La Palma: ruta de los Volcanes

Este sendero recorre uno de los paisajes más bellos de Canarias en el que la fuerza de la naturaleza ha emergido desde las entrañas de la tierra dejando su huella en forma de paisaje atormentado y árido en el que los seres vivos luchan por conquistarlo. Los rojos, ocres y negros terrenos yermos contrastan con los luminosos verdes y amarillos de los pinos y de los líquenes que se aferran a la roca viva y caliente aún.

Ficha Técnica                         Mapa de Situación

                    

La convulsa historia geológica de La Palma comenzó hace 40 Millones de años debido a una fase de vulcanismo submarino que formó el complejo basal. Estos cimientos fueron elevándose hasta que hace 20 millones de años se produjo otra fase de vulcanismo, éste ya en superficie. Ya en épocas históricas se tiene constancia de las siguientes erupciones volcánicas en la isla de La Palma que transformaron el paisaje y el relieve:

1480, volcán Tacande

1585, volcán Tahuya

1646, volcán Martín de Tigalate

1677, volcán San Antonio

1712, volcán El Charco

1949, volcanes Duraznero, Hoyo Negro y Figura de San Juan

1971, volcán Teneguía

La ruta de los Volcanes es un recorrido por la reciente historia volcánica de La Palma. Un recorrido que nos lleva desde el Refugio del Pilar en el centro de la isla, hasta el faro de Fuencaliente en la punta sur. En total son 24 km de distancia partiendo desde 1450 m de altitud, ascendiendo al volcán de La Deseada de 1950 m y bajando hasta la costa misma en las salinas y el faro de Fuencaliente. El viento y el calor (excepto en invierno) serán nuestra compañía y debemos aprovisionarnos de comida y agua para todo el recorrido. Podemos acceder al refugio del Pilar en nuestro coche y al terminar la ruta volver en autobús y taxi. También podemos acceder en taxi al refugio y volver en autobús hasta nuestra localidad.

Refugio del Pilar.

Allá vamos…

El camino comienza entre pinos y a medida que va ganando altitud, las vistas van ampliándose hacia la mitad norte de la isla, con el Pico Bejenado recortado contra las paredes que conforman el circo de la Caldera de Taburiente. Más cerca podemos ver como se alternan los pinares con las coladas de escoria de una de las primeras erupciones de las que se tiene constancia histórica, la del volcán Tacande o Montaña Quemada en 1480. Alcanzamos rápidamente el Pico Birigoyo, un volcán de 1807 m desde donde el camino crestea hasta el Monte Barquita.

Pico Nambroque.

Volcán Hoyo Negro.

El camino comienza a descender hasta juntarse con el que viene directamente desde el área recreativa. Desde aquí vuelve la cuesta arriba y el pinar empieza a aclararse, dirigiéndose hacia el Pico Nambroque de 1922 m de altitud, con su singular perfil de meseta, dejando atrás y más abajo al volcán San Juan, que entró en erupción en 1949. Un poco más adelante aparece a nuestra derecha el formidable agujero del cráter del volcán Hoyo Negro que entró en erupción en esa misma fecha. También en 1949 entró en erupción el siguiente volcán que encontramos, el del Duraznero.

Cráter del Duraznero.

Esta parte más alta del parque natural de la Cumbre Vieja es impresionante. El cráter es un lago de lava solidificada que vierte ladera abajo hacia la costa este de la isla, como si el tiempo hubiera detenido el fluir del magma. Los pinos han colonizado las laderas del cráter proporcionando el color ocre de sus acículas secas al suelo, que contrasta con el negro intenso de las rocas. Y el verde brillante de sus ramas se recorta contra el océano azul y el perfil del Teide en la lejanía. Es un paisaje único. Más adelante encontramos los volcanes de la Deseada que con sus 1949 m de altitud son el punto más elevado de la ruta.

A partir de aquí el camino va descendiendo progresivamente, pasando por el volcán de El Charco que entró en erupción en 1712 y afectó a una gran extensión de la isla. Más abajo, a 1100 m de altitud en la vertiente oeste se encuentra el volcán Tahuya que entró en erupción en 1585. Poco a poco va apareciendo más vegetación y los pinares colonizan algunas laderas y cráteres, resaltando el contraste de colores entre los verdes y amarillos de la vegetación, con los rojos, marrones y negros de las rocas. En esta zona algo más baja, es frecuente que la nubosidad se cuele por las laderas este disipándose enseguida al descender por las vertientes opuestas. Aparece así, un paisaje más bello y enigmático en el que las luces y los colores se encienden y apagan al ritmo del paso de las nubes.

Llegamos así al volcán Martín de Tigalate que en 1646 entró en erupción, siendo ésta la que ha afectado a mayor superficie en la isla. Sus bocas se abren hacia el mar en coladas que aún no han podido colonizar las plantas. Es curioso observar la diferencia de verdes de los pinos según su edad: los más jóvenes lucen un verde intenso y luminoso frente al más oscuro de los ejemplares más viejos. En algunos de estos últimos más viejos, podemos observar sus cortezas quemadas de antiguos incendios y cómo son capaces de rebrotar para volver a la vida.

Volcán Martín de Tigalate

El camino sigue descendiendo ya por pinares hasta el pueblo de Los Canarios en donde nos encontramos con la escultura de homenaje al caminante. Aquí podemos descansar antes de la última etapa hasta el faro o coger el autobús o taxi de vuelta. Nosotros seguimos adelante hacia el volcán San Antonio y al Teneguía, camino del faro y las salinas de Fuencaliente y que os enseñaremos en el próximo y último reportaje de La Palma.

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Texto e imágenes: equipo RECmountain

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ADVERTENCIA: Las actividades aquí descritas entrañan riesgos y están realizadas por especialistas y técnicos expertos. Advertimos de la necesidad de practicarlas con la prudencia y experiencia necesarias, con la técnica y el material adecuados y acompañados de guías o monitores profesionales.


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Categorías: Excursiones, Trail