paisaje de volcanes grises y verdes lagos, de montañas nevadas y valles anegados por los torrentes del deshielo, de luces que se cuelan entre las nubes y cortinas de lluvia que velan los relieves… Al final tenemos que bajar corriendo por las cenizas para no empaparnos.

Un poco más allá, el lago Ljotipollur nos sorprende con el contraste de colores de sus aguas turquesas, sus líquenes amarillos y sus cenizas rojas. Y otro poco más allá, el lago Frostastadavatn nos impresiona con la reciente colada volcánica del Namshraun que invadió su cuenca.

El camino sigue por un increíble paisaje de contrastes: contraste de colores y contraste de meteoros. Igual el cielo se cubre y llueve apagando los colores, como sale el sol y se cuela entre las nubes iluminándolo todo y encendiendo el arco iris. Pasados unos pocos kilómetros llegamos a Landmannalaugar. Bueno, casi, porque nos separa un caudaloso río que debemos vadear. Dudamos si pasar, pero al otro lado vemos todoterrenos como el nuestro así que, después de valorar entre todos el paso menos arriesgado, pisamos el acelerador y al río. El agua salta por encima del capó, pero el motor sigue en marcha y conseguimos cruzar sin más problemas. Ufff!!! Los que no estamos acostumbrados al todoterreno, sudamos la gota gorda a pesar del frío.

Landmannalaugar está enclavado al borde de la colada volcánica del Laugahraun con húmedas praderas al borde de los torrentes que bajan de las montañas. Nos ofrece un refugio bien guardado con todas las comodidades, una pequeña oficina del camping, un autobús de comidas calientes y unas casetas de aseos y duchas. Pero lo mejor de todo son sus aguas termales: un arroyo ardiente y humeante que surge por debajo de la colada volcánica mezclándose con las aguas frías del río. Este lugar es perfecto para acampar y preparar las excursiones por los alrededores o comenzar el famoso trekking hasta Skogar.

Nos vamos a dormir con la esperanza de que al día siguiente el tiempo nos permita disfrutar de la excursión al Brennisteinsalda y las Montañas de Colores.

Texto e imágenes: equipo RECmountain

:arrow: OTRAS RUTAS DEL MUNDO

close

ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

top
0

Publicado:

Categorías: NATURALEZA, Reports Naturaleza

El clima de Cercedilla

Artículo escrito para la Revista que el Ayuntamiento de Cercedilla ha publicado para las fiestas patronales de este año en el que se repasa cómo es el clima de este pueblo de la sierra de Guadarrama, en donde como ya vimos, se conservan restos de glaciares de épocas más frías.

Pensando acerca de cómo describir el clima de Cercedilla me imagino el pueblo cambiando de colores al ritmo de las estaciones del año: desde el inmaculado blanco de la nieve sobre sus casas en invierno, pasando por los luminosos verdes prados en la primavera y los profundos azules cielos del verano, hasta la paleta completa del pintor en la que se convierten sus bosques en otoño. Imágenes diversas de un clima cambiante y que hacen de este pueblo un lugar privilegiado para vivir. El cambio es la constante característica del clima de Cercedilla.

Comienza el año en Cercedilla con temperaturas frías y alguna nevada que blanquea el paisaje, aunque enseguida se instalan los anticiclones de invierno con cielos despejados y fuertes heladas nocturnas. Entre esos periodos de buen tiempo, las olas de frío siberiano empujadas por vientos fuertes, van acumulando capas de nieve. A medida que el invierno cede paso a la primavera, las borrascas atlánticas se van sucediendo trayendo abundantes precipitaciones, pero no todas en forma de nieve. Los días se alargan, la radiación solar aumenta y las temperaturas se suavizan haciendo que el manto de nieve se vaya fundiendo. Aún recibimos los últimos coletazos del invierno en forma de chubascos intensos incluso de granizo, pero las temperaturas se disparan a medida que se aproxima el verano. Las precipitaciones cesan y exceptuando algunos episodios tormentosos con fuertes chubascos, el cielo azul predomina. Aunque el calor aprieta, incluso en verano las tardes son frescas y son raras las noches en las que no hace falta una manta. Al llegar el otoño, los días más cortos suavizan las temperaturas y por fin vuelven las borrascas. Llueve con abundancia haciendo del último trimestre del año el más húmedo. Las nieblas invaden los valles y la naturaleza se prepara para el día en que vuelve el cortante viento del norte con los primeros copos.

Según la clasificación climática más utilizada, la de Köppen-Geiger, en Cercedilla tenemos un clima Lluvioso Templado de veranos secos con dos variedades, una cálida en los valles y otra fría en las cumbres. Un clima propio de las montañas del interior de la región mediterránea. Existen diversos factores que influyen en que esto sea así:

  • Las latitudes medias en las que se encuentra la península ibérica hacen que el tiempo atmosférico vaya cambiando con la llegada inexorable de las estaciones del año. No ocurre así en otras latitudes en donde el clima es mucho más constante limitándose a la alternancia entre estación seca y lluviosa, o entre estación fría y cálida.
  • Nuestra situación alejada de los mares y en el centro de una elevada meseta, nuestra continentalidad, impide que las masas de agua suavicen las temperaturas y suframos grandes contrastes entre los calores del verano y los fríos del invierno.
  • La orografía de la península y la disposición de sus cadenas montañosas hacen que estemos abiertos a los vientos suaves y húmedos de poniente, y protegidos de los vientos fríos del este y del norte por el Sistema Ibérico, los Pirineos y la Cordillera Cantábrica. Ésta es la causa de que tengamos la sensación de que cuando hace mucho frío no nieva, ya que esos vientos fríos nos llegan ya resecos tras dejar la precipitación en aquellas cadenas montañosas.
  • Otro factor determinante es su elevada altitud. El término municipal de Cercedilla se encuentra entre los 1080 m y los 2138 m de la cima del Séptimo Pico. Esos más de 1000 m de desnivel hacen que el tiempo atmosférico no sea el mismo en el fondo del valle que en las cumbres, especialmente en cuanto a las temperaturas en las que pueden observarse diferencias de hasta 10º C.

Para describir los datos climatológicos más importantes, nos vamos a referir a los del Observatorio Meterorológico que la AEMet tiene en el Puerto de Navacerrada a 1888 m de altitud, por ser éste el registro más fiable y longevo de la zona (desde 1946 a 2015). Todos los datos son extrapolables al conjunto del término municipal de Cercedilla, excepto los de temperatura que se refieren a la zona más alta del mismo. Las temperaturas en el casco urbano serán una media de 4º C más elevadas que las registradas en ese observatorio:

TEMPERATURAS:
Los meses más cálidos son julio y agosto, y los más fríos, diciembre, enero y febrero. La temperatura media anual es de 6,6º C siendo la máxima media anual de 10,3º C y la mínima media anual de 2,9º C. La temperatura máxima absoluta de 31,8º C se registró el 12 de agosto de 1987 y la mínima absoluta de -20,3º C el 25 de diciembre de 1962.


PRECIPITACIONES:
Los meses más lluviosos son octubre, noviembre y diciembre, y con menor cantidad les siguen los meses de enero a mayo. La precipitación anual media es de 1304 l/m2 con un valor máximo anual de 2380 l/m2 en 1972 y un mínimo anual de 782 l/m2 en 1990. El número de días de precipitación anual medio es de 146.


NIEVE:
En cuanto a la nieve, a esos 1888 m de altitud, el número de días de nevada anual medio es de 82. Ésta cubre el suelo una media anual de 113 días, con un máximo anual de 197 en 1951 y un mínimo anual de 62 en 2012. Desde que en 1981 se midiera el espesor de nieve en el suelo, el máximo registrado fue de 2,3 m el 2 de febrero de 1996, aunque se tiene constancia de espesores superiores a 3 m en las décadas de los 60’ y 70’.


VIENTOS:
Los vientos dominantes vienen del cuadrante norte un 25% de los días del año, siendo del sur un 22%, del oeste un 11% y del este un 8%. El 34% restante son días de calma. La racha de viento más fuerte registrada fue de 152 km/h del oeste, el 25 de febrero de 1989.
OTROS:
La humedad relativa media es elevada, de un 73%. Esta alta humedad favorece la formación de nieblas que aparecen un número de días anual medio de 151. A pesar de ello, la insolación anual media es del 51%. El número de días de helada medio anual es de 140.

Queremos recordar una de las efemérides meteorológicas que ocurrió hace ahora 20 años: nos referimos al “nevadón del 96”.

Este episodio de nevadas copiosas acumularon espesores que no se recordaban desde hacía muchos años y tuvo consecuencias importantes en la población, en la ganadería y en los bosques. Se produjo por la formación de una depresión al noroeste de la península que se mantuvo estacionaria unos cuantos días, provocando la convergencia en el eje del sistema Central de masas de aire frío del noroeste con otras de aire cálido y muy húmedo del sureste. El día 21 de enero cayeron en el Puerto de Navacerrada 150 l/m2, record histórico. En ese mes de enero cayeron en total 559 l/m2, 470 de ellos en forma de nieve. Estas acumulaciones de nieve de más de 5 m, enterraron vehículos, cortaron las comunicaciones y aislaron pueblos. Muchas cabezas de ganado murieron al no poder ser alimentadas y miles de árboles se troncharon por el peso de la nieve. Por otro lado, los aficionados a los deportes de nieve pudieron disfrutar ampliamente de ella y recuerdan ese año con nostalgia.

No quería acabar este escrito sin referirme al peligro que se cierne sobre nosotros por el calentamiento global. Inequívocamente constatamos que desde que tenemos registros históricos, las temperaturas en esta región están aumentando y las precipitaciones disminuyendo, en concordancia con lo que ocurre a nivel global en el resto del planeta. Si en el último trienio de referencia climática (de 1961 a 1990) la temperatura anual media del Puerto de Navacerrada se mantuvo constante en torno a los 6,0º C, en las décadas siguientes ha ido aumentando hasta alcanzar los 7,6º C en los últimos cinco años. De hecho, el 2015 se registró la más elevada de la historia con 8,5º C. Así mismo, la precipitación anual media ha disminuido desde los 1398 l/m2 del trienio de referencia, hasta los 1290 l/m2 de estos últimos cinco años. En los espesores de nieve medios que se llevan registrando (entre el 1 de noviembre y el 31 de mayo) desde 1981, también se observa una disminución desde los 14,8 cm/día de media de la primera década, hasta los 5,1 cm/día de media de los últimos 5 años. Y eso que sabemos que la década de los 80’ fue, en espesor de nieve, menor que la de los 60’ y 70’.

Además existen diversos estudios sobre la modificación de la cubierta vegetal de la sierra de Guadarrama debida al calentamiento global que evidencian lo expuesto, como el titulado “Modificación climática y cubierta vegetal de la Sierra de Guadarrama” de junio de 2004 realizado por la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid (J. Muñoz Jiménez y A. García Romero), o el titulado “Estudio del borde del pinar-robledal en Cercedilla” realizado en el mismo IES La Dehesilla de Cercedilla en junio de 2008 (Juan Ramón Torres, Cristina Luna Santos, Estefanía Borreror de Pablos y Inés Sáenz de Miera de Lama).

De continuar las actitudes particulares y públicas respecto a la emisión de gases de efecto invernadero, es muy probable que a medio, o incluso corto plazo, el clima de Cercedilla llegue a cambiar de tal manera que nuestro entorno y forma de vida se vean gravemente afectados. Está todavía en nuestras manos el evitarlo o ¿quizás sea demasiado tarde?

Fuente de datos Agencia Estatal de Meteorología

Texto e imágenes: equipo RECmountain

close

ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.

top
0

Publicado:

Categorías: Meteorología, NATURALEZA